Hola, soy tu muela del juicio y quiero contarte qué pasa si no me extraes...
Muchos se preguntan: “Si no me duele, ¿para qué me la saco?”
Pero yo, tu muela del juicio, puedo generar complicaciones silenciosas que avanzan sin dar señales… hasta que ya es demasiado tarde.
Hoy te cuento qué puede ocurrir si decides no extraerme cuando el dentista ya te lo recomendó.
🔹 Daño a otras piezas dentales
Si estoy inclinada, puedo presionar al molar de adelante.
Esto puede desgastarlo, moverlo, fracturarlo o incluso provocar caries difíciles de tratar por el espacio tan reducido.
🔹 Infecciones repetitivas (pericoronitis)
Cuando no consigo salir por completo, queda un espacio donde se juntan bacterias y restos de comida.
Eso puede causar inflamación, dolor intenso, mal aliento y dificultad para abrir la boca.
🔹 Apiñamiento dental
Aunque no siempre soy la causa principal, mi presión puede contribuir a que los dientes se muevan, especialmente en personas que ya usaron ortodoncia.
🔹 Quistes o tumores benignos
Si estoy impactada, puedo desarrollar quistes alrededor de la raíz.
Si no se detectan a tiempo, pueden destruir hueso y desplazar los dientes.
🔹 Dolor de mandíbula o problemas al comer
Si empujo estructuras cercanas, puedes notar dolor al masticar, inflamación e incluso molestias en la articulación temporomandibular.
🔹 Caries difíciles de tratar
Soy muy complicada de limpiar.
Si se produce una caries en mí, muchas veces no se puede reparar y termina infectándose o causando dolor.
💬 Entonces… ¿siempre hay que extraerlas?
No siempre.
Pero si tu dentista u odontólogo maxilofacial ya indicó extraerme, es porque observó signos de impacto, riesgo de infección o daño en dientes vecinos.
La mejor decisión es revisarlo a tiempo.
Yo soy la Dra. Pau Zúñiga y ahora cuéntame si aún tienes tus muelas del juicio 👩🏻⚕️
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