jueves, 19 de febrero de 2026

El 19 de febrero de 1493, los portugueses apresaron en las islas Azores a Cristóbal Colón,

 El 19 de febrero de 1493, los portugueses apresaron en las islas Azores a Cristóbal Colón, en su viaje de regreso, para evitar que divulgue la otra ruta hacia Las Indias que cree haber descubierto.



El 15 de enero de 1493 Colón toma la decisión de partir, y el 16 las carabelas Pinta y Niña abandonan La Española con rumbo a España. Según Las Casas, Colón ordenó a los castellanos que se quedaron en la isla que acatasen lo que dijera el cacique Guacanagari y no saliesen de sus dominios. En la Niña se embarcaron varios objetos recogidos en la expedición así como 10 indios, dos de ellos hijos de Guacanagari.


El 14 de febrero de 1493, en el tornaviaje, se cruzaron con una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacer naufragar las embarcaciones. En esta difícil situación, Cristóbal Colón decidió echar en suerte la promesa de peregrinar en romería a varios templos como acción de gracias por superar tan difícil situación. Los temporales hicieron que, de nuevo, se separasen las carabelas de Colón y Martín Alonso Pinzón.


La Pinta fue la primera en regresar a la península ibérica, arribando a Bayona, en Galicia, probablemente hacía finales de febrero de 1493. Martín Alonso Pinzón escribirá varias cartas con el descubrimiento a distintos puntos de España y, por supuesto, a la Corte, que se encontraba en Barcelona, y esta noticia llegará a la Corte el 4 de marzo. Tras esto, Martín Alonso partirá con la Pinta rumbo a Palos.


Por su parte, la Niña de Colón sufrirá un temporal, viéndose obligado Colón a atracar en Las Azores, islas a 850 millas de Portugal y controladas por este reino. Allí, Colón es arrestado y liberado posteriormente para, a causa de otro temporal, terminar atracando en Lisboa el 4 de marzo, donde se entrevistará con el Rey Juan II de Portugal y le informará de su descubrimiento. El día 4 Colón escribirá una carta a los Reyes Católicos que llegaría a la Corte el 20 de marzo, 16 días después de la de Pinzón.


Tras su encuentro con el rey de Portugal y rechazar su oferta, manteniéndose leal a los Reyes Católicos, Colón leva anclas de la Niña en Alhandra (cerca de Lisboa) el 13 de marzo. Navegó por la costa de Portugal y luego por la costa de Huelva hasta el puerto de Palos, donde llegó el 15 de marzo según el Diario, o el 23 de marzo según Bernáldez. La carabela Niña, según el testimonio de Juan Rodríguez Cabezudo, quedó fondeada en el entorno de la Rábida donde se alojó Colón hasta, al menos, la visita de los inquisidores. Posteriormente debió de dirigirse a Moguer para cumplir en el Monasterio de Santa Clara el voto realizado. La Pinta llegó a Palos el mismo día que la Niña, pero Martín Alonso de Pinzón, gravemente enfermo, falleció en La Rábida alrededor del 31 de marzo.

EL PRIMER IMPERIO GLOBAL

 EL PRIMER IMPERIO GLOBAL


Felipe II, el rey que presidió el primer imperio global: así gobernó el mundo donde nunca se ponía el sol


"EN MIS DOMINIOS NO SE PONE EL SOL"

Esta célebre frase, que evocaba un imperio tan vasto que siempre había algún territorio bajo la luz del día, se acuñó en el siglo XVI y encontró su máxima expresión durante el reinado de Felipe II de España.

     Si su padre, Carlos V, heredó un extensísimo conjunto de territorios europeos, fue Felipe quien, con la incorporación de Portugal y sus dominios, convirtió la Monarquía Hispánica en el primer imperio de la historia donde los territorios se extendían por todos los continentes conocidos . 

    Su historia es la de un hombre que pasó de ser un príncipe vitalista a un monarca encerrado en su despacho, obsesionado con gobernar un imperio que, literalmente, nunca veía anochecer.


HEREDERO DE UN IMPERIO y el forjador de un mundo.

     Nacido en Valladolid en 1527, Felipe era hijo de Carlos I de España y V del Sacro Imperio, y de Isabel de Portugal. 

     Desde muy joven, su padre lo preparó para las responsabilidades de gobierno, y con solo 16 años ya ejercía como regente . 

