lunes, 23 de febrero de 2026

El silbo gomero




 El silbo gomero es un lenguaje silbado ancestral de la isla de La Gomera (Islas Canarias) que reproduce el idioma español mediante silbidos, permitiendo la comunicación entre valles y barrancos a distancias de hasta 5 km. Reconocido por la UNESCO en 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es un sistema sustitutivo utilizado tradicionalmente por pastores y agricultores que hoy se enseña en las escuelas locales.

Este video ofrece una demostración del silbo gomero y explica cómo se transmite a larga distancia:
  • Funcionamiento: Reduce el idioma a dos silbidos para las vocales y cuatro para las consonantes, basándose en la variación del tono y la interrupción del sonido.
  • Origen:
     Es de origen prehispánico (de los antiguos habitantes guanches), adaptado posteriormente al castellano
    .
  • Uso Actual: Conocido por la mayoría de los habitantes de La Gomera, es vital en la cultura local, utilizado en fiestas, celebraciones y, históricamente, para transmitir mensajes secretos o avisos.
  • Salvaguarda: Desde 1999, su enseñanza es obligatoria en las escuelas de la isla para garantizar su supervivencia.
El silbo gomero no solo es funcional, sino que es una seña de identidad que representa la adaptación humana a una orografía accidentada.

PEDRO FERRÉ: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POLÍTICO EN EL LITORAL ARGENTINO

 PEDRO FERRÉ: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POLÍTICO EN EL LITORAL ARGENTINO



Hablar de Pedro Ferré es internarse en una de las figuras más complejas del siglo XIX argentino. 


Ferré no fue un caudillo popular como Estanislao López o Francisco Ramírez, ni un hombre de “luces” formado en los salones porteños. Fue, ante todo, un correntino. Nacido en 1788, hijo de catalanes modestos, se formó entre los maderos del astillero paterno y las primeras letras del convento de San Francisco. Su carrera pública se extendió desde 1821 hasta su muerte en 1867, atravesando guerras civiles, exilios y reorganizaciones institucionales.


La caracterización de Corrientes como una provincia sin pueblo movilizado en la primera mitad del siglo XIX, dominada por su elite urbana, pertenece a la interpretación revisionista. Lo que sí está documentado es que Ferré fue cinco veces gobernador entre 1824 y 1842 en distintos períodos, y que su liderazgo se apoyó en la clase dirigente local. No era descendiente de las familias fundadoras de San Juan de Vera, pero terminó imponiéndose como conductor por su laboriosidad, disciplina administrativa y firme defensa de la autonomía provincial.


EL CHOQUE CON EL CENTRALISMO


El conflicto con el proyecto unitario fue decisivo. En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, el Congreso sancionó una Constitución centralista que fue rechazada por la mayoría de las provincias. Ferré, que inicialmente había saludado la elección presidencial, rompió con el Congreso cuando entendió que se subordinaba a las provincias al poder porteño.


Es un hecho que Corrientes retiró sus diputados y rechazó la Constitución de 1826. Desde una lectura revisionista, ese gesto marcó el paso definitivo de Ferré hacia el federalismo como defensa concreta de la soberanía provincial. Su oposición incluyó un punto simbólico que revela el fondo del conflicto. No aceptó que la comandancia de las milicias correntinas fuera ejercida por delegación del poder central, porque entendía que ese mando pertenecía por derecho propio al gobernador. El problema no era militar sino político, quién era soberano.


EL PROGRAMA ECONÓMICO Y EL PACTO FEDERAL


En las negociaciones previas al Pacto Federal, Ferré sostuvo con claridad una postura proteccionista. El debate con el representante bonaerense José María Roxas y Patrón giró en torno al comercio exterior y la defensa de las industrias provinciales frente a la competencia extranjera. Está documentado que Ferré defendió la necesidad de proteger talleres y producciones locales. El contexto era claro. Buenos Aires concentraba la aduana y los ingresos del comercio ultramarino mientras el interior necesitaba resguardar sus economías regionales. La interpretación revisionista sostiene que Ferré anticipó la crítica al librecambio que luego sería bandera del federalismo económico.


