miércoles, 20 de agosto de 2025
¿Si venimos de los monos, por qué todavía existen monos?
¿Si venimos de los monos, por qué todavía existen monos?

Una rama siguió su camino evolutivo hasta dar lugar a los chimpancés, gorilas y otros monos que conocemos hoy.
La otra rama fue cambiando y, con el tiempo, dio lugar a los humanos.
Es como si un árbol se bifurcara: de un mismo tronco salen dos ramas distintas, y ambas siguen existiendo.

Los monos actuales están perfectamente adaptados a la vida en los árboles y a su forma de alimentarse. No necesitan convertirse en otra cosa para sobrevivir.

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DIABETES TIPO 1: CUANDO EL PÁNCREAS DEJA DE PRODUCIR INSULINA
DIABETES TIPO 1: CUANDO EL PÁNCREAS DEJA DE PRODUCIR INSULINA
La diabetes tipo 1 es una enfermedad crónica de origen autoinmune en la que el propio sistema inmunológico destruye las células beta del páncreas, responsables de producir insulina. Esta hormona es esencial para que la glucosa pueda ingresar a las células y ser utilizada como fuente de energía. Sin insulina, la glucosa se acumula en la sangre, provocando hiperglucemia y desencadenando complicaciones graves a corto y largo plazo si no se controla adecuadamente. A diferencia de la diabetes tipo 2, no está asociada con la obesidad ni con malos hábitos alimenticios, y suele diagnosticarse en la infancia, la adolescencia o en adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad.
La causa exacta de la diabetes tipo 1 aún no se conoce por completo, pero se sabe que combina predisposición genética con factores ambientales. Infecciones virales, ciertos desencadenantes inmunológicos y antecedentes familiares aumentan la probabilidad de desarrollar la enfermedad. A diferencia de otros tipos de diabetes, no existe un período de resistencia a la insulina previo, sino una destrucción progresiva y definitiva de las células pancreáticas, lo que hace imprescindible el uso de insulina externa desde el diagnóstico.
Los síntomas suelen aparecer de manera súbita y pueden incluir sed excesiva, aumento en la frecuencia urinaria, pérdida de peso inexplicable, fatiga, visión borrosa y hambre constante. En casos no diagnosticados, el paciente puede presentar cetoacidosis diabética, una complicación aguda y potencialmente mortal caracterizada por dolor abdominal, vómitos, respiración acelerada y alteración del estado de conciencia.
El diagnóstico se confirma mediante análisis de sangre que evidencian niveles elevados de glucosa, presencia de autoanticuerpos dirigidos contra las células pancreáticas y, en ocasiones, determinación de péptido C para evaluar la producción residual de insulina. El tratamiento se basa en la administración diaria de insulina a través de inyecciones o bombas de infusión continua, junto con un estricto control de la glucemia capilar o mediante dispositivos de monitoreo continuo. Además, la planificación nutricional, la práctica regular de ejercicio y la educación del paciente y su familia son pilares fundamentales para un manejo exitoso.
En síntesis, la diabetes tipo 1 es una enfermedad que exige un compromiso permanente con el autocuidado y la adherencia al tratamiento, pero que no impide llevar una vida plena si se maneja adecuadamente. La detección temprana, el acceso a insulina y la educación en salud son claves para prevenir complicaciones, garantizar el bienestar y permitir que las personas con esta condición enfrenten con fortaleza y equilibrio los retos que impone vivir sin la producción natural de insulina.
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HE-MAN Y LOS MASTERS DEL UNIVERSO
HE-MAN Y LOS MASTERS DEL UNIVERSO
La serie a dibujos animados de He-Man y los Master del Universo ha empiezo en el 1983, cuando el Mattel, la famosa casa de productora de juguetes ( ves Barbie ), después del éxito obtenido con las ventas de los muñecos de actions figures "The masters of universe” ( lanzado sobre el mercado después de Big Jim ) y también gracias a los resultados de venta habidos por el eficaz anuncio publicitario, decide de realizar 65 episodios de una serie a dibujos animados mirad de nuevo la historia de He-Man, Skeletor y el planeta Eterniza llamada precisamente He-Man y los Master del Universo. A como si 20 años de distancia viene propuesto de nuevo el remake de la serie precedente. La serie de los años '80 cobró un enorme éxito entre los jóvenes y los juguetes no fueron el único artefacto a salir sobre el mercado, en cuanto bien pronto vinieron producidos historietas ilustradas, figurillas, videocasetes, videogames, soldaditos y tantos otros artículos. El dibujo animado fantasy saca inspiración de Conan el bárbaro, supermán y guerras estelares, filme que en aquél años cobraron un enorme éxito. La serie de He-man ha tenido numerosos serial: La princesa del poder del 1985, He-Man del 1989 y el reciente He-Man y los Master del Universo del 2002.
El castillo es custodiado del ensaya maga Zoar, que posee unos podéis de clarividencia y ayuda He-Man y rey Randor en la lucha contra Skeletor, pero un sortilegio le consiente de abandonar el castillo tan solo después de ser transformado en un halcón. Más allá de a He-Man el castillo viene defendido de sus alhajas aliadas: Ram man ( heroico guerrero hombre misil, guardián del castillo de Eterniza ), el tigre Battle-Car, Cringer, Orko ( un ogro fluctuante de consejero de He man ), Manatarms y Teela que luchan contra Skeletor y su horrible ejército de monstruos ayudado del malvado Evil-Lyn y compuesto de personajes extravagantes como Two Bad el guerrero a dos testigos aliados de Skeletor y el terrible ninja Ninjor y Jitsu.
