martes, 24 de febrero de 2026

馃嚟馃嚭 #Hungr铆a... Coraz贸n de Europa Central y tierra de manantiales termales 馃寠✨

 馃嚟馃嚭 #Hungr铆a... Coraz贸n de Europa Central y tierra de manantiales termales 馃寠✨



馃搷 Ubicaci贸n: Situado en Europa Central, Hungr铆a es un pa铆s sin litoral limitado con Austria y Eslovaquia al norte, Ucrania y Ruman铆a al este, Serbia al sur, y Croacia y Eslovenia al oeste.


馃彌️ Capital: Budapest


馃懃 Poblaci贸n: aproximadamente 9,5-10 millones


馃搹 Superficie: 93.030 km2 aproximadamente


馃挵 Moneda: Forint h煤ngaro


馃棧️ Idioma Oficial: H煤ngaro


馃寙 Ciudades principales:


Budapest: La capital y ciudad m谩s grande, conocida como la "Perla del Danubio. "


Debrecen: Un importante centro cultural en el este del pa铆s.


Szeged: Una ciudad universitaria prominente en el sur.


Miskolc: Una ciudad industrial cerca de hermosas zonas naturales.


馃搳 Hechos r谩pidos:


✔️ Miembro de la Uni贸n Europea desde 2004.


✔️ El r铆o Danubio fluye a trav茅s del pa铆s, dividiendo Budapest en Buda y Pest.


✔️ Famoso por sus termales y ba帽os tradicionales.


✔️ Parte del Imperio Austro-H煤ngaro hasta el final de la Primera Guerra Mundial.


馃實 Hoy en d铆a, Hungr铆a es un pa铆s europeo con una rica historia y una cultura distintiva, que combina influencias oriental y occidental, ubicado en el coraz贸n del continente.


#Hungary 馃嚟馃嚭

#Budapest

#CentralEurope

#Danube

#Geography 

LA DELFINA: LA MUJER QUE CABALG脫 JUNTO A LA HISTORIA

 LA DELFINA: LA MUJER QUE CABALG脫 JUNTO A LA HISTORIA



En una tierra donde la historia suele olvidar a las mujeres que la hicieron posible, La Delfina brill贸 con luz propia. Fue mucho m谩s que la compa帽era de Pancho Ram铆rez: fue estratega, jefa de lanceras, hero铆na del Litoral. Supo tomar las riendas de su destino en un siglo que intentaba encerrarlas entre costuras y silencios, y en cambio ella eligi贸 el coraje, la lanza y el amor sin condiciones.


Desde que se uni贸 a las filas federales en 1818, acompa帽贸 cada campa帽a como soldado y gu铆a. En 1819, cerca de Paran谩, lider贸 una maniobra envolvente que permiti贸 recuperar un campamento clave. En Coronda rescat贸 a soldados bajo fuego enemigo, y en el Queguay organiz贸 la defensa de una caravana de suministros que estaba a punto de caer. En cada batalla fue ejemplo y fuerza. Sus compa帽eras lanceras la segu铆an con respeto, porque sab铆an que esa mujer no hablaba de valor: lo encarnaba.


La Delfina eligi贸 vivir intensamente. Am贸 con nobleza, pele贸 con firmeza y honr贸 su causa con una lealtad inquebrantable. Tras la muerte de Ram铆rez, no se retir贸 derrotada: se mantuvo digna, recordada, respetada por los veteranos de su 茅poca.


Hoy, su nombre vive en escuelas, calles y centros de salud, pero sobre todo, en la memoria de un pueblo que empieza a reconocerla como lo que fue: una mujer extraordinaria, que hizo historia desde el frente de batalla.


馃憠 Descubr铆 su historia completa en el enlace. Porque hay nombres que merecen volver a galopar. https://www.robertoarnaiz.com/post/la-delfina-la-hero%C3%ADna-del-litoral


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CHE GUEVARA en ONU Cuando USA Grit贸 "¡Terrorista Comunista!" --- 5 Minutos Que Hicieron Historia..

 CHE GUEVARA en ONU Cuando USA Grit贸 "¡Terrorista Comunista!" --- 5 Minutos Que Hicieron Historia...


