jueves, 8 de enero de 2026

José Bonaparte nació en Corcega

 El 7 de enero de 1768 nació en Córcega José Bonaparte (nacido con el nombre de Joseph Nabulion Bonaparte), político, diplomático y abogado francés, hermano mayor de Napoleón Bonaparte, quien lo nombró rey de España, reinando desde 1808 hasta 1813. 



Estudió derecho y se dedicó al comercio. Su hermano lo nombró rey de Nápoles y, luego, en 1808, rey de España, país al que se trasladó de inmediato y en el que intentó reinar en difíciles circunstancias. En España, su proclamación como monarca en junio de 1808 se debió a la designación por parte de su hermano, el emperador Napoleón, que, a su vez, el mes anterior, había obtenido la cesión de los derechos de la Corona española de Carlos IV, el día anterior de ser devuelta por Fernando VII a su padre en Bayona. Sin embargo, las abdicaciones de Bayona no fueron reconocidas por las Juntas que se formaron tras el levantamiento popular del Dos de Mayo, que dio inicio a la que sería conocida como la guerra de la Independencia. Se formó la Junta Suprema Central que convocó unas Cortes generales y extraordinarias del Reino, que se reunieron en Cádiz ante el avance del ejército francés. Así España quedó dividida en la «España patriota», que defendió los derechos de Fernando VII como rey constitucional y que se rigió por la Constitución de 1812 que aprobaron las Cortes de Cádiz, y la «España josefina» bajo la autoridad de José I y que se regía por el Estatuto de Bayona en el suelo bajo el control militar del Ejército imperial Francés. La mayor parte de sus acciones fueron derogadas durante el reinado de Fernando VII de España, aunque otras perduraron, como las mejoras de urbanismo en varias ciudades.


Promulgó el Estatuto de Bayona en un intento de ganarse el apoyo de los ilustrados españoles, los llamados afrancesados, sin lograr hacer triunfar el programa reformista de su gobierno. El hecho de que fuese impuesto por el invasor, así como sus medidas liberales e ilustradas, toparon con la hostilidad popular y le enajenaron el apoyo del pueblo español, incluso de muchos de los propios ilustrados. En 1808 creó el Ministerio de Policía, antecedente histórico del actual Ministerio del Interior de España. También publicó (diciembre de 1809) la creación de un Museo de Pinturas, al que la historiografía posterior ha denominado Museo Josefino. Su pretensión era equiparar Madrid a otras capitales europeas que ya contaban con museos reales abiertos al público. Por otro lado, con dicha institución pretendía retener las obras de arte que su hermano Napoleón y ciertos militares franceses estaban llevándose a Francia. El museo como tal no llegó a fundarse; fue su sucesor en el trono español, Fernando VII de España, quien abordó su creación y lo inauguró en 1819, como Museo del Prado.


Los fernandinos, defensores de los derechos de Fernando VII durante la guerra de la Independencia española, le llamaron despectivamente Pepe Botella, como burla por su supuesto alcoholismo, apodo con el que sigue siendo conocido popularmente en ese país. Otros sobrenombres que recibió en España fueron: Pepe Plazuelas o «el Rey Plazuelas», por su modelo de urbanismo para Madrid, que pasaba por el derribo de iglesias y conventos para la apertura de grandes espacios públicos.


Tras la derrota en la batalla de los Arapiles, el 22 de julio de 1812, abandonó Madrid para ir hacia Francia; a su paso por Vitoria, fue alcanzado por las tropas del duque de Wellington que derrotaron a su ejército. Salió de España definitivamente el 13 de junio de 1813 sin su valioso "equipaje", que consistía en las joyas de la Corona española y obras de arte, para refugiarse en Francia, donde permaneció hasta el Tratado de Fontainebleau (1814) y la primera abdicación de Napoleón Bonaparte.


