sábado, 31 de enero de 2026

¡MÍO!

 ¡MÍO!



—¡Mío! ¡Mío! — grita sin cesar el grupo de gaviotas desde las rocas que asoman del agua.


—¡Ay, por favor, cerrad ya el pico! ¡Sois ratas con alas! —les contesta uno de los pelícanos posado en otra roca cercana. Ha cogido un cangrejo y, harto de la persistencia de las oportunistas, termina por lanzárselo para que lo dejen tranquilo y pueda escuchar a sus congéneres, que comentan el paradero de Nemo.


Es una de las palabras que antes aprendemos a decir de niños: mío.


Más adelante reforzamos ese sentido de la propiedad: mi casa, mis hijos, mi mujer, mi trabajo, mi dinero, mi vida…


La casa, de momento, es del banco si no vives de alquiler. Tus hijos volarán del nido. Tu mujer…, en fin, no dejes de mimarla a diario. ¿Tu trabajo? Jajaja, me desternillo. ¿El dinero?: mírate en el bolsillo, que puede que tengas un agujero bien gordo.


«…Y si caigo ¿qué es la vida? 

Por perdida ya la di, 

cuando el yugo de un esclavo

 como un bravo sacudí».


—Esclavo de tu existencia hasta que te libres de ese saco de huesos y alcances la única libertad posible. Mientras, no tienes nada. Nada te pertenece. Grábatelo a fuego. Asúmelo y deja ya de mirarte tanto el puñetero ombligo, que te vas a partir el cuello y antes subirás al cielo o te quedarás jorobeta de tanta codicia y ruindad.


—¿Me lo dices a mí? 


—¡Ponolosabeya! — ¿A quién si no? ¡Y no me vengas con peroesques!


—Vaya cómo nos hemos despertado esta mañana, ¿no?


—Tampoco es pa tanto. Un poquito de humildad sazonada con una pizca de realidad, chiquillo.


«Quién a Dios tiene, nada le falta».


—¡Ahí le has dado! Sin nada llegamos e igual nos iremos. Si ya lo sé. Y tanto que lo sé…


—Pues eso, tira palante y que no se te olvide: aquí estaré para recordarte que, al final, el cangrejo se escapó.


—Gracias, hermano.


Jaime Sabater Perales


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CHOQUE DE IMPERIOS: LOS INCAS CONTRA EL GRAN CHIMU

 CHOQUE DE IMPERIOS: LOS INCAS CONTRA EL GRAN CHIMU



Los Chimú y los Incas fueron dos civilizaciones antiguas que se desarrollaron en América del Sur. Los incas, centrados en los Andes, desde la ciudad del Cusco, forjaron un poderoso Estado, el Tahuantinsuyo, conocido por su ingeniería avanzada y su gobierno centralizado. Los chimú, establecidos a lo largo de la costa norte del actual Perú, tenían su capital en la gran ciudad de Chan Chan y destacaban en orfebrería e ingeniería hidráulica. Cuando hicieron contacto, a mediados del siglo XV, ambas potencias regionales se encontraban en pleno proceso de expansión territorial. Si bien los incas, tras una dura guerra, finalmente conquistaron a los chimú (alrededor de 1470), cada civilización aportó aspectos culturales y tecnológicos únicos a la región.


Algunos historiadores consideran el enfrentamiento entre ambas culturas, uno rústico y el otro más refinado, como un paralelo a lo ocurrido siglos antes en Europa, entre romanos y griegos.


Sobre éste conflicto escribe el arqueólogo e historiador John Rowe:


“El rey Cuismanco, de Cajamarca, hizo un vigoroso esfuerzo para organizar a sus súbditos y equipararse a su aliado Minchancaman; es muy probable que la expansión inca al norte fuese la razón de esta alianza; de todos modos, el monarca chimú envió refuerzos al mando de un príncipe de su propia casa para ayudar a Cuismanco. La expedición irresponsable del general Cápac Yupanqui –hermano de Pachacutec– había puesto frente a frente a los dos más grandes estados de los andes en una guerra abierta –se refiere a los estados Inca y Chimú–. La lucha en Cajamarca, fue muy recia y los hombres de Chimor se distinguieron, pero al final los invasores quechuas triunfaron, Cuismanco fue muerto y Cajamarca tomada”.


Posteriormente, le llegó su turno a los chimú, pero antes, como era la costumbre, el inca envío una embajada a Chan Chan requiriendo su sometimiento. La altiva respuesta del monarca chimú fue: “que los esperaba con las armas en la mano para morir en defensa de su patria, leyes y costumbres y que no quería nuevos dioses”.