Sin embargo, aquí aparece una de las paradojas señaladas por José María Rosa. La enemistad política con Juan Manuel de Rosas llevó a Ferré a alianzas que terminaron afectando el mismo esquema económico que defendía. Su entendimiento con Fructuoso Rivera durante el contexto del bloqueo francés de 1838 generó contradicciones entre doctrina y acción. La idea de que el amor propio influyó en sus decisiones pertenece al terreno de la interpretación historiográfica y no a una prueba documental directa.


GUERRA CIVIL, CAAGUAZÚ Y EXILIO


En 1839 Ferré volvió al gobierno correntino y declaró la guerra a Rosas. Confió ejércitos a Juan Lavalle y luego a José María Paz. El 28 de noviembre de 1841, en la Batalla de Caaguazú, las fuerzas de Paz derrotaron a Pascual Echagüe, enviado por Rosas. Fue una de las victorias militares más importantes del bando antirrosista. Los desacuerdos internos debilitaron la alianza y tras la derrota de Rivera en Arroyo Grande en 1842, Corrientes volvió a caer bajo influencia rosista. Ferré huyó al Brasil y sus bienes fueron confiscados. Durante el exilio escribió sus Memorias y allí reconoció en Rosas la firmeza para defender la soberanía nacional frente a potencias extranjeras. Ese reconocimiento consta en sus propios escritos.


CASEROS, CONSTITUCIÓN Y HEGEMONÍA PORTEÑA


En 1851 se sumó al pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas. La derrota en la Batalla de Caseros abrió el proceso constituyente. Ferré participó en la Convención de Santa Fe que sancionó la Constitución de 1853 y luego fue senador nacional. Existe una lectura política posterior que sostiene que su trayectoria terminó contribuyendo de manera indirecta al predominio porteño consolidado tras la Batalla de Pavón, bajo la presidencia de Bartolomé Mitre. Esa interpretación forma parte del debate historiográfico y no implica una intención explícita por parte de Ferré.


PEDRO FERRÉ: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POLÍTICO EN EL LITORAL ARGENTINO


Hablar de Pedro Ferré es internarse en una de las figuras más complejas del siglo XIX argentino. 


Ferré no fue un caudillo popular como Estanislao López o Francisco Ramírez, ni un hombre de “luces” formado en los salones porteños. Fue, ante todo, un correntino. Nacido en 1788, hijo de catalanes modestos, se formó entre los maderos del astillero paterno y las primeras letras del convento de San Francisco. Su carrera pública se extendió desde 1821 hasta su muerte en 1867, atravesando guerras civiles, exilios y reorganizaciones institucionales.


La caracterización de Corrientes como una provincia sin pueblo movilizado en la primera mitad del siglo XIX, dominada por su elite urbana, pertenece a la interpretación revisionista. Lo que sí está documentado es que Ferré fue cinco veces gobernador entre 1824 y 1842 en distintos períodos, y que su liderazgo se apoyó en la clase dirigente local. No era descendiente de las familias fundadoras de San Juan de Vera, pero terminó imponiéndose como conductor por su laboriosidad, disciplina administrativa y firme defensa de la autonomía provincial.


EL CHOQUE CON EL CENTRALISMO


El conflicto con el proyecto unitario fue decisivo. En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, el Congreso sancionó una Constitución centralista que fue rechazada por la mayoría de las provincias. Ferré, que inicialmente había saludado la elección presidencial, rompió con el Congreso cuando entendió que se subordinaba a las provincias al poder porteño.


Es un hecho que Corrientes retiró sus diputados y rechazó la Constitución de 1826. Desde una lectura revisionista, ese gesto marcó el paso definitivo de Ferré hacia el federalismo como defensa concreta de la soberanía provincial. Su oposición incluyó un punto simbólico que revela el fondo del conflicto. No aceptó que la comandancia de las milicias correntinas fuera ejercida por delegación del poder central, porque entendía que ese mando pertenecía por derecho propio al gobernador. El problema no era militar sino político, quién era soberano.


EL PROGRAMA ECONÓMICO Y EL PACTO FEDERAL


En las negociaciones previas al Pacto Federal, Ferré sostuvo con claridad una postura proteccionista. El debate con el representante bonaerense José María Roxas y Patrón giró en torno al comercio exterior y la defensa de las industrias provinciales frente a la competencia extranjera. Está documentado que Ferré defendió la necesidad de proteger talleres y producciones locales. El contexto era claro. Buenos Aires concentraba la aduana y los ingresos del comercio ultramarino mientras el interior necesitaba resguardar sus economías regionales. La interpretación revisionista sostiene que Ferré anticipó la crítica al librecambio que luego sería bandera del federalismo económico.


