lunes, 9 de febrero de 2026

Luis Candela

 El 9 de febrero de 1804 nació Luis Candelas, célebre bandolero que a pesar de su carrera criminal, se jactaba de no tener delitos de sangre, lo que no evitó que fuese condenado a garrote vil y ejecutado tras pedir clemencia a María Cristina de Borbón y serle denegada.



Nacido en el madrileño barrio de Lavapiés, primer hijo de Esteban Candela y María Rigada, los cuales vivían sin agobios económicos por tener una carpintería y que dieron estudios a Luis en los Reales Estudios de San Isidro. Aquí empezó la leyenda, ya que empezó a hacer bandas, provocar peleas y fue expulsado a causa de que un clérigo le dio una bofetada y él respondió dándole dos. A pesar de su abandono de la enseñanza, siguió leyendo todo libro que caía en sus manos, teniendo así una formación autodidacta. Desde temprana edad le gustaba vestir bien y tener buenos modales, además de ser alborotador y díscolo, como demuestra que ya a los quince años hizo su primer robo y poco después fue detenido y apresado. Con diecinueve años perdió a su padre, replanteándose un poco su vida y dedicándose a ser librero. Pero duró poco esta situación, ya que fue condenado a seis años de cárcel por robar dos caballos y una mula. En su primera época de delincuente, entre 1823 y 1830, dicen que se dedicó a conquistar mujeres y vivir a costa de ellas, reconociéndose como un Don Juan. Era moreno, bien parecido, con dientes blancos, patilla ancha y flequillo bajo el pañuelo, bien afeitado, calañés, faja roja, capa negra, calzón de pana y calzado de mucho tirar.


Poco después se dedicó al latrocinio y salió triunfante de dos duelos, uno de ellos contra Paco El Sastre, que luego sería su amigo, lo que le hizo respetable en los barrios de Madrid. Para poder costearse sus gastos formó una cuadrilla en 1835, entre cuyos componentes destacaron Paco El Sastre, Francisco Villena, Mariano Balseiro, Leandro Postigo, Juan Mérida, José Sánchez El del peso, Pablo Maestre, Pablo Luengo El Mañas y los hermanos Cusó (Antonio y Ramón), con los que se reunía en La taberna del Cuclillo, en La Taberna de Jerónimo Morco, que pertenecía al cuñado de Balseiro, en la calle de Mesón de Paredes, La Taberna de la Paloma en la calle de Preciados, la de "Traganiños", en la calle de los Leones junto a la calle de Jacometrezo y en la taberna de El Tío Macaco, en la calle Lavapiés. Todas ofrecían el mejor servicio a la banda, buen vino, buenas "cantaoras", buen escondite y buena compañía femenina; realizó diversas fechorías, cada vez más arriesgadas y con mayor botín, que por su ingenio y buen humor fueron cantadas por los madrileños con cierto cariño. Tenía doble vida, indiano adinerado y respetado de día (cuyo falso nombre era el de Luis Álvarez de Cobos, hacendista en el Perú) y truhan de noche, cuando salía por la puerta de atrás de su casa, en el número cinco de la calle Tudescos, convertido en el rey de los bajos fondos.


Se dedicaba a robar, con su máxima de que la fortuna estaba mal repartida, pero nunca llegó a matar a nadie en ninguna de sus acciones. Era extremadamente delicado en ellas, no usando la violencia. Siempre vivió bien y nunca gustó de los oficios mecánicos, siendo ésta una de las causas de que se entregara a la delincuencia. Cuando era detenido y apresado, era fácil que se escapara ya que sobornaba a carceleros o, simplemente, lograba fugarse. En una de sus "visitas" a la cárcel, conoció al político Salustiano de Olózaga, al cual ayudó a escaparse, quedando este muy agradecido a Luis Candelas. Se dice que luego se reencontraron y Salustiano fue el que inició en la masonería al bandolero, ingresándolo en la "Logia Libertad". A partir de este hecho, muchas noches Luis Candelas lucía una capa negra con símbolos masones.


Hubo tres mujeres que marcaron su vida. Se casó en los carnavales de 1827 con Manuela Sánchez, viuda de veintitrés años que también había pasado por la cárcel. Ya en la luna de miel, encontrándose en Zamora, vieron que no eran compatibles y Candelas la abandonó en las Navidades de ese mismo año. Luego tuvo como amante a una chica llamada Lola La Naranjera, que al parecer tenía amigos importantes que conseguían sacar de la cárcel a Candelas tan pronto era allí encerrado (La Naranjera es un personaje a mitad de camino entre la fábula y la historia, que según otras tradiciones fue favorita del rey Fernando VII). La última de sus amantes importantes, la de su perdición, fue Clara, muchacha de clase media y familia honesta, con la que se fue a vivir a Valencia, donde siguió robando alguna joya para vivir holgadamente.