Fue con la conquista del Gran Chimú que los rústicos incas adquirieron la pompa y gusto por el lujo que los españoles eventualmente llegarían a admirar.


☀️ En la parte superior: el ejército incaico, bajo las órdenes del principe Túpac Yupanqui, asedia la fortaleza chimú de Paramonga.


🌙 En la parte inferior, un contingente de tropas chimú o chimor, dirigidas por el general Querrotumi, se enfrentan a los invasores en el Valle del Santa.


Gracias por tu lectura y difusión 👍

El 31 de enero de 1736 murió Bruno Mauricio de Zabala

 El 31 de enero de 1736 murió Bruno Mauricio de Zabala Cortázar Churruca y Estarte, militar que ejerció como gobernador del Río de La Plata desde 1717 hasta 1734 y brevemente en forma interina en 1723 también como gobernador del Paraguay. Es considerado el fundador de la ciudad de Montevideo, capital de Uruguay.



Nació en el arrabal de Zabala, situado a las afueras de la villa de Durango (Vizcaya). Era hijo de Nicolás Ibáñez de Zabala, conocido en Durango como "el Gobernador", quien tras haber ejercido cargos en la administración del Virreinato del Perú había regresado a su localidad natal de Durango, con una buena fortuna y una destacada posición social. Nicolás fue alcalde de Durango en 2 ocasiones. A los 50 años de edad se casó con Catalina de Gortázar, que era 26 años más joven que él y de este matrimonio nació dos años más tarde, Bruno Mauricio de Zabala en 1682. Bruno Mauricio quedó huérfano de padre a los tres años de edad y pasó la niñez y adolescencia en su villa natal.


A los 19 años de edad comenzó una brillante carrera militar. Participó en la Guerra de Sucesión Española (1701-1713) en el bando de Felipe V. Fueron numerosos los hechos de armas en los que participó durante esta larga guerra: las Campañas de Flandes, el Sitio de Gibraltar (1704-1705), el Ataque de San Mateo y toma de Villarreal en el Maestrazgo, etc.. En el Sitio de Lérida (1707) perdió un brazo. En la Batalla de Zaragoza (1710) estando herido, cayó prisionero, pero logró fugarse.


Una vez finalizada la guerra y en recompensa por los servicios prestados, el nuevo monarca Felipe V ascendió al cargo de mariscal de campo a Bruno Mauricio de Zabala, antes de que hubiera llegado a cumplir los 35 años de edad. Además de eso fue nombrado gobernador y capitán general del Río de la Plata.


Fue el gobernador que más tiempo permaneció al frente de la Gobernación del Río de La Plata a lo largo de su historia, más de 16 años y medio. Tomó posesión de su cargo de gobierno en Buenos Aires el 11 de julio de 1717. La situación que encontró a su llegada era complicada. El Río de La Plata era una zona de fricción entre los intereses españoles, ingleses, franceses y portugueses. Aunque la Corona Española consideraba todo el territorio bajo su soberanía había perdido el control sobre la Banda Oriental. Piratas franceses habían ocupado Maldonado y Castillejos en la Banda Oriental y en virtud del Tratado de Utrecht España había tenido que devolver la Colonia del Sacramento, también en la Banda Oriental, a Portugal. Ingleses, franceses y portugueses hacían continuos saqueos y desembarcos en la zona. Las tropas españolas que debían repeler estos ataques mostraban un alto grado de relajación e indisciplina.