El fr铆o de Manhattan en diciembre tiene una forma especial de meterse en los huesos. Ese 11 de diciembre de 1964, a las 13:47, el cielo estaba gris y bajo, como si tambi茅n cargara tensi贸n. Afuera, el edificio de las Naciones Unidas se alzaba como una lanza de cristal y acero contra el r铆o: un monumento moderno a la esperanza de paz. Pero adentro, en el gran sal贸n de la Asamblea General, no se respiraba esperanza. Se respiraba Guerra Fr铆a.
Era una de esas tardes en las que el mundo parec铆a un tablero de ajedrez gigante, y cada palabra pod铆a convertirse en un movimiento irreversible. Dos a帽os antes, la crisis de los misiles en Cuba hab铆a dejado al planeta al borde del abismo nuclear. Las heridas segu铆an abiertas. La desconfianza era total. Y ah铆 estaban, sentadas frente a frente, 193 delegaciones nacionales midiendo silencios, pesando miradas, escuchando no solo lo que se dec铆a, sino lo que se insinuaba entre l铆neas.
En las gradas del p煤blico, periodistas de todos los continentes ten铆an las c谩maras listas. No iban a cubrir un discurso diplom谩tico rutinario; iban a presenciar un choque. Lo sab铆an. Cuando un hombre como Ernesto “Che” Guevara hablaba, las palabras dejaban de ser palabras y se convert铆an en hechos.
El Che subi贸 al podio central con una calma que no era calma: era control. Ten铆a 36 a帽os, pero su presencia llenaba el sal贸n como si tuviera cien. Llevaba su uniforme verde oliva, impecablemente planchado para la ocasi贸n. La barba, recortada con precisi贸n. La boina con la estrella, perfecta sobre el cabello. Y lo que verdaderamente impactaba no era la est茅tica militar: era su mirada, intensa, desafiante, cargada de una convicci贸n que parec铆a capaz de mover monta帽as.
Camin贸 hacia el micr贸fono con la seguridad de alguien que hab铆a escuchado disparos muy cerca, que hab铆a visto hombres caer, que hab铆a vivido la victoria y la persecuci贸n. Cada paso reson贸 en el silencio del sal贸n como si marcara el ritmo de una historia que todav铆a estaba escribi茅ndose.
Desde la delegaci贸n del bloque socialista —la Uni贸n Sovi茅tica, China, Checoslovaquia, Polonia— lo miraban con expectativa, como quien observa a un s铆mbolo vivo. Los pa铆ses reci茅n descolonizados de 脕frica y Asia —Argelia, Ghana, Egipto, Indonesia— ve铆an en 茅l una posibilidad: la idea de que un pueblo peque帽o pod铆a plantarse ante un poder gigante y sobrevivir. Pero en la delegaci贸n estadounidense la hostilidad era casi visible: rostros tensos, informes de inteligencia apretados entre manos, un gesto contenido que parec铆a decir “este hombre no deber铆a estar aqu铆”.
Porque el Che no era solo un ministro cubano. Era la cara de una revoluci贸n que hab铆a desafiado al imperio m谩s poderoso del mundo, y no solo hab铆a resistido: hab铆a cambiado el guion. Y eso, en el teatro de la Guerra Fr铆a, era una provocaci贸n permanente.
Se detuvo frente al micr贸fono, mir贸 lentamente alrededor del sal贸n y comenz贸.
Su voz, amplificada por el sistema de sonido, lleg贸 clara y potente a cada rinc贸n. Ten铆a el acento inconfundible de Argentina, pero tambi茅n la cadencia de alguien que aprendi贸 a convertir cada frase en una herramienta.
—Se帽or presidente, distinguidos delegados de las naciones del mundo… vengo aqu铆 en nombre del pueblo de Cuba, una peque帽a naci贸n que ha tenido el valor de defender su derecho a la independencia y la soberan铆a contra el imperio m谩s poderoso que ha conocido la historia de la humanidad.
Los traductores simult谩neos trabajaban febrilmente para transformar su espa帽ol en ingl茅s, franc茅s, ruso, 谩rabe, chino. Pero incluso quienes no entend铆an una sola palabra sent铆an la tensi贸n y la pasi贸n. Hab铆a algo en ese tono —orgullo contenido, indignaci贸n exacta— que atravesaba cualquier idioma.
El Che fue directo al coraz贸n del tema: record贸 que hac铆a apenas unos a帽os Cuba era una semicolonia; que el az煤car, la tierra, las industrias estaban en manos de corporaciones extranjeras; que el pueblo viv铆a en la miseria mientras otros se enriquec铆an con sus recursos. En la delegaci贸n estadounidense, algunas caras se endurecieron. Cada frase era una acusaci贸n con nombre y apellido.
—El pueblo cubano dijo: “Basta”. Se levant贸, recuper贸 su dignidad. Expulsamos a los explotadores. Redistribuimos la tierra entre quienes la trabajaban. Nacionalizamos industrias que durante d茅cadas hab铆an sangrado nuestra econom铆a.
Hizo una pausa breve, como si estuviera poniendo una piedra sobre otra, construyendo una pared con paciencia...
¿Quieres saber qu茅 pas贸 despu茅s?
...Lea la historia completa debajo del enlace en los comentarios 馃憞
Puede ser una imagen en blanco y negro de multitud y texto que dice "UNITED NATIONS UNITEDNATIONSCONFERENCE CONFERENCE TRADE TRADEANDDEVELOPMENT AND DEVELOPMENT"
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Carlos Nieto Alvarez y 21 mil personas m谩s

