martes, 10 de febrero de 2026

LOS REYES ALEMANES DE GRAN BRETAÑA

 LOS REYES ALEMANES DE GRAN BRETAÑA



En 1603 falleció Isabel Tudor, la Reina Virgen, la última monarca inglesa de una dinastía nacional. Le sucedieron los Estuardo, escoceses, hasta que, en 1701, cuando al no sobrevivirle ningún heredero directo, la reina Ana de Gran Bretaña se ve forzada a reconocer por el parlamento como heredera a Sofía de Wittelsbach (originaria de Baviera), electora de Hannover y descendiente de los Estuardo, pero de origen alemán y protestante (como deseaban los parlamentarios)


Sofía falleció pocas semanas antes que la reina por lo que fue su hijo, Jorge I (1714-1727), quien sería proclamado rey, y desde él hasta Jorge III (1760-1820) los miembros de la Casa de Hannover, gobernarían Gran Bretaña e Irlanda y se casarían con princesas alemanas con la finalidad de mantener la tranquilidad en sus Estados alemanes.


La Casa de Hannover concluyó cuando la reina Victoria (1820-1901) se desposó con su primo hermano Franz Albrecht August Karl Emanuel von Sachsen-Coburg und Gotha, duque de Sajonia, también alemán, cuyo nombre se acortó al de Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha.


El siguiente monarca británico, Eduardo VII (1901-1910), perteneció a la nueva casa real de Sajonia-Coburgo y Gotha. Su hijo, el futuro Jorge V (1910-1936) se casó en 1893, por insistencia de su abuela Victoria, con la princesa Victoria María de Teck. Que, aunque nació en Inglaterra, su linaje provenían del ducado de Teck, en el reino alemán de Wurtemberg.


Así, por casi por 200 años, alemanes de pura cepa gobernaron el Reino Unido.


Fue el inicio de la Gran Guerra en 1914, lo que cambiaría para siempre el panorama europeo y el de sus dinastías, enfrentando a los dos nietos de Victoria, Jorge V y Guillermo II, en un conflicto bélico que puso frente a frente a familiares formando parte de los ejércitos enfrentados


Cuando el novelista británico H. G. Wells escribió sobre la corte británica, dijo que era: “[una] corte extranjera y aburrida”, Jorge V respondió iracundo: “¡Puedo ser aburrido, pero que me maldigan si soy extranjero!”.


Un ataque aéreo contra Londres llevado a cabo por los alemanes el 13 de junio de 1917 con catorce bombarderos Gotha V.G., en el que fallecieron 162 personas y que dejó 432 heridos, fue la gota que derramo el vaso, ya que puso de relieve la urgente necesidad de un cambio debido a que la ciudadanía y los nacionalistas británicos veían como una contradicción luchar contra Alemania siendo gobernados por una familia con apellidos y títulos alemanes.


A los pocos días, Jorge V aprobó la sustitución de los apellidos y títulos alemanes ostentados por varios de sus parientes por otros ingleses. Por ejemplo, el ducado de Teck pasó a ser el marquesado de Cambridge. Así desaparecieron los Sajonia-Coburgo y los Gotha. La casa de Battenberg cambió su nombre a Mountbatten.


Esta “purificación” también alcanzó a la mismísima familia real. El 17 de julio de 1917, el rey Jorge V comunicó a sus súbditos que él y sus descendientes sustituían su apellido por el mucho más británico de Windsor, un palacio real cercana a Londres, donde los monarcas de la Casa de Hannover gastaron varias fortunas para convertirla en una de sus residencias favoritas, lejos de miradas indiscretas.


A los parientes de la familia real británica que luchaban por el bando alemán, les fueron suspendidos sus títulos nobiliarios británicos y también se retiró de los escudos toda la heráldica alemana.


Recién con Jorge VI (1936-1949), habría una consorte británica (escocesa) pero los alemanes volverían a estar muy cerca del trono cuando la reina Isabel II se casó con Felipe Mountbatten, ex Battenberg, también de padres alemanes y miembros de la casa real griega.


De esta manera, aunque ya no en apellido, pero sí en origen, el actual rey Carlos III, por sus antepasados, es más alemán que británico.