La firma del Tratado de Valençay el 11 de diciembre de 1813 en el que Napoleón reconocía a Fernando VII como rey de España puso fin formalmente a su reinado. De hecho durante las negociaciones del mismo Napoleón ignoró los derechos al trono español de su hermano José I que, aunque hacía cinco meses que había cruzado la frontera franco-española, seguía siendo el rey de España de acuerdo con la legalidad imperial. Sobre esta cuestión los dos hermanos discutieron agriamente. El 29 de diciembre, veinte días después de la firma del Tratado, José I volvió a protestar ante el emperador y este le contestó de forma tajante: «Ya no sois rey de España» (“Vous n’êtes plus roi d’Espagne”). Y añadió: «No quiero España para mí, ni quiero disponer de ella; pero ya no quiero entrometerme en los asuntos de este país excepto para vivir allí en paz y tener disponible mi ejército» (“Je ne veux pas l’Espagne pour moi, ni je n’en veux pas disposer; mais je ne veux plus me mêler dans les affaires de ce pays que pour y vivre en paix et rendre mon armée disponible”).


Tras la caída de Napoleón en Waterloo, José se trasladó a los Estados Unidos, donde, gracias a la venta de las joyas de la Corona española, se construyó una mansión en la propiedad denominada Point Breeze, situada en Bordentown (Nueva Jersey) lujosamente amueblada y con una impresionante colección de libros raros y obras de arte; la rodeó además de un gran parque con un estanque artificial. Allí trató con personalidades como el senador y jurista Joseph Hopkinson, que vivía también en Bordentown y representaba en el Congreso a Pensilvania; el banquero Nicholas Biddle cuya propiedad, Andalusia, estaba justo al otro lado del río Delaware; la escritora Frances Wright, el banquero y filántropo de origen francés Stephen Girard, durante algún tiempo la mayor fortuna estadounidense; el presidente John Quincy Adams y su Secretario de Estado Henry Clay; el político Daniel Webster o el marqués de La Fayette.


En 1841 recibió autorización para instalarse en Florencia, capital del Gran Ducado de Toscana, donde murió en 1844, siendo posteriormente enterrado en París tras reclamar Napoleón III que se le sepultara a la derecha de su hermano Napoleón en Los Inválidos de París.

La Toma de Álamos de 1866: El día en que cambió el rumbo del sur de Sonora

 La Toma de Álamos de 1866: El día en que cambió el rumbo del sur de Sonora



El 7 de enero de 1866, la ciudad de Álamos fue escenario de uno de los combates más intensos de la Intervención Francesa en el noroeste de México. Desde el año anterior, la región había sido disputada por republicanos juaristas e imperialistas partidarios de Maximiliano, especialmente después de la muerte del general Antonio Rosales a manos de las fuerzas del coronel José María Tranquilino “Chato” Almada en septiembre de 1865. Desde entonces, Álamos permanecía bajo control imperialista.


Antes del amanecer del 7 de enero, el general Ángel Martínez, al frente de la III Brigada Mixta de Occidente y sus célebres macheteros, lanzó un ataque sorpresivo por los rumbos de Los Cangrejos y La Colorada. El combate fue feroz: se luchó en llanos, trincheras, cerros, arroyos y finalmente en las calles del centro, muchas de ellas deshabitadas porque las familias adineradas habían huido hacia Guaymas.


Tras más de seis horas de batalla, los republicanos tomaron posiciones clave como la Loma de Guadalupe, aunque las fuerzas del Chato Almada intentaron resistir con apoyo del jefe indígena Refugio Tánori y un contingente pima. Sin embargo, un ataque por la retaguardia desde el barrio de La Capilla rompió definitivamente la defensa imperialista, provocando la huida en desbandada hacia La Aurora.


Martínez, herido pero decidido, persiguió a los fugitivos y mató de un machetazo a Antonio Anselmo Almada, hermano del Chato, creyendo haber abatido al propio jefe imperialista. Al regresar a la ciudad, su tropa cometió saqueos y destrozos: incendiaron casas, destruyeron el Parián, fundieron objetos sagrados del templo y, lo más grave para la memoria histórica, arrasaron con el archivo municipal y gran parte del archivo parroquial, dejando a Álamos sin documentos esenciales de su pasado.


