lunes, 23 de febrero de 2026

N饾櫎 饾櫄饾櫑饾櫀饾櫍 饾櫈饾櫍饾櫕饾櫀饾櫒饾櫎饾櫑饾櫄饾櫒, 饾櫄饾櫑饾櫀饾櫍 饾櫋饾櫎饾櫒 饾櫃饾櫔饾櫄帽饾櫎饾櫒: 饾櫋饾櫀 饾櫈饾櫍饾櫂饾櫑饾櫄铆饾櫁饾櫋饾櫄 饾櫇饾櫈饾櫒饾櫓饾櫎饾櫑饾櫈饾櫀 饾櫃饾櫄 饾櫂贸饾櫌饾櫎 饾櫌茅饾櫗饾櫈饾櫂饾櫎 饾櫅饾櫔饾櫍饾櫃贸 饾櫋饾櫀 饾櫌饾櫈饾櫓饾櫀饾櫃 饾櫃饾櫄 E饾櫒饾櫓饾櫀饾櫃饾櫎饾櫒 U饾櫍饾櫈饾櫃饾櫎饾櫒

 N饾櫎 饾櫄饾櫑饾櫀饾櫍 饾櫈饾櫍饾櫕饾櫀饾櫒饾櫎饾櫑饾櫄饾櫒, 饾櫄饾櫑饾櫀饾櫍 饾櫋饾櫎饾櫒 饾櫃饾櫔饾櫄帽饾櫎饾櫒: 饾櫋饾櫀 饾櫈饾櫍饾櫂饾櫑饾櫄铆饾櫁饾櫋饾櫄 饾櫇饾櫈饾櫒饾櫓饾櫎饾櫑饾櫈饾櫀 饾櫃饾櫄 饾櫂贸饾櫌饾櫎 饾櫌茅饾櫗饾櫈饾櫂饾櫎 饾櫅饾櫔饾櫍饾櫃贸 饾櫋饾櫀 饾櫌饾櫈饾櫓饾櫀饾櫃 饾櫃饾櫄  E饾櫒饾櫓饾櫀饾櫃饾櫎饾櫒 U饾櫍饾櫈饾櫃饾櫎饾櫒


ANTES DE LA ESTRELLA SOLITARIA, HUBO UN IMPERIO  NOVOHISPANO

Cuando hablamos del suroeste estadounidense, hablamos de tierra mexicana. 

     Y no es solo una opini贸n: los mapas y las actas de nacimiento lo confirman. 

     Mucho antes de que la bandera de las barras y estrellas ondeara en San Francisco, Los 脕ngeles o Santa Fe, estas tierras eran el coraz贸n del Virreinato de la Nueva Espa帽a y, despu茅s, del norte de M茅xico.

     Durante tres siglos, M茅xico no solo explor贸 estos territorios: los habit贸, los construy贸 y los so帽贸.    

    Ciudades enteras, sistemas de riego que todav铆a funcionan, rutas comerciales y una red de misiones fueron levantadas por manos espa帽olas, criollas, ind铆genas y mestizas. 

    Eran mexicanos incluso antes de que M茅xico existiera como naci贸n independiente, y siguieron si茅ndolo despu茅s.


LA FRONTERA SE DIBUJ脫 CON TINTA DE SANGRE Y POL脥TICA

La guerra de 1847 y el Tratado de Guadalupe Hidalgo cambiaron el mapa para siempre.

      En 1848, M茅xico perdi贸 m谩s de la mitad de su territorio: California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo M茅xico, Texas y partes de Colorado y Wyoming pasaron a ser parte de Estados Unidos.

      Pero lo que rara vez se cuenta es esto: la frontera se movi贸, pero la gente no.

      Familias que hab铆an vivido generaciones bajo leyes espa帽olas y mexicanas de pronto se convirtieron en “extranjeros en su propia tierra”.

      El tratado promet铆a proteger sus derechos y propiedades… promesas que en muchos casos quedaron en el papel mojado.


EL ESPA脩OL QUE NO SE FUE: UNA JOYA LING脺脥STICA EN EL CORAZ脫N DE EE.UU.

En Nuevo M茅xico sobrevive un espa帽ol 煤nico, congelado en el tiempo. Lleg贸 con los primeros colonos en 1598, quienes trajeron el espa帽ol del Siglo de Oro.   

     Aislados por el desierto y las monta帽as, estas comunidades preservaron un idioma que hoy es un tesoro hist贸rico.

Todav铆a se oyen expresiones como:

“truje” en lugar de “traje”

“Yo te vide ayer”

No es “mal espa帽ol”, es espa帽ol antiguo. 

    El eco de Cervantes y del Quijote sigue resonando en las calles de Albuquerque. 

     Este dialecto demuestra que la herencia hisp谩nica no es una moda reciente, sino la base de la regi贸n.


CADA CALLE, CADA MISI脫N, CADA MURO ES UN TESTIGO

El paisaje urbano del oeste americano es un monumento a M茅xico. 