     A diferencia de su padre, un emperador nómada que recorrió Europa, Felipe fue un rey sedentario y burócrata. 

      Fijó la corte en Madrid en 1561 y convirtió el monasterio de San Lorenzo de El Escorial en el centro neurálgico y simbólico de su poder: un lugar de oración, estudio y administración desde donde pretendía controlar los hilos de su inmenso imperio .


UN LARGO REINADO

Su reinado, que se extendió desde 1556 hasta 1598, marcó el cenit del poderío hispánico. 

     Durante este tiempo, los tercios españoles eran la fuerza militar dominante en Europa.

     En 1571, la batalla de Lepanto frenó la expansión otomana en el Mediterráneo.

       Y en 1580, tras una crisis dinástica en Portugal, Felipe fue reconocido como rey, uniendo bajo su cetro no solo el territorio portugués, sino también su vasto imperio ultramarino en Brasil, África y Asia .


EL MUNDO NO ES SUFICIENTE

“Non sufficit orbis”: el mundo no es suficiente


LA UNIÓN IBÉRICA 

Fue precisamente esta unión con Portugal la que llevó al imperio a su máxima extensión. 

     .A las posesiones americanas, las italianas (Nápoles, Sicilia, Milán), las plazas norteafricanas y los Países Bajos, se sumaron las factorías portuguesas en la India, las islas de las especias y los territorios en África. 


NON PLUS ULTRA

El lema que definió a sus abuelos, los Reyes Católicos, fue “Non plus ultra” (No más allá), haciendo referencia a las columnas de Hércules. 


PLUS ULTRA

Su padre lo desafió con el “Plus ultra” (Más allá) para celebrar el descubrimiento de América. 


EL MUNDO NO ES SUFICIENTE

Consciente de su poder mundial creó su propio lema 

     Pues bien, para Felipe II se acuñó un lema aún más ambicioso: “Non sufficit orbis”, que significa “El mundo no es suficiente” .


NO SE PONÍA EL SOL

La famosa frase del sol que no se ponía ya se había usado para su padre, pero fue durante su reinado cuando se popularizó.

*      El dramaturgo italiano Giovanni Battista Guarini escribió en 1585 que Felipe era "aquel monarca a quien, cuando anochece, el sol nunca se pone" . 

*       Más tarde, el filósofo Francis Bacon comentaría que "el sol nunca se pone en los dominios españoles, sino que brilla sobre una u otra parte de ellos" . 


UN IMPERIO DE 24 HORAS

No era una exageración poética: cuando atardecía en Madrid, amanecía en América, y cuando caía la noche en el Caribe, ya despuntaba el alba en las Islas Filipinas, bautizadas así en su honor . 

Era un imperio de 24 horas.


EL REY PRUDENTE

El hombre detrás del trono: luces y sombras del "Rey Prudente"

     Pero gobernar el mundo no era tarea fácil. 

    Detrás del mito del poderoso monarca, existía un hombre de personalidad compleja. 

     Los historiadores lo describen como un ser profundamente religioso que se veía a sí mismo como el "defensor de la Fe católica" contra el protestantismo y el Islam . 

     Esta convicción le llevó a adoptar medidas de control muy estrictas. 

    

Su vida personal estuvo marcada por la tragedia y la responsabilidad. Casado cuatro veces por razones de Estado (con María Manuela de Portugal, María Tudor de Inglaterra, Isabel de Valois y Ana de Austria), enviudó en tres ocasiones y sobrevivió a la mayoría de sus hijos . 


UTILIZADO PARA LA LEYENDA NEGRA

El conflicto con su primogénito, el príncipe Carlos, y su posterior muerte en prisión, fueron utilizados por sus enemigos para alimentar la llamada "Leyenda Negra" que lo pintaba como un padre cruel y un tirano fanático .


MECENAS DE LAS ARTES Y CIENCIAS

A pesar de su carácter meticuloso y su lentitud para tomar decisiones, fue un gran mecenas de las artes y las ciencias. 


CONSTRUYÓ EL ESCORIAL

 En El Escorial reunió una de las bibliotecas más importantes de su tiempo y mostró un gran interés por la arquitectura, la jardinería y hasta la farmacia . 