En esta época el rey ya había muerto, la primera guerra carlista estaba en auge y los liberales tenían el gobierno. Cometió el error de hacer dos atracos importantes, asaltando a Vicenta Mormín, la modista de la Reina, en su taller, y al embajador de Francia y su señora en una diligencia. De esta forma volvió a ser perseguido por la justicia, huyendo con Clara hacia Inglaterra, pero cuando llegaron a Gijón, Clara no estuvo dispuesta a partir, por lo que decidieron volver a Madrid. Fue detenido el 18 de julio de 1837 en el puesto de control del puente Mediana situado en el camino real de Valladolid a Toledo. Lo llevaron a Valdestillas y, luego, a Valladolid. Trasladado a Madrid, acusado por más de cuarenta robos constatados, fue juzgado el 2 de noviembre, siendo condenado a morir por garrote vil. Pidió clemencia a María Cristina de Borbón, pero le fue denegada. Murió el 6 de noviembre de 1837 con treinta y tres años. Se le ha adjudicado, cuando estaba al pie del garrote, la frase: «¡Adiós Patria mía, sé feliz!».

La CRISIS DE LOS MISILES de Cuba,

 La CRISIS DE LOS MISILES de Cuba, ocurrida en octubre de 1962, representa uno de los momentos más críticos de la Guerra Fría, en el que el mundo estuvo al borde de una guerra nuclear.


a) El origen del conflicto y la Alianza Cubano-Soviética


La tensión comenzó a gestarse años antes de la crisis. En 1960, tras la actitud retadora de Fidel Castro, el presidente Eisenhower redujo la cuota azucarera de Cuba, su principal ingreso. Ante esto, Castro buscó el apoyo de Nikita Kruschev, quien acordó comprar el azúcar y suministrar combustible a la isla.


Para la URSS, Cuba representaba una oportunidad estratégica: al no poseer misiles de largo alcance, una base a solo 90 millas de Estados Unidos resolvía su desventaja militar. Castro aceptó este protectorado militar con entusiasmo para asegurar la supervivencia de su revolución frente a los estadounidenses.


b) El descubrimiento: 16 de octubre de 1962


La crisis estalló oficialmente cuando un avión espía U2 sobrevoló San Cristóbal, en la provincia de Pinar del Río, y tomó fotografías de instalaciones militares con rampas de lanzamiento para misiles nucleares soviéticos. Estos proyectiles tenían la capacidad de alcanzar la Casa Blanca y cualquier punto de los Estados Unidos.


c) El debate interno en la Casa Blanca


El presidente John F. Kennedy convocó al Consejo de Seguridad Nacional para decidir una respuesta. Se formaron dos facciones claras: los militares, que abogaban por el uso inmediato de la fuerza; los civiles ("Caballeros de Camelot"), liderados por Robert (Bobby) Kennedy, quien se opuso apasionadamente a la intervención militar y propuso una solución diplomática acompañada de presión.


Para ganar tiempo y evitar el pánico, Kennedy fingió una dolencia respiratoria para ausentarse de la vida pública mientras deliberaba en secreto. Incluso pidió a periódicos como el Washington Post y el New York Times que no publicaran la noticia por patriotismo.


d) La respuesta pública: el bloqueo naval


El 22 de octubre, Kennedy se dirigió a la nación por televisión. Anunció la implementación de un bloqueo naval (o cuarentena) para evitar que más buques soviéticos llegaran a la isla con material nuclear. Kennedy advirtió que cualquier ataque desde Cuba sería considerado una declaración de guerra de la URSS contra Estados Unidos, afectando a todo el hemisferio occidental.


e) El clímax de la tensión: DEFCON 2


La tensión alcanzó niveles máximos entre el 24 y el 26 de octubre. Por primera vez, el Pentágono activó el nivel de alerta DEFCON 2, el paso previo a la guerra total (DEFCON 1). Hubo un enfrentamiento en la ONU entre embajadores de ambos contendientes, donde el embajador estadounidense Adlai Stevenson dejó en evidencia a su homólogo soviético al mostrar las fotos del avión U2 ante la comunidad internacional. Un avión espía estadounidense U2 fue derribado sobre suelo cubano, lo que casi detona la invasión de la isla.


f) La resolución diplomática


Cuando el conflicto parecía inevitable, se obró lo que las fuentes describen como un "milagro" diplomático a través de dos propuestas de Kruschev: Primera oferta (26 de octubre): retirada de los misiles a cambio de que Estados Unidos se comprometiera a no invadir Cuba; Segunda oferta (27 de octubre): la retirada de los misiles soviéticos a cambio de que Estados Unidos retirara sus misiles Júpiter de Turquía, que apuntaban a la URSS (mencionar que la retirada de los misiles de Turquía se mantuvo en secreto durante años para que no pareciera una concesión pública de Kennedy). 