Sin embargo, aquí aparece una de las paradojas señaladas por José María Rosa. La enemistad política con Juan Manuel de Rosas llevó a Ferré a alianzas que terminaron afectando el mismo esquema económico que defendía. Su entendimiento con Fructuoso Rivera durante el contexto del bloqueo francés de 1838 generó contradicciones entre doctrina y acción. La idea de que el amor propio influyó en sus decisiones pertenece al terreno de la interpretación historiográfica y no a una prueba documental directa.


GUERRA CIVIL, CAAGUAZÚ Y EXILIO


En 1839 Ferré volvió al gobierno correntino y declaró la guerra a Rosas. Confió ejércitos a Juan Lavalle y luego a José María Paz. El 28 de noviembre de 1841, en la Batalla de Caaguazú, las fuerzas de Paz derrotaron a Pascual Echagüe, enviado por Rosas. Fue una de las victorias militares más importantes del bando antirrosista. Los desacuerdos internos debilitaron la alianza y tras la derrota de Rivera en Arroyo Grande en 1842, Corrientes volvió a caer bajo influencia rosista. Ferré huyó al Brasil y sus bienes fueron confiscados. Durante el exilio escribió sus Memorias y allí reconoció en Rosas la firmeza para defender la soberanía nacional frente a potencias extranjeras. Ese reconocimiento consta en sus propios escritos.


CASEROS, CONSTITUCIÓN Y HEGEMONÍA PORTEÑA


En 1851 se sumó al pronunciamiento de Justo José de Urquiza contra Rosas. La derrota en la Batalla de Caseros abrió el proceso constituyente. Ferré participó en la Convención de Santa Fe que sancionó la Constitución de 1853 y luego fue senador nacional. Existe una lectura política posterior que sostiene que su trayectoria terminó contribuyendo de manera indirecta al predominio porteño consolidado tras la Batalla de Pavón, bajo la presidencia de Bartolomé Mitre. Esa interpretación forma parte del debate historiográfico y no implica una intención explícita por parte de Ferré.


EL HOMBRE Y SUS CONTRADICCIONES


Las descripciones de Ferré como terco, irritable y dominado por el amor propio provienen principalmente de testimonios contemporáneos y de la interpretación de José María Rosa. Lo que sí está documentado es su intensa actividad gubernativa. Fundó pueblos, promovió la educación obligatoria, impulsó medidas sanitarias como la vacunación contra la viruela, introdujo papel moneda provincial y defendió con firmeza la autonomía correntina frente al centralismo.


Murió en 1867 sin fortuna personal y dejó escrita su Memoria como testimonio de una vida atravesada por la guerra civil y por la tensión permanente entre provincia y puerto. Pedro Ferré no fue un héroe sin sombras ni un traidor sin redención. Fue un dirigente formado en la cultura política de su tiempo, cuya acción osciló entre convicciones doctrinarias firmes y decisiones condicionadas por el contexto, las rivalidades y la dinámica implacable de la guerra civil argentina.


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Titular: Damian Leandro Zanni

Y quién era aquella Cornelia, madre de los Gracos? ... Pues, todo lo que una noble romana debía ser, desde el nacimiento hasta la tumba. Eso era.

 ¿Y quién era aquella Cornelia, madre de los Gracos? ... Pues, todo lo que una noble romana debía ser, desde el nacimiento hasta la tumba. Eso era.



La hija menor del célebre Escipión el Africano, vencedor de Aníbal, se había desposado con el noble Tiberio Sempronio Graco a los diecinueve años, cuando él contaba ya cuarenta y cinco; su madre, Emilia Paula, era hermana del no menos famoso Emilio Paulo, el conquistador de Macedonia, por lo que Cornelia era doblemente patricia.


Su conducta como esposa fue irreprochable, y en sus casi veinte años de matrimonio se dice que le dio doce hijos. De los cuales ella, con meticuloso cuidado y gran cariño, consiguió que tres llegarán a la edad adulta. El primero que llegó a hacerse mayor fue una hija, Sempronia; el segundo, un varón que heredó el nombre del padre, Tiberio, y el tercero fue otro varón llamado Cayo Sempronio Graco.


