miércoles, 8 de abril de 2026

No me lo amases que yo me lo como empolviao

 Cualquiera al oír este decir podría entender que hace referencia a los gustos culinarios, de los que prefieren comer el potaje con gofio amasado aparte, a comerlo espolvoreando el gofio sobre el plato.




Su intencionalidad es totalmente distinta y nada tiene que ver con el potaje o cualquiera otra comida, como el almuerzo como aquí decimos. La locución "polveárselo con gofio" es una expresión de despecho, de cuando dos discuten por conseguir algo y uno de ellos termina por desistir lanzando este decir.


Nos lo cuenta Pancho Guerra cuando recoge «Polveárselo con gofio es otra frase que equivale a la castellana:

— "Quédeselo usted hombre". "Buen provecho que le haga...".

Pinito contesta con evasivas a su amiga Remeditos que le pide prestado el mantón de Manila para ir al baile del "Club Náutico". La solicitante, despechada, exclama:

— Pa nada se lo quiero. Que se lo polvee con gofio».

Esta expresión que surge como hemos dicho en la discusión por algún objeto, guarda relación con el almuerzo canario, pues cuando la discusión lo es por algún hecho o circunstancia en la que obstinadamente no se ponían de acuerdo, el que desistía creyéndose que le asiste la razón, lanzaba otro decir "No te vayas pa que almuerses", también vinculado al mismo momento culinario. Este último lo define el mismo autor como «dicho popular de sentido burlesco, que se aplica, como remate de alguna fastidiosa discusión, a quien se emperra en algo absurdo o tonto».


Conviene aclarar la importante diferencia del significado en las islas del ALMUERZO, pronunciado almuerso con el seseo canario: «Es en Gran Canaria, por antonomasia, la comida fundamental del mediodía. En el Diccionario figura también con esta acepción, pero es de comprobación fácil que el almuerzo isleño se llama en la Península "comida", y "cena" la de la noche. En la edición del texto de la Academia correspondiente a 1939 figura como "comida que se toma por la mañana o durante el día, antes de la principal". Y así, como especie de refrigerio, sigue empleándose en las regiones peninsulares».


Actualizando la información reproducida de Pancho Guerra, el DRAE incluye ahora tres acepciones que etimológicamente vienen del artículo árabe al- y del latín morsus 'mordisco': «1. m. Comida que se toma por la mañana. 2. m. Comida del mediodía o primeras horas de la tarde. 3. m. Acción de almorzar. 'El almuerzo duró dos horas'».


Hay una vieja referencia bibliográfica de mitad del siglo pasado sobre las comidas de los labradores en estas islas que nos ilustran aún más de su percepción por los foráneos:

«La alimentación de los labradores, en Canarias, lo mismo que la de otras clases sociales, presenta, como es natural, características especiales. Casi la esencial es la sustitución del pan por el gofio entre los trabajadores y labradores, gofio de trigo o de maíz según las islas.


La gente del campo no desayuna. A las diez toman el medio almuerzo, compuesto de "tumbo del puchero", que es el fondo del caldo con algo de patata y residuos de la noche anterior, acompañado de gofio. De dos y media a tres toman el «ayantar», donde no faltan el "sancocho" o sea pescado salado cocido, con boniatos o papas sazonados con "mojo", salsa muy picante que emplean constantemente también para el gofio. La cena suele ser el puchero canario, al que echan además de lo habitual en el castellano, piña, o mazorca de maíz tierna, boniato, peras verdes o bien el "escaldón", especie de papilla de gofio y calabaza, chayota, etcétera. A lo que en meriendas o comidas entre horas acompaña al pan o al gofio, sea lo que sea lo llaman "conduto"». (DE HOYOS SANCHO, N.: "Comidas profesionales. Labradores y pastores", Revista de estudios políticos, 1951).