TRABAJADOR INCANSABLE

Como señala el hispanista Geoffrey Parker, fue un "monarca que tuvo un papel primordial en la formación del mundo moderno", pero su obsesión por el papeleo y la imposibilidad de delegar terminaron pasando factura a su salud y a su reino.


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LAS MALVINAS Y LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA CONFEDERACIÓN

 LAS MALVINAS Y LA POLÍTICA EXTERIOR DE LA CONFEDERACIÓN



Por Revisionismo Historico Argentino 


Mientras la causa federal se afirmaba en el interior, el gobierno de Buenos Aires ejercía sin discusión actos concretos y efectivos de soberanía en sus posesiones australes. Ya en 1820 el coronel Jorge Jewitt, designado gobernador de las Islas Malvinas, notificó formalmente a los buques extranjeros la prohibición de la pesca de anfibios en esas costas. No se trató de una declaración retórica sino de un acto de autoridad ejercido ante terceros. En 1824 se concedió a Luis Vernet la Isla Soledad para establecer una colonia permanente, consolidando derechos previamente ejercidos por las Provincias Unidas como sucesoras de España. Vernet pobló, organizó y defendió el establecimiento con capital propio; introdujo ganado, levantó instalaciones, reglamentó la explotación de recursos y sostuvo la colonia allí donde franceses e ingleses habían fracasado. En 1829 fue nombrado comandante político y militar de las islas y de las costas adyacentes hasta el Cabo de Hornos, con autoridad efectiva, reglamentos, fuerza armada y artillería. Existía población, gobierno y jurisdicción. Los años 1829–1831 fueron precisamente los de mayor actividad en el archipiélago, con Puerto Soledad en pleno desarrollo, lo que desmiente cualquier insinuación de abandono o desinterés.


EL CONFLICTO CON LOS ESTADOS UNIDOS Y EL ATROPELLO DE LA LEXINGTON


Cuando buques norteamericanos persistieron en la pesca ilegal pese a reiteradas intimaciones, Vernet procedió conforme al derecho vigente y apresó las goletas Harriet, Superior y Breakwater. Los capitanes reconocieron la infracción y aceptaron someterse al juicio de Buenos Aires. Sin embargo, el cónsul estadounidense Slacum desconoció la jurisdicción argentina y promovió una reacción armada. En diciembre de 1831 la corbeta de guerra Lexington irrumpió en Puerto Soledad, inutilizó la artillería, destruyó instalaciones, saqueó bienes particulares y se llevó prisioneros, actuando como fuerza de represalia contra una población civil indefensa. El gobierno de Buenos Aires reclamó satisfacción e indemnización conforme al derecho de gentes, instruyendo al cuerpo legislativo sobre el origen y estado de la cuestión con los Estados Unidos mediante la publicación oficial de documentos en 1832. El encargado de negocios Baylies, lejos de reparar el daño, solicitó sus pasaportes y abandonó el país, dejando la cuestión abierta y debilitada la defensa material del archipiélago.


LA REAPARICIÓN DE LA PRETENSIÓN BRITÁNICA Y LA USURPACIÓN DE 1833


Mientras los Estados Unidos se retiraban del escenario, la Gran Bretaña reapareció invocando una supuesta soberanía sobre las islas. El ministro Woodbine Parish ya había presentado en 1829 una protesta basada en el descubrimiento y la ocupación inglesa del siglo XVIII. Esa nota no fue contestada formalmente en medio de las graves convulsiones internas que atravesaba el país; pero el silencio diplomático jamás significó asentimiento, menos aún cuando los actos de dominio argentino eran públicos y notorios. Si Inglaterra aspiraba sinceramente a una respuesta, pudo reiterar su comunicación; nunca derivar de esa circunstancia un pretendido derecho a la acción armada.


El 2 de enero de 1833 la corbeta británica Clio exigió la rendición de las autoridades establecidas en Puerto Luis y las desalojó por la fuerza. No medió tratado, cesión ni declaración de guerra. Fue un acto unilateral de ocupación armada contra un establecimiento organizado de un país con el cual mantenía relaciones amistosas. La explicación posterior de algunos autores británicos —según la cual la Clio fue enviada simplemente porque no se había respondido la protesta de Parish— desconoce los usos diplomáticos más elementales y la diferencia entre tomar posesión de un territorio desierto y expulsar autoridades legítimas.


