jueves, 5 de febrero de 2026

El 5 de febrero de 1146 murió asesinado por caballeros villanos Áhmad al-Mustánsir

 El 5 de febrero de 1146 murió asesinado por caballeros villanos Áhmad al-Mustánsir Sayf al-Dawla, más conocido como Zafadola —corrupción de Sayf al-Dawla, «Espada de la Dinastía»—, fue un noble andalusí, señor de Rueda de Jalón y miembro de la dinastía de los Banu Hud, que habían reinado en la taifa de Zaragoza. 



Su abuelo, Al-Musta'in II, había muerto en 1110 en la batalla de Valtierra contra el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador; aquella derrota de las fuerzas de Saraqũsta facilitó la entrada de los almorávides en la ciudad y el derrocamiento de la dinastía de los hudíes. El padre de Zafadola, Abdelmálik, heredero del difunto rey, hubo de refugiarse entonces en sus posesiones de Rueda de Jalón, en cuya fortaleza mantuvo una apariencia de Corte, sin poder, pero reteniendo todo el prestigio que gestaron sus antecesores. Pudo permanecer allí con la autorización interesada de Alfonso I el Batallador, y combatió como su aliado contra los almorávides. Con el título de rey permaneció allí, y tras su muerte el propio Zafadola, resistieron a los almorávides en la fortaleza de Rueda de Jalón con la asistencia puntual de Alfonso I de Aragón. En 1131, negoció con Alfonso VII la entrega de Rueda de Jalón, a cambio de propiedades en tierras del reino de Toledo. En 1133, 1135 y 1144, saquearon ambos el territorio andalusí, como señala la Chronica Adefonsi Imperatoris, que le considera: rex Zafadola sarracenorum. En 1135 Zafadola, junto otros poderosos gobernantes hispánicos, reconoció a Alfonso VII de León el emperador como rey ofreciéndole vasallaje, cuando Alfonso fue coronado Imperator totius Hispaniae en la Catedral de León.


La alianza entre ambos se dirigía contra los Almorávides, procurando la constitución de un frente andalusí en torno a Zafadola. Éste, en efecto, empezó por aglutinar el alzamiento local en el Centro y en el Oriente de al-Ándalus, mientras otros líderes andalusíes se independizaban también de los magrebíes, y constituían sus taifas, desde 1145.


Con el prestigio de su antigua “legitimidad” dinástica y con el decisivo apoyo cristiano, Zafadola, fue reconocido como emir en varios lugares de al-Ándalus, como Córdoba, adonde se encaminó, aunque sólo permaneció allí uno o dos meses, en 1145, retirándose enseguida a Granada e instalándose en la fortaleza donde luego se levantará la Alhambra, mientras guerreaba intensamente con los Almorávides –resistentes en la alcazaba, seguramente la “alcazaba antigua”, en el Albaicín–, a quienes no pudo vencer, por lo cual marchó a Jaén, y dos meses después a Murcia, donde había sido reconocido como soberano por Ibn Ṭāhir y enseguida por el líder militar de la zona valenciana, Abd Al-lah ibn Sa‘d ibn Mardanís; éste y Zafadola salieron al poco contra tropas de Alfonso VII que algareaban la región, dándose la batalla de Albacete, cerca de Chinchilla, donde Zafadola fue hecho prisionero y posteriormente asesinado por caballeros villanos sin la autorización de sus superiores. Podría haber llegado a reunir bajo su mandato parte o todo de al-Ándalus, durante este período de “las segundas taifas”, pero no lo consiguió. Otro, Ibn Hud, volvió a intentarlo, con algo más de éxito, aunque efímero durante “las terceras taifas”.


Con Zafadola no se cumplieron las pretendidas esperanzas de los andalusíes, bien significativamente manifestadas por la Chronica Adefonsi Imperatoris, según la cual, los andalusíes, cuando preparaban su alzamiento contra los Almorávides: “enviaban secretamente mensajeros al Rey Zafadola, diciéndole: ‘habla con el Rey de los cristianos y con él líbranos de las manos de los Moabitas [los Almorávides]; nosotros pagaremos al Rey de León tributos reales mayores que los que nuestros padres dieron a los suyos, y, seguros contigo, le serviremos, y tú y tus hijos reinaréis sobre nosotros’”. Con la muerte de Zafadola, tampoco se cumplieron los propósitos de Alfonso VII, de intervenir en al-Ándalus por medio de emires de él más o menos dependientes, y que lograran desprenderse de los Imperios magrebíes, pues enseguida los Almohades sustituirán a los Almorávides.

Un 4 de febrero de 1862, Benito Juárez tomó una decisión que no parecía histórica.

 Un 4 de febrero de 1862, Benito Juárez tomó una decisión que no parecía histórica.