🎨 “A good riddance”, representación del rey Jorge V barriendo, o quizás ocultando bajo la alfombra, sus títulos alemanes.


Gracias por tu lectura y difusión 👍

lunes, 9 de febrero de 2026

Luis Candela

 El 9 de febrero de 1804 nació Luis Candelas, célebre bandolero que a pesar de su carrera criminal, se jactaba de no tener delitos de sangre, lo que no evitó que fuese condenado a garrote vil y ejecutado tras pedir clemencia a María Cristina de Borbón y serle denegada.



Nacido en el madrileño barrio de Lavapiés, primer hijo de Esteban Candela y María Rigada, los cuales vivían sin agobios económicos por tener una carpintería y que dieron estudios a Luis en los Reales Estudios de San Isidro. Aquí empezó la leyenda, ya que empezó a hacer bandas, provocar peleas y fue expulsado a causa de que un clérigo le dio una bofetada y él respondió dándole dos. A pesar de su abandono de la enseñanza, siguió leyendo todo libro que caía en sus manos, teniendo así una formación autodidacta. Desde temprana edad le gustaba vestir bien y tener buenos modales, además de ser alborotador y díscolo, como demuestra que ya a los quince años hizo su primer robo y poco después fue detenido y apresado. Con diecinueve años perdió a su padre, replanteándose un poco su vida y dedicándose a ser librero. Pero duró poco esta situación, ya que fue condenado a seis años de cárcel por robar dos caballos y una mula. En su primera época de delincuente, entre 1823 y 1830, dicen que se dedicó a conquistar mujeres y vivir a costa de ellas, reconociéndose como un Don Juan. Era moreno, bien parecido, con dientes blancos, patilla ancha y flequillo bajo el pañuelo, bien afeitado, calañés, faja roja, capa negra, calzón de pana y calzado de mucho tirar.


Poco después se dedicó al latrocinio y salió triunfante de dos duelos, uno de ellos contra Paco El Sastre, que luego sería su amigo, lo que le hizo respetable en los barrios de Madrid. Para poder costearse sus gastos formó una cuadrilla en 1835, entre cuyos componentes destacaron Paco El Sastre, Francisco Villena, Mariano Balseiro, Leandro Postigo, Juan Mérida, José Sánchez El del peso, Pablo Maestre, Pablo Luengo El Mañas y los hermanos Cusó (Antonio y Ramón), con los que se reunía en La taberna del Cuclillo, en La Taberna de Jerónimo Morco, que pertenecía al cuñado de Balseiro, en la calle de Mesón de Paredes, La Taberna de la Paloma en la calle de Preciados, la de "Traganiños", en la calle de los Leones junto a la calle de Jacometrezo y en la taberna de El Tío Macaco, en la calle Lavapiés. Todas ofrecían el mejor servicio a la banda, buen vino, buenas "cantaoras", buen escondite y buena compañía femenina; realizó diversas fechorías, cada vez más arriesgadas y con mayor botín, que por su ingenio y buen humor fueron cantadas por los madrileños con cierto cariño. Tenía doble vida, indiano adinerado y respetado de día (cuyo falso nombre era el de Luis Álvarez de Cobos, hacendista en el Perú) y truhan de noche, cuando salía por la puerta de atrás de su casa, en el número cinco de la calle Tudescos, convertido en el rey de los bajos fondos.


Se dedicaba a robar, con su máxima de que la fortuna estaba mal repartida, pero nunca llegó a matar a nadie en ninguna de sus acciones. Era extremadamente delicado en ellas, no usando la violencia. Siempre vivió bien y nunca gustó de los oficios mecánicos, siendo ésta una de las causas de que se entregara a la delincuencia. Cuando era detenido y apresado, era fácil que se escapara ya que sobornaba a carceleros o, simplemente, lograba fugarse. En una de sus "visitas" a la cárcel, conoció al político Salustiano de Olózaga, al cual ayudó a escaparse, quedando este muy agradecido a Luis Candelas. Se dice que luego se reencontraron y Salustiano fue el que inició en la masonería al bandolero, ingresándolo en la "Logia Libertad". A partir de este hecho, muchas noches Luis Candelas lucía una capa negra con símbolos masones.