Solo hay que conducir por California o Texas:

San Francisco (antes Yerba Buena)

Los 脕ngeles

San Diego

San Antonio

El Paso

Cada misi贸n franciscana, cada fuerte espa帽ol y cada “acequia” que a煤n riega los campos son huellas de una civilizaci贸n que exist铆a mucho antes de la fiebre del oro o de los pioneros anglosajones.

Los caminos reales que conectaban la Ciudad de M茅xico con el norte eran las arterias por donde circulaba la vida de toda la regi贸n.


EL ORGULLO QUE NO SE BORRA

La historia puede ser escrita por los vencedores, pero la identidad la escriben los pueblos. Durante d茅cadas, la narrativa estadounidense present贸 un “Oeste salvaje” y vac铆o. 

   La realidad: al llegar, los anglosajones encontraron una civilizaci贸n consolidada, con leyes, cultura y lengua propias.

    Hoy, m谩s de 25 millones de mexicanos y mexicano-americanos viven en Estados Unidos, muchos descendientes directos de los primeros pobladores. No son inmigrantes recientes: son los herederos de los due帽os originales de la tierra.


La historia de M茅xico no termina en la frontera: se extiende hacia el norte, grabada en piedra, nombres de monta帽as y acentos que han resistido generaciones. 

    La l铆nea en el mapa puede moverse, pero el orgullo de M茅xico jam谩s se borra.


#HistoriaDeM茅xico

#M茅xicoEnEEUU

#VirreinatoDeLaNuevaEspa帽a

#CulturaHisp谩nica

#Espa帽olEnEstadosUnidos

#MisionesEspa帽olas

#IdentidadMexicana

#OesteSalvaje

#PatrimonioVivo

#OrgulloMexicano

#sp_m茅xico #sp_latinoamerica

El silbo gomero




 El silbo gomero es un lenguaje silbado ancestral de la isla de La Gomera (Islas Canarias) que reproduce el idioma espa帽ol mediante silbidos, permitiendo la comunicaci贸n entre valles y barrancos a distancias de hasta 5 km. Reconocido por la UNESCO en 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, es un sistema sustitutivo utilizado tradicionalmente por pastores y agricultores que hoy se ense帽a en las escuelas locales.

Este video ofrece una demostraci贸n del silbo gomero y explica c贸mo se transmite a larga distancia:
  • Funcionamiento: Reduce el idioma a dos silbidos para las vocales y cuatro para las consonantes, bas谩ndose en la variaci贸n del tono y la interrupci贸n del sonido.
  • Origen:
     Es de origen prehisp谩nico (de los antiguos habitantes guanches), adaptado posteriormente al castellano
    .
  • Uso Actual: Conocido por la mayor铆a de los habitantes de La Gomera, es vital en la cultura local, utilizado en fiestas, celebraciones y, hist贸ricamente, para transmitir mensajes secretos o avisos.
  • Salvaguarda: Desde 1999, su ense帽anza es obligatoria en las escuelas de la isla para garantizar su supervivencia.
El silbo gomero no solo es funcional, sino que es una se帽a de identidad que representa la adaptaci贸n humana a una orograf铆a accidentada.

PEDRO FERR脡: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POL脥TICO EN EL LITORAL ARGENTINO

 PEDRO FERR脡: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POL脥TICO EN EL LITORAL ARGENTINO



Hablar de Pedro Ferr茅 es internarse en una de las figuras m谩s complejas del siglo XIX argentino. 


Ferr茅 no fue un caudillo popular como Estanislao L贸pez o Francisco Ram铆rez, ni un hombre de “luces” formado en los salones porte帽os. Fue, ante todo, un correntino. Nacido en 1788, hijo de catalanes modestos, se form贸 entre los maderos del astillero paterno y las primeras letras del convento de San Francisco. Su carrera p煤blica se extendi贸 desde 1821 hasta su muerte en 1867, atravesando guerras civiles, exilios y reorganizaciones institucionales.


La caracterizaci贸n de Corrientes como una provincia sin pueblo movilizado en la primera mitad del siglo XIX, dominada por su elite urbana, pertenece a la interpretaci贸n revisionista. Lo que s铆 est谩 documentado es que Ferr茅 fue cinco veces gobernador entre 1824 y 1842 en distintos per铆odos, y que su liderazgo se apoy贸 en la clase dirigente local. No era descendiente de las familias fundadoras de San Juan de Vera, pero termin贸 imponi茅ndose como conductor por su laboriosidad, disciplina administrativa y firme defensa de la autonom铆a provincial.


EL CHOQUE CON EL CENTRALISMO


El conflicto con el proyecto unitario fue decisivo. En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, el Congreso sancion贸 una Constituci贸n centralista que fue rechazada por la mayor铆a de las provincias. Ferr茅, que inicialmente hab铆a saludado la elecci贸n presidencial, rompi贸 con el Congreso cuando entendi贸 que se subordinaba a las provincias al poder porte帽o.


