miércoles, 24 de diciembre de 2025

LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS: LA OBRA PERDIDA DE VELÁZQUEZ QUE HA RESUCITADO LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 



LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS: LA OBRA PERDIDA DE VELÁZQUEZ QUE HA RESUCITADO LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Las obras pictóricas perdidas para siempre en el incendio que arrasó el Alcázar de Madrid harían llorar a cualquier amante de la pintura: Ribera, Tiziano, El Greco, Giordano, Rafael, Rubens, Leonardo, Tintoretto y, sobre todo, La expulsión de los moriscos (1627) de Velázquez. Sus meninas se salvaron porque la arrojaron por una ventana pero “La expulsión” no, del que solo se conservan bocetos y estaba considerada una de sus obras más valiosas.
Casi 300 años después, el artista Fernando Sánchez Castillo utilizó la inteligencia artificial generativa para reinventar el Velázquez perdido. Pero la IA sin información es inerte. Exige, primero, palabras. Sin embargo, afortunadamente, poco antes de su destrucción, el historiador y artista Antonio Palomino describió el lienzo:
“Vemos al rey Felipe III armado, y con su bastón en la mano señalando a una tropa de hombres, mujeres y niños llorosos, encabezados por unos soldados, ya lo lejos unos coches, y un trozo de marina, con unas embarcaciones, para transportarlos. A la mano derecha del Rey está España, representada en una majestuosa matrona, sentada al pie de un edificio, en su mano derecha tiene un escudo y unos dardos, en su mano izquierda unas espigas de trigo, armadas al estilo romano, y a sus pies hay una inscripción [en latín]”.
Palabras, pero hacía falta otro golpe de fortuna. Algo parecido a una imagen real con la que “alimentar” la inteligencia artificial. Hubo suerte. En 1988, el experto en arte español William B. Jordan, mientras hojeaba el catálogo de la casa de subastas Philips de Londres, encontró una ilustración en blanco y negro de un cuadro que estaba identificado únicamente como Retrato de caballero, de busto, con cuello alto. Tanto el Museo de Arte Kimbell (Fort Worth) como el Prado, una vez restaurado, no tuvieron dudas: se trataba de un boceto de Velázquez para esta obra perdida.
Y así es como Sánchez Castillo recurrió al texto de Palomino, al boceto al óleo que Velázquez pensaba utilizar como punto de partida para el lienzo, a la inteligencia artificial y a la ayuda de Paula García, de 25 años, que prepara, en la Universidad Complutense de Madrid, su tesis sobre la IA aplicada a la escultura contemporánea. Mezclando así tiempo y tecnología. Dedicado más de cien horas a obtener la imagen que ilustra este artículo. El 80% del resultado corresponde a creación artística y el 20% a IA. Nos encontramos al inicio de una nueva era en la que la IA puede ayudarnos a rescatar trozos perdidos de nuestro pasado.
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El belén, también llamado nacimiento, o el portal

 



El belén, también llamado nacimiento, o el portal hace referencia a los diversos tipos y modelos tradicionales de representación plástica del nacimiento de Jesucristo.