En el primero episodio Randor, Man-At-Arms, Mekaneck, Ram Man y Stratos discuten sobre la invasión de Eternizar de parte de los ejército de Keldor. Las viejas muestras nombran después Randor rey de Eternizar. A un cierto momento la reunión viene interrumpido de una violentar explosión y davanti a los ellos ojos aparecer Keldor con su ejército de monstruos: el maléfico Evil-Lyn, Beast Man, Mer-Man, Kronis, tres-Klops, Clawful y Whiplash. Mana un sorgo batalla y Randor afronta el malvado Keldor, que en manera astuta las lanzas contra un potente ácido, pero Randor es hábil a proteger con el escudo y el ácido corrosivo de ribalza y brota sobre la cara de Keldor, que le desfigura la cara, después viene detenido conjuntamente a su fiel aliado Beast Man. Randor se presenta a la maga, Zoar que le revela la amenaza futura que amenaza el planeta Eterniza y predice la venida de un héroe en grado de derrotar las hordas del mal del hemisferio oscurecer. El relato desplaza después de algún año más antes de donde venimos a conocimiento del joven Adam, hijo de Randor que se entrena con su amigo Teela delante el confio Cringer, Man-At-Arms y Mekaneck.
Adam participa en una manifestación enseguida de ser desmañado y poco acostumbro al uso de las armas en cuanto es por mucho tiempo que sobre Eterniza, no sentido hablar de guerra y violencia, no sabe que más allá de la grande muralla, en el hemisferio de la oscuridad el reino de las tinieblas es reunido para preparar una nueva invasión. Keldor hora hace ilama Skeletor y conjuntamente a su aliado Beast Man, Evil-Lyn, tres-Klops y Kronis, prepara un plano para hundir la grande muralla, gracias a un potente maquina, a la fin de acercarse al reino de Greyskull. El primero golpe sobre la grande muralla, provoca un terremoto que interrumpe la fiesta de cumpleaños de Adam y del palacio real. Randor viene avisado de la maga Zoar de llevar al seguro el príncipe Adam en el castillo de GreySkull. A la presencia de Zoar, Adam aprende la historia de Keldor y del hemisferio oscurece separado de la grande muralla. Mientras tanto Skeletor ha sobrepasado la barrera de la grande muralla y se dirige hacia el castillo. A pesar de le primeras reticencias Zoar entregarán a Adam la espada que le consentirá de transformar de inocuos muchacho en He-Man el hombre más fuerte del universo.
Las diferencias sustanciales entre las dos series están antes que nada en el cambio gráfico del personaje, siempre rubio, pero con un divergido peinado. Los pantalones y las botas, típicos de los súperes héroes de las historietas ilustradas DC y Marvel, he sido sustituidos de unas falda de abrigo de piel, decididamente más fantasy. Además la diferencia entre Adam y He-Man es muy más marcado, en cuanto Adam es un desmañado y refleja la inseguridad y la estupidez de muchos jóvenes, mientras He-Man siempre es el héroe invencible sin pecado y sin miedo. Las ambientaciones fantasy se integran a la perfección con las máquinas de el futuro y tecnológicas rendiciones muchas bien gracias a la aportación del computador gráfico 3d.
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HISTORIA ESCRITA DE LOS CANARIOS DOMÉSTICOS
HISTORIA ESCRITA DE LOS CANARIOS DOMÉSTICOS
Las primeras y más amplias noticias sobre el origen del canario no proceden, como sería de esperar, de escritores españoles o portugueses, sino que son sobre todo los ingleses y también los franceses los que más pronto y más ampliamente se ocuparon de escribir sobre este magnífico pájaro. Hay que acudir, pues, a las fuentes inglesas y francesas para conocer los más antiguos datos de la historia del canario (no hay que olvidar que las más antiguas razas de canarios que existen en la actualidad son de origen inglés).
Los canarios proceden de las islas y archipiélagos del Atlántico: Canarias, Madeira y Azores, donde en la actualidad aún vive en estado salvaje.
Cuando Juan de Betancourt vuelve a la corte de Castilla después de la conquista de las Canarias, trae consigo unos pajaritos que los indígenas criaban en jaulas por placer, y que tenían un canto muy agradable. Introducidos en la corte de Castilla tuvieron una gran aceptación. Pero la aceptación fue aún mayor en Francia donde la reina Isabel de Baviera era una apasionada de los pájaros que tenía varias personas encargadas de las pajareras reales.
La primera descripción escrita que conocemos sobre el canario y sus orígenes procede de Gesner, quien en su "Histori Animalium" Libro III, publicado en 1555, escribía:
"... el pájaro de canción más dulce es el llamado canario, que es traído de las Islas Canarias, donde se produce el azúcar. Se vende en todas partes, ya que es muy apreciado tanto por la dulzura de su canto como por el hecho de que, traído de lugares tan lejanos, sólo se deja cuidar por grandes y nobles hombres".
En otro lugar, más adelante, también se dice:
"... en las Islas Canarias hay pájaros que se crían allí y que generalmente se llaman canarios, aunque también se denominan pájaros de azúcar, porque el azúcar es traído de allí".
El azúcar se importaba desde antes de 1550 y como la conquista de las Canarias por España, tiene lugar entre 1483-1495, se puede decir que el canario se introduce en Europa alrededor del año 1500.