Los misioneros destruyeron la hist贸ria escrita de los ind铆genas

 Los misioneros destruyeron la hist贸ria escrita de los ind铆genas, para reconstruirla con la narrativa que m谩s serv铆a a las necesidades del Imperio Espa帽ol.



La destrucci贸n de la literatura ind铆gena tras la llegada de los espa帽oles es uno de los episodios m谩s desconcertantes del periodo colonial. A primera vista, parece contradictorio que los mismos agentes que quemaron c贸dices y aniquilaron archivos enteros hayan financiado, d茅cadas despu茅s, grandes proyectos para reconstruir la historia y la cultura que ellos mismos hab铆an borrado. Sin embargo, esta aparente paradoja revela un patr贸n profundo del funcionamiento del poder colonial.


Este documento expone tres dimensiones esenciales del problema:


1. Las razones de la destrucci贸n inicial

2. Las razones de la posterior reconstrucci贸n

3. La manera en que esa reconstrucci贸n fue moldeada para servir a los intereses espa帽oles


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1. Razones de la destrucci贸n de los c贸dices


La destrucci贸n no respondi贸 a un solo motivo, sino a la convergencia de factores teol贸gicos, pol铆ticos y culturales.


1.1. La visi贸n religiosa medieval


Para los primeros frailes, los c贸dices no eran simples objetos culturales. Desde su perspectiva cristiana medieval:


• Las im谩genes y textos ind铆genas eran instrumentos de idolatr铆a.

• Los dioses prehisp谩nicos se interpretaban como manifestaciones demon铆acas.

• La eliminaci贸n de estos materiales era vista como una forma de “guerra espiritual”.


Por ello, la quema de c贸dices fue, en muchos casos, inmediata y total.


1.2. La dimensi贸n pol铆tica


Los c贸dices ind铆genas no solo conten铆an mitos y rituales: tambi茅n registraban genealog铆as, derechos territoriales, alianzas y legitimidades din谩sticas. Su destrucci贸n facilit贸:


• La imposici贸n de la soberan铆a espa帽ola

• La redistribuci贸n de tierras

• La eliminaci贸n de la memoria pol铆tica ind铆gena

• La sustituci贸n del derecho nativo por el derecho castellano


En este sentido, la destrucci贸n fue tambi茅n un acto de dominaci贸n pol铆tica.


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2. Razones de la reconstrucci贸n posterior


Una vez pasada la primera ola de iconoclasia, los frailes y las autoridades coloniales comprendieron algo fundamental:

no se puede gobernar ni evangelizar a un pueblo cuya cosmovisi贸n se desconoce.


Esto llev贸 a un cambio estrat茅gico.