EL INTERCAMBIO DIPLOMÁTICO CON PALMERSTON


La protesta argentina fue inmediata. Se declaró formalmente que, siendo las Provincias Unidas sucesoras de España en todos sus derechos, la Gran Bretaña no podía adquirir título alguno nuevo sobre las islas. Se protestó contra “la soberanía asumida últimamente en las islas Malvinas por la corona de la Gran Bretaña y contra el despojo y eyección del establecimiento de la República en Puerto Luis”, exigiendo las reparaciones correspondientes.


La respuesta inglesa, presentada tras más de seis meses de demora, reiteró los argumentos ya esgrimidos: descubrimiento original, ocupación inglesa y restitución del establecimiento en 1771. Añadía que el retiro de 1774 no invalidaba sus derechos y que, al no haber sido contestada la protesta de 1829, el gobierno argentino no debía sorprenderse por lo ocurrido. Lord Palmerston negó además la existencia de cualquier promesa secreta y sostuvo que Inglaterra no podía reconocer a la Argentina derechos derivados de España que ella había negado a esta última.


Tales argumentos no resisten examen. La falta de contestación formal no podía crear un derecho inexistente. Los actos de soberanía ejercidos por la República entre 1829 y 1831 eran el más claro desmentido a cualquier pretensión contraria. Por otra parte, Inglaterra había reconocido en distintos momentos la soberanía española en el Atlántico sur, comprometiéndose a no navegar ni comerciar en los mares del Sud en tratados anteriores y aceptando la restitución de 1771 con reserva expresa de derechos por parte de España. Desde 1774, año en que evacuó Puerto Egmont, guardó un prolongado silencio mientras España ejercía posesión exclusiva.


Manuel Moreno replicó el 29 de diciembre de 1834 con un alegato orgánico y documentado en defensa de los derechos argentinos. Publicó además en Londres un folleto destinado a ilustrar a la opinión pública sobre el carácter violento de la ocupación. Las ulteriores reclamaciones argentinas fueron respondidas con negativas categóricas a discutir en forma leal los títulos respectivos. La cuestión quedó abierta, pero la posición argentina no varió.


LOS FUNDAMENTOS HISTÓRICOS Y JURÍDICOS


La soberanía española sobre las islas derivaba de la concesión pontificia y de la ocupación efectiva de los territorios del Atlántico meridional, reconocida en distintos instrumentos internacionales. Desde 1764 —como sucesora de Francia— hasta 1811 España ejerció posesión efectiva de Puerto Soledad, y desde 1774 lo hizo en forma exclusiva sobre todo el archipiélago. Inglaterra evacuó Puerto Egmont en 1774 y en 1790 se comprometió nuevamente a no establecerse en las costas orientales u occidentales de la América meridional ni en las islas adyacentes.


Las Malvinas fueron incorporadas al gobierno y territorio dependiente de Buenos Aires por decisión española y esa situación no sufrió alteración hasta la Revolución. La República Argentina sucedió jurídicamente a España en todos sus derechos y obligaciones. Entre 1820 y el 2 de enero de 1833 ejerció ocupación pacífica y exclusiva del archipiélago, hasta que sus autoridades fueron desalojadas por la fuerza. Más tarde, en el tratado de reconocimiento, paz y amistad con España de 1863, la antigua metrópoli renunció a toda soberanía, derechos y acciones que le correspondieran sobre los territorios que integraban la Nación Argentina.


Por su parte, Inglaterra no puede invocar ni primer ocupante, ni cesión válida, ni derecho derivado de tratado alguno con España o con la Argentina. Sólo tiene a su favor la ocupación precaria del siglo XVIII y el despojo violento de 1833.


LA CUESTIÓN MALVINAS DURANTE EL SEGUNDO GOBIERNO DE ROSAS


Rosas llega por segunda vez al gobierno en 1835, cuando las Islas Malvinas ya habían sido tomadas por Inglaterra. Desde 1838 el bloqueo francés y luego la intervención anglo-francesa agravaron la situación económica y financiera del país. Los acreedores ingleses, Baring Brothers y Cía., presionaban por el cobro del empréstito de 1824, cuya garantía comprometía el territorio nacional. Según Saldías, se insinuó la entrega de las Malvinas como forma de pago.