Se documentó bien la escritora cántabra, pues su significado sobre el tumbo viene a coincidir con la segunda acepción que aporta actualmente el diccionario de canarismos de la ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA: «Caldo que sobra del puchero del día anterior, con algunos restos de sus componentes sólidos. 'No sé qué le gusta más, si el puchero o el tumbo'».


De lo comentado cabe inferir  que el decir "No te vayas pa que almuerses" de dos tozudas cabezas duras, no es una invitación a un festín o una comilona, sino a compartir lo que sobró del puchero de la noche anterior, porque bueno es lo bueno, pero no lo demasiado después de tanto discutir.

Me enteré de remplón

 

Me enteré de remplón




"de Remplón" es una de locuciones o expresiones de nuestro léxico que continúa muy arraigado su uso asociada a muchas acciones verbales para denotar la gran rapidez de la acción, y de la que se desconoce su origen. El académico Agustín Millares Cubas nos aporta el significado de «De golpe, de una sola vez. —"El estanque se llenó de remplón"».

Pancho Guerra nos ofrece unos años más tarde mayor información y trata de apuntar alguna teoría sobre su desconocido origen: «De repente, inopinadamente. ("Me agarró de remplón y me tiró al suelo." V. Corominas: "choclar"). Movimiento súbito de aparición o de acción en algún caso: "de remplón ... hizo tal o cual cosa". De remplón: de golpe y zumbido. Súbitamente, de golpe. Debe provenir de "empujón", de "rempujón"».

El diccionario de la Academia Canaria de la Lengua concreta su actual uso en Fuerteventura y Gran Canaria, y añade poco más de lo ya adelantado por los anteriores autores: «De sopetón, súbitamente. "Se levantó de remplón, y echó a correr"».

Volviendo a su desconocido origen, es oportuno citar que esta expresión la recoge el escritor y político mexicano Alejandro Gómez Maganda (1910-1984), quien en su obra ¡Cómo dice el dicho! (1963) cita textualmente «A ésto, se le dice en nuestra jerga popular: ¡ECHARSELAS, CRUZADAS!: de al tiro, de un remplón, en un sólo y continuado trago; para de una buena vez, encontrar "la voluntad en el fondo" de la botella, de la copa o el vaso.», de donde se infiere su uso coloquial también en México, a donde pudo llegar o de donde pudo venir.   

La expresión la incluye en sus obras Cuentos cobardes (1977) y Cada cual arrastra su sombra (1988), el escritor, periodista y profesor Víctor Ramírez Rodríguez, como el también periodista y escritor José Antonio Alemán Hernández, en su novela La quimera del islo (1986), ambos miembros de la Academia Canaria de la Lengua. También es utilizada por la escritora Maria Dolores de la Fe en su obra Isla espiral (1982).

Su uso por escritores contemporáneos de renombre no lo es exclusivamente por ser conocedores del léxico canario; lo es por tratar de temas de nuestro tiempo en sus obras, recogiendo en ellas las expresiones que siguen vivas en el lenguaje coloquial de las islas. Como botón de muestra de ello, un rápido o "remplón" margullo por la hemeroteca de la prensa local para descubrir su mención:

"...Por otra parte, es tal el ambicioso mercantilismo que a Jesucristo, de remplón, lo han hecho 'prematuro'. ¿No se han dado cuenta que ya en noviembre, de crisantemos y difuntos, nos cuelgan el 'Belén' en la mayoría de centros comerciales?" (Canarias7, Isleño 24.12.2011)

Sólo nos queda para un día como hoy que rompemos un nuevo año, que nadie tenga con las uvas el atrevimiento de presumir con que "Se las tomó de remplón"no sea que le agüe la noche a sus acompañantes pues "atragantarse" tiene otra acepción "Causar fastidio o enfado". Una a una, hasta las doce y buena noche.

Ya está mirando para el cañizo

 

Ya está mirando para el cañizo




Esta locución pronunciada por persona adulta, iba dirigida a los aprendices de chicos jóvenes cuando ya empezaban a fijarse en las chicas, cuando se estimaba que eran sus primeros escarceos amorosos. En ocasiones todavía suele oírse en algunos pueblos de las islas.

