lunes, 4 de mayo de 2026

Diccionario canario

 

Diccionario canario

- Afilador: sacapuntas. “Utiliza el afilador con ese lápiz, que ya casi no tiene punta”.

- Aguaviva: medusa. "El otro día me picó un aguaviva en la playa".

- Alegar: para los canarios también significa “hablar”. “Déjate de alegar, que estás en una biblioteca”.

- Alongar(se): asomar(se). “No te alongues tanto a la ventana, que te puedes caer”.

- Añurgar(se): atragantar(se). “No te comas el gofio solo, que te añurgas”.

- Arrayar(se): apuntar(se) un punto. “Bien jugado, arráyate un millo”.

- Arrojar: además del resto de acepciones, también lo entendemos como “vomitar”. “Me sentó mal el almuerzo, creo que voy a arrojar”.

- Asadero: barbacoa. “Organizamos un asadero para celebrar su cumpleaños”.

- Baifo: (1) cabra. “Qué lindo el baifo”. (2) Írsele a uno el [baifo]: olvidársele a uno algo. “Se me fue el baifo, lo siento”.

- Basto: para un canario, significa exclusivamente “hortera”. “Eres un basto, no sabes vestir”.

- Belingo: fiesta. "Se fue de belingo y aún no ha vuelto".

- Bicho: expresión usada sobre todo en el norte de Gran Canaria parecida a “chacho/a”. “Bicho, no le metes un gol a nadie”.

- Birilar: eliminar a alguien en el juego "balón prisionero". "¡Birilado!".

- Birilé: nombre del juego "balón prisionero" en Canarias. "Nos encantaba jugar al birilé en educación física".

- Biruje: frío muy intenso. “Esta mañana hace mucho biruje”.

- Bizcochado: tostado. Hace referencia, sobre todo, al pan tostado. “Me encanta el pan bizcochado con mantequilla”.

- Bobomierda: tonto. “Chacho, tío, no seas bobomierda”.

- Boliche: canicas. “Siempre ganaba cuando jugábamos al boliche”.

- Boquino: persona que come mucho. “Víctor es un boquino, no lo invites más”.

- Botadón: algo sorprendente. “Qué botadón, ¿te enteraste?”.

- Botarse: pasarse. “Te botaste haciendo de comer”.

- Buche: significa también “trago”. “Dame un buche de agua, que tengo sed”.

- Burgado: caracol; a veces también hace referencia a un moco. “Qué bueno estaba ese burgado”.

- Cachetada/Cachetón: palmada en la cara. “Me dio un cachetón que me dejó loco”.

- Calufo/a: calor. “Hace un calufote… estamos como a 40 grados”.

- Cambar: torcer. “Ese cuadro está cambado, enderézalo”.

- Canarión/a: de la isla de Gran Canaria. “Soy canarión, nací en Gran Canaria”.

- Canelo: marrón. “Ese perro es de color canelo”.

- Cañita: pajita (de beber). “Se bebió el zumo con la cañita”.

- Cayado: piedra. “Le tiró un cayado a la cabeza”.

- Chacho/a: expresión canaria diminutiva de “muchacho/a”, que muchas veces se usa para expresar disgusto. “Chacho, déjame en paz”.

- Chafalmeja: persona algo descuidada en algún sentido; a veces también se usa a modo cariñoso. “Eres un chafalmeja, siempre vas vestido como un vagabundo”.

- Chicharrero: de la isla de Tenerife. “Aday es chicharrero, nació en Tenerife”.

- Chico/a: usado también como sinónimo de “pequeño”. “No lo veía desde que era chico”.

- Chinijo/a: niño/a pequeño/a; solamente se dice en la isla de Lanzarote. "Qué gracioso el chinijo".

- Chiquito/a: se suele usar en lugar de “vaya”, muchas veces hace referencia a algo grande. “Chiquita pesada, no se calla ni debajo del agua”.

- Chocho: altramuz. “Me encantan los chochos”.

- Coneja: brecha en la cabeza. “Se abrió una coneja con ese golpe”.

- Conejero/a: de la isla de Lanzarote. “Laura es conejera, nació en Lanzarote”.

- Chola: (1) esclavas (zapatillas). “Ponte las cholas y vamos a la playa”. (2) Pene. “Me duele la chola”.

- Chupa: chupete. “Ponle la chupa al bebé”.

- Cochino: significa también “cerdo” (animal). “Se está comiendo un bocadillo de cochino”.