Todos coinciden en reconocer el auténtico origen del belén en la recreación de la escena de la Natividad, que en la Navidad de 1223 realizara Francisco de Asís en Greccio (Italia), quien a su regreso de un viaje de peregrinación a Tierra Santa realizó un pesebre con paja y colocando junto a él un buey y una mula, celebró allí la Misa del Gallo, junto a los fieles que acudieron al toque de las campanas, evocando así la llegada de los pastores para adorar al Niño. La representación de Francisco de Asís tuvo un gran impacto. Una innovación importante introducida por el santo son las figuras del asno y el buey, que no aparecen en el relato sobre el nacimiento de Jesús de los evangelios, que hacen una descripción muy escueta del episodio, pero que simbolizan la creación entera reconociendo a Jesús, basándose en la profecía de Isaías de que "el buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo".
De la representación teatral y con personas reales se pasó muy pronto la realización de las figuras con diferentes materiales. En poco tiempo la tradición empezó a popularizarse, y en las ciudades italianas, durante los siglos XIV y XV, En España se introdujo esta tradición en el siglo XV a través de los franciscanos, arraigando primero en la Corona de Aragón y luego en Castilla, como método para enseñar la fe, usando figuras iniciales de trapo y madera. Alcanzando su máximo esplendor en el siglo XVIII con Carlos III.
Las iglesias se decoraban con belenes durante las celebraciones navideñas. Durante el Barroco, la tradición del belén alcanzó también a las casas señoriales, aunque muy pronto los hogares más humildes quisieron imitar también a los señores. Muy reconocidos a nivel mundial son los belenes napolitanos del siglo XVIII, que reflejaban el entorno del Nápoles de la época, mezclando lo sagrado y lo profano, e incluían a personajes populares de la ciudad. De hecho, su introducción en España se debe a Carlos III, que había sido rey de Nápoles y era un gran entusiasta de aquella tradición.
El rey y su esposa, María Amalia de Sajonia, importaron aquella costumbre a nuestro país y la introdujeron en sus palacios. De hecho construyeron una sala especial para la realización del conocido como "Belén del Príncipe" (primero en el palacio del Buen Retiro y después en el palacio Real), un típico belén napolitano en el que se representaban las costumbres y vestimentas locales, y fue encargando a los reconocidos imagineros valencianos José Esteve Bonet y José Ginés Marín y al murciano Francisco Salzillo.
A mediados del siglo XIX, poco a poco esta costumbre se fue extendiendo a todos los hogares españoles. Fue entonces cuando empezaron a fabricarse las figuras de belén en serie. Destacan las producidas en barro, muchas veces sin cocer y pintadas con vivos colores, en las fábricas de Murcia, Granada, Barcelona y Olot (Girona). Todas aquellas figuras podían adquirirse en tiendas de imaginería religiosa o en los típicos mercadillos navideños que empezaron a extenderse por toda la geografía española.
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El 24 de diciembre de 1500 finalizó el asedio de Cefalonia con la conquista cristiana del fuerte de San Jorge




 El 24 de diciembre de 1500 finalizó el asedio de Cefalonia con la conquista cristiana del fuerte de San Jorge, en manos de los jenízaros turcos, por una coalición de españoles y venecianos principalmente al mando de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán.