Pancho Guerra nos deleita con una cita en sus Memorias de Pepe Monagas«Cuando nuestros respectivos cascarones se quedaron en el camino, definitivamente desprendidos, con lo cual ya podíamos mirar para el cañizo sin aguantar bromitas y sin andar tapujados, seguimos aparentemente igual. Pero en el fondo surgió una situación nueva. Soledad se desandó porque yo acudiera al engodo con que a dos manos, aunque sin malas mañas, ni relajos, eso si, llenaba cada día el trocito de marea de su pulido y azulado patio. Yo seguía emperrado en la cómoda y ancha libertad de mi primer tiempo, dispuesto a defenderla con uñas y dientes de toda tarraya, aunque la lanzara su linda y geitosa figurilla. i Infeliz de mí, que ignorante del poderoso jalío del amor, quería navegar como en los tiempos de La Loma y Las Arenas!».

El mismo autor nos cuenta de su origen: «Mirar para el cañizo: hombrear, especialmente respecto a mujeres, mostrándose los chicos prematuramente enamoradizos». Tal procedencia la apunta en la entrada CAÑIZO (Cañiso) a su léxico, donde da su definición «Utensilio casero fabricado con trozos de cañagruesa, sin astillar, que, montados estrechamente, arman una especie de caja. Es recipiente muy socorrido en los hogares campesinos, donde se le emplea para guardar viandas, en especial el queso. Por lo común se le suspende en el aire mediante cuerdas para evitar el acceso de gatos y ratones».

Nos apunta también sus certeras conjeturas sobre el origen de la referencia al cañizo y que es debido a «Las especiales cosas de comer que el utensilio guarda y su relativa inaccesibilidad, que lo hacen goloso y difícil al tiempo, parecen explicar esta popular locución, "El cañizo y las hembras son para gente hecha y derecha y no para vagañetes". El adjetivo vagañetes en este caso no hace referencia a los naturales de Tazacorte en La Palma, sino a niños traviesos o pícaros.

Las definiciones que nos aporta el diccionario de la Academia Canaria de la Lengua sobre el cañizo que contemplamos en la fotografía de la FEDAC, son más amplias y aporta cuatro acepciones conforme a sus aprovechamientos:

« 1. m. Armazón, generalmente de caña, que, formando una plataforma, sirve para colocar el queso con la finalidad de que se oree o para ahumarlo. 'Este año el queso está escaso: nunca tengo más de dos en el cañizo'. 2. m. Hierro.  Plancha de caña y cordel para ahumar el queso. 3. m. Secadero para el queso. 4. m. La Palma. Caja de madera que dispone de una puerta lateral para meter los quesos que se van a ahumar y cuyo fondo está emparrillado con tiras de madera. Se situaba, generalmente, sobre las cocinas de leña».

Tal ampliación de aprovechamientos en las islas, ha permitido que variando su diseño se preserve su nombre de forma generalizada en todas, respetándose también en las actuales queserías artesanales, que han tomado del antiguo cañizo de los ambientes familiares sus buenas funciones y diseño, para construir otros de mayor tamaño donde son colocados el mayor número de quesos que se elaboran.

Voy a cambiarle el agua a los chochos

 

Voy a cambiarle el agua a los chochos




Hasta hace pocos años, cuando entre un grupo de amigos alguien pronunciaba este decir o locución, manifestaba de esta manera cierta necesidad apremiante de ir a orinar o mear, en la expresión más vulgar.

El origen de esta locución está precisamente en la micción rápida, por la gran cantidad de orina acumulada en la vejiga que al caer con un gran flujo en el inodoro o retrete produce la formación de espuma que se considera normal. Según los galenos, sólo la persistencia de la espuma puede ser motivo de preocupación si es debida a la presencia de proteínas en la orina, que cuando es elevada se conoce en la medicina como "proteinuria".