- Cuerada: paliza. “Chiquita cuerada le pegué jugando al FIFA”.

- Desinquieto: inquieto. “Es un niño muy desinquieto; no para”.

- Embostar(se): empachar(se). “Comí demasiado, estoy embostado” 

- Emboste: empacho. "Chiquito emboste, ya no me cabe nada más".

- Empenar(se): desviar(se) algo que no debe estarlo. “La puerta se empenó, por eso no cierra bien”.

- Enchumbar(se): mojar(se) mucho. “¿Está lloviendo? Estás enchumbado”.

- Enralar(se): cuando una persona se llena de euforia y se acelera. “Se enraló, a ver si se tranquiliza”.

- Enyescar: comer; el verbo está en un cierto desuso, pero “enyesque” sí se usa más. “Voy a enyescar, que tengo hambre”.

- Escachar: aplastar. “Qué buenos están los plátanos escachados”.

- Fatiga: para los canarios no es tanto “cansancio”, sino más bien “mareo”. “Siempre que voy en barco me dan fatigas”.

- Fatigar(se): marear(se). “Me fatigué en el coche cuando fuimos por la carretera de la Aldea”.

- Fechar: cerrar una puerta con fechillo. “Fecha la puerta, que no entre nadie”.

- Fechillo: cerrojo. “Se rompió el fechillo de mi puerta”.

- Fleje: es el equivalente a “mazo” (muy, mucho/a). “Hay fleje (de) niñas en mi clase”.

- Fonil: embudo. “Déjame el fonil, por favor”.

- Fuerte: ver “chiquito/a”. “Fuerte frío hace”.

- Fos: expresión que declara mal olor. "¡Fos, qué mal huele!"

- Gajo: golpe o caída. “Chiquito gajo se metió el otro día con la bici”.

- Geito: tener [geito] es ser habilidoso en algo. “Tiene mucho geito conduciendo”.

- Godo: peninsular; a veces se usa a modo despectivo. “¡Godo tenías que ser!”

- Gofio: mezcla de granos de centeno, trigo y millo (maíz) tostados y molidos a la piedra muy comúnmente consumido en Canarias con el que se elaboran multitud de postres. “Me gustan mucho el gofio escaldado y las pellas de gofio”.

- Gomero: aparte de ser el habitante de la isla de La Gomera, es el equivalente al lepero en el ámbito de los chistes. "¿Qué hace un gomero en una barca en medio del mar con un imán gigante? Ir a El Hierro".

- Guagua: autobús. “Date prisa, que se nos escapa la guagua”.

- Guanche: aborígenes de la isla de Tenerife.

- Halar: tiene el mismo significado, pero en Canarias la “h” se suele pronunciar aspirada, como una “j”.

- Hartada: pasa lo mismo que con “halar”.

- Haya: hambre; en su pronunciación ocurre lo mismo que con "halar". "Tengo una haya...".

- Hocico: pasa lo mismo que con “halar”.

- Jeringar(se): fastidiar(se). “Jeríngate, no ganó tu equipo”.

- Jilorio: hambre. “Tengo mucho jilorio, necesito comer ya”.

- Laja: macarra. “Eres un laja”.

- Lambiar: lamer. “Lambió el bocadillo para no tener que darme un cacho”.

- Liña: cuerda donde se tiende la ropa. “Tiende la camiseta en la liña”.

- Losa: vajilla. “Friega la losa cuando acabes de comer”.

- Machango/a: (1) muñeco. “Le compró un machango por su cumpleaños”. (2) Pelele (insulto). “No me hables más, machango”.

- Machangada: tontería. “Lo que acabas de decir es una machangada”.

- Mago/a: hace referencia también a la persona de campo y suele ser con tono despectivo. “Es un mago, no sabe ni hablar”.

- Margullar: algo así como bucear. “Chiquita margullada se pegó”.

- Majorero/a: de la isla de Fuerteventura. “Esa chica es majorera, nació en Fuerteventura”.

- Maleta: los canarios usamos esta palabra, además, para referirnos a una mochila. “Siempre llevo los libros en la maleta”.

- Millo: maíz. “Me encanta el millo frito”.

- Mojo (picón): salsa típica de las islas, acompañamiento imprescindible de algunas comidas típicas del archipiélago. “Me encantan las papas arrugadas con mojo picón”.

- Momio/a: estado en el que se queda un alimento cuando se expone en exceso a la humedad. “Se me quedó el paquete de galletas abierto y ahora están todas momias”.