Rosas respondió mediante su ministro Insiarte en 1843 proponiendo que, si el gobierno británico reconocía previamente los derechos argentinos sobre las islas, podría considerarse su cesión como parte de la solución de la deuda. La condición implicaba el reconocimiento expreso de la soberanía argentina, algo que Londres no podía admitir sin contradecir su propio acto de 1833. La propuesta ganó tiempo y neutralizó presiones, pero no fue aceptada. La cuestión territorial jamás fue cedida en derecho.


Mientras tanto, continuaron las agresiones navales y el bloqueo del Río de la Plata. En ningún momento el gobierno argentino reconoció la legitimidad de la ocupación británica. La integridad territorial fue sostenida como principio constante, aun en medio del aislamiento y la guerra.


CONCLUSIÓN


La cuestión Malvinas se apoya en una cadena histórica coherente: soberanía española reconocida, posesión efectiva y exclusiva, sucesión jurídica argentina, ejercicio concreto de autoridad hasta 1833, protesta inmediata contra el despojo y mantenimiento invariable del reclamo. La ocupación británica carece de título originario válido y se funda en la imposición de la fuerza. Los documentos diplomáticos, los antecedentes históricos y la continuidad jurídica configuran un derecho que no nace de una reivindicación tardía, sino de la sucesión legítima y la posesión efectiva interrumpida por un acto de violencia.


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Titular: Damian Leandro Zanni

La Conquista del Desierto y la expansión al sur.


 La Conquista del Desierto y la expansión al sur.


Una historia que se suele ignorar tanto en Argentina como en Chile es el genocidio provocado por estos estados sobre los pueblos originarios en su avance hacia el sur.


En 1860 había en Tierra del Fuego 3.000 indios yaghanes; en 1884, 1000, en 1913, 100; en 1931, 60, y en 1939, 30.


Los onas, es decir los famosos patagones, eran en 1891, 2.000; cuando los estudió el padre Gusinde en 1919 sólo quedaban 279, y cuando los volvió a visitar en 1931 tan sólo sobrevivían 84, hoy prácticamente están extintos por la acción exterminadora de las repúblicas de Argentina y de Chile en su expansión al sur.


En el extremo sur del continente se ejecutaba una limpieza étnica financiada, en gran parte, por intereses ganaderos. Se organizaron cacerías humanas cobrando por "par de orejas" o testículos de indígenas entregados. Destruyeron sistemáticamente su forma de vida, hubo deportaciones y confinamientos en misiones como la de la isla Dawson.


El gobernador chileno en Magallanes, en 1895, en plena era de la modernidad y los derechos del hombre, mandó a la isla Dawson un piquete que sorprendió a los indios alacalufes, donde exterminó a la mayor parte ellos, y llevó al resto a Punta Arenas, donde los vendieron en subasta pública como esclavos.


Es triste observar como la narrativa preponderante fue echar la culpa a España de los desmanes cometidos contra los pueblos originarios en las repúblicas hispanoamericanas independientes, cuya narrativa antiespañola sigue activa a día de hoy, y es irónico porque fue precisamente España la que desde el primer momento siempre defendió los derechos de los  indígenas.


Tengo que aclarar que este tipo de publicaciones que estoy realizando en estos días sobre los genocidio de indígenas en los países hispanoamericanos ya independientes no lo hago con el objetivo de criticar a esos países, simplemente público hechos históricos desconocidos que los propios nacionales desconocen y que para colmo se dedican a criticar a España por los hechos históricos de la conquista... ya se sabe el dicho: "vemos la paja en el ojo ajeno pero no vemos la viga en el nuestro"


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Tu jardín es un ecosistema y los pájaros son su equipo de mantenimiento: unos controlan plagas, otros dispersan semillas y algunos regulan las poblaciones de roedores 🐦

 Tu jardín es un ecosistema y los pájaros son su equipo de mantenimiento: unos controlan plagas, otros dispersan semillas y algunos regulan las poblaciones de roedores 🐦



🐛 Insectívoros – control natural de plagas:

- Carbonero común: devora pulgones, orugas y larvas a un ritmo impresionante.

- Petirrojo: caza lombrices e insectos del suelo; siempre aparece cuando remueves tierra.

- Colirrojo: atrapa moscas, mosquitos y arañas al vuelo.

- Mosquitero común: especialista en pulgones y pequeños insectos entre el follaje.

- Golondrina y avión común: cazan insectos volantes (mosquitos, moscas) en pleno vuelo.