De exquisita formación y digna hija de su padre, que adoraba todo lo griego como máximo exponente de la cultura, ella misma fue la maestra de sus hijos, vigilando todas las facetas de su formación. Al fallecer su esposo, quedó con Sempronia, de quince años, Tiberio, de doce, el pequeño Cayo, de dos años, y algunos de los nueve que no sobrepasaron la niñez.


Ya viuda, sus pretendientes fueron muchísimos, pues había dado pruebas de fertilidad con asombrosa regularidad y aún estaba en edad de concebir; era, además, un excelente partido como hija del Africano, sobrina de Paulo y viuda de Graco. Y estaba muy sana.


Entre los pretendientes estuvo nada menos que el rey helenístico Ptolomeo Evergetes, que viajaba a menudo a Roma en los años de su destronamiento en Egipto. Por entonces no hacía más que aburrir con sus quejas los cansados oídos del Senado, conspirar y sobornar para lograr recuperar el trono perdido.


El rey tenía ocho años menos que Cornelia, que contaba treinta y seis. El monarca insistía y suspiraba por su mano con la misma insistencia que por el trono de Egipto, pero con poco éxito. Cornelia no era para un simple rey extranjero, por muy rico y poderoso que fuese.


De hecho, la madre de los Gracos, había decidido que una auténtica matrona romana, viuda de un noble romano, no tenía por qué volver a casarse. Y así, todos los pretendientes se vieron rechazados con suma cortesía y ella se esforzó en su soledad por educar a sus hijos.


Años más adelante, cuando Tiberio Graco fue asesinado, siendo tribuno de la plebe, ella siguió con la frente muy alta, manteniéndose muy por encima de las insinuaciones de la implicación de su primo carnal Escipión Emiliano en el crimen, y también totalmente al margen de la incompatibilidad conyugal existente entre su hija Sempronia y su esposo, el mismo Escipión Emiliano. Luego, cuando hallaron muerto misteriosamente a su yerno y se rumoreó que a él también le habían asesinado -nada menos que su esposa, o su hija-, Cornelia supo mantenerse perfectamente distanciada. Al fin y al cabo tenía un hijo que cuidar y preparar para su floreciente carrera pública: su querido Cayo.


Cayo Graco murió violentamente cuando su madre iba a cumplir setenta años y todos pensaron que, finalmente, aquel duro golpe sería el fin de Cornelia. Pero no; ella siguió viviendo con la frente muy alta, viuda, sin sus espléndidos hijos y con el único hijo que le quedaba: Sempronia.


-Tengo que criar a mi pequeña Sempronia- decía, refiriéndose a la hija de Cayo Graco, un bebé.


Lo que hizo fue marcharse de Roma, aunque no dejó la vida social. Se retiró a su enorme villa de Miseno, a semejanza de ella, una muestra sin igual del buen gusto, refinamiento y esplendor que Roma podía ofrecer al mundo. Allí recopiló sus cartas y ensayos y amablemente consintió en que el anciano Sosio de Argileto hiciera una edición, después de que sus amistades le suplicaran que no las dejara desconocidas para la posteridad. Igual que su autora, aquellos escritos rebosaban gracia, encanto e inteligencia, pese a ser solemnes y profundos. Y en Miseno se incrementaron, pues en Cornelia, madre de los Gracos, la edad no mermó la inteligencia, erudición e interés por las cosas.


Su muerte sobrevino de forma tan repentina que toda Roma se congratuló, pues era bien cierto que los dioses la habían amado, y puesto duramente a prueba. Tenía casi 100 años. Por ser una Cornelia, fue inhumada en lugar de incinerada. Sólo la gens de los Cornelios, entre las grandes familias romanas, conservaban el cadáver intacto.


Fue además la primera mujer romana a la que se dedicó una estatua en la ciudad de Roma. Nunca antes una mujer mortal que no fuera una diosa había recibido una estatua.. La ubicación de esa estatua fue el foro romano durante varios siglos, sin embargo acabó desapareciendo.


Entonces, ¿cómo sabemos que realmente existió? Porque el pedestal en el que se encuentra inscrito su nombre junto con “madre de los Graco e hija de Escipión” se encuentra expuesto en los Museos Capitolinos de Roma.


