El 30 de agosto del año 1334 nació en la torre defensiva del monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas en Burgos, el rey Pedro I de Castilla, quien será llamado en la posterioridad «el Cruel» por sus rivales de la casa de Trastámara y los nobles castellanos, que veían menguar sus privilegios durante su reinado, y «el Justiciero» por sus partidarios, los comerciantes, la baja nobleza y los judíos.
Pedro, quien será el último rey de Castilla de la Casa de Borgoña, era hijo y sucesor de Alfonso XI de Castilla y de María de Portugal, hija del rey Alfonso IV de Portugal. Nació cuando ya había muerto su hermano y anterior heredero del trono, Fernando. El matrimonio de sus padres había sido consecuencia del pacto entre Castilla y Portugal de 1327, pero el rey en realidad convivía con su amante, Leonor de Guzmán, su verdadero amor, noble de uno de los más destacados linajes castellanos, con la que estuvo veintitrés años y tuvo diez hijos bastardos.
La educación de Pedro fue muy descuidada, pues Alfonso XI, llevado por su amor a Leonor de Guzmán, dejó la crianza de su heredero a la reina, que vivió con su hijo en el Alcázar de Sevilla. Pedro creció así apartado de la corte, como lo estaba su madre, con la ausencia marcada de su padre y con el rencor y el odio de su madre por la humillación que la reina sentía ante la situación de su matrimonio.
Siempre sintió un curioso amor por sus hermanastros, a los que envidiaba por haber sido los receptores del amor y la atención de su padre el rey, amor y atención que él nunca tuvo. Pero una vez ya en el trono, el destino, sus propios errores y los intereses de la nobleza lo arrastrarían hacia una guerra civil y fratricida contra su hermanastro Enrique de Trastámara por la corona en el que Pedro perdería la vida y la historia acabaría siendo escrita por su hermanastro, el que con tanta saña le combatió a muerte.