La expresión metafórica en el decir guarda relación con el proceso para endulzar los conocidos chochos o altramuces, que después de hervidos se dejan en agua fría y sal marina durante una semana, agua que se debe cambiar dos veces al día para eliminar las espumas y suciedades que desprenden los chochos durante su reposo en agua.

Incorrectamente se ha creído que el decir guardaba relación con el orín de personas en avanzada edad. Probablemente esta creencia naciera de entender que derivaba del verbo "chochear", del que el DRAE nos aporta el significado de «Tener debilitadas las facultades mentales por efecto de la edad»; y una segunda acepción coloquial «Extremar el cariño y afición a personas o cosas, a punto de conducirse como quien chochea».

Este verbo "chochear" deriva de la voz onomatopéyica de "chocho", de la recreación del sonido de algo en ese vocablo "chocho". Ese algo nos lo aproxima Joan Coromines en su Diccionario Etimológico de la lengua castellana cuando recoge «chocho 'caduco, que chochea', 1611. Parece ser la misma palabra que el portugués chócho '(huevo) huero, podrido' y el castellano clueco 'chocho, caduco'; procedentes ambos del nombre de la gallina que empolla -en la forma clueca y en otras variantes-, porque el viejo achacoso debe permanecer inmóvil como la gallina clueca».

Por su estrecha relación con las islas, parece oportuno referir del amor y gran desamor que mantuvieron Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós, y de la contada anécdota, cuando ya mayores se cruzan, ella bajando una escaleras y él subiéndolas jadeante, dedicándose las siguientes frases.


Le dice doña Emilia en tono burlón por su jadear:
¡Adiós, viejo chocho!
 
Nuestro paisano don Benito, haciendo gala de su acreditada sagacidad no perdió la oportunidad y replicó: 
¡Adiós, chocho viejo!

No es casual, ni tampoco soez, la réplica de Pérez Galdós, pues son muchos los testimonios de su afición por observar al pueblo llano, prestando especial atención a sus medios de expresión, para comprender y explotar el habla coloquial y su incorporación a su extensa obra literaria, como hiciera Miguel de Cervantes. Se inspiró en la fuente directa del habla común, de la clase media, de sus conversaciones espontáneas, de su acierto y oportunidad en el uso de las locuciones.

En su extraordinaria obra, utiliza aquellas fórmulas que los académicos consideran coloquiales, familiares e incluso vulgares, y así nos deleita con un interminable lenguaje coloquial incorporando todo tipo de locuciones o formas de hablar; frases proverbiales, unas acabadas, otras aludidas, otras alusivas a personajes o hechos históricos, algunas trabucadas; refranes completos, incompletos o aludidos; sentencias y alusiones literarias, destacando las de Cervantes e incluso bíblicas; además del metafórico diccionario popular de identificar personas y cosas, con plantas u otros objetos.

Toda la riqueza del lenguaje coloquial y popular elevado al máximo exponente literario, lo que permite considerar su réplica a su muy amada primero, y, muy desamada después Emilia Pardo Bazán, como una expresión muy natural con su extraordinaria y celebrada forma de escribir. En la correspondencia entre ambos, de los tiempos de amores, nos dejaron buenas muestras de ese lenguaje.

Pueblo chico, infierno grande

 

Pueblo chico, infierno grande




Es uno de esos decires que viajaron históricamente por el Atlántico de ida o de vuelta, en la ruta España-Canarias-América donde los costumbrismos recalaron por las islas y custodiados por la tradición siguen aún vivos entre nuestras gentes.


Hace referencia a la difícil convivencia de los vecinos de los pueblos pequeños o pagos, donde todos se conocen y "por naa y cosa nenguna""por quítame allá esas pajas" como bien dice Pancho Guerra, en ocasiones generan disputas cuyos orígenes se sustentan precisamente en que se conozcan tan bien, de quienes fueron sus ancestros y sus inacabadas historias.