En el año 1675 Joseph Blagrove en su libro "The Epitome of the Art of Husband" escribe sobre el canario diciendo que "...el canario, llamado así porque el original procede de las islas del mismo nombre, es, según mi opinión, el pájaro que mejor canta del mundo; y ahora se cría con fines industriales en Alemania e Italia y también un poco aquí en Inglaterra aunque no con el mismo propósito comercial que en los otros países..." y más adelante añade "... mucha gente no puede distinguir un canario de uno de nuestros pájaros verdes comunes".
Desde relativamente pronto se empieza a criar el canario con fines económicos y comerciales, así en la traducción que hace Ray en 1678 de la Ornithology de Willughby de 1676 se dice: "Los antiguos canarios que provenían de las Islas Canarias ahora provienen de Alemania y se les llama pájaros Alemanes y su canción supera a los traídos de las islas ... ellos son alimentados con la semilla del canario, que toman con gran placer y que es traída con ellos desde las mismas islas... también se les alimenta con semilla de lino, de amapola y a veces también con mijo; pero lo que más les gusta es el azúcar y la caña de azúcar, por lo que se les llama también pájaros de azúcar, y se les da para animarlos a cantar,..."
En 1622 Giovanni Pietro Olina escribía algo que posteriormente iba a ser bastante importante para explicar, en aquellos tiempos y posteriormente, la variabilidad del canario, ya que era muy difícil admitir científicamente que todas las variedades de canarios que fueron apareciendo (verdes, amarillos, brunos, blancos, etc) procediesen todos del pajarito verde de las Islas Canarias.
La primera descripción escrita que conocemos sobre el canario y sus orígenes procede de Gesner, quien en su "Histori Animalium" Libro III, publicado en 1555, escribía:
"... el pájaro de canción más dulce es el llamado canario, que es traído de las Islas Canarias, donde se produce el azúcar. Se vende en todas partes, ya que es muy apreciado tanto por la dulzura de su canto como por el hecho de que, traído de lugares tan lejanos, sólo se deja cuidar por grandes y nobles hombres".
En otro lugar, más adelante, también se dice:
"... en las Islas Canarias hay pájaros que se crían allí y que generalmente se llaman canarios, aunque también se denominan pájaros de azúcar, porque el azúcar es traído de allí".
El azúcar se importaba desde antes de 1550 y como la conquista de las Canarias por España, tiene lugar entre 1483-1495, se puede decir que el canario se introduce en Europa alrededor del año 1500.
En el año 1675 Joseph Blagrove en su libro "The Epitome of the Art of Husband" escribe sobre el canario diciendo que "...el canario, llamado así porque el original procede de las islas del mismo nombre, es, según mi opinión, el pájaro que mejor canta del mundo; y ahora se cría con fines industriales en Alemania e Italia y también un poco aquí en Inglaterra aunque no con el mismo propósito comercial que en los otros países..." y más adelante añade "... mucha gente no puede distinguir un canario de uno de nuestros pájaros verdes comunes".
Desde relativamente pronto se empieza a criar el canario con fines económicos y comerciales, así en la traducción que hace Ray en 1678 de la Ornithology de Willughby de 1676 se dice: "Los antiguos canarios que provenían de las Islas Canarias ahora provienen de Alemania y se les llama pájaros Alemanes y su canción supera a los traídos de las islas ... ellos son alimentados con la semilla del canario, que toman con gran placer y que es traída con ellos desde las mismas islas... también se les alimenta con semilla de lino, de amapola y a veces también con mijo; pero lo que más les gusta es el azúcar y la caña de azúcar, por lo que se les llama también pájaros de azúcar, y se les da para animarlos a cantar,..."
En 1622 Giovanni Pietro Olina escribía algo que posteriormente iba a ser bastante importante para explicar, en aquellos tiempos y posteriormente, la variabilidad del canario, ya que era muy difícil admitir científicamente que todas las variedades de canarios que fueron apareciendo (verdes, amarillos, brunos, blancos, etc) procediesen todos del pajarito verde de las Islas Canarias.
Se trata de lo que se ha llamado posteriormente la Leyenda de Elba:
"Hay también una clase de estos pájaros en la Isla de Elba. Son una variedad degenerada que desciende originariamente del canario verdadero que era traído desde las Islas Canarias en un barco hacia Lighorn y que encalló cerca de la isla. Después del naufragio algunos pájaros llegaron a la isla donde criaron y se multiplicaron enormemente. Pero el diferente lugar hizo que se produjeran algunos cambios en la apariencia externa de estos pájaros. Tienen las patas más negras y más amarillo bajo el pico que los genuinos pájaros de Canarias"
Tenemos en este relato una cierta explicación de lo ocurrido, con toda probabilidad, en las áreas comparativamente restringidas de los tres hábitats originales del canario: Islas Canarias, Madeira y Azores. En definitiva es el resultado de una endogamia natural en la historia del canario salvaje y que da como resultado pequeñas diferencias al vivir cada grupo de ejemplares en un hábitat algo diferente y sin posibilidad de cruzarse con ejemplares de otras familias. Un ejemplo temprano de este hecho interesante y el consiguiente resultado es mencionado por Gesner:
"...está fundamentado en la experiencia que algunos son mucho más pequeños pero más cantores y más melodiosos cantando. Pero los grandes cuando están encerrados en la jaula giran en círculo su cabeza y no son tan estimados como los genuinos pájaros de las Canarias. De esta clase son los pájaros traídos de La Palma y Cabo Verde, a los que se les llama tontos, ya que ese movimiento de cabeza es propio de los tontos".
Este escrito es una importante referencia a una temprana selección de los ejemplares de mayor tamaño en los que hay defectos de la visión (como ocurre con los albinos) que les obliga a mover la cabeza cuando están expuestos a una luz brillante.