La primera tarea de Zabala fue revertir esta situación. En primer lugar consiguió desalojar a los franceses, tras luchar con ellos y capturar dos de sus buques. Para evitar que los franceses volvieran a asentarse en dicho lugar ordenó construir el Fuerte de San José. En cuanto a los portugueses no podía desalojarlos de la Colonia del Sacramento, ya que el Tratado de Utrecht los amparaba, pero si evitar que su influencia se extendiera por el resto de la Banda Oriental. En 1717 fue nombrado capitán general del Río de la Plata, donde reprimió la piratería y se enfrentó a los portugueses, que se querían adueñar de la ribera oriental de La Plata. Para defender la zona de los ataques de Portugal, levantó un fuerte en 1723, que se convirtió en el núcleo que daría origen a la ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo, la futura capital de Uruguay. También fue nombrado capitán general de Chile en 1731, aunque no llegó a tomar posesión del cargo.A finales de 1723 unos 300 soldados de infantería de la Armada Portuguesa, procedentes de Río de Janeiro, desembarcaron en el puerto de Montevideo y comenzaron a fortificar en la bahía. Enterado de este hecho, Zabala se puso al frente de una flotilla de tres naves que partió de Buenos Aires hacia Montevideo con intención de desalojar a los portugueses. Los portugueses, en inferioridad numérica decidieron retirarse. Zabala decidió proseguir con la fortificación de Montevideo y dejó una guarnición de diez cañones, doce soldados españoles y mil indios para defender la plaza. El 20 de diciembre de 1724 se confeccionó un padrón de habitantes y, finalmente, el 24 de diciembre se trazó un plano delineatorio y se la designó como San Felipe de Montevideo, nombre que posteriormente sería abreviado en Montevideo. Fue en honor al Rey de España Felipe V. Con el tiempo como se celebraba la fiesta de San Felipe y Santiago, terminó como si hubiera sido fundada Montevideo con esos dos nombres. Según el padrón oficial, en sus orígenes estuvo compuesta por cincuenta familias de origen canario. Más 1000 tapes (guaraníes) a los que posteriormente se sumarán africanos de origen bantú como esclavos. En diciembre de 1726, Montevideo adquirió el estatus de ciudad, por lo que Bruno Mauricio de Zabala es considerado generalmente como el fundador de la futura capital del Uruguay.


En 1725 el virrey del Perú ordenó a Zabala que sofocara la rebelión denominada como Segunda revolución comunera de Paraguay, que lideraba José de Antequera y Castro en Asunción. Zabala fue comisionado por el virrey para que acudiera a Asunción, apresara al gobernador Antequera y nombrara un nuevo gobernador del Paraguay. Zabala formó un ejército en Misiones con contingentes de indios tapes y se presentó al frente del mismo el 29 de abril de 1725 en Asunción. Su mera presencia bastó para Antequera huyera y Zabala entró sin resistencia en la ciudad asumiendo de forma interina la autoridad de la gobernación. El 4 de mayo nombró como nuevo gobernador a Martín de Barúa antes de regresar a Buenos Aires.


La revolución comunera del Paraguay no acabó sin embargo con la intervención de Zabala, ya que volvió a azuzarse en 1731 cuando llegó a Asunción la noticia de que Antequera y Juan de Mena, líderes huidos de la revuelta habían sido condenados a muerte y ejecutados en Lima. Los comuneros volvieron a alzarse en armas y en un enfrentamiento armado en 1733 acabaron con la vida del recién nombrado gobernador del Paraguay, Agustín de Ruiloba.


Mientras tanto, por su brillante desempeño al frente del Río de La Plata, Zabala había sido ascendido a teniente general de los Reales Ejércitos y Caballero de la Orden de Calatrava. En 1734 se le premió siendo nombrado Capitán General del Reino de Chile. Miguel de Salcedo le sustituyó como Gobernador del Río de la Plata en 1734. Sin embargo, antes de posesionarse en su cargo en Chile, le fue encomendada la tarea de acabar definitivamente con el levantamiento comunero paraguayo.


Zabala tuvo que acudir por segunda vez desde Buenos Aires a Paraguay para sofocar una rebelión. En esta ocasión la campaña fue mucho más dura y penosa. Asumió el gobierno del Paraguay por segunda vez y en 1735 Zabala venció finalmente a los comuneros en Tavapy. Zabala logró pacificar la provincia no sin implantar medidas extremas como la ejecución o destierro de varios líderes comuneros, la derogación de la Real Provisión de 1538, la prohibición de cualquier junta en la provincia, etc.


Una vez cumplida su misión, cuando regresaba a Buenos Aires en barco, para trasladarse desde ahí (a caballo) a Santiago de Chile, sufrió un ataque cerebrovascular que acabó con su vida a los 53 años. Este hecho se produjo en la aldea y puerto de San José Mí (actual pueblo de Ayolas, en la orilla norte del río Paraná), en la actual Paraguay.

Concepción Arenal

 El 31 de enero de 1820 nació en la ciudad gallega de Ferrol Concepción Arenal, escritora, abogada, pensadora, periodista, poeta y luchadora por la igualdad de la mujer. Su frase más célebre será: "Odia el delito y compadece al delincuente", que resume su visión de los delincuentes como el producto de una sociedad reprimida y represora.