Gracias a las negociaciones secretas entre Bobby Kennedy y el embajador Anatoly Dobrynin, se aceptaron los términos. El 28 de octubre de 1962, Kruschev anunció el desmantelamiento de las bases y Kennedy levantó el bloqueo, poniendo fin a los "13 días en que el mundo contuvo el aliento".


«Señora, el tr

 «Señora, el tratamiento no ha dado resultado.


Nunca podrá tener hijos».


En ese momento, Nilüfer comprendió que su destino ya estaba escrito, aunque nadie tuviera el valor de decirlo en voz alta.


Nació en Constantinopla en 1916.

Su nombre completo era Nilüfer Hanım-Sultan Begüm Sahiba.

Por sus venas corría sangre imperial: era bisnieta del sultán Murad V e hija de una princesa otomana.

Su nombre significaba nenúfar, la flor que flota sobre el agua mientras hunde profundamente sus raíces.


De niña perdió a su padre.

Y poco después, perdió también el imperio.


Con la caída del Imperio Otomano, la familia real fue enviada al exilio.

Los palacios dorados quedaron atrás.

Nilüfer y su madre llegaron a Niza, junto a otros miembros de la dinastía desterrada, encabezados por el último califa, Abdulmecid II.


Vivían con modestia.

Pero Nilüfer recibió una educación impecable: idiomas, cultura, elegancia.

Creció alta, hermosa y refinada — una auténtica princesa sin trono.


En 1931, su vida volvió a decidirse sin preguntarle.

Un matrimonio concertado.


El Nizam de Hyderabad, uno de los hombres más ricos del mundo, buscaba esposas otomanas para sus hijos.

Fue un acuerdo frío, político, perfectamente calculado.

Nilüfer tenía 15 años cuando se convirtió en la esposa del príncipe Moazzam Jah, de 23.


Y ocurrió lo inesperado: nació el amor.


En la India, Nilüfer floreció.

Su marido no la trataba como un adorno, sino como una compañera.

No llevaba velo.

Jugaba al tenis, viajaba por Europa, participaba en la vida social.

La aristocracia india copiaba sus saris.

Años después, Vogue la nombraría una de las mujeres más bellas del mundo.


Su suegro la valoraba tanto que le permitió algo inédito:

llamarlo «papá».


Pero había una ausencia que crecía como una sombra.

Los hijos no llegaban.


En una sociedad donde el valor de la mujer se medía por la maternidad, Nilüfer se sentía incompleta.

Esperanza. Médicos. Consultas.

Hasta que los médicos franceses le dijeron la verdad.


Sabía que tarde o temprano perdería incluso al hombre que amaba.


Entonces tomó una decisión:

convertir el dolor en acción.


Se dedicó a la beneficencia, a los derechos de las mujeres y a ayudar a los más pobres.

Tras la muerte de una joven sirvienta durante el parto, fundó en 1949 un hospital femenino en Hyderabad, que aún hoy lleva su nombre.

Se reunió varias veces con Mahatma Gandhi, escribió cartas llenas de humanidad a Jawaharlal Nehru.


Pero la tradición pesó más que el amor.

En 1948, su esposo tomó una segunda esposa.

Cuando los hijos nacieron de otra mujer, Nilüfer se marchó.


En 1951 dejó la India para no regresar jamás.

El divorcio llegó al año siguiente.


Era libre.

Y profundamente sola.


En Europa rechazó el cine, aunque Vogue la celebrara.

Más tarde apareció un amor inesperado: Edward Pope, exmilitar estadounidense, diplomático y guionista.

Se casaron en 1963.

Sin presión. Sin sombras.

Solo respeto y calma.


Vivieron en París durante 26 años.

Nilüfer murió en 1989, a los 73 años.


No fue madre.

Pero dejó hospitales.

Cartas.

Belleza.

Dignidad.


Como el nenúfar, no eligió el agua en la que nació.

Pero aun así, floreció.


Y eso fue suficiente.


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(Publicado en la red por"Comodidad")