En 1709 aparece una obra capital que está únicamente consagrada a los canarios. Su título es: "Nuevo tratado de los pájaros de Canarias, conteniendo la manera de criarlos, de aparejarlos para tener bellas razas". Su autor es Hervieux de Chanteloup, gran aficionado a los pájaros, primer síndico de los comisarios de bosques y gobernador (o encargado) de los pájaros de la princesa de Condé.
En los diversos capítulos que componen la obra se trata de las diversas variedades, de la cría, de cómo enseñarles a cantar, de luchar contra las enfermedades, de los precios de los pájaros y de las semillas y en ediciones posteriores da precisiones sobre los instrumentos empleados para enseñarlos a cantar. Y lo que es más importante, publica una lista con 30 variedades, empezando por la más común y terminando por la más rara.
30 variedades: |
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En ninguna parte del libro se dan precisiones sobre esta lista; parece que no era necesario ya que todos los contemporáneos conocían o podían ver a estos canarios.
No nos ocurre lo mismo a nosotros, y debemos hacer algunas hipótesis sobre estas variedades comparadas con las actuales:
-El canario gris común debía ser el que nosotros llamamos verde común.
-El canario gris con las patas blancas posiblemente fuera el ágata.
-Los canarios con plumón debían ser canarios fuertemente nevados, con un plumaje más largo, lo que le da un cierto aire de plumón.
-Los canarios rubios debían ser, probablemente, canarios amarillo paja o pálido. El canario amarillo citado debía ser un amarillo medio o un amarillo oro.
-Los canarios con cola blanca son actualmente desconocidos y no podemos aventurar nada.
-El canario con manchas negras bien pudiera ser el London Fancy o más probablemente un antecesor de él.
-El canario naranja-claro, amarillo pudiera ser un antecesor del Norwich, ya que estos pájaros, en un principio eran canarios de color y que color más sugestivo que el naranja amarillo o amarillo naranja.
-El canario ágata, probablemente, era el Lizard. Las diversas variedades del ágata proceden del cruce del Lizard con canarios lipocromos. Si el ágata no es el Lizard, parece muy extraño que no se mencione a la raza más antigua y que en aquella época ya estaba perfectamente definida.
-El canario Isabela era el bruno o isabela actual. Posiblemente se daban las dos variedades que se consideraban como una sola, dada la similitud entre ellas.
La variedad moñuda era similar a los canarios moñudos "corrientes" que hay actualmente, y un antecedente de la raza Crest.
Nótese como no hay ninguna referencia a razas de canto ni de las que hoy consideramos de postura, exceptuando el London Fancy y el Lizar según se ha mencionado anteriormente. Las primeras mutaciones aparecieron, indudablemente, en el color y todas las razas de canto y postura son más bien el resultado de un largo proceso de selección que aún no había comenzado.
Posteriormente hay otras referencias a mutaciones que se dan en los canarios. Dr. Latham dice en 1823 que : "El pájaro de Canarias, que se cría blanco en Francia, está en la Isla de Tenerife casi tan gris como un verdecillo". Buffon menciona la variedad gris: "La clase gris no es de un color uniforme; algunas plumas son afectadas por sombras diferentes, y algunos individuos son más claros o más oscuros"
En el siglo XIX, en el año 1819, aparecía en la Enciclopedia de Rees un artículo titulado "Canaria" en el que se intentaba dar una explicación a la gran variedad de canarios que había (30 variedades). Se dudaba que todos los canarios pudiesen derivar de una única especie ya que entre ellos había unas grandes diferencias. Piénsese en las diferencias entre un canario lipocromo, otro melánico, un lizard y las combinaciones entre ellos. Para aquella época la explicación estaba en que tanta variedad se había producido como resultado del cruce del canario con otras variedades de pájaros:
"Estas variedades no son el producto espontáneo del canario común, pero sí del cruce de este pájaro con el Verderón Serrano y con el Verdecillo, dos especies muy similares y que ambas habitan el sur de Europa. Es por este medio, así como cruzando al canario con el Jilguero, Pardillo común, Escribano cerillo, Pinzón común, e incluso con el Gorrión doméstico, como se han conseguido tantas variedades. Los dos pájaros con los que el canario puede ser cruzado y cuyos hijos son fértiles son el Verderón serrano y el Verdecillo.
Estas dos clases de pájaros son muy similares al canario y con frecuencia, confundidos con él y considerados como variedades del pájaro de las Canarias. Es con estas dos especies primitivas con las que el Canario es cruzado normalmente con más éxito y de donde proceden muchas de las variedades más estimadas del Canario común".
Ya anteriormente, en 1774, se había dicho que: "...Salerne había visto en Orleans un canario hembra de color gris, que había escapado de un criadero, criando con un gorrión común y que había puesto los huevos en el nido (agujero) como los gorriones"
Posiblemente la hembra gris canario era una hembra gorrión de fondo blanco, mutación bastante frecuente, y que de lejos puede ser confundida con una canaria gris o blancuzca.
Todas estas explicaciones de la variabilidad del canario hoy nos producen una cierta sonrisa, pero piénsese que en aquella época no se sabía nada de genes ni mutaciones y que la única manera de comprender dicho fenómeno era recurriendo a la hibridación.
-El canario gris con las patas blancas posiblemente fuera el ágata.
-Los canarios con plumón debían ser canarios fuertemente nevados, con un plumaje más largo, lo que le da un cierto aire de plumón.
-Los canarios rubios debían ser, probablemente, canarios amarillo paja o pálido. El canario amarillo citado debía ser un amarillo medio o un amarillo oro.