Las cifras del combate fueron devastadoras: más de 180 muertos imperialistas y alrededor de 50 republicanos, además de decenas de heridos. Cerca de 250 cuerpos quedaron esparcidos desde Los Cangrejos hasta La Capilla.


Al finalizar, Martínez organizó un desfile militar con prisioneros, banderas capturadas, cañones tomados y la caballería republicana recorriendo las calles como símbolo de la victoria. Aunque la batalla aseguró el control juarista en la región, dejó también una profunda herida material y documental en la historia de Álamos.


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Suecia

 Sabías que Suecia es uno de los países más desarrollados y sostenibles del mundo, famoso por sus paisajes naturales, su diseño minimalista y su alto nivel de bienestar social



🇸🇪 Aspectos generales

• Capital: Estocolmo

• Población: ~10.6 millones

• Superficie: 450,295 km²

• Idioma: Sueco

• Moneda: Corona sueca (SEK)


💡 10 datos curiosos 

 1. Más de la mitad del territorio sueco está cubierto por bosques.

 2. Es uno de los países con más lagos en Europa, con más de 100,000.

 3. Estocolmo está construida sobre 14 islas y conectada por más de 50 puentes.

 4. La empresa IKEA, famosa por sus muebles, nació en Suecia.

 5. También es el país de origen de marcas como Volvo, Spotify, Ericsson y H&M.

 6. En verano, en el norte del país, el sol casi no se pone durante varias semanas.

 7. Los premios Nobel, creados por Alfred Nobel, tienen su sede en Estocolmo.

 8. Suecia tiene uno de los niveles de igualdad de género más altos del mundo.

 9. La educación y la salud son públicas y gratuitas para los ciudadanos.

 10. El tradicional “fika” es una pausa diaria para tomar café y socializar, parte esencial de la cultura sueca.

MARTINA CHAPANAY LA MONTONERA DEL ZONDA, GAUCHO HEMBRA DE LA CAUSA FEDERAL

 MARTINA CHAPANAY

LA MONTONERA DEL ZONDA, GAUCHO HEMBRA DE LA CAUSA FEDERAL



Por Revisionismo Historico Argentino 


ORÍGENES EN LA FRONTERA CUYANA


Martina Chapanay nació a la vera de las lagunas del Guanacache, entre San Juan y Mendoza, en los primeros años del siglo XIX. Algunas tradiciones fijan su nacimiento en 1811, el mismo año que Domingo Faustino Sarmiento; otras lo adelantan hacia 1800. Como ocurre con los hombres y mujeres del pueblo borrados por la historia oficial, su vida se mueve entre el dato escrito y la memoria oral, entre el documento escaso y la leyenda persistente.


Fue hija de sangre india y destino mestizo. Según algunas versiones, su padre era un huarpe del Valle del Zonda; según otras, un cacique toba chaqueño llamado Juan Chapanay, que habría buscado refugio entre los huarpes tras la persecución y la guerra, en una región que más tarde el poder llamaría “desierto”, aunque estaba poblada desde siempre. Su madre fue una cautiva blanca, Teodora, huérfana, rescatada por Juan Chapanay en medio de una sangrienta pelea donde dos hombres terminaron decapitados. De esa unión nació Martina, criolla de frontera, síntesis viva de la Argentina real que el proyecto liberal jamás aceptó.


INFANCIA, FORMACIÓN Y CARÁCTER


Se crió en el hogar de sus padres, que por su tamaño y por la dedicación de Teodora se convirtió en escuela, refugio y centro de catequesis del lugar. Allí aprendió a leer la naturaleza antes que los libros, a orientarse en los valles y montañas, a rastrear, a montar y domar caballos, a manejar el arco, el cuchillo y las boleadoras. Vivía y trabajaba a la par de los hombres, sin concesiones ni privilegios, forjando un carácter recio, austero y valiente. No fue una excepción pintoresca: fue una combatiente plena, un verdadero “gaucho hembra”, figura que desafiaba no sólo al poder político, sino también al orden social heredado de la colonia.