La tensa paz existente entre los Estados cristianos y el Imperio otomano se rompió en 1495, con la no aclarada muerte de Cem, hermano del sultán Bayaceto II y rehén del Papa Alejandro VI. A partir de ese momento, el sultán emprendió una enérgica ofensiva contra las posesiones venecianas en el Mar Jónico y las costas albanesas y balcánicas. Después de tomar varias plazas fuertes en el Peloponeso (como Patrás, Modona, Corone, Pilos y Naupacto) los turcos avanzaron por la ribera del Adriático conquistando Durazzo. Luego se apoderaron de Corfú con la intención de bloquear el Estrecho de Otranto y aislar así a Venecia.
Las sucesivas derrotas alarmaron al dogo Agostino Barbarigo, quien en 1500 pidió ayuda al Papa y a los Reyes Católicos, y les propuso formar una expedición coaligada para hacer frente a la amenaza turca. Ésta era descrita por los venecianos en términos muy preocupantes, advirtiendo con ello del peligro que podría correr toda la Cristiandad si no se actuaba con prontitud. No obstante, era algo exagerada en lo que respecta al occidente europeo, y la Serenissima temía más bien por la pérdida irreparable de sus importantes núcleos comerciales en levante. Barbarigo sugirió además que la expedición fuera dirigida por Gonzalo Fernández de Córdoba, quien había cobrado notoriedad, con el apelativo de Gran Capitán, en la reciente Primera Guerra de italiana.
Los Reyes Católicos aceptaron acudir a la llamada de auxilio, confirmando al Gran Capitán como mando supremo de las fuerzas marítimas y terrestres conjuntas que se enviarían en misión defensiva y ofensiva al Mediterráneo oriental. Le otorgaron amplios poderes militares y de gobernación en la zona. También se sumó Francia, aunque con una aportación muy escasa. El Papado contribuyó pagando un diez por ciento de los gastos. Venecia preparó en total 53 buques: 18 galeazas, 25 galeras y 10 naos.
El contingente español, embarcado en 57 naves, zarpó del puerto de Málaga en junio de 1500. Después de bordear la costa este peninsular y hacer escala en Valencia, Palma de Mallorca y Cagliari (en Cerdeña), puso rumbo a Sicilia. La travesía se demoró en exceso debido a la ausencia de viento, y se agotó el agua, por lo que murieron varios hombres y caballos.
En Italia, varios destacamentos españoles provocaron altercados y motines por falta de paga. Al cabo de dos meses se impuso finalmente la disciplina entre la tropa, a la que se sumaron en ese tiempo 2.000 hombres más de apoyo para la protección de puertos y ciudades. El 27 de septiembre la escuadra española partió desde Mesina hacia el Jónico y el 2 de octubre tomó sin resistencia Corfú, abandonada por los turcos al percatarse de su llegada. A continuación hizo lo mismo, fácilmente, con Santa Maura, tras lo cual marchó a Zante, punto de reunión de las fuerzas coaligadas.
Por culpa del mal tiempo, solo una carraca (de cuatro previstas) al mando del vizconde de Ruan acudió a Zante por parte francesa, siendo ésta una aportación casi simbólica.
Estaba acordado de antemano ir hacia Modona, pero dado que ya habían comenzado el invierno y los temporales, el almirante veneciano Benedetto Pesaro, buen conocedor de la zona, aconsejó al Gran Capitán cambiar de planes y atacar Cefalonia, un poco más al norte de su actual posición. Esta isla (en manos turcas desde 1485) sufría menos tempestades, y su posesión, junto con la de la contigua Ítaca, permitiría a los aliados vigilar mejor los accesos al Golfo de Corinto y al Adriático.
Ya en Cefalonia, el grueso de la armada cristiana se adentró, a principios de noviembre, en el Golfo de Argostoli, donde quedaba a resguardo de los temporales. El resto se distribuyó por la isla. Al fondo de la citada ensenada se encontraba la fortaleza de San Jorge, donde se acantonaba la guarnición otomana de la isla. Era una orta (regimiento) de jenízaros, cuyo número oscila entre 300 y 700 según las fuentes. Éste sería pues el objetivo primordial.
El Gran Capitán empezó por intentar una negociación con el enemigo para evitar la batalla, y a tal efecto envió dos emisarios al castillo. El capitán de la guarnición, un albanés llamado Gisdar, aun conociendo a qué comandante y tropas se enfrentaba, rechazó cualquier tipo de rendición pactada e hizo saber a su rival que resistiría a ultranza el ataque. Regaló al comandante español un arco y un carcaj con flechas en sendas bandejas de oro, un gesto caballeroso pero a la vez arrogante.
El terreno circundante al castillo era escarpado y pedregoso, y dificultaba el emplazamiento de las piezas de artillería. No obstante, los atacantes pudieron situar algunas de ellas tras un montículo frente a la puerta. Comenzaron las hostilidades la artillería hispano-veneciana, abriendo fuego sobre las murallas con basiliscos y bombardas, que sin embargo no produjeron el efecto deseado por la inestabilidad del suelo sobre el que se aposentaban. Entonces entró en acción Pedro Navarro, un hombre que se haría célebre por su uso de las minas militares. Ésta fue una de las primeras veces que las empleó. Consiguió con ellas derribar un lienzo, abriendo paso al ataque de la infantería, pero ésta se encontró luego con un segundo muro, que los defensores habían levantado tras localizar la posición de las minas. A pesar de ello se siguió intentando, aunque sin éxito, el asalto con escalas.