En los pagos (como bien dice Joan Coromines, 'distrito agrícola' del latín PAGUS 'pueblo', 'aldea', 'distrito', voz de la que proceden 'país' y 'paisaje') donde coinciden los pequeños asentamientos poblacionales, cuando los vecinos son pocos su convivencia es frágil precisamente porque muchas anecdóticas historias de abuelos no terminan de superarse y permanecen viviéndose de forma apasionada, fogosa y vehemente.


Su comparación en el decir con el "infierno" tiene el sentido que recogió en 1891 José M. Sbarbi en su Florilegio o Ramillete alfabético de refranes y modismos cuando explica la expresión "Es un infierno" y comenta:


«Aplícase al lugar donde hay mucho alboroto y discordia, y también á la misma discordia. Asi se dice: La casa donde tódos quieren mandar y ningúno obedecer; ¿es un infierno; qué infierno es éste con tantos gritos y dicharachos?.


Hay un añadido que, aunque no viene al caso, es ilustrativo: «"Los gastos de una casa se parecen á las penas del infierno". Ref. con que se da á entender que nunca tienen fin los gastos que acarrea el mantenimiento de una casa, pues, cuando se acaba de cubrir una necesidad, surge repentinamente ótra, cuando nó ciento».


Es esa discordia sostenida en los tiempos que surge repentinamente la que convierte en ofensa cualquier hecho insospechado. El ruido de la bisagra de una puerta que se cierra, el correr de una cortina en la ventana, o la "meada" del perro en la esquina de la casa del vecino. Se llega así a creer que no es el perro quien marca su territorio, sino su dueño quien lo manda, marcando así el vecino su jerarquía o provocación. Seguramente empezaron de niños, de cuando con el pie se dibujaba una "cruz" en el suelo diciéndose aquello "¿A ver si te atreves a borrármela?".


Guardan en el "disco" de su memoria psíquica aquel vago recuerdo contado de cuando el abuelo del vecino fue bautizado y los suyos no fueron invitados al "convite", o de cuando hizo la "primera comunión" no llevó los "recordatorios", y así muchas grandes pequeñeces que pasan de generación a generación manteniendo vivas las afrentas y excusas para alborotos y discordias. Pendientes del banco en qué se sientan en la pequeña iglesia o del lugar qué van en la procesión. ¡Ni que fueran más bonitos que nosotros!.

Son trifulcas, marimorenas y jaleos que figuradamente antes llamaban "belenes", porque surgían cada determinado tiempo con las mismas figuras. Como esas viejas heridas que están continuamente "restregándose" y no terminan de cicatrizar. Sencillamente es el "lío de los infiernos".

Al burro no se le ven las mataduras mientras no se le quita la albarda

 

Al burro no se le ven las mataduras mientras no se le quita la albarda





Este decir muy al uso en Tenerife, pudo ser adoptado dado que algunas fuentes lo consideran de origen pasiego, del valle de Pas en Cantabria, lo cual no deja de ser curioso por la distancia que le separa de nuestras islas y las desconocidas noticias de arribadas de cántabros.

La matadura  tal cual recoge el DRAE es la «Llaga o herida que se hace la bestia por ludirla el aparejo o por el roce de un apero», y para poder ver las que tiene el burro, con toda lógica habrá que quitarle previamente la albarda que se la ocasiona.

Su interpretación refiere que a una persona no se la conoce del todo hasta que no se trata bien con ella, por aquello que las primeras apariencias siempre son engañosas, pensamiento que puede ser compartido por distintas culturas y no es exclusivo de ninguna.

Abundando en las curiosidades, Pancho Guerra menciona una locución con igual argumentación, si bien lo es referido a la impersonal temperie. Concretamente recoge «Hablando de la catástrofe de Tenerife en finales de invierno del 58, un chicharrero: "No hay mal que por bien no venga. Esto ha servido para quitarle la albarda al burro y verle la matadura"». 