Además es considerada la precursora del Trabajo Social en España. A lo largo de su vida y obra denunció la situación de las cárceles ("Abrid escuelas y se cerrarán cárceles"), la miseria en las casas de salud o la mendicidad y la condición de la mujer en el siglo XIX, en la línea de las sufragistas femeninas decimonónicas, y las precursoras del feminismo.


Desde joven había declarado su deseo de ser abogada. A los veintiún años de edad, para poder ingresar como oyente en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid tuvo que disfrazarse de hombre, se cortó el pelo, vistió levita, capa y sombrero de copa. Al descubrirse su verdadera identidad intervino el rector. Tras un examen satisfactorio fue autorizada a asistir a las clases. Vestida también de hombre, Concepción, de ideas liberales y progresistas participó en tertulias políticas y literarias, y colaboró en el periódico La Iberia.


Concepción Arenal es una de las pioneras del feminismo en España. En sus obras critica las teorías que defendían la inferioridad de las mujeres basada en razones biológicas. Su posición es la de defender el acceso de las mujeres a todos los niveles educativos:


"Es un error grave y de los más perjudiciales, inculcar a la mujer que su misión única es la de esposa y madre [...]. Lo primero que necesita la mujer es afirmar su personalidad, independientemente de su estado, y persuadirse de que, soltera, casada o viuda, tiene derechos que cumplir, derechos que reclamar, dignidad que no depende de nadie, un trabajo que realizar e idea de que es cosa seria, grave, la vida y que si se la toma como un juego, ella será indefectiblemente un juguete."


Concepción Arenal. "La educación de la Mujer"

♠♣ LOS REYES DE LA BARAJA ♥♦

 ♠♣ LOS REYES DE LA BARAJA ♥♦



El origen de las cartas o naipes es incierto, y aunque se tienen registros de su empleo en China desde el siglo X, también los persas, árabes e hindúes reclaman ser los creadores de dicho juego. No fue, hasta el siglo XIV que estas llegaron a Europa, introducidas por los árabes, a través de los reinos cristianos de España, aunque también se dice que fueron llevadas por los cruzados y entraron a través de Italia. La primera versión puede apoyarse en que la baraja occidental más antigua sea la llamada española y que los palos de la baraja árabe eran monedas, copas, cimitarras y bastones, que evolucionarían después a oros, copas, espadas y bastos.


Creada en el siglo XV aproximadamente, la baraja francesa ha sido objeto de diferentes estudios por sus atrapantes figuras. Inicialmente podríamos afirmar que destacan los cuatro reyes del mazo de cartas, pues cada uno representa a una figura histórica.


♠ El de Picas sería el rey David. El mismo es universalmente reconocido por haber sido rey de Judea e Israel. Muy mencionado sobre todo en los pasajes bíblicos, y venerado en las religiones cristiana, judía y musulmán.


♣ El de Tréboles es el mítico Alejandro Magno, reconocido como el mayor conquistador de la antigüedad. Nacido en Macedonia, fue quien continuó la campaña de su padre Filipo II y consagraría una de las mayores gestas de la historia al invadir territorio persa. Con una velocidad extraordinaria y a tan corta edad, Alejandro aplastaría a los persas y controlaría un territorio que iba desde Grecia hasta la India.


♦ El de Diamantes es Julio César. Hubo un debate bastante profundo sobre si se trataba de César o el primer emperador romano, Augusto, aunque las fuentes indican que se hacía referencia en realidad a Julio César. Sea por su condición de político destacado, por su maestría dentro de los campos de batalla o por su sueño de consolidar un Imperio para Roma.


♥ El de Corazones es Carlomagno. El célebre monarca franco, considerado por muchos como el primer gran monarca europeo de la Edad Media solía ser notablemente engrandecido en tiempos de la Baja Edad Media y luego en los inicios de la modernidad.


Gracias por tu lectura 👍


📖 Fuentes:

Cowboys Full: The Story of Poker (James McManus)

History of Playing Cards (Roger Tilley)

Esuatini es la última monarquía absoluta de oficial en 2018

 🇸🇿 Esuatini es la última monarquía absoluta de  oficial en 2018 para celebrar el 50 aniversario de su independencia.