Los veteranos jenízaros de la fortaleza de San Jorge eran diestros arqueros y repelieron varias ofensivas disparando flechas incendiarias y envenenadas. Asimismo arrojando piedras, derramando aceite hirviendo sobre los enemigos, e izándolos, para luego dejarlos caer, con unos garfios (llamados lobos por los españoles). Además de esta tenaz defensa, también se aventuraron a realizar incursiones nocturnas en campo cristiano, que fueron neutralizadas por los arcabuceros españoles. Incluso cavaron un túnel desde el castillo hasta el campamento enemigo, bajo el que pretendían alojar barriles de pólvora y hacerlos estallar. Sin embargo fueron descubiertos antes de ejecutar la acción.
Después de muchos días de acometidas infructuosas de los españoles, probaron suerte los venecianos. 2.000 de ellos se emplearon a fondo en el intento, pero fue en vano.
La pertinaz resistencia otomana estaba alargando más de lo previsto la estancia en Cefalonia, y en unas condiciones muy desfavorables: inclemencias meteorológicas, humedad marítima salitrosa, insalubridad (particularmente dañina para heridos y enfermos) y escasez de víveres. Para remediar esto último, el Gran Capitán envió dos barcos a Calabria y Sicilia respectivamente que regresaron semanas más tarde con provisiones. Mientras tanto, el cargamento de avellanas y castañas de un mercante naufragado en las cercanías ayudó a paliar el hambre de la tropa.
La situación era insostenible a largo plazo, teniendo en cuenta además la proximidad de bases otomanas. Por ello, hacia mediados de diciembre el Gran Capitán tomó la determinación de ejecutar un asalto definitivo.
Durante varios días se empleó con fuerte intensidad la artillería para castigar lo más posible las murallas. Y de nuevo Pedro Navarro contribuyó a ello con sus minas. La noche anterior al asalto final no cesó el bombardeo, al que se sumó el fuego de arcabucería, por lo que los defensores la pasaron en vela, en máxima alerta y esperando el inicio de un asalto nocturno en cualquier momento.
Al amanecer del día 24 de diciembre el Gran Capitán animó a sus hombres con vehementes arengas y alusiones a los recientes triunfos españoles en Nápoles. De seguido, con él entre ellos, emprendieron la carga contra uno de los muros que parecían más débiles. Con ayuda de escalas y protegiéndose con rodelas lograron alcanzar el adarve. Se entabló entonces un combate durísimo, en el que ambos bandos se batieron con ferocidad, mientras se acumulaban caídos los muertos y heridos.
El Gran Capitán abrió un segundo punto de choque en otra posición del castillo distante de la anterior, para dividir así por dos la intensidad y eficacia de la fuerza jenízara. En ambos lugares la lucha era encarnizada. Entonces Córdoba mandó traer un puente de madera construido durante la noche anterior, y lo dirigió a un tercer punto, por el que pasaron súbitamente hacia el interior de San Jorge varias capitanías de reserva que encontraron poca oposición, pues la maniobra sorprendió a los otomanos. El mismo general acompañó a sus hombres en la pelea, que ya en el interior se decantó hacia el lado cristiano. El capitán Gisdar y otros resistentes quedaron acorralados en un reducto, pero no se rindieron. Lucharon con coraje hasta la muerte del último hombre. Seguramente toda la guarnición otomana pereció en el asedio de Cefalonia, aunque según algunas fuentes hubo unos pocos supervivientes. Las bajas españolas fueron aproximadamente de 360.
La armada española salió de Cefalonia (ya bajo control veneciano) a mediados de enero de 1501. Algunas galeras quedaron un tiempo en Corfú y el resto de la flota fue a Sicilia. Allá, la falta de alimentos y pagas causó una vez más malestar entre los soldados, que volvieron a crear grandes problemas de indisciplina, alborotos y graves abusos contra los civiles.
Aunque bajo la perspectiva estratégica global del Mediterráneo la victoria cristiana en Cefalonia no es de las más importantes, tuvo en su momento señalables repercusiones para los principales actores de ella. Sentó un precedente al romper la imbatibilidad del Imperio Otomano, que desde 1495 parecía imparable en su avance por el este de Europa. Se perdió así en parte el temor europeo al Gran Turco. Se cumplió el objetivo de alejar la amenaza que se cernía sobre Italia y los enclaves españoles. Venecia recuperó Cefalonia (que mantendría hasta 1797) y ganó un tiempo indispensable para reponer energías dentro su pugna particular con los otomanos.
Gonzalo Fernández de Córdoba vio acrecentada su fama como militar y recibió múltiples felicitaciones y agradecimientos. Y en especial de la República de Venecia, que le premió con el título de gentilhombre, un sueldo vitalicio y numerosos y valiosos regalos.
El sitio de Cefalonia guarda ciertas similitudes tácticas con el de Ostia, también dirigido por el Gran Capitán, cuatro años atrás, durante la Primera Guerra de Italia. El esquema básico consistiría en ejercer presión sobre el enemigo cercado en tres puntos: en el primero para provocar el desconcierto, en el segundo como estratagema para engañarle, y en el tercero para lanzar el asalto definitivo por sorpresa. En cualquier caso, la decisión final que tomó en la isla es una muestra de la capacidad que poseía Gonzalo de Córdoba para idear soluciones que le dieran la victoria en confrontaciones aparentemente estancadas.