De dicha locución parece desprenderse otra intencionalidad completamente distinta al decir, aplicándose a los acontecimientos que pueden suceder en la vida. La referencia a una "catástrofe de Tenerife" despertó en mi también la necesidad de conocer de ella, y como en la segunda semana de diciembre de 2013 vivimos una alerta meteorológica por riesgos extremos, viene a colación reproducir las noticias de lo ocurrido hace cincuenta y cinco años: 

«En febrero de 1958 hubo en Tenerife un fuerte temporal de viento. En el Norte de Tenerife desde Valle de Guerra hasta los Realejos y San Juan de la Rambla empezó a soplar un viento huracanado que derrumbó casas y muros y arrasó cultivos; unas 5000 fanegadas de plataneras fueron arrasadas y las plataneras quedaron deshilachadas debido a la furia del vendaval que causó daños de cientos de millones de pesetas.

En el Sur de Tenerife la cosecha de papas para la exportación se perdió totalmente, en Güimar, el Escobonal y en Fasnia fueron las zonas más afectadas, el tomate también resultó dañado pero en menor proporción.

Además, 48 casan fueron destruidas y 200 sufrieron desperfectos de cierta consideración. Este violento temporal duró unas 8 horas y que luego siguió azotando a la Isla durante 4 horas más pero con menor intensidad.

En el jardín botánico, en el Puerto de La Cruz, el temporal derrumbó algunos árboles. En el hotel Taoro 26 habitaciones resultaron dañadas. El vendaval arrancó más de 100 árboles entre La Laguna y Puerto de la Cruz. El empaquetado de San Pablo y el nuevo cine de La Vera en La Orotava resultaron también dañados por el fuerte viento. Un viento que empezó a soplar el día 15 por la noche de dirección Sureste (SE) y la magnitud de este temporal de viento, que se abatió en la isla de Tenerife, fue de una forma inusual aquí en Canarias como pocas veces se recuerdan.

Este temporal de febrero del año 1958 superó en fuerza a los temporales de viento que habían venido con anterioridad hasta esas fechas aquí en las Islas; fue casi un huracán de características caribeñas, como si hubiese sido una tormenta tropical» (TIEMPO-COM).

Noticias que cincuenta y cinco años después parecen guardar similitud con lo vivido esta segunda semana de diciembre de 2013, de donde se podría hablar coloquialmente que dicha semana en las islas occidentales, una vez más, "ha servido para quitarle la albarda al burro y verle la matadura". En las orientales al burro no se le quitó la albarda y no se ha visto la matadura, de donde  no sabemos cómo es. Habrá que consultar a las cabañuelas cuando veremos la matadura en las orientales.

Libia y Egipto — Frontera

 🇱🇾🤝🇪🇬 Libia y Egipto — Frontera



La frontera entre Libia y Egipto se extiende por aproximadamente 1 100 km, atravesando vastas zonas del desierto del Sahara, lo que la convierte en una de las fronteras más áridas y menos pobladas del norte de África. A pesar de su geografía inhóspita, es una ruta estratégica para el comercio, el tránsito de personas y el transporte de recursos, especialmente petróleo. Existen pasos fronterizos clave como Sallum, que conectan ambos países y facilitan el intercambio económico y laboral entre sus poblaciones.


En cuanto a la relación y beneficios, Egipto y Libia mantienen vínculos importantes basados en el comercio, la energía y la migración laboral. Muchos trabajadores egipcios han migrado a Libia en busca de empleo, mientras que Egipto se beneficia del acceso a recursos energéticos libios. Además, ambos países cooperan en temas de seguridad fronteriza para combatir el contrabando y el tráfico ilegal en esta extensa región desértica.


📊 Estado actual:

Actualmente, la relación entre ambos países es estratégica pero cautelosa. Egipto ha tenido un papel activo en la estabilidad de Libia, apoyando procesos políticos y reforzando la seguridad en la frontera ante la presencia de grupos armados en territorio libio. Aunque la situación interna de Libia sigue siendo compleja, ambos países buscan fortalecer la cooperación para garantizar estabilidad, reactivar el comercio y evitar amenazas en esta zona clave del norte de África.

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