El 7 de enero de 1768 nació en Córcega José Bonaparte (nacido con el nombre de Joseph Nabulion Bonaparte), político, diplomático y abogado francés, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, quien lo nombró rey de España, reinando desde 1808 hasta 1813.
Estudió derecho y se dedicó al comercio. Su hermano lo nombró rey de Nápoles y, luego, en 1808, rey de España, país al que se trasladó de inmediato y en el que intentó reinar en difíciles circunstancias. En España, su proclamación como monarca en junio de 1808 se debió a la designación por parte de su hermano, el emperador Napoleón, que, a su vez, el mes anterior, había obtenido la cesión de los derechos de la Corona española de Carlos IV, el día anterior de ser devuelta por Fernando VII a su padre en Bayona. Sin embargo, las abdicaciones de Bayona no fueron reconocidas por las Juntas que se formaron tras el levantamiento popular del Dos de Mayo, que dio inicio a la que sería conocida como la guerra de la Independencia. Se formó la Junta Suprema Central que convocó unas Cortes generales y extraordinarias del Reino, que se reunieron en Cádiz ante el avance del ejército francés. Así España quedó dividida en la «España patriota», que defendió los derechos de Fernando VII como rey constitucional y que se rigió por la Constitución de 1812 que aprobaron las Cortes de Cádiz, y la «España josefina» bajo la autoridad de José I y que se regía por el Estatuto de Bayona en el suelo bajo el control militar del Ejército imperial Francés. La mayor parte de sus acciones fueron derogadas durante el reinado de Fernando VII de España, aunque otras perduraron, como las mejoras de urbanismo en varias ciudades.
Promulgó el Estatuto de Bayona en un intento de ganarse el apoyo de los ilustrados españoles, los llamados afrancesados, sin lograr hacer triunfar el programa reformista de su gobierno. El hecho de que fuese impuesto por el invasor, así como sus medidas liberales e ilustradas, toparon con la hostilidad popular y le enajenaron el apoyo del pueblo español, incluso de muchos de los propios ilustrados. En 1808 creó el Ministerio de Policía, antecedente histórico del actual Ministerio del Interior de España. También publicó (diciembre de 1809) la creación de un Museo de Pinturas, al que la historiografía posterior ha denominado Museo Josefino. Su pretensión era equiparar Madrid a otras capitales europeas que ya contaban con museos reales abiertos al público. Por otro lado, con dicha institución pretendía retener las obras de arte que su hermano Napoleón y ciertos militares franceses estaban llevándose a Francia. El museo como tal no llegó a fundarse; fue su sucesor en el trono español, Fernando VII de España, quien abordó su creación y lo inauguró en 1819, como Museo del Prado.
Los fernandinos, defensores de los derechos de Fernando VII durante la guerra de la Independencia española, le llamaron despectivamente Pepe Botella, como burla por su supuesto alcoholismo, apodo con el que sigue siendo conocido popularmente en ese país. Otros sobrenombres que recibió en España fueron: Pepe Plazuelas o «el Rey Plazuelas», por su modelo de urbanismo para Madrid, que pasaba por el derribo de iglesias y conventos para la apertura de grandes espacios públicos.
Tras la derrota en la batalla de los Arapiles, el 22 de julio de 1812, abandonó Madrid para ir hacia Francia; a su paso por Vitoria, fue alcanzado por las tropas del duque de Wellington que derrotaron a su ejército. Salió de España definitivamente el 13 de junio de 1813 sin su valioso "equipaje", que consistía en las joyas de la Corona española y obras de arte, para refugiarse en Francia, donde permaneció hasta el Tratado de Fontainebleau (1814) y la primera abdicación de Napoleón Bonaparte.
La firma del Tratado de Valençay el 11 de diciembre de 1813 en el que Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España puso fin formalmente a su reinado. De hecho durante las negociaciones del mismo Napoleón ignoró los derechos al trono español de su hermano José I que, aunque hacía cinco meses que había cruzado la frontera franco-española, seguía siendo el rey de España de acuerdo con la legalidad imperial. Sobre esta cuestión los dos hermanos discutieron agriamente. El 29 de diciembre, veinte días después de la firma del Tratado, José I volvió a protestar ante el emperador y este le contestó de forma tajante: «Ya no sois rey de España» (“Vous n’êtes plus roi d’Espagne”). Y añadió: «No quiero España para mí, ni quiero disponer de ella; pero ya no quiero entrometerme en los asuntos de este país excepto para vivir allí en paz y tener disponible mi ejército» (“Je ne veux pas l’Espagne pour moi, ni je n’en veux pas disposer; mais je ne veux plus me mêler dans les affaires de ce pays que pour y vivre en paix et rendre mon armée disponible”).
Tras la caída de Napoleón en Waterloo, José se trasladó a los Estados Unidos, donde, gracias a la venta de las joyas de la Corona española, se construyó una mansión en la propiedad denominada Point Breeze, situada en Bordentown (Nueva Jersey) lujosamente amueblada y con una impresionante colección de libros raros y obras de arte; la rodeó además de un gran parque con un estanque artificial. Allí trató con personalidades como el senador y jurista Joseph Hopkinson, que vivía también en Bordentown y representaba en el Congreso a Pensilvania; el banquero Nicholas Biddle cuya propiedad, Andalusia, estaba justo al otro lado del río Delaware; la escritora Frances Wright, el banquero y filántropo de origen francés Stephen Girard, durante algún tiempo la mayor fortuna estadounidense; el presidente John Quincy Adams y su Secretario de Estado Henry Clay; el político Daniel Webster o el marqués de La Fayette.
En 1841 recibió autorización para instalarse en Florencia, capital del Gran Ducado de Toscana, donde murió en 1844, siendo posteriormente enterrado en París tras reclamar Napoleón III que se le sepultara a la derecha de su hermano Napoleón en Los Inválidos de París.