Hubo tres mujeres que marcaron su vida. Se casó en los carnavales de 1827 con Manuela Sánchez, viuda de veintitrés años que también había pasado por la cárcel. Ya en la luna de miel, encontrándose en Zamora, vieron que no eran compatibles y Candelas la abandonó en las Navidades de ese mismo año. Luego tuvo como amante a una chica llamada Lola La Naranjera, que al parecer tenía amigos importantes que conseguían sacar de la cárcel a Candelas tan pronto era allí encerrado (La Naranjera es un personaje a mitad de camino entre la fábula y la historia, que según otras tradiciones fue favorita del rey Fernando VII). La última de sus amantes importantes, la de su perdición, fue Clara, muchacha de clase media y familia honesta, con la que se fue a vivir a Valencia, donde siguió robando alguna joya para vivir holgadamente.


En esta época el rey ya había muerto, la primera guerra carlista estaba en auge y los liberales tenían el gobierno. Cometió el error de hacer dos atracos importantes, asaltando a Vicenta Mormín, la modista de la Reina, en su taller, y al embajador de Francia y su señora en una diligencia. De esta forma volvió a ser perseguido por la justicia, huyendo con Clara hacia Inglaterra, pero cuando llegaron a Gijón, Clara no estuvo dispuesta a partir, por lo que decidieron volver a Madrid. Fue detenido el 18 de julio de 1837 en el puesto de control del puente Mediana situado en el camino real de Valladolid a Toledo. Lo llevaron a Valdestillas y, luego, a Valladolid. Trasladado a Madrid, acusado por más de cuarenta robos constatados, fue juzgado el 2 de noviembre, siendo condenado a morir por garrote vil. Pidió clemencia a María Cristina de Borbón, pero le fue denegada. Murió el 6 de noviembre de 1837 con treinta y tres años. Se le ha adjudicado, cuando estaba al pie del garrote, la frase: «¡Adiós Patria mía, sé feliz!».

La CRISIS DE LOS MISILES de Cuba,

 La CRISIS DE LOS MISILES de Cuba, ocurrida en octubre de 1962, representa uno de los momentos más críticos de la Guerra Fría, en el que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear.


a) El origen del conflicto y la Alianza Cubano-Soviética


La tensión comenzó a gestarse años antes de la crisis. En 1960, tras la actitud retadora de Fidel Castro, el presidente Eisenhower redujo la cuota azucarera de Cuba, su principal ingreso. Ante esto, Castro buscó el apoyo de Nikita Kruschev, quien acordó comprar el azúcar y suministrar combustible a la isla.


Para la URSS, Cuba representaba una oportunidad estratégica: al no poseer misiles de largo alcance, una base a solo 90 millas de Estados Unidos resolvía su desventaja militar. Castro aceptó este protectorado militar con entusiasmo para asegurar la supervivencia de su revolución frente a los estadounidenses.


b) El descubrimiento: 16 de octubre de 1962


La crisis estalló oficialmente cuando un avión espía U2 sobrevoló San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río, y tomó fotografías de instalaciones militares con rampas de lanzamiento para misiles nucleares soviéticos. Estos proyectiles tenían la capacidad de alcanzar la Casa Blanca y cualquier punto de los Estados Unidos.


c) El debate interno en la Casa Blanca


El presidente John F. Kennedy convocó al Consejo de Seguridad Nacional para decidir una respuesta. Se formaron dos facciones claras: los militares, que abogaban por el uso inmediato de la fuerza; los civiles ("Caballeros de Camelot"), liderados por Robert (Bobby) Kennedy, quien se opuso apasionadamente a la intervención militar y propuso una solución diplomática acompañada de presión.


