4 DE MARZO DE 1811
MUERE EN ALTA MAR MARIANO MORENO
Por Revisionismo Historico Argentino
El 4 de marzo de 1811 mor铆a en alta mar Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta, con apenas treinta y dos a帽os. La medicina suministrada en la fragata Fama le produjo una agon铆a feroz, descrita como un fuego interior. Su cuerpo fue arrojado al oc茅ano envuelto en bandera inglesa. Al conocerse la noticia, su rival pol铆tico Cornelio Saavedra lanz贸 aquella frase que atraves贸 la historia: “Hac铆a falta tanta agua para apagar tanto fuego”.
Ese fuego era su programa. Y tambi茅n el motivo de los odios que despert贸. Desde entonces, su figura qued贸 en disputa.
EL HOMBRE QUE DIVIDI脫 A LA REVOLUCI脫N
En vida, sus principales detractores fueron los sectores saavedristas y los grupos ligados al viejo orden colonial. Lo acusaban de sanguinario, de extremista, de querer implantar un r茅gimen de terror. Saavedra, en cartas privadas, habl贸 de “las ideas sanguinarias del morenismo” y lo llam贸 “demonio del infierno”.
Los comerciantes monopolistas y los antiguos funcionarios coloniales ve铆an en 茅l una amenaza directa. El fusilamiento de Santiago de Liniers y de los jefes contrarrevolucionarios del Alto Per煤 no fue interpretado como acto de guerra, sino como prueba de radicalismo peligroso. Para esos sectores, Moreno no era el ilustrado que luego pintar铆a la escuela: era un dirigente dispuesto a destruir privilegios y a concentrar poder para sostener la Revoluci贸n. Y all铆 estaba el n煤cleo del conflicto: mientras unos pensaban en una transici贸n moderada, 茅l pensaba en consolidar un poder nuevo antes de que el viejo orden se reorganizara.
EL PLAN DE OPERACIONES Y EL PROBLEMA DEL PODER
La discusi贸n hist贸rica sobre Moreno gira inevitablemente alrededor del llamado Plan de Operaciones. Si se lo considera aut茅ntico, no estamos ante un simple documento administrativo sino ante un programa integral de revoluci贸n pol铆tica. El Plan plantea con crudeza que la Revoluci贸n no pod铆a sostenerse con ingenuidad legalista ni con pactos tibios. Propone concentraci贸n de poder, vigilancia de opositores, castigo ejemplificador a conspiradores y confiscaci贸n de bienes enemigos para financiar la guerra. No como desborde pasional, sino como m茅todo. El poder deb铆a afirmarse o ser铆a destruido. All铆 aparece la dimensi贸n jacobina de Moreno, inscripta en la l贸gica de las revoluciones atl谩nticas. La violencia no como fin en s铆 mismo, sino como instrumento en un contexto de guerra civil y amenaza externa.
La pol茅mica sobre la autenticidad del Plan no es t茅cnica ni secundaria. Si el documento es verdadero, entonces Moreno fue el 煤nico miembro de la Primera Junta con un proyecto estructurado de transformaci贸n estatal y social. Si es ap贸crifo, la Revoluci贸n de Mayo queda reducida a una transici贸n administrativa sin ruptura profunda. Por eso historiadores como Paul Groussac y luego Ricardo Levene intentaron desacreditarlo: aceptar el Plan implicaba aceptar que la Revoluci贸n tuvo una fase radical deliberada.
Pero el Plan no se agota en la represi贸n. Habla de construcci贸n de poder, de alianzas t谩cticas internacionales, de uso pol铆tico del comercio y de fortalecimiento del Estado como columna vertebral del proceso emancipador.
ECONOM脥A, INGLATERRA Y LA ACUSACI脫N DE DEPENDENCIA
En el plano econ贸mico es donde m谩s simplificaciones se han repetido. Se lo ha presentado como librecambista doctrinario y como precursor de una apertura dependiente hacia Inglaterra. Esa lectura desconoce el contexto real de 1810. El R铆o de la Plata viv铆a bajo el monopolio espa帽ol, un sistema que asfixiaba la econom铆a local al impedir comerciar libremente. La apertura promovida por Moreno no era adhesi贸n ideol贸gica al liberalismo brit谩nico, sino ruptura estrat茅gica del cerco colonial. Sin salida comercial alternativa, la Revoluci贸n quedaba aislada y condenada.
Adem谩s, el propio Plan de Operaciones propone intervenci贸n econ贸mica: control de recursos estrat茅gicos, est铆mulo de determinadas actividades, utilizaci贸n de bienes confiscados para financiar la guerra. No hay all铆 laissez-faire puro. Hay pragmatismo externo y centralizaci贸n interna. La tensi贸n entre apertura comercial hacia Inglaterra y fortalecimiento estatal no fue contradicci贸n abstracta, sino expresi贸n de una necesidad hist贸rica: sostener la Revoluci贸n en un mundo dominado por potencias mar铆timas. La alternativa no era independencia econ贸mica plena o dependencia sumisa; era asfixia colonial o inserci贸n estrat茅gica.