🌻 Granívoros – comen semillas y frutos:

- Gorrión: semillas de hierbas, cereales, migajas.

- Jilguero: semillas de cardo, girasol y compuestas.

- Pinzón: semillas de árboles y bayas.

- Verderón: semillas oleosas, especialmente girasol.

- Tórtola: semillas del suelo y cereales.

- Verdecillo: semillas diminutas de hierbas espontáneas.


🍇 Omnívoros – dieta flexible según la estación:

- Mirlo: lombrices en primavera, bayas y frutos caídos en otoño.

- Curruca capirotada: insectos en verano, bayas en invierno.

- Estornino: insectos, fruta, semillas; se adapta a todo.

- Corneja, urraca y arrendajo: oportunistas que comen de todo.


🦉 Rapaces de proximidad – regulan roedores:

- Cernícalo: caza ratones, lagartijas y saltamontes.

- Mochuelo: ratones, ratas e insectos nocturnos.

- Gavilán: pequeñas aves y ratones.

- Cárabo: roedores nocturnos.

- Ratonero: ratones de campo y topos.

- Lechuza: especialista en ratones y ratas.


💡 Cómo atraerlos: comederos con semillas variadas para granívoros, cajas nido para carboneros y petirrojos, setos autóctonos con bayas para el invierno y, sobre todo, evitar pesticidas para proteger a los insectívoros.


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 Mayflower:NO FUE UN A CENA DE PAZ, fue una fiesta sobre cadáveres. 


La verdad del Mayflower que nunca te contaron. El viaje del Mayflower no fue de libertad: fue el principio del fin para los nativos de Norteamérica.


UN FALSO MITO

Cada noviembre, en Estados Unidos se encienden las televisiones, se decoran las mesas y los niños disfrazados de peregrinos y "pieles rojas" recrean una escena entrañable: la primera cena de Acción de Gracias. Blancos y nativos, sentados juntos, compartiendo pavo y armonía. 

    Es la imagen que ha vendido Hollywood, los libros de texto y la tradición familiar durante generaciones.


¿VAMOS A CONTAR MENTIRAS?

Pero, ¿y si te dijéramos que esa historia es una de las mentiras mejor contadas de la historia moderna?


MITO FUNDACIONAL DE EE.UU

El viaje del Mayflower, ese barco mítico que transportó a los "padres peregrinos" hasta las costas de Massachusetts en 1620, no fue una historia de libertad religiosa y hermandad.

    Fue, en realidad, el primer capítulo de una invasión silenciosa que terminaría con el exterminio de millones de personas y el borrado de culturas enteras.

      Bienvenidos al lado oscuro del mito fundacional de Estados Unidos.


AMBICIOSOS COLONOS

Se pasaron las primeras semanas cavando hoyos intentando encontrar ptom

No eran "peregrinos" inocentes, eran colonos con ambición


NO HABIA SANTOS

Los pasajeros del Mayflower no eran un grupo uniforme de santos perseguidos. 

    De los 102 pasajeros, solo una minoría eran los llamados "santos" (separatistas religiosos). El resto eran "extraños": artesanos, sirvientes contratados y aventureros que buscaban fortuna en el Nuevo Mundo.

     Lo que les unía no era la fe, sino una ambición compartida: explotar los recursos de una tierra que no les pertenecía .


Llegaron en noviembre de 1620, tarde y mal preparados. 

El lugar donde desembarcaron no era un territorio virgen. 

    Era tierra de los wampanoag, un pueblo que llevaba siglos organizado en aldeas, con agricultura, comercio y una estructura social compleja. 

    Los wampanoag, liderados por el jefe Massasoit, observaban con desconfianza a aquellos hombres pálidos y harapientos que intentaban sobrevivir al gélido invierno.


¿AYUDA?

El mito de la ayuda desinteresada

La historia oficial cuenta que un nativo llamado Squanto (Tisquantum) se acercó milagrosamente a los colonos, les enseñó a cultivar maíz, a pescar y a sobrevivir. Y que, gracias a esa ayuda, celebraron juntos la primera cosecha.

    Lo que no cuentan es que Squanto hablaba inglés porque había sido secuestrado por un comerciante inglés años antes y vendido como esclavo en España.

     Logró escapar, volver a su tierra y encontrarse con que su aldea entera, la de Patuxet, había sido borrada del mapa por una epidemia traída por europeos años atrás.