La muerte prematura de su madre quebró ese mundo inicial. Juan Chapanay quedó turbado y Martina, aún joven, quedó librada a su propio temple, aprendiendo a sobrevivir en un territorio donde la ley escrita casi nunca protegía a los pobres.


EN LAS MONTONERAS FEDERALES


Desde muy temprana edad se incorporó a la vida montonera, en el marco de las guerras civiles argentinas que enfrentaron a Buenos Aires con las provincias. A partir de la década de 1820 se la encuentra enrolada en las fuerzas de Facundo Quiroga, el Tigre de los Llanos, participando en la lucha federal contra el centralismo porteño. En ese tiempo se forjó su fama: audaz en el combate, incansable en las marchas, conocedora del terreno y profundamente leal a sus jefes, pero sobre todo cercana al pueblo llano, que la protegía, la ocultaba y transmitía su historia.


Tras el asesinato de Quiroga, volvió por un tiempo a su comunidad. Pero la estructura de poder que concentraba riquezas en el puerto y empobrecía al interior volvió inevitable la guerra. Se sumó entonces a las fuerzas del caudillo sanjuanino Nazario Benavídez, participando en la batalla de Angaco y en el sitio a San Juan, defendiendo un federalismo vivido como justicia concreta para las provincias.


DEL ORDEN FEDERAL A LA PERSECUCIÓN


Durante los años del predominio federal, bajo el gobierno de Juan Manuel de Rosas, las montoneras del interior formaron parte de un equilibrio precario pero real. Tras Caseros, ese mundo fue arrasado. La caída del orden federal abrió paso a una persecución sistemática del gaucho, del indio y de todo vestigio de autonomía provincial.


En 1859, Nazario Benavídez fue asesinado por los liberales sanjuaninos, expresión local del proyecto político que Domingo Faustino Sarmiento encarnaba con fanatismo: civilizar significaba someter, disciplinar y borrar al interior. Martina volvió a quedar del lado de los vencidos.


EL CHACHO PEÑALOZA Y LA GUERRA FINAL


Poco después se incorporó a la montonera de Ángel Vicente Peñaloza, El Chacho, último gran caudillo federal del interior profundo. Allí volvió a destacarse por su coraje, su capacidad militar y su compromiso absoluto con las familias humildes de los llanos y los valles.


El asesinato de El Chacho, degollado y exhibido como trofeo por las fuerzas vencedoras, marcó definitivamente su destino. Para el poder fue el fin de la barbarie; para el pueblo, un crimen fundacional. La tradición popular sostiene que Martina Chapanay juró venganza, que persiguió delatores y que nunca aceptó la derrota moral del federalismo.


LA LEYENDA VIVA Y EL BANDOLERISMO SOCIAL


Desde entonces, su figura se confunde con la del bandolerismo social cuyano. No como delincuente común, sino como justiciera popular. Protegía arrieros perseguidos, auxiliaba a paisanos pobres, castigaba a estancieros abusivos y repartía ganado o provisiones entre quienes nada tenían. Por eso fue temida por los vencedores y resguardada por el pueblo, que la convirtió en leyenda.


Vestía como gaucho, montaba a horcajadas, dormía a la intemperie y rechazaba cualquier rol subordinado. En un mundo que pretendía devolver a la mujer al silencio, Martina eligió la intemperie, el caballo y la lanza.


MUERTE, OLVIDO Y MEMORIA


En sus últimos años regresó a Valle Fértil. Vivió pobre, sin pensión ni reconocimiento oficial, sostenida por la solidaridad de los vecinos. Murió en 1874, en la zona de Mogna. Una cruz de madera marca su tumba, como marca la historia de tantos que dieron todo y no recibieron nada.


Su nombre fue excluido de manuales, academias y enciclopedias, o reducido a la categoría de forajida. Pero el pueblo no la olvidó. Su historia sobrevivió en coplas, relatos orales y memoria compartida.


Martina Chapanay no fue una excepción ni un mito aislado. Fue expresión de un país derrotado pero no vencido, de una Argentina profunda que resistió la conquista interna. Su vida recuerda que la Nación no se construyó sólo desde Buenos Aires, sino también desde el interior, a caballo, con coraje, lealtad y memoria popular.