2.1. Necesidades pr谩cticas del gobierno colonial


Para administrar el virreinato, los espa帽oles necesitaban:


• Conocer las lenguas ind铆genas

• Comprender sus estructuras sociales

• Identificar sus creencias y pr谩cticas

• Reconstruir su historia para integrarla en un marco colonial


De esta necesidad surgieron los grandes proyectos etnogr谩ficos del siglo XVI:


• Bernardino de Sahag煤n y su Historia General

• Diego Dur谩n y su Historia de las Indias de Nueva Espa帽a

• Molina, Mendieta, Motolin铆a, Torquemada, Acosta, entre otros


Estas obras no fueron ejercicios neutrales de curiosidad intelectual: fueron herramientas de gobierno.


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3. Una reconstrucci贸n moldeada por intereses espa帽oles


La reconstrucci贸n de la historia ind铆gena no fue objetiva ni imparcial. Estuvo profundamente condicionada por:


• La teolog铆a cristiana

• Las necesidades pol铆ticas del virreinato

• La necesidad de justificar retrospectivamente la conquista


Esto produjo una serie de narrativas que se repiten en casi todas las cr贸nicas coloniales.


3.1. Exageraci贸n del sacrificio humano


Aunque el sacrificio exist铆a, las cr贸nicas espa帽olas tienden a:


• Inflar su escala

• Multiplicar su frecuencia

• Presentarlo como el eje absoluto de la vida ind铆gena


Esto serv铆a para justificar la conquista como una misi贸n moral.


3.2. 脡nfasis en el canibalismo


El canibalismo era un recurso ret贸rico poderoso en Europa. Atribuirlo a un pueblo:


• Lo colocaba fuera de la “civilizaci贸n”

• Permit铆a justificar la dominaci贸n

• Convert铆a la conquista en una supuesta obra de misericordia


3.3. Obsesi贸n con la “sodom铆a”


La acusaci贸n de pr谩cticas sexuales “desviadas” era un tropo colonial com煤n. Su funci贸n era:


• Presentar a los ind铆genas como moralmente degenerados

• Reforzar la necesidad de disciplina cristiana

• Legitimar castigos y controles sociales


3.4. Construcci贸n del “imperio desp贸tico” mexica


Los mexicas fueron retratados como:


• Tir谩nicos

• Militaristas

• Opresores de sus vecinos


Esta imagen encajaba perfectamente con:


• Las alianzas espa帽olas con Tlaxcala y otros pueblos

• La narrativa de la conquista como liberaci贸n

• La legitimaci贸n del dominio espa帽ol


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4. La l贸gica profunda del proceso


La destrucci贸n y posterior reconstrucci贸n de la historia ind铆gena no son hechos contradictorios. Forman parte de un mismo proceso:


el reemplazo de un sistema de conocimiento por otro que legitima el orden colonial.


Los espa帽oles:


• Destruyeron el archivo original

• Apropiaron fragmentos del conocimiento ind铆gena

• Reescribieron la historia para justificar su dominio


Las cr贸nicas coloniales son, por ello, documentos h铆bridos:

parte testimonio ind铆gena, parte teolog铆a cristiana, parte propaganda imperial.


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Conclusi贸n


El patr贸n es claro y se repite en m煤ltiples contextos coloniales:

primero se destruye la memoria del pueblo conquistado; luego se reconstruye una versi贸n funcional a los intereses del conquistador.


Comprender esta din谩mica es esencial para leer cr铆ticamente las fuentes coloniales y para recuperar, en la medida de lo posible, la voz hist贸rica de los pueblos ind铆genas.

El 24 de febrero de 1500 naci贸 en Gante, actual B茅lgica, Carlos de Habsburgo, llamado «el 煤ltimo C茅sar

 El 24 de febrero de 1500 naci贸 en Gante, actual B茅lgica, Carlos de Habsburgo, llamado «el 煤ltimo C茅sar», quien rein贸 en todos los reinos y territorios hisp谩nicos con el nombre de Carlos I desde 1516 hasta 1556 adem谩s de ser emperador del Sacro Imperio Romano Germ谩nico como Carlos V de 1520 a 1558.



Hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso, y nieto por v铆a paterna del emperador Maximiliano I de Habsburgo y Mar铆a de Borgo帽a, de quienes hered贸 el patrimonio borgo帽贸n y el Archiducado de Austria con el derecho al trono imperial del Sacro Imperio Romano Germ谩nico, y por v铆a materna de los Reyes Cat贸licos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Arag贸n, de quienes hered贸 la corona de Castilla, con el reino de Navarra y las Indias Occidentales, y la corona de Arag贸n que comprend铆a los reinos de: N谩poles, Sicilia, Cerde帽a, Valencia, Mallorca y Arag贸n, y el Principado de Catalu帽a.


A pesar de que su segundo embarazo estaba ya muy avanzado, Juana la Loca no iba a permitir que su marido, Felipe I de Castilla, acudiese en solitario a la fiesta que esa noche hab铆a en el Palacio de Prinsenhof, en Gante. Su personalidad celosa se lo imped铆a. Era el 23 de febrero de 1500. Durante la madrugada, la joven infanta, que por entonces contaba con 21 a帽os, comenz贸 a sentir unos fuertes dolores en el vientre.


Juana se retir贸 a una letrina pensando que el motivo de su malestar era una digesti贸n que se hab铆a complicado. All铆, sobre un peque帽o retrete, descubri贸 que estaba a punto de dar a luz: Carlos ven铆a en camino. Sola, sin ninguna doncella que le ayudase durante el parto -en aquella 茅poca los nacimientos en las familias reales deb铆an ser presenciados por varios testigos para corroborar la legitimidad del heredero-, pari贸 Juana a su segundo hijo en torno a las tres de la ma帽ana del 24 de febrero.


Ella quer铆a ponerle el nombre de Juan en recuerdo de su fallecido hermano, pero finalmente fue bautizado como Carlos por deseo de su padre y en recuerdo de su bisabuelo, Carlos el Temerario.


El que estaba llamado a ser el hombre m谩s poderoso que el mundo hab铆a visto, naci贸 en un retrete...Esas cosas curiosas que tiene la historia a veces.

JUAN VUCETICH

 JUAN VUCETICH 



por Revisionismo Historico Argentino 


Juan Vucetich naci贸 el 20 de julio de 1858 en Lesina, en el archipi茅lago d谩lmata del Adri谩tico, dentro de una familia eslava humilde y trabajadora. Como tantos inmigrantes de fines del siglo XIX, lleg贸 a la Argentina en 1882 buscando un futuro mejor. Ten铆a apenas 23 a帽os. Comenz贸 trabajando en Obras Sanitarias de la Naci贸n, pero su destino no estaba en la administraci贸n com煤n. Su verdadera misi贸n comenzar铆a cuando ingres贸 al Departamento Central de Polic铆a de La Plata. All铆, casi desde el anonimato, empez贸 a gestarse una revoluci贸n cient铆fica que cambiar铆a el mundo.


LA B脷SQUEDA DE UN SISTEMA SEGURO


En esa 茅poca predominaba el sistema antropom茅trico de Bertillon, basado en mediciones corporales. Parec铆a cient铆fico, pero no era infalible. Vucetich, hombre observador y met贸dico, comprendi贸 r谩pidamente sus limitaciones. Cuando llegaron a sus manos los estudios de Francis Galton sobre las impresiones digitales, entendi贸 algo que muchos no hab铆an visto con claridad: las huellas digitales eran 煤nicas, permanentes y absolutamente confiables. All铆 estaba la respuesta al problema eterno de la identidad.


En 1891 inaugur贸 la Oficina de Identificaci贸n de La Plata y comenz贸 a aplicar su m茅todo, al que primero llam贸 Icnofalangometr铆a. Poco despu茅s adopt贸 el t茅rmino Dactiloscop铆a. No solo implement贸 el sistema: dise帽贸 la mesa dactilosc贸pica, cre贸 las fichas, organiz贸 el archivo y estableci贸 una clasificaci贸n propia que permiti贸 ordenar miles de registros con precisi贸n matem谩tica.


EL CASO ROJAS: LA PRUEBA DEFINITIVA


En 1892 ocurri贸 el hecho que marcar铆a un antes y un despu茅s: el crimen de Francisca Rojas en Necochea. La mujer denunci贸 el asesinato de sus hijos y acus贸 a un vecino. Pero en la escena quedaron huellas ensangrentadas. Las impresiones fueron enviadas a La Plata. El resultado fue contundente: las huellas no pertenec铆an al acusado, sino a la propia madre. Era culpable. Fue la primera vez en la historia mundial que la dactiloscop铆a resolvi贸 un homicidio y fue aceptada como prueba judicial. Desde ese momento, el m茅todo dej贸 de ser una teor铆a para convertirse en una herramienta irrefutable.