Muchas gracias por tu lectura y difusión 👍


#roma #mujeres #historia

SAN MARTÍN Y GÜEMES LA AMISTAD QUE SOSTUVO LA INDEPENDENCIA

 SAN MARTÍN Y GÜEMES 

LA AMISTAD QUE SOSTUVO LA INDEPENDENCIA



POR Revisionismo Historico Argentino 


La independencia sudamericana no fue una suma de gestas aisladas ni el resultado exclusivo de una batalla brillante. Fue una estrategia de largo alcance, pensada en términos continentales y sostenida en distintos frentes al mismo tiempo. Dentro de esa arquitectura histórica, la relación entre José de San Martín y Martín Miguel de Güemes resulta decisiva.


Se conocieron en Buenos Aires en 1813. San Martín había regresado en 1812, formado el Regimiento de Granaderos a Caballo y demostrado en San Lorenzo su capacidad de mando. Güemes ya tenía experiencia real de guerra: había combatido en las invasiones inglesas, participado en las campañas del Alto Perú y estado en Suipacha en 1810. No era un jefe de escritorio, sino un hombre moldeado por el terreno y la frontera.


Desde aquel encuentro quedó sellada una coincidencia profunda: la guerra por la emancipación debía pensarse con criterio americano.


YATASTO Y LA DEFINICIÓN ESTRATÉGICA


El 17 de enero de 1814, en la Posta de Yatasto, San Martín asumió el mando del Ejército del Norte tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. Allí no solo se produjo un relevo de mando, sino una definición estratégica.


San Martín comprobó el estado del ejército: tropas agotadas, recursos escasos, moral resentida. Insistir en penetrar frontalmente hacia el Alto Perú, donde el enemigo estaba fuerte y bien abastecido, era repetir errores. Güemes conocía esa realidad desde adentro. Sabía que en el Norte la guerra debía transformarse. No podía ser lineal ni regular. Tenía que apoyarse en el terreno, en la movilidad, en la población rural. Ambos comprendieron que América no era Europa. Aquí no se ganaba con formaciones rígidas únicamente, sino con adaptación, inteligencia territorial y apoyo popular.


LA DOCTRINA DE LA GUERRA AMERICANA


San Martín, formado en los ejércitos europeos, tuvo la grandeza de no trasladar mecánicamente esa experiencia. Entendió que en América la guerra debía ser distinta. No bastaba con el ejército profesional; era imprescindible el pueblo en armas.


Güemes ya practicaba esa forma de lucha. Las partidas gauchas no eran desorden ni improvisación: eran la expresión de una guerra territorial, donde cada quebrada, cada cerro y cada sendero se convertían en arma.


Esa coincidencia doctrinaria fue el fundamento real del Plan Continental. Mientras San Martín organizaba en Cuyo un ejército regular disciplinado para cruzar la cordillera, Güemes consolidaba una estructura flexible que impedía al enemigo avanzar hacia el sur. No eran métodos opuestos. Eran complementarios.

Uno representaba la ofensiva estratégica.

El otro, la defensa activa y permanente.


GÜEMES GOBERNADOR Y EL NORTE EN ARMAS


En mayo de 1815, Güemes fue elegido gobernador de la Intendencia de Salta. Esa decisión consolidó políticamente lo que ya era una realidad militar. Desde entonces, la resistencia dejó de depender de acciones aisladas y se transformó en sistema organizado.


Entre 1814 y 1821 el Norte soportó invasiones reiteradas. Las fuerzas realistas ocuparon ciudades, requisaron ganado, intentaron cortar comunicaciones. Pero nunca lograron dominar de manera estable el territorio. La resistencia fue constante.


EL SACRIFICIO ECONÓMICO DEL NORTE


Salta y Jujuy pagaron un precio altísimo. La guerra devastó estancias, arrasó cultivos, agotó recursos y empobreció a familias enteras. El ganado era arreado para impedir que abasteciera al enemigo; los pueblos quedaban vacíos ante cada invasión.


El Norte sostuvo la guerra casi sin apoyo material suficiente. Mientras el Ejército de los Andes se preparaba con enormes sacrificios en Cuyo, las provincias norteñas resistían con recursos propios, aportando hombres, caballos y alimentos.