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Así Fue la Trágica Y Legendaria Vida de Pancho Villa, el icono de la revolución mexicana

Así Fue la Trágica Y Legendaria Vida de Pancho Villa, el icono de la revolución mexicana 


31 cosas trágicas y curiosidades sobre Pancho Villa el icono de la Revolución Mexicana uno de los máximos iconos mexicanos fue un hombre rudo que odiaba el alcohol y disfrutaba como un chiquillo de una malteada de fresa mujeriego como pocos tuvo tantas esposas que siete se llamaban María y tres tenían por nombre Guadalupe y sembró los pueblos y haciendas mexicanas con decenas de hijos compensó su falta de Educación con una astucia elemental y una osadía en el combate que lo convirtieron en uno de los principales comandantes de la
Revolución Mexicana fue una especie de Robin Hood mexicano que disfrutaba cuando veía los mercados populares repletos de carne de las reses que confiscaba los hacendados adversarios mientras la gente compraba con los billetes que él mismo imprimía al margen de preocupaciones de inflación y de política monetaria murió acribillado a balazos en el año de 1923 a los 45 años en Hidalgo del parral convirtiéndose en una leyenda Vamos a repasar la vida del mítico Pancho Villa en 31 cosas trágicas y curiosas que marcaron su existencia
antes de meternos a fondo No te olvides de suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones para mantenerte al día con nuestras actualizaciones número 1 su verdadero nombre no era Francisco Villa el icónico personaje de la Revolución Mexicana nació como José Doroteo Arango Arámbula en San Juan del río Durango el 5 de junio de 1878 un hombre que nunca usó después de adoptar su seudónimo de Francisco Villa y su más familiar Pancho Villa se sabe poco de su vida temprana su padre fue una parcero llamado Agustín Arango y su madre era
una humilde mujer de nombre Micaela Arámbula ya adulto mató a un hombre y escapó uniéndose a Una Pandilla de bandidos liderada por un Bandolero llamado Francisco Villa el líder de la Banda cayó herido y designó como sustituto Arango que fue persuadido por sus demás compañeros para que utilizara el mismo nombre de Francisco Villa número 2 era semi analfabeto el llamado Centauro del Norte gozo de Gran popularidad especialmente entre los desposeídos del Norte de México por su actitud tipo Robin Hood de quitar a los
ricos para dar a los pobres sin embargo Villa no recibió jamás ningún tipo de formación y en una ocasión dijo No he ido ni un solo día de mi vida a la escuela se cree que aprendió algo de lectura durante una estadía en la cárcel entre 1894 y 1910 hizo vida de Bandolero después de matar a Agustín López un hijo del hacendado Laureano López Negrete que había violado a su hermana mayor la infancia y la juventud de Villa murieron muy lejos de la escuela número 3 cometió su primer delito a los 14 años lo más parecido a una educación que
recibió Villa fue su asistencia a una escuela informal de una iglesia donde recibió unos rudimentos alfabéticos tras la muerte de su padre trabajó como ar parcero carnicero arriero y obrero de la construcción cometió su primer delito registrado a los 14 años tras perder en un juego de cartas molesto por la derrota robó las monturas de los otros jugadores como venganza y las vendió Poco después se arrepintió de su acción y recompró los animales devolviéndolos a los dueños y evitándose posibles represalias número 4
fue un torero aficionado México es el país latinoamericano con mayor afición por la fiesta brava llevada a América por los españoles y Pancho Villa fue uno de sus grandes amantes Villa sentía una particular debilidad por el mundo de los toros Y aunque nunca torió de manera formal le gustaba tomar el capote y enfrentar a una que otra vaquilla o un ovillo en más de una ocasión su falta de pericia le provocó un buen susto pero villalo disfrutaba como un deporte de Aventura que además aumentaba su prestigio de hombre valiente frente a la tropa número
5 no fue más violento que otros militares de su tiempo haciendo honor a su apellido adoptivo Villa ha pasado a la historia como un gran Villano para muchas personas un juicio en el que se mezcla en su innegable conducta violenta y su actitud de mujeriego empedernido sin embargo Aunque no pueda considerarse un modelo a seguir algunos historiadores creen que la posición de presentarlo solo como un criminales sediento de sangre es inexacta Villa era igual de Violento en batalla y en la ejecución de sus venganzas que otros generales
revolucionarios de su tiempo como Venustiano Carranza y Álvaro Obregón quienes sin embargo no quedaron marcados por el desprestigio número 6 el FBI intentó envenenarlo tras la osadía y la violencia exhibida durante el ataque a Columbus en marzo de 1916 Villa se convirtió en el hombre más buscado por parte del gobierno estadounidense en el verano de 1916 la oficina de investigación de Estados Unidos antecesora del buró Federal de investigaciones urdió un plan para capturar a Villa Aprovechando que el guerrillero
simpatizaba con Los japoneses y de hecho tenía al nipón gemmichi tatematsu comouno de sus sirvientes dos hombres de esa nacionalidad mucho y otro de apellido fusita y nombre desconocido se alistaron en el ejército villista para envenenar al mexicano Los japoneses le dieron el veneno a Villa en un café y el mexicano dio a beber la mitad a uno de sus asistentes descubriendose número 7 odiaba el alcohol Villa consideraba que todo lo relacionado con el alcohol tenía connotaciones negativas y responsabilizaba a las bebidas
alcohólicas de la mayoría de las desgracias siendo gobernador de Chihuahua implantó la ley seca en el ejército entre les contento de La tropa gran bebedora de pulque y tequila para ayudarse a pasar las duras campañas militares y el frío Norteño se tomó tan en serio su misión anti alcohólica que amenazó con fusilar a los bebedores y llegó a matar a fabricantes de alcohol y a destruir cantinas la bebida favorita de Villa era la malteada de fresa y a veces cruzaba la frontera solo por el placer de beber una en Texas
número 8 se sentó en la silla el 6 de diciembre de 1914 llegaron a Ciudad de México la división del norte al mando de Pancho Villa y la división del sur comandada por Emiliano Zapata en el centro de Ciudad de México los dos comandantes militares fueron recibidos por el presidente interino Eulalio Gutiérrez y por eufemio Zapata hermano del Caudillo del sur eufemio Zapata le recomendó a su hermano que cuando llegara al Palacio Nacional por nada del mundo se sentara en la silla presidencial ya que estaba el Caudillo del sur Le comentó el asunto