La Familia Spitz: Guardianes del Frío, Espíritu Ancestral ❄️🐺




 🔥 La Familia Spitz: Guardianes del Frío, Espíritu Ancestral ❄️🐺


Desde las tundras heladas hasta los bosques del norte, los perros tipo Spitz representan una de las líneas caninas más antiguas y resistentes del mundo. Orejas erguidas, cola enroscada y un pelaje preparado para el hielo los unen, pero cada uno forjó su propia leyenda.


🐺 1️⃣ Lobo de los perros: Akita Inu (Japón)

Silencioso, digno y profundamente leal. Criado para cazar presas grandes y proteger a su familia, el Akita es fuerza contenida y honor ancestral.


❄️ 2️⃣ Samoyedo (Siberia)

El “perro sonriente”. Acompañó a pueblos nómadas tirando trineos y cuidando rebaños. Bello, resistente y sorprendentemente fuerte.


🦊 3️⃣ Shiba Inu (Japón)

Pequeño pero indomable. Uno de los spitz más antiguos, ágil y valiente, criado para la caza en terrenos montañosos.


🐾 4️⃣ Alaskan Malamute (Estados Unidos)

Un verdadero titán del hielo. Criado para arrastrar cargas pesadas a largas distancias. Poder, resistencia y espíritu de manada.


🐕 5️⃣ Husky Siberiano (Siberia)

Velocidad y resistencia en estado puro. Especialista en largas travesías, incansable y sociable, nacido para correr con el viento.


👑 6️⃣ Chow Chow (China)

El spitz más primitivo. Lengua azul, porte majestuoso y carácter reservado. Antiguo guardián de palacios y templos.


🐶 7️⃣ Spitz Alemán (Alemania)

Desde el diminuto Pomerania hasta el imponente Keeshond, esta línea destaca por su alerta constante y fidelidad.


🛡️ 8️⃣ Eurasier (Europa)

Equilibrio moderno del mundo spitz. Mezcla de Chow Chow, Samoyedo y Spitz alemán, criado para temperamento estable y familiar.

🔥 Un mismo linaje, múltiples destinos

La familia Spitz no nació para obedecer ciegamente, sino para pensar, resistir y sobrevivir. Son perros con alma antigua, hechos para climas extremos y vínculos profundos.


🐺❄️ Spitz: cuando la historia, el hielo y el carácter se convierten en perro.