Ese desgaste no fue episódico: fue continuo durante siete años. El sacrificio económico y social del Norte fue el sostén silencioso de la ofensiva continental.


CHACABUCO, MAIPÚ Y LA COORDINACIÓN


El 12 de febrero de 1817 San Martín venció en Chacabuco. El 5 de abril de 1818 consolidó la independencia de Chile en Maipú. Comunicó esa victoria a Güemes, porque sabía que sin la resistencia norteña el enemigo habría podido avanzar hacia el sur y desarticular el proyecto. Mientras Chile se aseguraba, el Norte seguía combatiendo. En 1817, la expedición de La Serna ocupó Salta, pero la presión constante de las fuerzas gauchas obligó a su retirada. El territorio nunca fue pacificado por los realistas.


EL EJÉRCITO DE OBSERVACIÓN Y LA OFENSIVA FINAL


En 1819, Güemes fue designado General en Jefe del Ejército de Observación del Perú. Su misión era clara: vigilar y contener al enemigo del Alto Perú mientras San Martín lanzaba la expedición por mar.


En agosto de 1820 partió la Expedición Libertadora desde Valparaíso. El 8 de septiembre desembarcó en Paracas. Durante ese período, el Norte continuó activo. Las fuerzas realistas no podían desprenderse completamente de sus posiciones porque la frontera seguía en armas.


El 28 de julio de 1821 San Martín proclamó la independencia del Perú en Lima. Ese acto fue posible porque durante años el flanco norte había permanecido firme.


LA MUERTE DE GÜEMES Y EL DESENLACE


El 7 de junio de 1821, una partida realista sorprendió a Güemes en la ciudad de Salta. Herido gravemente, murió el 17 de junio tras diez días de agonía. Tenía treinta y seis años. Su muerte significó la pérdida del conductor que había articulado defensa territorial, autoridad política y organización militar en el Norte. No era un jefe circunstancial: era el eje de un sistema. San Martín, en el Perú, enfrentaba ya un escenario político complejo y fragmentado. En 1822 decidió apartarse.


El proyecto continental concebido años antes había perdido uno de sus pilares fundamentales.


DOS FRENTES, UNA SOLA VISIÓN


Desde 1813 hasta 1821, San Martín y Güemes sostuvieron una acción convergente. Uno avanzó por el Oeste con un ejército regular que cruzó los Andes y golpeó el centro del poder realista. El otro defendió el Norte con una guerra territorial que impidió el descenso enemigo hacia el corazón del antiguo virreinato.


No fueron trayectorias paralelas. Fueron partes de una misma estrategia americana. San Martín representó la ofensiva decisiva. Güemes encarnó la resistencia indispensable.


Entre ambos demostraron que la independencia no se conquista solo con batallas brillantes, sino con visión continental, disciplina, sacrificio y pueblo en armas. Si el Ejército de los Andes fue la espada que abrió el camino hacia el Pacífico, la Guerra Gaucha fue el escudo que protegió la retaguardia de la revolución.Y en esa complementariedad se encuentra la verdad completa: la libertad de América no nació de un solo frente, sino del encuentro de voluntades que supieron comprender su tiempo y actuar en consecuencia. San Martín y Güemes no compartieron únicamente una amistad. Compartieron una concepción histórica. Y esa concepción cambió para siempre el destino de América.


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Titular: Damian Leandro Zanni

Haiti

 Sabías que Haití 🇭🇹 es el primer país de América Latina que logró su independencia y el primer Estado moderno gobernado por personas afrodescendientes 🌍. Está ubicado en el Caribe y comparte la isla La Española con República Dominicana, con una historia marcada por luchas, resiliencia y una fuerte identidad cultural.



Haití destaca por su herencia africana y francesa, su música, su arte y su espiritualidad. A pesar de los desafíos económicos y sociales, el país posee una rica cultura y paisajes naturales que incluyen montañas, playas y ciudades históricas como Cap-Haïtien 🏝️🏔️.


📍 Datos generales de Haití

• 🌍 País: Haití

• 🏙️ Capital: Puerto Príncipe

• 👥 Población: Aproximadamente 11.6 millones de habitantes

• 🌦️ Clima: Tropical

• 💰 Economía: Agricultura, comercio y servicios

• 📍 Ubicación: Caribe, oeste de la isla La Española


📍 Datos curiosos de Haití

 1. ⚔️ Haití fue el primer país latinoamericano en independizarse (1804).