- Nife: cuchillo tradicional canario. “Estuve en Canarias y me compré un nife de recuerdo”.

- Ñoño: dedo del pie. “Tengo tanto frío que no me siento los ñoños”.

- Ños: expresión típica de Canarias que declara sorpresa. “¡Ños!, qué pasada tu coche”.

- Palique: charla entre amigos; a veces se usa en modo despectivo. “Estoy aquí, de palique con los chiquillos”.

- Paliquear: hablar; a veces se usa en modo despectivo. “Déjate de paliquear con la piba”.

- Papa: patata. “Me gustan mucho las papas sancochadas”.

- Papafrita: tonto/a (insulto), aunque muchas veces se usa en tono cariñoso. “Eres un papafrita, nunca me haces caso”.

- Papa arrugada: modo de cocinar la papa característico de las islas. “No le gustan nada las papas arrugadas”.

- Par: para un canario no tiene por qué significar “dos” (o sí); muchas veces es una cantidad indeterminada (generalmente baja). “Déjame un par de naranjas”.

- Pelete: ver “biruje”.

- Perenquén: lagarto típico del archipiélago. “Se metió un perenquén en mi cuarto”.

- Peyoso/a: genial. "Me encantan tus playeras, están todas peyosas".

- Pibe/a: (1) chico/a, muchacho/a. “Es buen pibe”. (2) en femenino, puede hacer referencia a una novia. “No puedo ir, quedé con la piba”.

- Piña: además de ser una fruta, (1) mazorca (de maíz). “Se comió una piña el otro día”. (2) Puñetazo. “Le dio una piña y lo tumbó”.

- Pita: claxon. “Le toqué la pita para que bajara”.

- Pollaboba: tonto (insulto). “Ese es un pollaboba, me cae fatal”.

- Puntal: aquel que se mete un punto, un ‘crack’. “Gracias por traérmelo, eres un puntal”.

- Queque: bizcocho (postre). “Hizo un queque y se le quedó buenísimo”.

- Ralentada: humedad. “Fuerte ralentada hay hoy”.

- (En)riscarse: caerse por un risco, barranco, etc. “Se enriscó con el coche”.

- Rodar(se): desplazar(se) hacia un lado. “Ruédate, para que quepamos todos”.

- Rosca: palomita de maíz en la isla de Gran Canaria; en Tenerife se dice “cotufa”. “Siempre que voy al cine compro roscas”.

- Rumbriento/a: oxidado. “La rueda de mi bici está rumbrienta”.

- Sacho: azada. “Coge el sacho y ayúdame un poco”.

- Sancochar: cocer. “Sancóchate un huevo”.

- Sancocho: plato típico a base de pescado saladopapas arrugadasbatata y mojo. “El día de Canarias solemos comer sancocho”.

- Solajero/a: sol constante e intenso. "Fuerte solajero, me estoy achicharrando".

- Sopladera: globo (el de las fiestas). “Pusimos sopladeras por toda la casa y le dimos una sorpresa por su cumpleaños”.

- Taponazo: darse un golpe contra algo. “Se dio un taponazo contra la pared”.

- Timple: instrumento musical típico de Canarias. “Esa chica sabe tocar el timple”.

- Tolete: (1) insulto, muchas veces en tono cariñoso, equivalente a “tonto”. “No seas tolete y vente con nosotros”. (2) Pene. “Se le vio el tolete”.

- Tollo: colleja. “Le metió un tollo por no estarse quieto”.

- Totorota: ver “tolete”.

- Traba: pinza. “Ahí tienes las trabas para que tiendas la ropa”.

- Trancar: cerrar. “Tranca la ventana, que hace frío”.

- Tupir: atascar. “El fregadero está tupido”.

- Virarse: responder agresivamente. “Se (le) viró cuando le insultó”.

- Volador: fuego artificial. “¡Mira, voladores!”.

- Zorrocloco: persona astuta. “Es un zorrocloco, siempre está al acecho”.