Es un reino pequeño donde la tradición manda, famoso por la ceremonia anual Umhlanga (Danza de los Juncos), donde miles de mujeres solteras bailan frente al rey. 👑🌾🦁


​✨ Características de Esuatini:

​• Ubicación: África Austral; nación sin salida al mar, rodeada casi completamente por Sudáfrica, excepto por una pequeña frontera oriental con Mozambique. 🌍

• Capital: Tiene dos: Mbabane (administrativa y judicial) y Lobamba (capital real y legislativa, donde vive la Reina Madre). 🏙️

• Población: Aprox. 1.2 millones de habitantes, en su mayoría de etnia suazi. 👥

• Idioma: Suazi (siSwati) e Inglés (oficiales); el suazi es una lengua bantú famosa por sus sonidos de "clic". 🗣️

• Moneda: Lilangeni (SZL), que está fijada al par (1:1) con el Rand sudafricano, el cual también se acepta en el país. 💵

• Economía: Curiosamente, una de sus mayores exportaciones es el concentrado de Coca-Cola (la planta suministra a gran parte de África), además del azúcar de caña. 🥤

• Geografía: A pesar de su tamaño, es muy variado: va desde las montañas frescas del Highveld al oeste hasta las sabanas calurosas del Lowveld al este. ⛰️

#historiasdelmundo

JOSÉ RUIZ HUIDOBRO ORGANIZADOR DEL EJÉRCITO FEDERAL Y FIGURA SILENCIADA

 JOSÉ RUIZ HUIDOBRO


ORGANIZADOR DEL EJÉRCITO FEDERAL Y FIGURA SILENCIADA


Por Revisionismo Historico Argentino 


NACIMIENTO, ORIGEN Y FORMACIÓN CASTRENSE


José Ruiz Huidobro nació en Madrid en 1802, en el seno de una familia de hidalguía militar. Era sobrino del teniente general de la Real Armada Pascual Ruiz Huidobro, gobernador de la Plaza de Montevideo y jefe del Apostadero Naval del Río de la Plata durante las invasiones inglesas. Muy joven ingresó al ejército español, donde recibió una sólida educación castrense de línea, formación que lo distinguiría durante toda su carrera y lo convertiría en una rareza dentro del mundo de las montoneras rioplatenses.


Hacia 1819 llegó a América incorporado al Batallón Numancia, con el cual actuó en el Virreinato de Nueva Granada y luego en el Perú. En 1820, siendo teniente, se produjo el paso de ese cuerpo a la causa independentista como consecuencia directa de la acción política y militar de José de San Martín y de su magistral guerra de zapa. A diferencia de otros relatos edulcorados, el Numancia no fue un regimiento improvisado ni una masa sin conciencia: fue un cuerpo de línea que cambió de bando por convicción y cálculo histórico.


En 1822 pidió la baja y se estableció en Chile, en la villa de Los Andes. Desde allí cruzó la cordillera en 1825 y se radicó en Mendoza, acompañado de su esposa Petrona Godoy y una hija pequeña, alojándose en la casa de su tía política María Josefa Morales de los Ríos, viuda del general Pascual Ruiz Huidobro, fallecido en esa ciudad en 1813.


EL OFICIAL EUROPEO EN LA SOCIEDAD CUYANA


Ruiz Huidobro era un hombre de figura arrogante, maneras distinguidas, trato cortés y sociable, con gustos refinados y alguna instrucción literaria poco común para la época. Estas cualidades le granjearon una rápida aceptación en la sociedad mendocina. Frecuentó reuniones sociales, se destacó como bailarín y conversador, y despertó simpatías genuinas por su carácter accesible.


Durante un tiempo intentó ganarse la vida en el teatro. Organizó cuadros filodramáticos, actuó, dirigió y se desempeñó como empresario, instalando una sala en el cuartel de los Olivos. Durante dos años obtuvo aplausos, prestigio y dinero, alcanzando una posición holgada. Pero el hastío y la vocación profunda por la vida militar lo empujaron a regresar a las armas, en una época en que, como él mismo demostraría, a veces era necesario hacer cualquier cosa para ganarse el pan sin renunciar al honor.


DEL TEATRO A LA GUERRA CIVIL


Cuando el general José Félix Aldao recibió la orden de organizar un regimiento de caballería denominado Auxiliares de los Andes, destinado a apoyar a Juan Facundo Quiroga en la lucha contra el general José María Paz, Ruiz Huidobro fue incorporado con el grado de capitán. De inmediato se reveló como un organizador excepcional. Su foja de servicios dejó constancia de que cumplió sus deberes con reconocida inteligencia y ejemplar conducta militar.


Actuó como parlamentario de Quiroga ante la guarnición de Córdoba antes de la rendición de la ciudad el 21 de julio de 1829. Participó en la represión de disturbios en Mendoza, combatió en El Pilar y contuvo el saqueo de la ciudad, fusilando salteadores, gesto que revela su concepción disciplinada y no demagógica del poder militar. En La Tablada ostentaba ya las presillas de sargento mayor y, tras la batalla, Quiroga lo ascendió a comandante.