-Los canarios con cola blanca son actualmente desconocidos y no podemos aventurar nada.
-El canario con manchas negras bien pudiera ser el London Fancy o más probablemente un antecesor de él.
-El canario naranja-claro, amarillo pudiera ser un antecesor del Norwich, ya que estos pájaros, en un principio eran canarios de color y que color más sugestivo que el naranja amarillo o amarillo naranja.
-El canario ágata, probablemente, era el Lizard. Las diversas variedades del ágata proceden del cruce del Lizard con canarios lipocromos. Si el ágata no es el Lizard, parece muy extraño que no se mencione a la raza más antigua y que en aquella época ya estaba perfectamente definida.
-El canario Isabela era el bruno o isabela actual. Posiblemente se daban las dos variedades que se consideraban como una sola, dada la similitud entre ellas.
La variedad moñuda era similar a los canarios moñudos "corrientes" que hay actualmente, y un antecedente de la raza Crest.
Nótese como no hay ninguna referencia a razas de canto ni de las que hoy consideramos de postura, exceptuando el London Fancy y el Lizar según se ha mencionado anteriormente. Las primeras mutaciones aparecieron, indudablemente, en el color y todas las razas de canto y postura son más bien el resultado de un largo proceso de selección que aún no había comenzado.
Posteriormente hay otras referencias a mutaciones que se dan en los canarios. Dr. Latham dice en 1823 que : "El pájaro de Canarias, que se cría blanco en Francia, está en la Isla de Tenerife casi tan gris como un verdecillo". Buffon menciona la variedad gris: "La clase gris no es de un color uniforme; algunas plumas son afectadas por sombras diferentes, y algunos individuos son más claros o más oscuros"
En el siglo XIX, en el año 1819, aparecía en la Enciclopedia de Rees un artículo titulado "Canaria" en el que se intentaba dar una explicación a la gran variedad de canarios que había (30 variedades). Se dudaba que todos los canarios pudiesen derivar de una única especie ya que entre ellos había unas grandes diferencias. Piénsese en las diferencias entre un canario lipocromo, otro melánico, un lizard y las combinaciones entre ellos. Para aquella época la explicación estaba en que tanta variedad se había producido como resultado del cruce del canario con otras variedades de pájaros:
"Estas variedades no son el producto espontáneo del canario común, pero sí del cruce de este pájaro con el Verderón Serrano y con el Verdecillo, dos especies muy similares y que ambas habitan el sur de Europa. Es por este medio, así como cruzando al canario con el Jilguero, Pardillo común, Escribano cerillo, Pinzón común, e incluso con el Gorrión doméstico, como se han conseguido tantas variedades. Los dos pájaros con los que el canario puede ser cruzado y cuyos hijos son fértiles son el Verderón serrano y el Verdecillo.
Estas dos clases de pájaros son muy similares al canario y con frecuencia, confundidos con él y considerados como variedades del pájaro de las Canarias. Es con estas dos especies primitivas con las que el Canario es cruzado normalmente con más éxito y de donde proceden muchas de las variedades más estimadas del Canario común".
Ya anteriormente, en 1774, se había dicho que: "...Salerne había visto en Orleans un canario hembra de color gris, que había escapado de un criadero, criando con un gorrión común y que había puesto los huevos en el nido (agujero) como los gorriones"
Posiblemente la hembra gris canario era una hembra gorrión de fondo blanco, mutación bastante frecuente, y que de lejos puede ser confundida con una canaria gris o blancuzca.
Todas estas explicaciones de la variabilidad del canario hoy nos producen una cierta sonrisa, pero piénsese que en aquella época no se sabía nada de genes ni mutaciones y que la única manera de comprender dicho fenómeno era recurriendo a la hibridación.
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A PARDELA, LA REINA DE LA AVIFAUNA EN ALEGRANZA
A PARDELA, LA REINA DE LA AVIFAUNA EN ALEGRANZA
[AGUAYRO, nov.-dic. de 1995]
La pardela cenicienta –Calonectris diomedea aparte de otras sinonimias caídas en desuso– es con mucho el ave más abundante en la islita de Alegranza, pues según opinión de expertos ornitólogos la población de esta especie debe ascender a un mínimo de 8.000 parejas nidificantes en sus 10’5 Km2 de superficie.
Su tamaño es visiblemente inferior al de la gaviota argéntea o común, con la que un observador poco avezado podría confundirla a primera vista, ya que no suele sobrepasar los 125 cm. de envergadura en el macho y los 120 en la hembra, alcanzando un peso máximo de unos 700 y 600 gramos respectivamente en cada sexo. Sus formas son además, en líneas generales, más gráciles que las de la gaviota, y su color sensiblemente más oscuro.
También, como ella, tiene las patas palmeadas, poseyendo un pico más largo y, sobre todo, más ganchudo en la punta. Un carácter que ayuda a facilitar su identificación entre todas las proceláridas que nos visitan es el color manifiestamente amarillento del pico en la mayor parte de su superficie.
En cuanto al plumaje se refiere, los colores predominantes son un pardo fuliginoso más o menos desvaído en las partes superiores del cuerpo –de donde evidentemente debe venirle el nombre común– y un blanco inmaculado en las regiones inferiores, fundiéndose gradualmente ambos colores en las zonas laterales de transición.