Para ganar tiempo y evitar el pánico, Kennedy fingió una dolencia respiratoria para ausentarse de la vida pública mientras deliberaba en secreto. Incluso pidió a periódicos como el Washington Post y el New York Times que no publicaran la noticia por patriotismo.


d) La respuesta pública: el bloqueo naval


El 22 de octubre, Kennedy se dirigió a la nación por televisión. Anunció la implementación de un bloqueo naval (o cuarentena) para evitar que más buques soviéticos llegaran a la isla con material nuclear. Kennedy advirtió que cualquier ataque desde Cuba sería considerado una declaración de guerra de la URSS contra Estados Unidos, afectando a todo el hemisferio occidental.


e) El clímax de la tensión: DEFCON 2


La tensión alcanzó niveles máximos entre el 24 y el 26 de octubre. Por primera vez, el Pentágono activó el nivel de alerta DEFCON 2, el paso previo a la guerra total (DEFCON 1). Hubo un enfrentamiento en la ONU entre embajadores de ambos contendientes, donde el embajador estadounidense Adlai Stevenson dejó en evidencia a su homólogo soviético al mostrar las fotos del avión U2 ante la comunidad internacional. Un avión espía estadounidense U2 fue derribado sobre suelo cubano, lo que casi detona la invasión de la isla.


f) La resolución diplomática


Cuando el conflicto parecía inevitable, se obró lo que las fuentes describen como un "milagro" diplomático a través de dos propuestas de Kruschev: Primera oferta (26 de octubre): retirada de los misiles a cambio de que Estados Unidos se comprometiera a no invadir Cuba; Segunda oferta (27 de octubre): la retirada de los misiles soviéticos a cambio de que Estados Unidos retirara sus misiles Júpiter de Turquía, que apuntaban a la URSS (mencionar que la retirada de los misiles de Turquía se mantuvo en secreto durante años para que no pareciera una concesión pública de Kennedy). 


Gracias a las negociaciones secretas entre Bobby Kennedy y el embajador Anatoly Dobrynin, se aceptaron los términos. El 28 de octubre de 1962, Kruschev anunció el desmantelamiento de las bases y Kennedy levantó el bloqueo, poniendo fin a los "13 días en que el mundo contuvo el aliento".


«Señora, el tr

 «Señora, el tratamiento no ha dado resultado.


Nunca podrá tener hijos».


En ese momento, Nilüfer comprendió que su destino ya estaba escrito, aunque nadie tuviera el valor de decirlo en voz alta.


Nació en Constantinopla en 1916.

Su nombre completo era Nilüfer Hanım-Sultan Begüm Sahiba.

Por sus venas corría sangre imperial: era bisnieta del sultán Murad V e hija de una princesa otomana.

Su nombre significaba nenúfar, la flor que flota sobre el agua mientras hunde profundamente sus raíces.


De niña perdió a su padre.

Y poco después, perdió también el imperio.


Con la caída del Imperio Otomano, la familia real fue enviada al exilio.

Los palacios dorados quedaron atrás.

Nilüfer y su madre llegaron a Niza, junto a otros miembros de la dinastía desterrada, encabezados por el último califa, Abdulmecid II.


Vivían con modestia.

Pero Nilüfer recibió una educación impecable: idiomas, cultura, elegancia.

Creció alta, hermosa y refinada — una auténtica princesa sin trono.


En 1931, su vida volvió a decidirse sin preguntarle.

Un matrimonio concertado.


El Nizam de Hyderabad, uno de los hombres más ricos del mundo, buscaba esposas otomanas para sus hijos.

Fue un acuerdo frío, político, perfectamente calculado.

Nilüfer tenía 15 años cuando se convirtió en la esposa del príncipe Moazzam Jah, de 23.


Y ocurrió lo inesperado: nació el amor.


En la India, Nilüfer floreció.

Su marido no la trataba como un adorno, sino como una compañera.

No llevaba velo.

Jugaba al tenis, viajaba por Europa, participaba en la vida social.

La aristocracia india copiaba sus saris.

Años después, Vogue la nombraría una de las mujeres más bellas del mundo.


Su suegro la valoraba tanto que le permitió algo inédito:

llamarlo «papá».


Pero había una ausencia que crecía como una sombra.

Los hijos no llegaban.


En una sociedad donde el valor de la mujer se medía por la maternidad, Nilüfer se sentía incompleta.

Esperanza. Médicos. Consultas.

Hasta que los médicos franceses le dijeron la verdad.


Sabía que tarde o temprano perdería incluso al hombre que amaba.


Entonces tomó una decisión:

convertir el dolor en acción.


Se dedicó a la beneficencia, a los derechos de las mujeres y a ayudar a los más pobres.

Tras la muerte de una joven sirvienta durante el parto, fundó en 1949 un hospital femenino en Hyderabad, que aún hoy lleva su nombre.