 2. 🌍 Fue la primera república negra del mundo moderno.

 3. 🏰 La Ciudadela Laferrière es una de las fortalezas más grandes de América.

 4. 🗣️ Sus idiomas oficiales son el francés y el criollo haitiano.

 5. 🎨 El arte haitiano es reconocido mundialmente por sus colores y simbolismo.

Principado de Asturias

 🇪🇸 Sabías que el Principado de Asturias, en el verde norte de España, es una tierra de montañas imponentes, costas salvajes y un legado histórico que mezcla arte prerrománico, cultura celta y tradición minera 🌄🌧️. Es uno de los destinos naturales y culturales más auténticos del país.



📍 Datos generales del Principado de Asturias

• 🇪🇸 País: España

• 🏙️ Comunidad Autónoma: Asturias (uniprovincial)

• 🌍 Provincia: Asturias

• 👥 Población: ~1 millón de habitantes

• 💶 Moneda: Euro (€)

• 🌤️ Clima: Oceánico húmedo, lluvioso y fresco todo el año

• 🏞️ Ubicación: Norte de España, entre Galicia, Cantabria y Castilla y León, frente al mar Cantábrico


📍 Datos curiosos de Asturias (resumen)

 1. Es conocida como la Tierra de los Picos de Europa, un paraíso de montañas y rutas naturales.

 2. Su sidra artesanal es un símbolo cultural único, servida con el tradicional “escanciado”.

 3. Oviedo y Gijón forman su eje histórico, universitario y costero más importante.

 4. El arte prerrománico asturiano es Patrimonio de la Humanidad.

 5. Sus playas, como Gulpiyuri o Torimbia, están entre las más singulares de España.


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SAN MARTÍN Y LOS CAUDILLOS FEDERALES

 SAN MARTÍN Y LOS CAUDILLOS FEDERALES



Por Revisionismo Historico Argentino 


Hablar de José de San Martín y los caudillos federales es entrar en una de las zonas que la historia liberal prefirió simplificar. Durante décadas se intentó instalar la idea de un San Martín “europeizante”, ajeno al interior, distante de los jefes provinciales. Los documentos dicen otra cosa. Las cartas dicen otra cosa. Los hechos dicen otra cosa.

San Martín no fue hombre de facciones. Fue hombre de Nación. Y entendía que la Nación real no terminaba en la Aduana de Buenos Aires.


EL 22 DE JULIO DE 1819: EL SABLE QUE NO SE VOLVIÓ CONTRA EL INTERIOR


El 22 de julio de 1819, mientras organizaba en Chile la expedición libertadora al Perú, recibió la orden del Director Supremo José Rondeau de regresar con el Ejército de los Andes para reprimir a Santa Fe y Entre Ríos.La respuesta fue terminante:


“Mi sable jamás sería desenvainado para combatir a mis compatriotas.” (La frase es un Resume fiel de su postura expresada en la carta del 22 de julio de 1819.)


No fue un arrebato. Fue una definición política profunda. Buenos Aires pretendía usar al Ejército libertador como herramienta de disciplinamiento interno, en el marco de la Constitución unitaria de 1819. Las provincias rechazaban el centralismo. La guerra civil asomaba. San Martín eligió no ser instrumento de esa política. Poco después, Juan Bautista Bustos encabezó el Motín de Arequito, negándose también a seguir combatiendo en una guerra entre hermanos. Y el 1 de febrero de 1820, en la Batalla de Cepeda, las fuerzas federales de Estanislao López y Francisco Ramírez derrotaron a Rondeau. El Directorio cayó. San Martín no lo derribó. Simplemente se negó a sostenerlo con sangre argentina.


SAN MARTÍN Y ARTIGAS: LA UNIDAD ANTES QUE LA FACCION


Cuando Buenos Aires declaró enemigo a José Gervasio Artigas, San Martín no lo atacó. Por el contrario, intentó comunicarse con él para unir fuerzas contra España. En carta escrita desde Mendoza en 1819, le imploraba dejar de lado resentimientos y priorizar la independencia. Esa carta fue interceptada. La unidad era peligrosa para quienes necesitaban la división.


