25 DE FEBRERO DE 1778
NATALICIO DEL GENERAL JOSÉ DE SAN MARTÍN
Por Revisionismo Historico Argentino
EL NACIMIENTO DE UN CRIOLLO QUE CAMBIARÍA LA HISTORIA
El 25 de febrero de 1778 nacía en Yapeyú, en el entonces Virreinato del Río de la Plata, José Francisco de San Martín y Matorras. Hijo de Juan de San Martín y Gregoria Matorras, creció en una frontera viva, mestiza y estratégica. Desde ese rincón misionero surgiría el hombre que pensaría la emancipación no como una rebelión aislada, sino como un proyecto continental.
Muy joven viajó a España y allí hizo toda su carrera militar. Participó en acciones en Orán, en el norte de África, y luego en la Guerra de la Independencia española contra las tropas de Napoleón Bonaparte. Combatió en la Campaña del Rosellón, en Arjonilla y en Bailén, una de las primeras derrotas decisivas del ejército napoleónico en campo abierto. Por su actuación recibió la Cruz de Oro de la Real y Militar Orden de San Fernando, además de otros reconocimientos. Alcanzó el grado de teniente coronel. No volvió a América como improvisado: volvió como oficial profesional, formado en la guerra moderna europea y con experiencia directa frente a uno de los ejércitos más poderosos de su tiempo. Esa formación no fue un detalle menor: le dio método, disciplina, visión estratégica y comprensión del funcionamiento de los grandes imperios. Cuando decidió regresar a América en 1812, lo hizo con una experiencia militar que pocos en el continente poseían.
EL REGRESO Y EL PLAN CONTINENTAL
En 1812 llegó a Buenos Aires. Organizó el Regimiento de Granaderos a Caballo y venció en San Lorenzo. Poco después reemplazó a Manuel Belgrano en el Ejército del Norte. Comprendió que insistir en el Alto Perú era un desgaste estratégico improductivo. Entonces formuló su Plan Continental: cruzar los Andes, liberar Chile y atacar Lima por mar. Esa decisión cambiaría la historia de Sudamérica.
Su encuentro con Belgrano fue más que un relevo militar: fue el diálogo entre dos hombres profundamente preocupados por la estabilidad futura de América. Belgrano propuso en 1816 una monarquía constitucional encabezada por un descendiente de los Incas como fórmula de legitimidad y cohesión. San Martín no rechazó esa posibilidad. No se aferraba a moldes ideológicos rígidos: su prioridad era asegurar la independencia y evitar la anarquía.
El Plan Continental revela su comprensión geopolítica: el núcleo del poder realista estaba en Lima, y mientras ese centro no fuera neutralizado, la independencia rioplatense estaría siempre amenazada. No fue una aventura temeraria, sino una maniobra estratégica de largo alcance.
CUYO Y EL EJÉRCITO DE LOS ANDES
Como gobernador de Cuyo organizó a toda la sociedad en función de la independencia. Mujeres, esclavos libertos, campesinos y comerciantes participaron en la empresa. Se fabricaron armas y uniformes, se organizaron hospitales y depósitos, se estructuró un sistema logístico extraordinario para la época.
El cruce de los Andes en 1817 fue una hazaña militar sin precedentes en América. Las victorias de Chacabuco y Maipú aseguraron la independencia de Chile junto a Bernardo O’Higgins. No fue improvisación: fue planificación rigurosa, disciplina férrea y liderazgo.
El Ejército de los Andes fue también una construcción social: incorporó a esclavos libertos con promesa de libertad, promovió el mérito militar y consolidó una moral colectiva basada en el sacrificio y la causa común.
SU FE Y LA VIRGEN DEL CARMEN
Un aspecto central de su vida fue su fe católica. En 1816 declaró oficialmente a la Virgen del Carmen Patrona del Ejército de los Andes. Antes de la campaña, el ejército fue encomendado a su protección. Tras la victoria de Maipú en 1818, San Martín depositó su bastón de mando ante la imagen de la Virgen en señal de gratitud.