La voz de la pardela es muy característica. En la hembra, que es con mucho la más locuaz, consta de una serie de graznidos guturales de entonación entre plañidera y quejumbrosa que podría representarse onomatopeyicamente con un sonoro ‘¡uaña, uaña, uaña uaa!’ que va atenuándose al final en un sosegado ‘aua, aua, aua aaa’, repetido incesantemente en los momentos de mayor excitación. En las noches oscuras, cuando se congregan en los grandes criaderos comunitarios, especialmente en los instalados en espaciosas cavernas volcánicas en que anidan conjuntamente numerosas parejas, el vocerío de las aves sube de tono gritando todas a porfía como si estuvieran enzarzadas en un descomunal altercado callejero de comadres de barrio. La voz del macho, por su parte, destaca de vez en cuando como intentando poner orden en la chillona algarada de las desbocadas féminas, grave y ronca como el gruñido de un cerdo, pero emitida también con una cierta periodicidad rítmica como en el caso de la hembra. En la época del apareamiento no es raro oír a las parejas en lo profundo de sus cubículos intercambiándose rendidas protestas de amor que suelen acabar en un jadeo sofocado
El hueco o recinto donde instalan el nido pasa, en cuanto a forma y espaciosidad se refiere, por todos los grados de diversificación que nuestra accidentada topografía es capaz de ofrecer. Puede encontrarse casi al descubierto, apenas encajado entre un par de pedruscos, bajo un montón de rocas sueltas, en cualquier grieta o covacha de dimensiones adecuadas o en los más recónditos vericuetos de profundas cavernas volcánicas. Cuando no encuentra un hueco que satisfaga sus deseos se contenta con instalarse bajo las ramas de un tupido matorral o arbusto suficientemente grande, llegando incluso, en último extremo, a construirse ellas mismas el nido excavando con ayuda del pico y de las patas una galería subterránea a modo de madriguera de algunos metros de longitud, más o menos tortuosa, en cualquier terraplén de arenisca o pequeña llanada terrosa, madriguera que en Lanzarote recibe el nombre vulgar de ‘tefío’, uno de los escasos guanchismos que aún perviven incrustados en el habla popular de la isla como preciadas gemas lingüísticas de nuestro pasado prehispánico.
En contra de lo que pudieran hacer pensar por sus hábitos de vida eminentemente pelágica, la zona de nidificación de la pardela no queda restringida a la franja de tierra estrictamente costera como pudiera parecer lo lógico dada su contigüidad al medio marino en que desarrolla sus actividades de subsistencia. Este imperativo del proceso reproductor está determinado más que nada por las características geológicas del terreno en la medida en que éste pueda ofrecerles más facilmente las necesarias oquedades en que instalar el nido, llegando en Alegranza en este sentido a cubrir todo el suelo de la isla incluyendo las cotas más elevadas, que corresponden al borde superior del cráter del imponente volcán de La Caldera, que rebasa los 280 m sobre el nivel del mar.
En cuanto al nido propiamente dicho apenas si existe como tal estructura, ya que está constituido todo lo más, por una acumulación de piedras menudas que el ave va reuniendo pacientemente en torno suyo año tras año, con el complemento, si acaso, de algún que otro palito o trocito de leña u otros objetos parecidos.
La pardela llega a nuestras islas de vuelta de su éxodo migratorio (unos cuatro meses) hacia finales de febrero y comienzos de marzo, no tardando mucho en visitar sus criaderos, aunque no efectuará la puesta hasta pasados unos tres meses. Durante dicho periodo de tiempo las aves se dedican, aprovechando las horas nocturnas, a ‘limpiar’ el nido, según expresión que empleaban los pardeleros o cazadores profesionales en su argot particular.
Mientras, por el día, puede vérselas en alta mar evolucionando a ras de las olas con su característico vuelo ladeado mostrando ora el albo color del vientre, ora el oscuro del dorso entre series de rápidos aleteos alternados con momentos, largos a veces, de raudo planeo en afanosa búsqueda del diario sustento, el cual consiste, sobre todo, en calamares y peces pequeños.
El modo que la pardela tiene de tomar tierra cuando viene del mar, cosa que suele hacer al crepúsculo o primeras horas de la noche, es muy curioso. Suele sobrevolar el lugar del nido a muy escasa altura describiendo amplios círculos a su alrededor como si estuviera llevando a cabo un auténtico vuelo de reconocimiento, hasta que luego de repetir la operación un número prudencial de veces se decide a posarse efectuando un aterrizaje más bien brusco en las inmediaciones de la boca del nido o de la gruta en cuyo interior se haya ubicado, llegando posteriormente hasta el mismo más bien arrastrándose que caminando, ya que sus patas no tienen la fuerza suficiente para permitirle levantar el cuerpo y sostenerlo levantado del suelo.
Es tal la debilidad de sus patas que le es sumamente difícil, al no poder mantenerse erguida, alzar el vuelo en piso llano, viéndose obligada, por lo general, para lograr este objetivo, a aprovechar cualquier prominencia o desnivel del terreno desde el que poder lanzarse al aire.
Los primeros huevos pueden ya verse en algunos nidos en los últimos días de mayo. Es único y de considerables dimensiones en proporción a la corpulencia del ave, ya que normalmente alcanza el tamaño de un huevo de gallina de dos yemas. Su color es blanco limpio y su forma muy variable.
No es cierto, como se ha llegado a decir en alguna publicación especializada, que si la pardela pierde este primer huevo no puede poner otro que lo sustituya. Depende del tiempo que haya transcurrido después de puesto. Si se le retira en los dos o tres primeros días de incubación vuelve a poner otro.
Nace el pollo de la pardela tras una incubación que dura unas siete semanas en la que participan alternadamente ambos progenitores. Es ave nidícola, lo cual quiere decir que al hallarse la cría incapacitada para valerse por sí misma ha de permanecer en el nido dependiendo de sus padres hasta que lo deje y pueda buscar el sustento por sus propios medios.