ORGANIZADOR DEL EJÉRCITO FEDERAL


Después de La Tablada y de la derrota posterior en Oncativo, Quiroga comprendió que no podía enfrentar a Paz con tropas irregulares. En esa tarea decisiva de transformar montoneras en ejército, Ruiz Huidobro fue clave. Durante meses disciplinó al regimiento Auxiliares de los Andes hasta convertirlo en un cuerpo modelo, armado con sable, carabina y lanza, uniformado de azul, con una instrucción y cohesión desconocidas hasta entonces en las fuerzas federales.


Acompañó a Quiroga en su retirada a Buenos Aires y se convirtió en su hombre de mayor confianza. En los campamentos de Manantiales, Ramallo, Areco y Pergamino organizó tropas formadas por ex presidiarios, gauchos y voluntarios, logrando en tiempo récord una fuerza eficaz. En febrero de 1831 ya revistaba como coronel.


LA GRAN CAMPAÑA DE 1831


Como segundo de Quiroga, participó en la toma de Río Cuarto, en la derrota y muerte de Pringles, en la caída de Videla Castillo en Mendoza y en la recuperación de La Rioja. En la batalla del Rodeo de Chacón y luego en la entrada triunfal a Mendoza, su figura adquirió relieve propio. Finalmente, en La Ciudadela, el 4 de noviembre de 1831, al frente de la caballería federal, fue una de las figuras decisivas de la jornada que liquidó al último ejército unitario. Por su actuación fue ascendido a general en el campo de batalla y recibió un premio en dinero. Buenos Aires le reconoció luego el grado de coronel mayor.


JEFE DE LA DIVISIÓN DEL CENTRO Y LA CAMPAÑA AL DESIERTO


Designado por Quiroga como jefe de la División del Centro en la campaña al Desierto de 1833, Ruiz Huidobro condujo cerca de mil hombres, enfrentando a las fuerzas de Yanquetruz en el combate de Las Acollaradas. Allí demostró condiciones excepcionales para el mando en jefe, derrotando a una numerosa indiada tras seis horas de combate. Sin embargo, la falta de agua, caballos y recursos obligó a la retirada.


En este contexto se produjo su enfrentamiento político con los hermanos Reynafé. Usado como instrumento por Quiroga para presionar al poder cordobés, Ruiz Huidobro quedó atrapado en una maniobra que fracasó y lo convirtió en chivo expiatorio. Juzgado en Buenos Aires, fue finalmente sobreseído, declarándose que no había desmerecido el concepto ganado en el ejército ni en las provincias, y que su honor permanecía intacto.


RETIRO, LEALTAD Y MUERTE


Tras el asesinato de Facundo Quiroga en 1835, Ruiz Huidobro se retiró progresivamente de la vida pública. Fue reincorporado brevemente y participó en la defensa de Buenos Aires ante la invasión de Lavalle en 1840. Falleció en Buenos Aires el 30 de enero de 1842. Fue sepultado en la bóveda de Juan Facundo Quiroga en el Cementerio de la Recoleta, como testimonio final de una lealtad sin fisuras.


José Ruiz Huidobro fue un soldado de línea en tiempos de montoneras, un organizador implacable en medio del caos, un hombre de mundo y de guerra. Instrumento decisivo de Quiroga, y uno de los factores centrales que empujaron el drama político que culminó en Barranca Yaco, su figura permanece incómoda para la historiografía liberal, precisamente porque no encaja en el molde del caudillo bárbaro ni del militar improvisado. Fue, en esencia, un profesional de la guerra en una patria que todavía se estaba haciendo a los golpes.


MEMORIA HISTÓRICA, SILENCIOS Y DISTORSIONES


La figura de José Ruiz Huidobro ha sido sistemáticamente minimizada por la historiografía liberal, incómoda frente a un personaje que rompe varios de sus esquemas preferidos. No fue un caudillo bárbaro ni un improvisado de lanza y chiripá, pero tampoco un héroe liberal de academia. Fue un militar profesional formado en Europa que eligió el bando federal y puso su saber técnico al servicio de un proyecto político enfrentado al centralismo porteño y a la hegemonía doctrinaria unitaria.