Razas de Perros con la Mordida Más Poderosa del Mundo




 💥 Razas de Perros con la Mordida Más Poderosa del Mundo 💥


🐂 Boerboel – El titán guardián de Sudáfrica.

Macizo, territorial y de musculatura imponente. Su mordida demoledora ronda los ~800 PSI, capaz de imponer respeto con solo una mirada.


🇮🇹 Cane Corso – El ejecutor elegante de Italia.

Ágil, seguro de sí mismo y letalmente preciso. Combina potencia y control con una mordida de ~760 PSI.


🇹🇷 Kangal – El protector legendario de los rebaños turcos.

Sereno con los suyos, implacable con las amenazas. Descarga una fuerza cercana a los ~740 PSI cuando entra en acción.


🧬 American Bandogge – La fuerza híbrida sin miedo.

Dominante, decidido y construido para intimidar. Porta una mordida aproximada de ~730 PSI.


🇩🇪 Rottweiler – El defensor disciplinado de Alemania.

Leal, equilibrado y poderoso. Su mordida firme alcanza alrededor de ~590 PSI, respaldada por un carácter sólido.


🔥 Potencia, carácter y legado: estas razas no solo destacan por números, sino por historia, función y presencia imponente.

Apodos Reales




 APODOS REALES


Muchos monarcas pasaron a la Historia con sobrenombres que reflejan su forma de gobernar o la opinión que despertaron. Los apodos reales son, en esencia, el "marketing" a favor o en contra de cada Rey:


- Isabel I y Fernando II – “Los Reyes Católicos”.


Más que un apodo fue un título oficial concedido por el Papa por su defensa del catolicismo y la unidad religiosa del reino.


- Juana I de Castilla – “La Loca”

Apodo póstumo por los desequilibrios mentales que padecía.


- Carlos I – “El César”


Por ser emperador del Sacro Imperio y heredero de la idea del Imperio Romano.


- Felipe II – “El Prudente”


Felipe II revisaba personalmente informes, cartas y documentos. Prefería analizar todos los detalles antes de decidir, lo que le dio fama de gobernante meticuloso y reservado.


- Felipe III – “El Piadoso”

Destacó por su devoción religiosa y la expulsión de los moriscos.


- Felipe IV – “El Rey Planeta”


Se le comparó con el Sol, el “planeta rey” alrededor del cual giran los demás astros, como metáfora de que todo el poder del imperio debía girar en torno al monarca. Era una imagen heredera del ideal del rey absoluto.


- Carlos II – “El Hechizado”

Apodo posterior debido a su grave deterioro mental.


- Felipe V – “El Animoso”

Por su energía inicial y firmeza al implantar la nueva dinastía borbónica.


- Luis I – “El Breve”


Reinó solo 7 meses, el reinado más corto de la historia de España.


- Fernando VI – “El Prudente”


Destacó por un Gobierno pacífico, durante su reinado (1746–1759) España evitó grandes guerras europeas. Fernando VI mantuvo la neutralidad y priorizó la diplomacia frente al conflicto armado.


- Carlos III – “El Ilustrado” / “El Mejor Alcalde de Madrid”


Impulsó reformas ilustradas y modernizó Madrid como nunca antes.


- Carlos IV – “El Cazador”


Más interesado en la caza que en gobernar, lo que marcó su imagen histórica.


-Fernando VII – “El Deseado” / “El Felón”

Amado al volver del exilio, odiado después.


- Isabel II – “La de los Tristes Destinos”


Apodo literario que refleja un reinado lleno de crisis y exilio final.


- Alfonso XII – “El Pacificador”


Restauró la monarquía y puso fin a la Tercera Guerra Carlista.


- Alfonso XIII – “El Africano”

Por su implicación directa en la guerra de Marruecos.


- Juan Carlos I – “El Campechano”


Sobrenombre popular y mediático, por su trato cercano con la gente.