EL AFILADOR CALLEJERO EN EL RECUERDO

 

EL AFILADOR CALLEJERO EN EL RECUERDO

Este tipo de oficio, recuerdo de verlo en la Villa de La Orotava, cuando era un niño, allá por los años cincuenta del siglo XX, todos ellos partían desde la pensión El Suizo de la calle García Beltrán (su hogar), con su carro de una sola rueda, previstos de una correa que movía la piedra de amolar y sobre todo de un pito tipo flauta que llamaba a las puertas de los hogares de la Villa para realizar los trabajos correspondientes de afilar, todos tipos de cuchillo, tijera y demás.
El afilador con el tiempo transportaba su industria en una bicicleta o motocicleta, cuyos pedales o motor accionaban la rueda de amolar.
Modernamente, a lo largo del siglo XX, los afiladores urbanos tendieron a establecerse en locales situados dentro del recinto de los mercados o en la calle. Estos comercios solían tener una doble función, tanto lugar de trabajo para el afilado de herramientas de corte como punto de venta de las mismas. En la Villa de La Orotava nunca fueron una obsesión, puesto que las ferreterías muchas de ellas se convirtieron en este tipo de artesanía, que empezó en las calles.
El amigo del Barrio de La Vera del Puerto de la Cruz; JOSÉ PERAZA, remitió entonces (2014) estas notas: “… Oí el sonido del afilador, y me hizo recordar, aquellos días de mi infancia, en los que un hombre recorría las calles de mi barrio montado en bicicleta, quien iba tocando especie de una flauta, quien afilaba cuchillos, tijeras y otros. 

Pues pude hablar con don Antonio Fernández Pereira, persona que nación en la provincia de Orense, en 1937. Casado con doña Concepción, en el barrio de La Luz, en la parroquia de Nuestra Señora que lleva el mismo nombre (virgen de La Luz), del municipio de La Villa de La Orotava, quien recuerda el nombre del párroco que les dio el sacramento del matrimonio, este fue don José Ponte.

Comenta que su primer oficio fue el de Afilador de cuchillos, tijeras, tijeras de podar, machetes y otra serie de utensilios del oficio del campo y de las viviendas. Empezó en el año 1950. Quien ha recorrido cantidad de kilómetros, primero a pie, y luego en bicicleta, donde siempre ha estado acompañado de su pianillo, el que desprense su sonido singular y diferente, los habituales e inconfundible, el que se oye a lo lejos. De esta manera, los vecinos, esperan en la puesta de la casa, a la espera que llegue nuestro amigo don Antonio Fernández. (El Afilador).

Esta profesión viene desde el siglo XIX. (1800) Me comenta don Antonio, que se han recorrido todo el valle norte; caminos, laderas, calles, no le faltado recoveco que no haya visitado, allá donde ha sido llamado.

Me comenta que su primera bicicleta en el años 1950, era una rueda grande de madera, la que llevaba dos  mangos para conducirla, que llevaba dos patas trabadas, y cuando tenía que afilar una pieza, las destrababa, para que quedara sujeta, luego colocaba una polea, donde le daba al pedal, y de esta manera podía girara la rueda y la piedra, donde consistía en darle al pedal, para que este diere el recorrido, donde colocaba la pieza sobre la piedras, de igual manera llevaba una lata con un poco de agua para ayudar a sacar el filo al objeto.

Luego según iba pasando el tiempo, se compro una bicicleta, la que él mismo adapto, y es la que a llevado hasta la fecha de su jubilación. Como pueden ver en esta imagen.

Son muchos años de ejercicios, hoy día está retirado, pero coger su vehículo y se da su vueltita, con el fin de que sus piernas estén activas, gracias a estos ejercidos me encuentro en forma. Donde me comenta que ya tiene 80 años.

Hoy, se está perdiendo esta profesión, nuestra juventud, de esto pasa un kilómetro, para muchos puede ser una bajeza, para mí, ha sido una profesión, donde me ayudado a sacra a la familia adelante. Hoy no puedo de dejar de hacer algunos kilómetros, el motivito es que los huesos están acostumbrado a una serie  de ejercicios, el día que no los hago, estoy seguro que se me oxidan.

Le preguntamos si habido, o hay mucha competencia, dice que no, por lo menos en el norte, hoy cree él que, queda él solo, y ya está retirado. Le han comentado que, hay un joven que viene de Taco, pero este trae una motito. Ya quedamos muy pocos. Ahora como las cosas van evolucionado, y hay más adelantos, pues lo hacer en moto, también hay personas, que hacen sus cancamitos, donde tiene una piedras de molar, la que va enganchada a un taladro. Hay muchos inventos, pero en aquel tiempo todo era a pedal.

Cada día es más difícil oír y escuchar el sonido de una especie de flauta, el que va anunciando a los vecinos de la llegada del afilador…”

 

BRUNO JUAN ÁLVAREZ ABRÉU

PROFESOR MERCANTIL