Se reunió varias veces con Mahatma Gandhi, escribió cartas llenas de humanidad a Jawaharlal Nehru.


Pero la tradición pesó más que el amor.

En 1948, su esposo tomó una segunda esposa.

Cuando los hijos nacieron de otra mujer, Nilüfer se marchó.


En 1951 dejó la India para no regresar jamás.

El divorcio llegó al año siguiente.


Era libre.

Y profundamente sola.


En Europa rechazó el cine, aunque Vogue la celebrara.

Más tarde apareció un amor inesperado: Edward Pope, exmilitar estadounidense, diplomático y guionista.

Se casaron en 1963.

Sin presión. Sin sombras.

Solo respeto y calma.


Vivieron en París durante 26 años.

Nilüfer murió en 1989, a los 73 años.


No fue madre.

Pero dejó hospitales.

Cartas.

Belleza.

Dignidad.


Como el nenúfar, no eligió el agua en la que nació.

Pero aun así, floreció.


Y eso fue suficiente.


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(Publicado en la red por"Comodidad")

domingo, 8 de febrero de 2026

🇬🇧❓ ¿Fue mejor el “legado británico”… o te vendieron un mito?

 🇬🇧❓ ¿Fue mejor el “legado británico”… o te vendieron un mito?



Durante décadas nos repitieron que el modelo británico fue “más civilizador”, “más moderno”, “más eficaz”. Pero cuando rascas un poco, el relato se cae solo.


🔎 Hechos incómodos:


En los territorios británicos no hubo mestizaje, hubo segregación racial.


No crearon universidades para la población local durante siglos; España fundó las primeras en América desde el siglo XVI.


Donde llegó Gran Bretaña, quedaron élites coloniales, monocultivos y pobreza estructural.


La esclavitud fue pilar económico del Imperio británico hasta bien entrado el siglo XIX.


📚 Frente a eso, el mundo hispano dejó:


Lengua común


Derecho, ciudades, caminos


Mestizaje real


Instituciones y universidades


Integración (con errores, sí, pero integración)


El “buen colonizador” británico es marketing histórico.

La demonización de España, propaganda.


La pregunta no es incómoda.

La respuesta, para algunos, sí.


#HistoriaReal #LeyendaNegra #Hispanidad #ImperioBritánico #MitoColonial #HistoriaComparada

El 8 de febrero de 1814 Simón Bolívar ordenó que fueran pasados por las armas 886 prisioneros españoles, la mayoría de ellos neutrales.

 El 8 de febrero de 1814 Simón Bolívar ordenó que fueran pasados por las armas 886 prisioneros españoles, la mayoría de ellos neutrales.



En junio del año anterior, Bolívar firmó el Decreto de Guerra a Muerte en la ciudad de Trujillo. La declaración venía precedida meses antes por el Plan de Antonio Nicolás Briceño:


“…el fin principal de esta guerra es el de exterminar en Venezuela la raza maldita de los españoles de Europa sin exceptuar los isleños de Canarias, todos los españoles son excluidos de esta expedición por buenos patriotas que parezcan, puesto que ninguno de ellos debe quedar con vida no admitiéndose excepción ni motivo alguno…”.


A este período de la guerra de Independencia de Venezuela se le conoce como la Guerra a Muerte, que duró hasta 1820, caracterizado por la adopción del modelo haitiano de guerra de exterminio, en el que la aniquilación del enemigo político, civil o militar, fue concebida como instrumento legítimo de lucha, iniciándose tras la caída de la Primera República de Venezuela, provocada por la reconquista del general Domingo de Monteverde.


