𝗠Á𝗦 𝗗𝗘 𝗗𝗢𝗦 𝗠𝗜𝗟 𝗔Ñ𝗢𝗦 𝗡𝗢 𝗦𝗢𝗡 𝗘𝗡𝗖𝗟𝗔𝗩𝗘𝗦, 𝗦𝗢𝗡 𝗛𝗜𝗦𝗧𝗢𝗥𝗜𝗔
𝗖𝗲𝘂𝘁𝗮 𝘆 𝗠𝗲𝗹𝗶𝗹𝗹𝗮: 𝗘𝗹 𝗼𝗿𝗶𝗴𝗲𝗻 𝗿𝗼𝗺𝗮𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗠𝗮𝗿𝗿𝘂𝗲𝗰𝗼𝘀 𝗻𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗯𝗼𝗿𝗿𝗮𝗿
Antes de que existiera el islam, antes de que existiera Marruecos, antes incluso de que el árabe sonara en el norte de África, Ceuta y Melilla ya eran ciudades romanas de pleno derecho.
Formaban parte de la Diócesis de Hispania, que incluía la Mauretania Tingitana en el continente africano.
Eran romanas, eran cristianas y eran tan hispanas como Córdoba o Tarragona.
LA CONEXIÓN PERDIDA
La historia no empieza en 1956, ni en el siglo XV.
Es un error frecuente, y muy interesado, pensar que Ceuta y Melilla son restos coloniales del siglo XX.
La realidad es mucho más profunda: su vínculo con la península ibérica viene de la Antigüedad.
Fueron romanas, luego visigodas y, aunque tuvieron un largo período musulmán, nunca perdieron su esencia de puente entre dos orillas.
Su reintegración en la Cristiandad en el siglo XV no fue una invasión, sino un retorno a su raíz histórica.
PACIFISMO Y VOLUNTAD
Melilla se integró en 1497 sin disparar un solo tiro
Melilla fue ocupada pacíficamente por España en 1497 al encontrarla abandonada.
No hubo conquista violenta, no hubo resistencia: era una ciudad vacía que pasó a formar parte de la Corona.
Ceuta, por su parte, fue conquistada por Portugal en 1415 y, con la Unión Ibérica de 1580, pasó a la Monarquía Hispánica.
En 1640, cuando Portugal se separó, Ceuta decidió voluntariamente seguir siendo española.
Esa decisión, tomada hace casi cuatro siglos, es más antigua que la mayoría de los Estados actuales.
SOBERANÍA CONSOLIDADA
Siglos de historia frente a una independencia reciente.
Cuando Marruecos logró su independencia en 1956, Ceuta y Melilla llevaban más de 450 años bajo soberanía española.
Son siglos de cultura, de lengua, de instituciones y de vida compartida con el resto de España.
Llamarlas "enclaves" o "colonias" es ignorar deliberadamente que su condición española es anterior a la propia existencia de Marruecos como Estado moderno.
No son territorios ocupados: son ciudades españolas en África, tan legítimas como Oviedo, Zamora, Cuenca, Cáceres o Sevilla.
IDENTIDAD Y ORGULLO
Ser español también es ser africano, y eso no es ninguna contradicción.
Ceuta y Melilla son la prueba viva de que España no es solo Europa.
Son dos ciudades plenamente españolas que miran al mar y también al continente africano.
Su gente habla español, celebra sus fiestas, defiende sus colores y siente exactamente lo mismo que cualquier andaluz o extremeño.
Negar su españolidad no es solo un error histórico, es un desprecio a la voluntad de sus ciudadanos.
Si Ceuta decidió ser española en 1640, mucho antes de que existiera Marruecos como Estado, ¿Qué derecho histórico puede alegar Marruecos para reclamarlas hoy?
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Ceuta y Melilla son españolas porque lo han sido desde antes de que nadie imaginara las fronteras actuales.
Quien las llama colonias, desconoce su propia historia o prefiere ignorarla.
¿Tú conocías su origen romano?
EPOCA ROMANA
Hispania y el norte de África romano formaban un espacio occidental unificado por el comercio, la cultura y la administración del Imperio, conectado de forma clave a través del estrecho de Gibraltar y provincias como la Bética y la Mauritania Tingitana
* Intercambio de productos:
Flujo constante de aceite de oliva, vino, trigo, salazones y metales entre ambas orillas del Mediterráneo.
* Rutas marítimas:
El mar era un puente y no una barrera; facilitaba el movimiento rápido de tropas, funcionarios y mercancías comerciales.
* Adopción generalizada del latín, el derecho romano y las costumbres urbanas comunes en ciudades de ambas regiones
* Territorios norteafricanos como la Tingitana mantuvieron en distintos momentos administrativos y eclesiásticos muy cercanos a los reinos de la península ibérica.