LA HISTORIA LIBERAL Y EL REVISIONISMO
D茅cadas m谩s tarde, la historiograf铆a liberal necesit贸 suavizar al personaje. Bartolom茅 Mitre lo convirti贸 en inspiraci贸n intelectual de Mayo, pero limando su filo revolucionario. Vicente Fidel L贸pez lo exalt贸 como ilustrado republicano. El Moreno jacobino fue transformado en figura compatible con el orden liberal del siglo XIX. La negaci贸n del Plan de Operaciones form贸 parte de esa operaci贸n intelectual: una Revoluci贸n ordenada, comercial y sin violencia estructural resultaba m谩s funcional a la narrativa posterior.
Pero el revisionismo tampoco fue un谩nime. Jos茅 Mar铆a Rosa sostuvo que Moreno representaba intereses portuarios ligados a Inglaterra y que su l铆nea estaba alejada del sentir popular que acompa帽aba a Saavedra. Para esa mirada, el morenismo fue elitista y centralista. En cambio, Rodolfo Puiggr贸s lo reivindic贸 como el verdadero revolucionario social de Mayo, el 煤nico que comprendi贸 la necesidad de un Estado fuerte ante la ausencia de una burgues铆a nacional consolidada.
LAS CONTROVERSIAS QUE SIGUEN ABIERTAS
Las controversias centrales no han perdido vigencia: la autenticidad del Plan, su relaci贸n con Inglaterra, su concepci贸n de la violencia pol铆tica y las circunstancias de su muerte. Antes de su viaje, la crisis interna ya lo hab铆a desplazado del centro del poder. La incorporaci贸n de los diputados del interior ampli贸 la Junta y diluy贸 la influencia morenista. La nueva correlaci贸n favoreci贸 al sector encabezado por Saavedra. El env铆o de Moreno en misi贸n diplom谩tica a Londres, presentado como gesto de confianza, fue tambi茅n una forma de alejarlo del escenario pol铆tico en el momento m谩s delicado de la Revoluci贸n.
La versi贸n oficial habl贸 de una afecci贸n agravada por la medicaci贸n administrada por el capit谩n de la fragata Fama. Moreno padec铆a dolores estomacales y se le suministr贸 un fuerte em茅tico a base de antimonio, una sustancia utilizada en la 茅poca pero reconocida por su toxicidad cuando se administraba en dosis elevadas. El antimonio no era un compuesto inocuo: pod铆a provocar colapsos circulatorios, deshidrataci贸n extrema y fallas org谩nicas si la concentraci贸n superaba los l铆mites tolerables. Seg煤n los testimonios de a bordo, la reacci贸n fue inmediata y devastadora: convulsiones, ardor interno, debilitamiento extremo. La descripci贸n de su agon铆a como un “fuego interior” no fue met谩fora pol铆tica sino registro f铆sico del padecimiento. La muerte se produjo pocas horas despu茅s. No hubo posibilidad de examen posterior: su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar conforme a las pr谩cticas navales de la 茅poca. La sepultura en altamar imposibilit贸 toda verificaci贸n posterior y cerr贸 cualquier instancia de investigaci贸n.
En un contexto de m谩xima tensi贸n pol铆tica, con el sector morenista debilitado y la conducci贸n efectiva inclin谩ndose hacia el saavedrismo, la hip贸tesis de una eliminaci贸n pol铆tica comenz贸 a circular casi de inmediato. No existe prueba documental concluyente que demuestre asesinato premeditado, pero tampoco pudo demostrarse la absoluta inocencia del procedimiento aplicado. La combinaci贸n de dosis potencialmente excesiva, rapidez del deceso y entierro inmediato aliment贸 durante dos siglos la sospecha de que el secretario m谩s radical de la Revoluci贸n pudo haber sido v铆ctima de una muerte inducida en alta mar.
Su desaparici贸n tuvo efectos pol铆ticos concretos: el morenismo perdi贸 a su figura m谩s decidida y el equilibrio interno se inclin贸 definitivamente hacia posiciones m谩s moderadas. La Revoluci贸n cambi贸 de ritmo.
¿Enfermedad agravada por imprudencia o eliminaci贸n pol铆tica encubierta? Cada generaci贸n respondi贸 seg煤n su propio clima ideol贸gico. Moreno qued贸 as铆 atrapado entre interpretaciones opuestas. Para unos, agente ingl茅s. Para otros, jacobino radical. Para algunos, precursor del unitarismo. Para otros, revolucionario truncado.
UN DIRIGENTE DE TRANSICI脫N
Moreno fue ilustrado y severo, partidario de alianzas internacionales pero consciente de los riesgos de la dependencia, liberal en la ruptura del monopolio espa帽ol y estatista en la consolidaci贸n interna del poder. Entendi贸 algo esencial: sin concentraci贸n de poder no hay revoluci贸n, y sin recursos econ贸micos no hay poder efectivo.
No fue una figura c贸moda ni un santo laico. Fue un dirigente de transici贸n en un momento en que la Revoluci贸n todav铆a estaba en disputa.
Muri贸 cuando el proceso reci茅n comenzaba. Tal vez por eso su figura sigue ardiendo. El oc茅ano pudo llevarse su cuerpo, pero no logr贸 apagar el fuego pol铆tico que encendi贸 en 1810.
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Titular: Damian Leandro Zanni