Su cercanía con Facundo Quiroga lo condenó doblemente: primero al silencio y luego a la sospecha. Para la historia escrita desde Buenos Aires, resultaba inadmisible admitir que detrás del caudillo había organización, disciplina, planificación y cuadros capaces. Reconocer a Ruiz Huidobro es reconocer que el federalismo no fue mera montonera ni simple desorden, sino también ejército, conducción y proyecto.


No es casual que su nombre sobreviva más en la geografía que en los manuales. La localidad cordobesa de Villa Huidobro testimonia una memoria popular que resistió al relato oficial, ese mismo relato que prefirió reducir la tragedia de Barranca Yaco a una anécdota criminal, ocultando las responsabilidades políticas estructurales y el clima de guerra civil que la hizo posible.


Ruiz Huidobro no fue un santo ni un conspirador de opereta. Fue un hombre de su tiempo, con ambiciones, lealtades y límites, pero también con una coherencia poco común: permaneció fiel a Quiroga hasta después de su muerte y nunca renegó del bando que había elegido. Esa fidelidad, en la Argentina del siglo XIX, se pagaba caro.


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Titular: Damian Leandro Zanni


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Hola, soy tu muela del juicio y quiero contarte qué pasa si no me extraes

 Hola, soy tu muela del juicio y quiero contarte qué pasa si no me extraes...



Muchos se preguntan: “Si no me duele, ¿para qué me la saco?”


Pero yo, tu muela del juicio, puedo generar complicaciones silenciosas que avanzan sin dar señales… hasta que ya es demasiado tarde.


Hoy te cuento qué puede ocurrir si decides no extraerme cuando el dentista ya te lo recomendó.


🔹 Daño a otras piezas dentales

Si estoy inclinada, puedo presionar al molar de adelante.

Esto puede desgastarlo, moverlo, fracturarlo o incluso provocar caries difíciles de tratar por el espacio tan reducido.


🔹 Infecciones repetitivas (pericoronitis)

Cuando no consigo salir por completo, queda un espacio donde se juntan bacterias y restos de comida.

Eso puede causar inflamación, dolor intenso, mal aliento y dificultad para abrir la boca.


🔹 Apiñamiento dental

Aunque no siempre soy la causa principal, mi presión puede contribuir a que los dientes se muevan, especialmente en personas que ya usaron ortodoncia.


🔹 Quistes o tumores benignos

Si estoy impactada, puedo desarrollar quistes alrededor de la raíz.

Si no se detectan a tiempo, pueden destruir hueso y desplazar los dientes.


🔹 Dolor de mandíbula o problemas al comer

Si empujo estructuras cercanas, puedes notar dolor al masticar, inflamación e incluso molestias en la articulación temporomandibular.


🔹 Caries difíciles de tratar

Soy muy complicada de limpiar.

Si se produce una caries en mí, muchas veces no se puede reparar y termina infectándose o causando dolor.


💬 Entonces… ¿siempre hay que extraerlas?

No siempre.


Pero si tu dentista u odontólogo maxilofacial ya indicó extraerme, es porque observó signos de impacto, riesgo de infección o daño en dientes vecinos.


La mejor decisión es revisarlo a tiempo.


Yo soy la Dra. Pau Zúñiga y ahora cuéntame si aún tienes tus muelas del juicio 👩🏻‍⚕️


#MuelasDelJuicio #Medicina #SaludBucal #DraPauZúñiga #Prevención

28 de enero de 1808: Brasil deja de ser una colonia y se convierte en metrópoli del Imperio Portugués.

 28 de enero de 1808: Brasil deja de ser una colonia y se convierte en metrópoli del Imperio Portugués.



Huyendo de la invasión de Napoleón a Portugal, la Familia Real Portuguesa llegó a la ciudad de Salvador, antigua capital de Brasil (hasta 1763), el 22 de enero de 1808. Seis días después, aún en la ciudad, Su Alteza Real D. Juan, Príncipe de Brasil, regente de la monarquía portuguesa en nombre de su madre, la reina D. María I —conocida como la piadosa o la loca debido a su devoción religiosa y a su esquizofrenia—, firmó el Decreto de Apertura de los Puertos a las Naciones Amigas, poniendo fin de facto al estatus de Brasil como colonia portuguesa.