Durante las primeras semanas de su existencia continúan los padres prestándole el calor y amparo que necesita, visitándolo luego sólo para suministrarle el cotidiano alimento, que se lo ofrecen primero semidigerido y después las presas enteras, que suelen consistir en ‘lulas’ o calamares de pequeño tamaño, y ‘majuga’ (alevines variados) y otros pececillos.
A los pocos días de nacida ya es la más delicada y graciosa criatura que uno pueda imaginarse. Con su abundante y largo plumón de color gris impoluto, increiblemente suave y sedoso, parece una auténtica ‘mopa’ o borla viviente. La extrema fragilidad de su cuerpo y la total indefensión en que la dejan sus padres inspiran un irrefrenable sentimiento de ternura y compasión que mueve compulsivamente a acariciarla y protegerla. Y, ciertamente, el pobre animalito está necesitado de estos afectos habida cuenta de la implacable caza a que el hombre lo ha venido sometiendo sistematicamente desde tiempo inmemorial.
Bajo los efectos de la copiosa ceba a que sus padres lo someten aumenta de tamaño a ojos vista, llegando a transformarse al término de unas cuantas semanas de existencia en una masa informe de grasa recubierta de plumón entreverado con los cañones de las plumas que comienzan a brotarle, pudiendo por este tiempo superar en peso a sus propios padres.
En octubre, más bien en la segunda quincena del mes, ya ha alcanzado practicamente el desarrollo y las formas de los adultos y comienza a hacer los primeros ‘pininos’ ejercitando afanosamente las alas durante la noche a la entrada de la hura individual o caverna comunitaria que le ha servido de hogar, al tiempo que espera anhelante el alimento que le han de traer los solícitos padres.
Pero éstos, en las postreras jornadas de la crianza comienzan a restringirle paulatinamente la ración diaria hasta llevarlo a un ayuno total con la finalidad de constreñirlo a abandonar el nido. Por fin, acuciado por el hambre, se decide la pobre ave a vencer la incertidumbre que la embarga y se lanza, impulsada por un ciego instinto, hacia el inmenso océano que la aguarda lleno de sorpresas e incógnitas. En él encontrará la escuela en que desarrollará el duro y largo aprendizaje de la vida, siempre bajo la experta guía y aleccionamiento de los experimentados mayores.
Pocos días después, apenas recuperadas las fuerzas y sosegados los ánimos, la bandada entera, compuesta por jóvenes y adultos entremezclados, se pone en movimiento con rumbo sur perdiéndose en el horizonte infinito.
La caza y subsiguiente comercialización de la pardela, en los tiempos en que estaba permitida, es decir, con anterioridad a la prohibición legal de su práctica, crearon a su alrededor una serie de normas y usos sistematizados que suponen un aspecto enriquecedor más del acervo etnográfico lanzaroteño. Y ha sido en Alegranza, naturalmente, por hallarse en ella los mayores criaderos, con gran diferencia sobre el resto de nuestras islas, de estas proceláridas, donde han alcanzado un más notorio desarrollo y continuismo, a lo que contribuyó también el tratarse de una propiedad privada que permitía un mejor control de estas prácticas cinegéticas.
Los pardeleros, gente ya ducha en el oficio, actuaban bajo el control del medianero o encargado de la isla como representante del propietario de la misma. Llegaban a Alegranza a mediados de septiembre, generalmente el mismo día quince, y empleaban los primeros cinco días en hacer los preparativos necesarios previos a las faenas de captura, como, por ejemplo, la recogida de la leña para hervir el agua en que se habrían de ‘escaldar’ los pichones con objeto de desprenderles el plumón, y la sal de los charcos con que se conservaban, etc.
El día 20 solía comenzarse la caza propiamente dicha, para lo cual tenían dividida la isla convencionalmente en una serie de parcelas que llamaban ‘cortes’, o sea, porciones de terreno, de forma más o menos alargada, a modo de franjas paralelas entre sí, que recorrían a una por día siguiendo un orden de contigüidad. Como la isla quedaba dividida en veintiún ‘cortes’ (exceptuando el terreno del faro expropiado para usufructo del personal del mismo, que quedaba fuera de sus atribuciones), esta primera mano o pasada la terminaban el 10 u 11 de octubre.
Las pardelas capturadas se contaban por ‘líos’, constando cada uno de ellos de veinticinco unidades.
Cada pardelero iba provisto de tres ‘varas’, instrumento de que se valían para extraer el ave del nido, según fuera la profundidad de la covacha en que se hallaba instalado, por lo que una era más corta, de membrillero por ser más ‘amorosa’ o flexible, de poco más de 0’50 m como máximo de largo; otra de almendrero, más rígida, de 2 m o algo más de longitud, y la tercera, de tamaño intermedio, de cualquiera de los dos arbustos citados. Dichas ‘varas’ llevaban un anzuelo en la punta, firmemente atado por la caña, de los del tipo empleado para la pesca de la ‘vieja’, que son redondos y tienen unos 3 cm. de abertura, a los que se les había aplastado la barbilla.
Para coger el ave introducían la ‘vara’ en la cueva, y luego de engancharla, generalmente al tiento, tiraban de ella hasta sacarla al exterior. Una vez fuera la agarraban firmemente por el pescuezo, cerca de la cabeza con objeto de inmovilizársela e impedir que pudiera dar algún picotazo, y acto seguido le daban un mordisco en el cráneo para sacrificarla, sistema este que resultaba más cómodo y expeditivo que utilizar un instrumento contundente o cortante, ya que el cráneo de estas aves cuando jóvenes es muy tierno.