El documento pretendía cambiar la opinión pública sobre la guerra civil venezolana, para que en vez de ser vista como una rebelión en una de las colonias de España, fuera vista como una guerra entre naciones distintas. Proclamaba que todos los españoles y canarios que no participasen activamente en favor de la independencia se les daría muerte, y que todos los americanos serían perdonados, incluso si cooperaban con las autoridades españolas. Y así comprometer de forma irreversible a los individuos con la revolución. Fue redactada bajo la justificación de supuestos crímenes practicados por Domingo Monteverde (que dejó libre a Bolívar a cambio del apresamiento de Miranda) y su ejército contra los republicanos durante la caída de la Primera República. Otra de las justificaciones de la declaración de Bolívar la da en Valencia el 20 de septiembre de 1813, por la represión de Quito ordenada por el gobernador local Ruiz de Castilla el 2 de agosto de 1810, en el marco de la represión de la Primera Junta de Gobierno Autónoma de Quito: "En los muros sangrientos de Quito fue donde España, la primera, despedazó los derechos de la naturaleza y de las naciones. Desde aquel momento del año 1810, en que corrió sangre de los Quiroga, Salinas, etc., nos armaron con la espada de las represalias para vengar aquéllas sobre todos los españoles...".


En febrero de 1814, al concluir la campaña y ser derrotados por los realistas en la Primera Batalla de La Puerta, Juan Bautista Arismendi, por órdenes de Bolívar, mando a fusilar a 886 prisioneros españoles en Caracas. Para engrosar su número añadió a los 300 enfermos y heridos en el hospital de La Guaira. Bolívar escribió los detalles al Congreso de Nueva Granada. En consecuencia, entre 1815 y 1817 fueron implicados y sentenciados a muerte varios ciudadanos distinguidos de Nueva Granada, cabecillas de la revolución, siendo ajusticiados a manos del ejército realista venido con Pablo Morillo. En represalia por el Decreto de Guerra a Muerte emitido por Bolívar en la ciudad de Trujillo, el 15 de julio de 1813, por el que son ejecutados más de dos mil españoles de los cuales 1600 eran canarios, sólo por el hecho de haber nacido al otro lado del Atlántico.


La Guerra a Muerte fue practicada sistemáticamente por orden de Simón Bolívar durante un periodo de la guerra en Venezuela en el cual las tropas de Bolívar se negaron a tomar condescendencia con cualquier español nacido en la Península o en Canarias, perdonando solo aquellos realistas nacidos en América y solo perdonando a aquellos peninsulares o canarios que abiertamente se posicionaron a su favor. La guerra a muerte llegó a su punto máximo en el año 1814, en la cual José Tomás Boves al mando de los llaneros con el grito de «muerte a los blancos» desató una feroz lucha de clases que liquidó la Segunda República. Historiadores han calificado dicho periodo como una guerra civil entre venezolanos que apoyaban a la corona y los que deseaban la independencia, pero con la muerte de Boves, y la sustitución de las montoneras llaneras que peleaban por el rey, por un ejército expedicionario regular comandado por el Mariscal Pablo Morillo comenzó a humanizarse la guerra en 1815, ya que además de la misión militar de reconquistar Nueva Granada, tenía la misión policial de desarmar y licenciar en Venezuela las incontrolables huestes de Boves que en su mayoría se habían plegado al bando independentista.


Al concluir la Campaña Libertadora de Nueva Granada y la instauración en España del Trienio Liberal, los patriotas se hallaron en una posición lo suficientemente fuerte para abandonar la guerra a muerte y negociar con Morillo un Tratado de Armisticio y Regularización de la Guerra, que se firmó entre Bolívar y Morillo el 26 de noviembre de 1820. Mediante este acuerdo ambos bandos se comprometían a hacer la guerra "como lo hacen los pueblos civilizados", acordando el respeto a los no combatientes, el canje de prisioneros y a acabar definitivamente con las viejas prácticas de la guerra a muerte. Este tratado, está considerado el precursor del Derecho Internacional Humanitario actual.

,¿PORQUÉ LOS GITANOS DE ESPAÑA NO HABLAMOS ROMANÉS?

 ¿PORQUÉ LOS GITANOS DE ESPAÑA NO HABLAMOS ROMANÉS?



En España nos quitaron nuestro idioma Romanés 


La Guerra Contra Nuestra Lengua: Seis Siglos de Persecución al Pueblo Gitano


Desde la llegada de los gitanos a España, la Corona y el Estado han intentado borrar nuestra identidad con leyes y castigos brutales. No bastaba con obligarnos a dejar nuestro modo de vida, sino que querían exterminar nuestra lengua, el romanó, porque sabían que en ella estaba nuestra alma como pueblo.