    Los cadáveres de su pueblo yacían donde los peregrinos decidieron construir su asentamiento.


CONSTRUYERON EN UN CEMENTERIO

Los peregrinos no fundaron Plymouth en un lugar al azar. Lo hicieron sobre un cementerio. Sobre las ruinas de un pueblo que ya no podía defenderse .


UN PACTO SÓLO PARA ELLOS

El "pacto" que no fue tal

Ese famoso "Pacto del Mayflower" que firmaron a bordo, considerado el germen de la democracia americana, era un documento que solo aplicaba a ellos. No incluía a los nativos. 

    Cuando negociaron con Massasoit un tratado de "amistad" en 1621, lo hicieron desde una posición de debilidad, pero con una visión a largo plazo: mientras los wampanoag pensaban en una alianza contra sus rivales, los narragansett, los ingleses pensaban en propiedad privada, expansión y dominio .


* El pacto duró mientras los colonos fueron débiles. En cuanto crecieron en número y poder, las cláusulas se olvidaron.


LA MASACRE

La primera guerra y el precio de la "gratitud"

En 1637, solo 17 años después de la llegada del Mayflower, estalló la Guerra Pequot. Los colonos de Massachusetts y Connecticut, aliados con otras tribus rivales, decidieron "poner orden". 

     El resultado fue la Masacre de Mystic: soldados ingleses rodearon una aldea pequot y le prendieron fuego.  

     Hombres, mujeres y niños murieron quemados vivos o acribillados al intentar huir. 

     Unos 700 pequot fueron masacrados en una sola mañana. Los supervivientes fueron vendidos como esclavos en las Bermudas .


EL PRIMER DIA DE ACCIÓN DE GRACIAS fue sobre cadáveres.

El comandante inglés, John Mason, describió el evento como algo "dulce y satisfactorio", porque creía que Dios estaba de su lado.

     Los líderes coloniales declararon un día de "acción de gracias" para celebrar la victoria.  

     Años antes de que existiera el Día de Acción de Gracias oficial, ya lo celebraban... sobre cadáveres.


1863: NACE EL DIA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Acción de Gracias: el día que conmemora lo que no fue

El Día de Acción de Gracias no se convirtió en fiesta nacional hasta 1863, en plena Guerra Civil, cuando Abraham Lincoln lo impulsó como un símbolo de unión. 

    Pero para entonces, la imagen idílica de peregrinos y nativos comiendo juntos ya era un invento del siglo XIX, popularizado por revistas y escritores que querían suavizar la culpa colonial .


SIN NATIVOS

La realidad es que, para los nativos americanos, esa fecha no conmemora la gratitud, sino el inicio de un genocidio. 

    Muchos pueblos indígenas celebran ese día como un "Día de Luto Nacional", recordando a los millones de muertos por enfermedades, guerras y desplazamientos forzados que siguieron a la llegada de aquellos barcos.


EL LEGADO

El legado que no nos contaron,  ocultando este escabroso inició.

Llegaría la esclavitud para los afros que no tendrían derechos civiles hasta 1960.

Los peregrinos del Mayflower no eran héroes. Eran personas de su tiempo: creían en su superioridad cultural y religiosa, y actuaron en consecuencia. 

    Su legado no es la libertad religiosa (ellos mismo perseguían a los cuáqueros y a los bautistas dentro de sus propias colonias), sino la semilla de una expansión que no se detendría hasta ocupar todo un continente.


Hoy, cuando veas la imagen de un sombrero negro con hebilla y una pipa de la paz, recuerda que la historia tiene dos caras. 

    Una la escriben los vencedores para celebrarse a sí mismos. 

    La otra, la que duele, la llevan tatuada en la piel los pueblos que aún existen a pesar de todo.


El Mayflower no trajo la libertad a América. Trajo el modelo de lo que vendría después: desposesión, enfermedad y muerte. 

Conocer esa historia no es odiar el presente, es honrar la memoria de los que estaban aquí primero y ya no están para contarlo.


#sp_mayflowers #sp_usa #sp_accion_de_gracias

LA TRAMPA FRANCESA: El Verdadero (y oculto) Origen del Nombre "Latinoamérica" que Nadie te enseñó en la Escuela

 LA TRAMPA FRANCESA: El Verdadero (y oculto) Origen del Nombre "Latinoamérica" que Nadie te enseñó en la Escuela



¡TE LLAMARÁS LATINOAMÉRICA!