EXPANSI脫N NACIONAL E INTERNACIONAL


A partir de all铆, el sistema comenz贸 a expandirse. Se aplic贸 a detenidos, polic铆as y ciudadanos. En 1899 naci贸 la C茅dula de Identidad impulsada por Vucetich. Su obra cumbre, Dactiloscop铆a Comparada (1904), consolid贸 cient铆ficamente el sistema argentino. Pa铆ses como Brasil, Chile, Uruguay y M茅xico adoptaron su m茅todo. Francia abandon贸 el sistema antropom茅trico y se volc贸 definitivamente a la identificaci贸n por huellas digitales.


En 1911, la Ley 8129 estableci贸 en Argentina la identificaci贸n obligatoria mediante impresiones digitales para todos los ciudadanos mayores de 18 a帽os, creando uno de los archivos dactilosc贸picos m谩s importantes del mundo bajo su direcci贸n.


RECONOCIMIENTO Y LEGADO


Entre 1912 y 1913 viaj贸 por el mundo estudiando la historia y aplicaci贸n de la identificaci贸n. En China fue invitado oficialmente a implantar su sistema en Pek铆n y recibi贸 una condecoraci贸n tras negarse a aceptar dinero por su trabajo.


En 1923 don贸 su museo, archivo y biblioteca a la Facultad de Ciencias Jur铆dicas y Sociales de La Plata, dando origen al Museo que hoy lleva su nombre. A pesar de la enfermedad, trabaj贸 hasta el final. Falleci贸 el 25 de enero de 1925 en Dolores. El gobierno provincial dispuso honores oficiales y perpetu贸 su nombre en la “Sala Vucetich” de la polic铆a.


UNA HUELLA QUE NO SE BORRA


Juan Vucetich no fue simplemente un t茅cnico policial. Fue un pionero que comprendi贸 que la identidad humana deb铆a protegerse con certeza cient铆fica. Su sistema no solo revolucion贸 la criminolog铆a: garantiz贸 justicia, evit贸 condenas injustas y dio al mundo una herramienta que sigue vigente hasta hoy. Su legado permanece intacto. Como sus propias huellas, es 煤nico e imborrable.


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Titular: Damian Leandro Zanni

PARQUE SANTA CATALINA

 PARQUE SANTA CATALINA


A finales del 1800,  el Parque Santa Catalina no era m谩s que un solar intransitable. Todo cambi贸 gracias a la generosidad de la familia Apolinario. El Dr. Bartolom茅 Apolinario, fundador del Hospital de San Jos茅, cedi贸 estos terrenos a la influyente familia brit谩nica Miller.


¿Por qu茅 lo hicieron? ¡Por el carb贸n! La compa帽铆a inglesa Miller & Co. suministraba gratuitamente el carb贸n necesario para el funcionamiento de la Casa Asilo de San Jos茅 en Las Canteras. En agradecimiento, los Apolinario donaron el suelo con una condici贸n: que se convirtiera en un espacio ajardinado para el disfrute de todos.

Fueron los propios brit谩nicos, apasionados de la bot谩nica, quienes trajeron desde 脕frica y el interior de la isla las palmeras y los laureles de Indias que hoy nos dan sombra. Ellos transformaron este rinc贸n en el pulm贸n social del Puerto

¿Sab铆as que la primera sede del club brit谩nico estuvo en el antiguo Hotel Rayo? All铆, en 1908, Peter Swanston (cari帽osamente conocido como Periquito) lideraba una comunidad como primer presidente del club que no solo trajo comercio, sino tambi茅n deportes como el f煤tbol, el golf y el tenis a nuestras islas.

Hoy, el Santa Catalina es el coraz贸n del Carnaval y el punto de encuentro de miles de cruceristas, pero su esencia sigue siendo la de aquel jard铆n nacido de la solidaridad y el intercambio cultural.