De manera semejante a las colonias españolas, el Brasil portugués, llamado Estado de Brasil, solo podía comerciar con la metrópoli. A diferencia de las colonias españolas, sin embargo, Brasil no poseía prensa propia, industria ni instituciones de instrucción pública más allá de lo básico (con una excepción: la Real Academia Militar, fundada en 1792 en Río de Janeiro). Esto cambió con el decreto de D. Juan: se fundaron los primeros periódicos de Brasil, las primeras fábricas industriales, instituciones de educación superior, bancos públicos, la Guardia Real de Policía, entre otros. En una reversión única en la historia mundial, la colonia se convirtió en metrópoli y Río de Janeiro pasó a ser la capital del Imperio Portugués. No obstante, el estatus oficial de Brasil quedó incierto: era de facto la metrópoli, gozaba de derechos, garantías y prerrogativas exclusivas de esta, pero mantuvo la denominación colonial de Estado de Brasil y seguía siendo parte integral del Reino de Portugal; sus reyes continuaban siendo los Reyes de Portugal.


Esto cambió en 1815. Con la derrota definitiva de Napoleón, la Familia Real podría haber regresado a Europa; sin embargo, el Príncipe Regente decidió no hacerlo y anunció en el Congreso de Viena, con el apoyo y estímulo del príncipe von Metternich, ministro principal del Imperio Austríaco, que su corte permanecería en Brasil. Este era un proyecto antiguo: desde el reinado de D. Sebastián I, en el siglo XVII, se consideraba trasladar la corte a Brasil, y en 1762, ante un avance español que casi alcanzó Lisboa, dicha transferencia llegó a ponerse en práctica antes de ser abortada. Para justificar la permanencia de la corte en Brasil, el Príncipe Regente elevó el país al estatus y nombre de Reino de Brasil, en pie de igualdad jurídico-administrativa con el Reino de Portugal y de los Algarves; ambos países formarían un Estado llamado Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarves. D. María I, reina de Portugal desde 1777, pasó a ostentar también el título de Reina de Brasil. Ambos títulos fueron heredados por su hijo D. Juan tras su muerte al año siguiente.


Portugal y Brasil contaban cada uno con su propio gobierno: Portugal bajo una regencia con ministros propios, y Brasil bajo el Rey, también con ministros propios, que teóricamente podían prevalecer sobre las decisiones del gobierno regencial en Portugal.


Tras 13 años en Brasil, sin embargo, en 1821 la Familia Real Portuguesa se vio obligada a regresar a Portugal debido a la Revolución de Oporto, iniciada el año anterior, que impuso una monarquía constitucional, despojando al Rey de la abrumadora mayoría de sus poderes y concentrando la autoridad en las llamadas Cortes Generales y Extraordinarias de la Nación Portuguesa, formadas por diputados elegidos mayoritariamente en Portugal, pero también en Brasil, representando a ambos reinos. El Rey, D. Juan VI, ordenó no obstante a su hijo y heredero, D. Pedro, Príncipe Real, permanecer en Brasil y lo nombró Príncipe Regente para gobernar el Reino de Brasil en su nombre. Sin embargo, tras la partida del monarca, las Cortes portuguesas comenzaron a exigir también el regreso del Príncipe Heredero y a desautorizar las decisiones político-administrativas del gobierno brasileño, como, por ejemplo, ordenar que los tribunales provinciales respondieran directamente al gobierno de Lisboa y no al de Río de Janeiro. Incluso enviaron tropas para coaccionar al Príncipe D. Pedro a regresar, sin éxito, e intentaron en más de una ocasión disolver el gobierno regencial autónomo de Brasil. Simultáneamente, las Cortes ignoraban y, en ocasiones, incluso coaccionaban a los diputados brasileños para que no participaran en sus sesiones. Su objetivo final: reducir el Reino de Brasil nuevamente a su condición de colonia.


Hasta que, en 1822, tras más de un año de negociaciones y actos de desobediencia por parte del gobierno brasileño frente a las Cortes portuguesas, la independencia llegó no como un deseo, sino como el último recurso para mantener la autonomía política y económica concedida por Su Majestad el Rey. Siguiendo el consejo de su padre —quien le dijo que, si Brasil se separaba de Portugal, debía ser él quien reinara—, el Príncipe D. Pedro proclamó la independencia de Brasil. No depuso a su padre, quien continuó siendo rey del Brasil independiente por poco más de un mes, hasta que D. Pedro aceptó finalmente una petición escrita, con firmas recogidas de representantes de las cámaras municipales de todas las provincias, para que asumiera el trono de Brasil como Emperador Constitucional y Defensor Perpetuo, convirtiéndose así en D. Pedro I, primer soberano del Imperio de Brasil. 


Pintura: Rey D. Juan VI con el Decreto de Apertura de Puertos en Salvador, Brasil, 1808.