Los Reyes Católicos (1478-1516): La primera persecución


Isabel y Fernando fueron los primeros en lanzar pragmáticas contra los gitanos. En 1499, ordenaron que abandonáramos la vida nómada, nos asentáramos en un solo lugar y dejáramos de hablar nuestra lengua. Se nos prohibió vestir como gitanos, reunirnos en grupos y ejercer nuestros oficios tradicionales. Quienes desobedecieran estas órdenes eran castigados con azotes y destierro.


Felipe II (1556-1598): La persecución se intensifica


El hijo de Carlos I llevó la represión a otro nivel. En 1586, dictó que si un gitano hablaba romanó o no tenía un "oficio honesto", debía ser expulsado o condenado a trabajos forzados. Muchos fueron marcados con hierros al rojo vivo para identificarlos.


Felipe III (1598-1621): Lenguas prohibidas, castigos físicos


En 1619, Felipe III prohibió hablar romanó en público y en privado. A quien se le sorprendiera hablando en su lengua, se le cortaría la lengua o las orejas como castigo ejemplarizante. Además, los azotes y el destierro seguían siendo castigos comunes.


Felipe IV (1621-1665): La caza del idioma gitano


En 1633, volvió a dictar leyes contra el idioma. Se castigaba con azotes y destierro a quien no hablara solo en castellano. En casos extremos, se marcaba a los gitanos con hierro ardiente para que fueran fácilmente reconocidos.


Fernando VI (1746-1759): La Gran Redada


En 1749, ordenó la captura masiva de los gitanos en toda España. Familias enteras fueron separadas: los hombres a trabajos forzados, las mujeres y niños a cárceles y conventos. Muchos fueron azotados públicamente por hablar romanó y otros fueron condenados a muerte.


Carlos III (1759-1788): El "Rey Ilustrado" y su trampa


En 1783, dio una falsa libertad a los gitanos: permitía que nos asimiláramos, pero nos obligaba a abandonar nuestras costumbres y lengua. El romanó seguía prohibido y quien lo hablaba se enfrentaba a castigos físicos severos, incluyendo el destierro y el marcaje con hierro caliente.


Siglo XIX: Decretos y Leyes de "Vagos y Maleantes"


Las leyes contra el pueblo gitano siguieron con distintos gobiernos. Se nos controlaba, humillaba y castigaba por ser gitanos. Hablar caló era motivo de arresto o deportación. Se seguía marcando a los gitanos reincidentes y algunos eran ejecutados como ejemplo.


Franco (1939-1975): El último intento de borrar al pueblo gitano


Durante la dictadura de Franco, no hubo pragmáticas específicas, pero la persecución siguió. El caló fue perseguido en las escuelas y en la administración pública. La Guardia Civil hostigaba a las familias gitanas, obligándolas a dispersarse. Se prohibió el uso del idioma en cualquier documento oficial o enseñanza, castigando con cárcel o represión a quienes lo usaban.


RELATO:Julián Cortés.


Resistencia: familias que mantuvieron vivo el romanó


A pesar de siglos de persecución, muchas familias gitanas mantuvieron viva nuestra lengua y cultura. Algunas de ellas, de distintas regiones, son ejemplos de resistencia:


Los Vargas: una de las familias más antiguas y respetadas, con gran influencia en la cultura flamenca y en la transmisión del caló.


Los Cortés: presentes en Andalucía y otras regiones, han sido pilares en la defensa de la identidad gitana.


Los Jiménez: conocidos en Aragón y Cataluña por preservar la lengua y costumbres.


Los Heredia: fundamentales en la historia del pueblo gitano en España, con un fuerte legado cultural.


Hoy: Nuestra lengua sigue viva


Después de siglos de opresión, la historia nos da la razón. Muchas palabras calós están en la lengua española sin que la sociedad mayoritaria lo sepa: chaval, currar, molar, chungo, jalar, fetén…


Incluso el Rey Felipe VI ha hablado en caló en actos oficiales, reconociendo nuestra cultura. Es una ironía de la historia: después de siglos queriendo exterminarnos, hoy nuestras palabras siguen en boca de todos.


Por eso, cuando hablamos Romanés o Kaló, estamos honrando a nuestros ancestros gitanos y gitanas.


¡OPRE ROMÁ!