En su correspondencia aparecen reiteradas invocaciones a la Providencia y a Dios como guía de los pueblos. Su religiosidad fue sobria y constante, sin ostentación, pero real. Para él, la emancipación tenía también una dimensión moral.
PERÚ, GUAYAQUIL Y LA RENUNCIA
En 1821 proclamó la independencia del Perú y asumió como Protector. Impulsó reformas administrativas, abolió el tributo indígena y sentó bases institucionales. En 1822 se reunió con Simón Bolívar en Guayaquil. Tras ese encuentro decidió retirarse de la escena política y militar. La interpretación historiográfica predominante sostiene que buscó evitar divisiones y posibles enfrentamientos entre fuerzas patriotas. Renunció al poder cuando tenía autoridad para ejercerlo. Ese gesto lo distingue.
SU VISIÓN POLÍTICA PARA AMÉRICA
San Martín no luchó por replicar modelos ideológicos europeos, sino por asegurar la independencia efectiva y la estabilidad de los nuevos Estados americanos. Su prioridad fue la soberanía frente a toda dominación extranjera y la consolidación del orden interno.
Consideraba necesario, en momentos fundacionales, establecer autoridades fuertes y legítimas que impidieran la fragmentación. Evaluó distintas formas de organización política incluidas monarquías constitucionales como instrumentos de estabilidad, no por nostalgia colonial sino por pragmatismo político. Su proyecto fue esencialmente americano: independencia real, unidad regional y defensa permanente de la soberanía. Integró a esclavos libertos en su ejército y promovió medidas que buscaban cohesión social. Fue un hombre de orden y de realismo político. Su pensamiento fue pragmático y soberanista.
LA CUESTIÓN DE LAS LOGIAS
La llamada Logia Lautaro fue una organización política secreta destinada a coordinar la emancipación americana. No constituyó una logia masónica regular dependiente de obediencias formales internacionales.
Respecto a su supuesta pertenencia a la masonería, no existen actas oficiales ni documentación concluyente que permitan afirmarlo con certeza. Tampoco hay pruebas definitivas que lo descarten. Lo que existen son hipótesis. No hay evidencia histórica validada que permita sostener categóricamente que fue masón en una logia regular. La cuestión no altera la magnitud de su obra.
EL EXILIO Y LA DEFINICIÓN SOBERANA
En 1824 partió voluntariamente al exilio para no intervenir en las guerras civiles del Río de la Plata. Vivió en Europa con austeridad, dedicado a la educación de su hija Mercedes. Recibió pensiones y apoyos económicos, pero no acumuló fortuna ni utilizó su posición para enriquecerse. Durante el bloqueo anglo-francés del Río de la Plata manifestó su respaldo político a Juan Manuel de Rosas, reconociendo la defensa de la soberanía frente a Francia e Inglaterra. En su testamento de 1844 legó su sable corvo a Rosas como gesto de reconocimiento por esa defensa de la independencia argentina.
Murió el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer. Sus restos fueron repatriados en 1880, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, cuando la Nación consolidada reconoció formalmente la dimensión de su Libertador.
UN LEGADO QUE SIGUE VIVO
San Martín es reconocido como Libertador en Argentina, Chile y Perú. Pocas figuras en la historia universal comparten ese triple reconocimiento como fundador de naciones. Fue estratega continental, organizador social, conductor militar, hombre de fe, defensor de la soberanía y ejemplo de renunciamiento político. Supo vencer y supo retirarse.
Cada 25 de febrero no recordamos solo un nacimiento. Recordamos la aparición de un conductor que pensó América como unidad, que organizó pueblos enteros para la libertad, que enfrentó a los ejércitos más poderosos de su tiempo y que renunció al poder para preservar la cohesión continental.
Desde Yapeyú hasta los Andes, desde Bailén hasta Lima, desde Guayaquil hasta su exilio final, su vida fue coherente con una sola idea: la independencia, la soberanía y la dignidad de la patria bajo la guía de la Providencia. Y por eso, mientras exista la Argentina, el 25 de febrero seguirá siendo mucho más que una efeméride: será la fecha en que nació uno de los hombres más grandes de nuestra historia.
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Titular: Damian Leandro Zanni