Espartero

 El 8 de enero de 1879 murió en Logroño Baldomero Espartero, militar y político que ostentó los títulos de príncipe de Vergara, duque de la Victoria, duque de Morella, conde de Luchana y vizconde de Banderas, todos ellos en recompensa por su actuación en el campo de batalla, en especial en la primera guerra carlista, donde su dirección del Ejército isabelino fue de vital importancia para la victoria final. Además, ejerció el cargo de virrey de Navarra. Si el siglo XIX español tiene un nombre, ese es el suyo.



Nacido en el seno de una humilde familia de Granátula de Calatrava, era el menor de ocho hermanos. Su padre, carpintero, había encauzado su formación para un destino eclesiástico, pero la guerra de la Independencia lo arrastró desde muy joven al frente de batalla, que no abandonó hasta veinticinco años después. Combatiente en tres de los cuatro conflictos más importantes de España en el siglo XIX, fue soldado en la guerra contra la invasión francesa a muy temprana edad, oficial durante la guerra de independencia del Perú y general en jefe en la primera guerra carlista. Vivió en Cádiz el nacimiento del liberalismo español, senda que no abandonaría jamás. Combatió en primera línea, fue herido en ocho ocasiones. Fue dos veces presidente del Consejo de Ministros y llegó a la jefatura del Estado como regente durante la minoría de edad de Isabel II. A pesar de todas sus contradicciones, supo pasar inadvertido sus últimos veintiocho años. Rechazó la Corona de España y fue tratado como una leyenda desde muy joven.