Solo urgente.
México llevaba años desangrándose. La Guerra de Reforma había terminado apenas en 1861 y el país estaba económicamente destruido. No había dinero en las arcas públicas, las comunicaciones estaban rotas y gran parte del territorio seguía inestable.
Desde julio del año anterior, Juárez había decretado la suspensión temporal del pago de la deuda externa. No era una cancelación definitiva, sino una pausa forzada. El Estado simplemente no podía pagar.
Durante meses, la tensión creció.
España, Francia y el Reino Unido reclamaban el pago. Las negociaciones fracasaron. En diciembre de 1861, las tres potencias desembarcaron tropas en Veracruz. Oficialmente, venían a exigir una deuda.
España y el Reino Unido se retiraron poco después al entender que México no se negaba a pagar, solo no podía hacerlo.
Francia no.
El gobierno de Napoleón III decidió avanzar. La deuda se convirtió en pretexto. El objetivo era político: intervenir México y colocar un imperio aliado a Francia.
El 4 de febrero de 1862, Juárez confirmó su postura. No hubo discursos épicos ni celebraciones. Solo la certeza de que el país no tenía margen de maniobra.
Tres meses después, el 5 de mayo, las tropas francesas serían derrotadas en Puebla.
Pero la guerra no había terminado.
Vendrían años de ocupación, un emperador extranjero y un país gobernado desde Europa.
Todo comenzó como una decisión administrativa.
Terminó como una invasión.
A veces, la historia no gira por batallas espectaculares, sino por decisiones que se toman cuando ya no queda nada más que decidir.
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Mencía Calderón de Sanabria fue una de las muchas mujeres que acompañaron a sus esposos en las expediciones de Hernán Cortés

 


<<Mencía Calderón de Sanabria fue una de las muchas mujeres que acompañaron a sus esposos en las expediciones de Hernán Cortés y Pánfilo de Narváez. Al igual que doña Mariana (en la ilustración), Mencía desempeñó un papel importante en la conquista del Nuevo Mundo como primera adelantada. Ser «adelantado» era una dignidad recibida por parte del Rey que pasó de significar ser el jefe de una expedición militar a asumir la responsabilidad de representar al Rey en los territorios recién conquistados con funciones políticas, judiciales y militares.
Después de que su marido, Juan de Sanabria, adelantado del Río de la Plata, falleciese inesperadamente; Mencía y su hijo adoptarían este título y llevaría a cabo la misión de fundar dos pueblos y dar estabilidad en la actual Paraguay, zona fronteriza con los portugueses. Sin embargo, se produjo una terrible tempestad que hizo que la expedición naufragara y perdiese la vida su hijo.
​Mencía quedaba sola en el nuevo mundo a cargo de la expedición y de las familias que viajaban con ella para fundar los dos pueblos. Pero valiente y decidida, a pesar de los contratiempos y las desdichas, consiguió recaudar más dinero para continuar con la expedición que terminó con la fundación del fuerte de San Francisco (actual Sao Francisco do Sul). La primera adelantada de América fue una mujer valiente y con gran sentido del honor que quiso cumplir la misión que le habían encomendado y contribuir a hacer más grande su tierra.>>
Hace falta mucho más que valor para superar todas las tragedias y sinsabores que la vida le trajo a esta mujer. La entereza, la presencia de fuerzas cuando se ha perdido todo va más allá que el simple coraje. Y su vida lo ejemplifica.
Sin embargo hay otro motivo importante para recordar a estas mujeres. Desmentir a los portavoces de la perfidia que repiten como papagayos que España solo movilizó a hombres hacia América
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Sabías que Zambia, ubicada en el sur de África, es un país reconocido por su impresionante naturaleza, su estabilidad y por albergar una de las maravillas naturales más impactantes del planeta?

 Sabías que Zambia, ubicada en el sur de África, es un país reconocido por su impresionante naturaleza, su estabilidad y por albergar una de las maravillas naturales más impactantes del planeta?


🌍🦁 Es un destino ideal para los amantes de la vida salvaje y los grandes paisajes.
📍 10 datos curiosos de Zambia
1. Zambia comparte con Zimbabwe las imponentes Cataratas Victoria, conocidas localmente como Mosi-oa-Tunya (“el humo que truena”).
2. El país tiene 20 parques nacionales y es uno de los mejores lugares de África para hacer safaris.
3. El río Zambeze es el más importante del país y uno de los más grandes del continente.
4. Lusaka, su capital, es una de las ciudades de más rápido crecimiento en África.
5. Zambia es muy conocida por el walking safari, una modalidad donde los visitantes exploran a pie la vida salvaje.
6. El Parque Nacional South Luangwa es famoso por su alta concentración de leopardos.
7. El país es un gran productor de cobre, especialmente en la región del Copperbelt.
8. Zambia no tiene salida al mar, siendo un país totalmente interior.
9. Es el hogar del antílope lechwe, una especie que habita humedales y es muy difícil de ver en otros países.
10. Las Cataratas Victoria se iluminan algunas noches con un fenómeno llamado luna arcoíris, un arcoíris producido por la luz lunar.
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