¿Sabías que llamarnos "latinoamericanos" fue parte de una estrategia geopolítica de Napoleón III para justificar una invasión? 

La historia detrás del nombre es más turbia de lo que imaginas.


EL ÚLTIMO SUSPIRO

Si hoy miras un mapa de América, verás un pequeño punto rojo en la costa norte de Sudamérica: la Guayana Francesa. Ese territorio no es una casualidad ni un capricho de la historia. Es el último suspiro de un ambicioso plan imperial que incluyó... cambiarle el nombre a todo un continente.


UNA IDEA DE NAPOLEÓN III

Corría el siglo XIX cuando el emperador francés Napoleón III —sobrino del famoso Napoleón.

    Este miró hacia el otro lado del Atlántico y vio una oportunidad. México estaba débil, con las arcas vacías tras años de guerras internas, y había suspendido pagos de su deuda externa. 

    Perfecto. Francia, junto a España y Reino Unido, exigía el pago. 

Pero mientras los otros se retiraron, Napoleón III decidió quedarse.


EL INTENTO FRANCÉS QUE FRACASÓ 

El emperador francés soñaba con resucitar el viejo imperio colonial de su tío en América. Pero necesitaba un pretexto, una justificación ideológica que sonara moderna y hasta... fraternal. 

    Fue entonces cuando rescató una idea que había flotado en Europa desde la década de 1830: la "Europa Latina".


Michel Chevalier, un intelectual francés, había planteado que existía una familia de pueblos latinos (franceses, españoles, italianos, portugueses) unidos por el idioma y la cultura, en oposición a los anglosajones. 

    Napoleón III tomó esa idea y la proyectó al otro lado del océano.


El argumento era perfecto en su cinismo: los habitantes de México y Centroamérica no eran:

 "hispanos" (eso olía a viejo imperio español) ni 

"americanos" (eso era demasiado cercano a Estados Unidos). 

    Eran, según la nueva narrativa, nuestros primos "latinoamericanos". 

     Y los franceses, como buenos latinos, veníamos a ayudarlos... a cambio de un imperio títere gobernado por Maximiliano de Habsburgo.


EL FALSO DEFENSOR 

La estrategia era doblemente útil: por un lado, Francia se presentaba como defensora de la "raza latina" frente al expansionismo anglosajón de Estados Unidos; por otro, desplazaba la influencia española en la región, reemplazándola por la suya propia.


MÉXICO NO PICÓ 

La resistencia mexicana, sin embargo, no compró el cuento. Mientras las tropas francesas intentaban consolidar su imperio, las caricaturas políticas se burlaban sin piedad del emperador francés.

     Una de las más célebres apareció el 14 de marzo de 1869 en la revista satírica barcelonesa La Flaca, con Napoleón III como protagonista y un título que lo decía todo: "Yo respondo del orden".


EL PLAN FRACASÓ 

La historia, como sabemos, no terminó bien para los franceses. Maximiliano terminó fusilado en Querétaro y las tropas de Napoleón III se retiraron humilladas. Pero el nombre que inventaron para justificar su invasión no se fue con ellos.


EL NOMBRE TRIUNFÓ 

"Latinoamérica" sobrevivió a su creador. Lo adoptaron las élites intelectuales de la región, lo abrazaron los movimientos independentistas tardíos y terminó grabado en libros de texto, mapas y conciencias. Nos bautizaron con un nombre que respondía a los intereses geopolíticos de una potencia europea del siglo XIX.


SÓLO QUEDA LA GUAYANA

Hoy, el único recordatorio físico de aquel sueño imperial en el continente es la Guayana Francesa, ese pequeño territorio ultramarino que aparece en rojo en los mapas, justo al lado de Brasil. Mientras tanto, el nombre que Napoleón III popularizó sigue siendo nuestra carta de presentación ante el mundo.


FOMENTADO DESDE EL NORTE

¿Ironía? Quizás. ¿Casualidad? 

Para nada.

La próxima vez que alguien te pregunte de dónde viene "Latinoamérica", ya sabes: no fue la geografía, ni la historia natural. Fue un emperador con ambiciones, un mapa en sus manos y una invasión que fracasó... pero cuyo nombre, paradójicamente, triunfó.


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