Cuando fue destronada la reina Isabel II por la Revolución de 1868, se le ofreció la Corona de España, cargo que no aceptó. Los años habían hecho mella en su persona y no se consideraba con fuerzas para tan alta empresa. La ciudadanía y buena parte de la prensa reclamaba al viejo general septuagenario para ser proclamado rey. Panfletos, artículos e incluso canciones populares pedían en las grandes ciudades que se ofreciera al general la Corona. Pero Espartero rechazó la corona y advirtió sobre el alcance funesto que podía tener para España una monarquía extranjera y la frustración que entre el pueblo eso iba a generar, como finalmente pasó con Amadeo de Saboya. Tras el fracaso de la monarquía democrática de Amadeo I que dio paso a la Primera República Española, fue sondeado para que aceptara la presidencia de la República, si bien Espartero la rechazó.


Espartero era extremadamente popular entre el pueblo, un buen ejemplo lo ofrece el embajador británico en Madrid que declaró:


“No hay duda de que las clases bajas y la mayoría de las principales ciudades son esparteristas... Al igual que Napoleón en Francia, su retrato es universal en las barracas de los pobres, y es el único.”


Emilio Castelar, quien sería posteriormente presidente de la Primera República Española, recordaba lo siguiente de su infancia:


“Yo me acuerdo siempre de cuando en las noches de Navidad estaba en el hogar al calor de la lumbrera, acompañado de mis padres, y cuando la lluvia azotaba los cristales, me contaban aquella guerra y me decían: Bendice, hijo mío, al general Espartero, porque ha vencido en la guerra y nos ha dado la paz”.


O José Roger, que dejó escrito en 1857 lo siguiente:


“”Muy niño, mis padres me enseñaron a pronunciar el nombre de Espartero con el entusiasmo y la veneración que se merecía el hombre que aseguró la libertad en nuestra querida España”.


Fue considerado también como el símbolo de la lucha de la clase obrera. Cuando estalló la primera huelga obrera de la historia de España en Barcelona, se elaboró un manifiesto que concluía con un «¡Viva Espartero! ¡Viva la Milicia Nacional! ¡Viva la libertad! ¡Viva la libre asociación, orden, trabajo y pan!».


Sin embargo, Espartero ha sido borrado de la memoria histórica española. Al tiempo que otras figuras cuyo papel en la historia del país fue mucho menos significativo permanecen vivas en el recuerdo, su nombre ha pasado de la idolatría al olvido. Miguel Maura relata que, durante los primeros días de la Segunda República Española, se encontró con una multitud que intentó derribar la estatua ecuestre de Espartero situada frente al Retiro; alguien gritó: «Vamos a derribar a ese tío», a lo que él respondió que ese tío había sido un liberal, que luchó por la libertad. Hoy el recuerdo de Espartero es todavía más débil. Poco es lo que queda: algunas estatuas; algunos nombres de calles y un dicho grosero sobre su caballo. En Bilbao, lugar donde se produjo su gran victoria en socorro de la ciudad contra las tropas carlistas, nada queda: el primer ayuntamiento democrático, dirigido por el PNV, renombró la calle de Espartero en favor de uno de sus propios héroes nacionalistas, Juan Ajuriaguerra. Sin embargo, Zumalacárregui (carlista) se quedó con la calle que le habían dado los franquistas.

La Malinche, también conocida como Malintzin, Doña Marina o simplemente Marina, es una figura histórica cuya vida se entrelaza profundamente con la conquista de México por parte de los españoles en el siglo XVI.

 ESTA INDÍGENA FUE CLAVE EN LA DESPUÉS CONOCIDA COMO REPÚBLICA MEXICANA.



La Malinche, también conocida como Malintzin, Doña Marina o simplemente Marina, es una figura histórica cuya vida se entrelaza profundamente con la conquista de México por parte de los españoles en el siglo XVI. 


Su historia es una mezcla de mito y realidad, tejiendo un relato que refleja tanto el choque cultural como la transformación de un imperio.


Nacida alrededor de 1500, Malinche provenía de una familia noble en la región de Coatzacoalcos, en lo que hoy es México. 


