CONOCE A SEDIBA, LA AUSTRALOPITHECUS QUE VIVIÓ HACE 1.98 MILLONES DE AÑOS
Sediba es una de las especies más intrigantes de nuestro árbol genealógico porque es un "mosaico" viviente: parece estar atrapado justo en el momento de transición entre los simios bípedos primitivos y el género humano (Homo).
EL DESCUBRIMIENTO
El primer fósil fue descubierto el 15 de agosto de 2008 en el sitio de Malapa (Cuna de la Humanidad, Sudáfrica). Curiosamente, el primer hueso (una clavícula) no lo encontró un científico veterano, sino Matthew Berger, el hijo de 9 años del paleoantropólogo Lee Berger, quien estaba explorando cerca de donde excavaba su padre.
SIGNIFICADO
Sediba significa “manantial” o "fuente" en lengua sotho, sugiriendo que podría ser la fuente del género Homo.
HUELLAS DEL PASADO EN LOS HUESOS
Con una datación precisa, los científicos determinaron que los fósiles de Sediba, tienen una antigüedad que va desde 1.98 m.a. a 1.78 m.a. situándose en el Pleistoceno Inferior y Temprano, una época en el que el clima de África estaba cambiando y los bosques retrocedían frente a la sabana.
Sin embargo, los estudios más fascinantes de esta especie, es que su anatomía reveló una mezcla de rasgos antiguos y modernos en un mismo cuerpo:
Mientras que sus características primitivas indican que tenía una capacidad craneal de 420-450 cc (similar a un pomelo, o a un chimpancé actual), lo que sugiere que tenían un cerebro pequeño, sus brazos largos y pies, mostraron signos de que podían trepar árboles con facilidad sin perder el equilibrio, sin importar que su talón era primitivo y delicado.
En cambio, sus rasgos modernos señalaron que sus manos tenían dedos cortos y un pulgar largo y fuerte, capaz de agarrar con una precisión necesaria para fabricar una herramienta. Tenían pelvis ancha y con forma de cuenco, más parecida a la nuestra que a la de "Lucy" (A. afarensis), lo que indica una caminata erguida más eficiente. Tenían una cara más plana y dientes pequeños, alejándose de las mandíbulas robustas de sus ancestros.
Hallazgos recientes de vértebras lumbares (un espécimen apodado "Issa") confirman que A. sediba tenía una espalda baja flexible. Caminaba erguido, pero con una peculiaridad: hacía hiperpronación (metía el pie hacia adentro al pisar). Esto sugiere que era un "todoterreno": eficiente caminando en el suelo, pero todavía muy capaz de refugiarse y moverse en los árboles.
¿QUÉ COMÍA?
El análisis de sarro dental (fitolitos) reveló algo sorprendente: comían corteza y madera, además de frutas y hojas. Es una dieta dura, más parecida a la de los chimpancés de sabana actuales en tiempos de escasez que a la de otros homínidos.
En la imagen vemos un diseño de la paleoartista Elizabeth Daynes y una réplica del fósil de sediba
Fuente
Australopithecus sediba - The Australian Museum
Australopithecus sediba | The Smithsonian Institution's Human Origins Program
Los Australopithecus sediba vivían en bosques, comiendo frutas y cortezas – Muy interesante
Australopithecus sediba: quiénes eran y cómo murieron – Nutcracker Man
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