San Martín comprendía algo elemental: sin unión americana no había independencia durable. Divididos, seríamos presa de imperios. Unidos, seríamos Nación.


SAN MARTÍN Y ESTANISLAO LÓPEZ: PAISANOS ANTES QUE ENEMIGOS


En su correspondencia con López, San Martín fue claro:


“Unámonos paisano mío para batir a los maturrangos… la sangre americana es demasiado preciosa.”


No hay en esas palabras desprecio por el caudillo. Hay respeto. Hay reconocimiento de autoridad real en las provincias. El Libertador entendía que los caudillos no eran simple anarquía, sino expresión política de pueblos que no querían ser gobernados desde un escritorio porteño. Cuando años después intentaron juzgar a San Martín por desobedecer órdenes, fue López quien le advirtió y le ofreció escolta popular para evitar una humillación. La gratitud vino del interior. El recelo, del puerto.


SAN MARTÍN Y FACUNDO QUIROGA: RESPETO ENTRE HOMBRES DE CORAJE


La relación con Juan Facundo Quiroga confirma la misma línea. San Martín intervino para evitar derramamientos innecesarios en La Rioja. No buscó imponer. Buscó mediar. Cuando corrió el rumor de que era enemigo de Quiroga, el Libertador lo desmintió personalmente, reafirmando su estima por su patriotismo y valor.


Como señaló Adolfo Saldías, la historia oficial necesitó pintar a los caudillos como bárbaros para justificar su exterminio político. Pero los hombres que hicieron la independencia sabían reconocer coraje y lealtad.


EL HOSTIGAMIENTO PORTEÑO


Mientras los caudillos le ofrecían respeto, en Buenos Aires la administración de Bernardino Rivadavia lo vigilaba, abría su correspondencia y permitía que la prensa lo atacara. En cartas a Bernardo O'Higgins denunció espionaje y persecución. El hombre que había liberado Chile y Perú era tratado como sospechoso en su propia patria. La grieta no era entre civilización y barbarie. Era entre proyecto nacional y proyecto portuario.


EL LIBERTADOR Y EL RESTAURADOR


Décadas después, San Martín encontró en Juan Manuel de Rosas al gobernante que a su juicio defendía el honor nacional frente a las agresiones extranjeras.


En 1838 ofreció volver a combatir ante el bloqueo francés. En 1846 respaldó la resistencia ante la intervención anglo-francesa. Y en su testamento de 1844 legó su sable a Rosas como reconocimiento a la firmeza con que sostuvo la soberanía. El mismo hombre que se negó a reprimir provincias apoyó al gobernante que resistía imperios. La coherencia es evidente.


📌Agregado final: 


SAN MARTÍN Y GÜEMES: UNA RELACIÓN QUE MERECE DESARROLLO PROPIO


La relación entre José de San Martín y Martín Miguel de Güemes es mucho más profunda de lo que suele contarse y merece una publicación aparte. No fue un vínculo circunstancial, sino una alianza estratégica decisiva para la independencia.


Mientras San Martín ejecutaba el Plan Continental y cruzaba los Andes, Güemes sostenía en el Norte la guerra gaucha que impedía el avance realista hacia el interior. Sin esa contención en Salta y el Alto Perú, el proyecto libertador quedaba expuesto. No eran caminos paralelos: eran frentes complementarios de una misma causa.


Hubo tensiones políticas propias de la época, pero primó el respeto y la conciencia de estar defendiendo la soberanía americana. La historia oficial intentó separarlos. La realidad es que sin Güemes el plan de San Martín corría serio riesgo. Y eso no es relato: es estrategia militar e historia concreta.

..........


LA NACIÓN ANTES QUE LA FACCION


San Martín no fue caudillo federal en el sentido partidario. Pero tampoco fue instrumento del centralismo porteño. Fue algo superior: un conductor americano que entendió que la independencia no se construía con guerras civiles. El 22 de julio de 1819 eligió no combatir al interior. Eligió no manchar su espada con sangre argentina. Eligió la unidad continental por encima de la obediencia facciosa.


Por eso su figura permanece intacta. Porque cuando tuvo que elegir entre poder circunstancial y Nación profunda, eligió Nación.Y esa elección lo coloca, sin dudas, más cerca de los caudillos federales que del proyecto que pretendía disciplinarlos.


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