Su vida tomó un giro dramático cuando, siendo aún una niña, fue vendida o entregada a comerciantes esclavos. 


Eventualmente, Malinche fue entregada a los mayas de Tabasco, quienes a su vez la entregaron a Hernán Cortés, el líder de la expedición española, como parte de un grupo de esclavas en 1519.


Malinche sobresalió rápidamente por su inteligencia y habilidad lingüística. Dominaba varias lenguas indígenas, y aprendió rápidamente el español, convirtiéndose en una invaluable intérprete, consejera y mediadora para Cortés. 


A través de su habilidad lingüística, Malinche jugó un papel crucial en las negociaciones entre los españoles y varios grupos indígenas.


Su relación con Cortés fue compleja. Malinche se convirtió en su amante y dio a luz a un hijo, Martín, quien es a menudo considerado uno de los primeros mestizos, simbolizando la fusión de las culturas española e indígena. 


Esta relación personal con Cortés ha sido interpretada de diversas maneras, desde una colaboración estratégica hasta una historia de amor.


El papel de Malinche en la conquista ha sido fuertemente debatido. En algunas narrativas, es vista como una traidora que facilitó la conquista española y la caída del Imperio Azteca. 


En otras, es vista como una víctima de su época, una mujer que utilizó su inteligencia y habilidades para sobrevivir en un mundo dominado por hombres y en constante cambio. 


Más recientemente, se ha revalorizado su papel, viéndola como una figura clave en la formación de la identidad mexicana, una mujer que navegó y medió entre dos mundos y culturas.


La Malinche también juega un papel importante en el folclore y la literatura mexicana, siendo objeto de numerosas obras artísticas, obras de teatro, novelas y poemas. 


Su figura ha sido reinterpretada a lo largo de los siglos, reflejando los cambiantes entendimientos y actitudes hacia la historia colonial de México.


El destino final de La Malinche es un misterio. Algunas fuentes sugieren que murió joven, posiblemente a finales de la década de 1520, aunque la causa y el lugar exactos de su muerte son desconocidos. 


Otras teorías especulan que pudo haberse retirado a vivir una vida más tranquila, alejada de la política y la guerra que había dominado gran parte de su vida.


El legado de la Malinche es complejo y multifacético. Representa la dolorosa historia de la conquista, la mezcla de culturas, y la formación de una nueva identidad mexicana. 


Su vida y su papel en la historia de México continúan siendo objeto de estudio, debate y reflexión, simbolizando las profundas raíces y las consecuencias duraderas del encuentro entre dos mundos.

El Dinocrocuta ("hiena terrible")

 



El Dinocrocuta ("hiena terrible") fue un género extinto de mamíferos carnívoros feliformes que habitó Eurasia y África durante el Mioceno tardío, aproximadamente entre hace 11,6 y 5,3 millones de años.
Aunque su apariencia y ecología eran similares a las de una hiena moderna, no era una "hiena verdadera", sino que pertenecía a la familia Percrocutidae.
La especie más grande, Dinocrocuta gigantea, alcanzaba un peso estimado de entre 200 y 380 kg (en comparación, la hiena manchada actual pesa unos 70-90 kg).
Poseía un cráneo masivo con una dentición especializada para triturar huesos. Su fuerza de mordida era tan inmensa que podía dejar marcas en los huesos de rinocerontes prehistóricos como el Chilotherium.
A diferencia de las hienas modernas que tienen el lomo caído, el Dinocrocuta tenía patas largas y robustas, lo que sugiere que era un corredor más ágil y un depredador activo, no solo un carroñero.
Sus fósiles se han encontrado en una vasta región que abarca desde China hasta España, pasando por India, Turquía y el norte de África.
Era el depredador dominante de su ecosistema. Su dieta consistía principalmente en grandes herbívoros. Existe evidencia fósil de ataques directos a rinocerontes, lo que confirma que era un cazador capaz de abatir presas mucho más grandes que él mismo. Algunos hallazgos sugieren comportamientos agresivos incluso entre miembros de su propia especie.
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