 Los apodos no siempre fueron oficiales: muchos surgieron de la propaganda, la literatura o la opinión popular… pero todos nos ayudan a entender cómo fueron vistos estos reyes en su tiempo.


 ¿Cuál te parece más acertado? Y ¿Cuál crees que es injusto?


El más "irónico" quizás sea el de Felipe V, "El Animoso". Es un apodo casi sarcástico ya que sufría de depresiones. Llamarlo "El Animoso" fue un esfuerzo de la corte por proyectar una vitalidad que el primer Borbón, lamentablemente, no poseía.


En mi opinión, el más acertado es el de Carlos III, "El Mejor Alcalde de Madrid". Aunque era el Rey de todo un Imperio, su apodo local lo llevó con gran honor. Este apodo le fue otorgado por los madrileños por transformar Madrid. Es un apodo que los ciudadanos de Madrid todavía viven hoy al caminar por sus calles.


El más injusto el de Juana "La Loca", sin duda, es el más cruel y manipulado. Hoy la historiografía coincide en que, si bien pudo tener episodios de depresión, el apodo fue la herramienta política perfecta para que su padre Fernando, su marido Felipe y su hijo Carlos la mantuvieran encerrada en Tordesillas y gobernaran en su lugar.


El de Luis I, "El Breve", quizás sea el más objetivo. Siete meses de reinado no dejan margen para mucho más en la historia.


Fernando VII, ¿ cómo un mismo rey puede tener 2 apodos tan contradictorios? "El Deseado", le fue apodado por sus seguidores tanto en España como en América y por la población en general que ansiaba su vuelta para expulsar a Napoleón. Y el Felón le fue impuesto por sus detractores al traicionar el juramento a la Constitución de 1812 y perseguir a los constitucionalistas.


Si tuvieras que ponerle un apodo al actual rey, Felipe VI, basándote en lo que llevamos de reinado ¿cuál crees que sería el más representativo para los historiadores del futuro?


Quería hacer la publicación de hoy dedicada a todos los reyes de España, reyes que también lo fueron evidentemente de todos los ciudadanos de Hispanoamérica. 


¡¡Feliz Navidad!!! Y que tengáis una muy buena Noche Buena y de alegría con los vuestros.


Publicación elaborada y realizada por Raíces Hispánicas

El Fila Brasileiro es una raza única en el mundo canino




 El Fila Brasileiro es una raza única en el mundo canino, conocida tanto por su imponente físico como por su carácter inquebrantable. Aquí te presento sus características más destacadas:


●Fidelidad Extrema (Ojeriza) 🐕‍🦺: Es famoso por su devoción absoluta a sus dueños. De hecho, existe el dicho brasileño "fiel como un Fila". Históricamente, desarrolla una desconfianza natural hacia los extraños, lo que lo convierte en un guardián nato.


●Piel y Pelaje 🐾: Una de sus señas de identidad es su piel gruesa y suelta. Forma arrugas características en la cabeza y papada en el cuello, lo que le daba una ventaja táctica en el pasado al proteger sus órganos vitales durante peleas o caza.


●Estructura Ósea Poderosa 🦴: Es un perro de gran tamaño y fuerza molosoide. Posee una osamenta pesada y una musculatura sólida que impone respeto a simple vista.


●El "Paso de Camello" 🐪: A diferencia de otros perros, el Fila camina moviendo las dos patas del mismo lado simultáneamente (paso de ambladura). Esto le otorga un balanceo único y elegante, similar al de un felino o un camello.


●Olfato Prodigioso 👃: Tiene un rastreo excepcional. En el pasado, fue utilizado para seguir rastros en selvas y terrenos difíciles, manteniendo una resistencia física envidiable.


●Temperamento Sereno pero Alerta ⚖️: En casa es un animal tranquilo, dócil con los niños de la familia y muy calmado. Sin embargo, ante una amenaza, su transformación es instantánea, mostrando una determinación y valentía asombrosas.

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