Luego de muertas había que extraerles los alimentos semidigeridos que tenían en el buche, en especial un aceite fino que queda sobrenadando en los cacharros en que se vierte el conjunto de la vomitadora, lo que se conseguía exprimiéndoles el vientre con los dedos pulgares al tiempo que se las sostenía con ambas manos manteniéndoles la cabeza colgando.
El aceite así obtenido es límpido y transparente, y gozaba de una gran estima en los ambientes curanderiles populares como eficaz remedio contra las almorranas, los dolores reumáticos, las ‘bichocas’ o forúnculos, golondrinos y demás abscesos, así como para curar los ‘golpes’ o pequeñas heridas en las bestias. Se podía conservar en botellas durante años, ganando efectividad con el paso del tiempo “porque cogía más fuerza” según se decía.
Otro producto apreciado del pichón de la pardela era la ‘manteca’, que se obtenía derritiendo la grasa que recubre su cuerpo en una gruesa capa, así como la que tiene en la cavidad ventral, denominada ‘sebo’, que era utilizada para freír.
En la primera mano o pasada se cogían las pardelas ‘de vara’, que eran las que no necesitaban de otro recurso que estos artilugios para sacarlas del nido, modalidad que incluía a la mayor parte de ellas. Una vez concluidas en todos los ‘cortes’ esta primera pasada se procedía a efectuar el ‘rebusco’ o segunda mano, en cuya ocasión se cogían las aves que habían quedado atrás por anidar en cuevas tortuosas o muy profundas imposibles de prender con las ‘varas’, o bien por haber pasado inadvertidas o por cualquier otra causa. En esta segunda ocasión o repaso se servían los pardeleros de perros enseñados que apuntaban la presa. Eran por lo general pequeños, de esos comunes de raza indefinida llamados en nuestras islas ‘satos’, cuyo tamaño les permitía a veces introducirse en las madrigueras y sacar a rastras el ave atenazada entre los dientes.
Terminado el ‘rebusco’ se llegaba a la tercera y última de las modalidades de caza, la del ‘aleteo’, consistente en capturar los juveniles en las noches oscuras sin luna agarrándolos simplemente con las manos antes de que pudieran huir cuando salían a la puerta de sus ‘casas’ a esperar a sus padres, que venían a traerles la comida, al tiempo que ejercitaban las alas agitándolas frenéticamente con objeto de prepararse para el vuelo, de donde viene el nombre de ‘aleteo’ que se da a esta modalidad de caza. Para ello se las deslumbraba con la potente luz del ‘mechón’ o ‘jacho’ (vulgarismo por hacho), especie de antorcha formada por un largo recipiente metálico cilíndrico provisto de una gran mecha o ‘torcida’ de tela de saco, que se llenaba de petróleo.
Se solía comenzar a ‘aletiar’ (en dicción popular) hacia el 20 de octubre, prolongándose esta actividad hasta finales de mes por los pardeleros profesionales, momento en que daban por concluida la zafra y regresaban a Lanzarote. Pero en realidad se podía continuar practicando el ‘aleteo’ hasta que las crías abandonaban el nido, cosa que suele ocurrir en los primeros días de noviembre.
La preparación a que se sometía el pollo de la pardela para su expedición y consumo constaba de las siguientes operaciones, llevadas a cabo todas ellas a la orilla del mar, al pie del El Veril, lugar de residencia del medianero de la isla, donde se disponía de amplios charcos de fondo liso en que lavar las aves.
En primer lugar se procedía al desplume. La pluma obtenida, salvo las grandes de la cola (hay que decir que las alas les habían sido ya quitadas en los descansos que hacían durante las faenas de la captura por su casi nulo valor alimenticio, con lo que al propio tiempo se aligeraba la carga de un peso superfluo), se guardaba en sacos, ya que luego se utilizaba para rellenar colchones y almohadas. A continuación se les quitaba el plumón o pelusa que les quedaba cubriendo el cuerpo, para lo cual se sumergían unos instantes en el agua que hervía en unos grandes recipientes confeccionados con medio bidón grande metálico, sobándoles acto seguido el cuerpo hasta dejarles la piel lisa, operación que recibía el nombre de ‘limpiada de caldero’. Luego se lavaban en un charco de suficiente amplitud. Hecho esto se les cercenaba el pico y los dedos con un machete y se les daba un corte largo y profundo a cada lado del vientre, junto a los muslos, con objeto de facilitar la penetración de la sal en estas partes más carnosas, y otro central, longitudinal también, para abrirlas y extraerles las entrañas, empleando para ello unos sólidos cuchillos que eran afilados concienzudamente de vez en cuando en los correspondientes trozos de ‘piedras de amolar’. De igual forma se les abría la cabeza, si bien en los últimos años se optó por quitárselas, ya que al no ser comestibles, además de resultar engorrosas suponían un trabajo inútil.
Llegados a este punto se las lavaba de nuevo cuidadosamente en otro charco de aguas limpias y luego de dejarlas escurrir se procedía a salarlas abundantemente, siendo a continuación colocadas en una habitación, formando con ellas unos montones de figura cilíndrica a los que daban el nombre de ‘pillas’, habitación, por cierto, que, como dato curioso, debo consignar que había sido abierta o labrada en la roca arenisca o toba (‘tosca’ decimos por aquí) de que se compone toda aquella zona litoral.
Así quedaban finalmente dispuestas para el embarque con destino a Lanzarote, que se llevaba a cabo en cestas.
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Armatofu
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