Es un hecho que Corrientes retir贸 sus diputados y rechaz贸 la Constituci贸n de 1826. Desde una lectura revisionista, ese gesto marc贸 el paso definitivo de Ferr茅 hacia el federalismo como defensa concreta de la soberan铆a provincial. Su oposici贸n incluy贸 un punto simb贸lico que revela el fondo del conflicto. No acept贸 que la comandancia de las milicias correntinas fuera ejercida por delegaci贸n del poder central, porque entend铆a que ese mando pertenec铆a por derecho propio al gobernador. El problema no era militar sino pol铆tico, qui茅n era soberano.


EL PROGRAMA ECON脫MICO Y EL PACTO FEDERAL


En las negociaciones previas al Pacto Federal, Ferr茅 sostuvo con claridad una postura proteccionista. El debate con el representante bonaerense Jos茅 Mar铆a Roxas y Patr贸n gir贸 en torno al comercio exterior y la defensa de las industrias provinciales frente a la competencia extranjera. Est谩 documentado que Ferr茅 defendi贸 la necesidad de proteger talleres y producciones locales. El contexto era claro. Buenos Aires concentraba la aduana y los ingresos del comercio ultramarino mientras el interior necesitaba resguardar sus econom铆as regionales. La interpretaci贸n revisionista sostiene que Ferr茅 anticip贸 la cr铆tica al librecambio que luego ser铆a bandera del federalismo econ贸mico.


Sin embargo, aqu铆 aparece una de las paradojas se帽aladas por Jos茅 Mar铆a Rosa. La enemistad pol铆tica con Juan Manuel de Rosas llev贸 a Ferr茅 a alianzas que terminaron afectando el mismo esquema econ贸mico que defend铆a. Su entendimiento con Fructuoso Rivera durante el contexto del bloqueo franc茅s de 1838 gener贸 contradicciones entre doctrina y acci贸n. La idea de que el amor propio influy贸 en sus decisiones pertenece al terreno de la interpretaci贸n historiogr谩fica y no a una prueba documental directa.


GUERRA CIVIL, CAAGUAZ脷 Y EXILIO


En 1839 Ferr茅 volvi贸 al gobierno correntino y declar贸 la guerra a Rosas. Confi贸 ej茅rcitos a Juan Lavalle y luego a Jos茅 Mar铆a Paz. El 28 de noviembre de 1841, en la Batalla de Caaguaz煤, las fuerzas de Paz derrotaron a Pascual Echag眉e, enviado por Rosas. Fue una de las victorias militares m谩s importantes del bando antirrosista. Los desacuerdos internos debilitaron la alianza y tras la derrota de Rivera en Arroyo Grande en 1842, Corrientes volvi贸 a caer bajo influencia rosista. Ferr茅 huy贸 al Brasil y sus bienes fueron confiscados. Durante el exilio escribi贸 sus Memorias y all铆 reconoci贸 en Rosas la firmeza para defender la soberan铆a nacional frente a potencias extranjeras. Ese reconocimiento consta en sus propios escritos.


CASEROS, CONSTITUCI脫N Y HEGEMON脥A PORTE脩A


En 1851 se sum贸 al pronunciamiento de Justo Jos茅 de Urquiza contra Rosas. La derrota en la Batalla de Caseros abri贸 el proceso constituyente. Ferr茅 particip贸 en la Convenci贸n de Santa Fe que sancion贸 la Constituci贸n de 1853 y luego fue senador nacional. Existe una lectura pol铆tica posterior que sostiene que su trayectoria termin贸 contribuyendo de manera indirecta al predominio porte帽o consolidado tras la Batalla de Pav贸n, bajo la presidencia de Bartolom茅 Mitre. Esa interpretaci贸n forma parte del debate historiogr谩fico y no implica una intenci贸n expl铆cita por parte de Ferr茅.


PEDRO FERR脡: VIDA, IDEAS Y PROTAGONISMO POL脥TICO EN EL LITORAL ARGENTINO


Hablar de Pedro Ferr茅 es internarse en una de las figuras m谩s complejas del siglo XIX argentino. 


Ferr茅 no fue un caudillo popular como Estanislao L贸pez o Francisco Ram铆rez, ni un hombre de “luces” formado en los salones porte帽os. Fue, ante todo, un correntino. Nacido en 1788, hijo de catalanes modestos, se form贸 entre los maderos del astillero paterno y las primeras letras del convento de San Francisco. Su carrera p煤blica se extendi贸 desde 1821 hasta su muerte en 1867, atravesando guerras civiles, exilios y reorganizaciones institucionales.


La caracterizaci贸n de Corrientes como una provincia sin pueblo movilizado en la primera mitad del siglo XIX, dominada por su elite urbana, pertenece a la interpretaci贸n revisionista. Lo que s铆 est谩 documentado es que Ferr茅 fue cinco veces gobernador entre 1824 y 1842 en distintos per铆odos, y que su liderazgo se apoy贸 en la clase dirigente local. No era descendiente de las familias fundadoras de San Juan de Vera, pero termin贸 imponi茅ndose como conductor por su laboriosidad, disciplina administrativa y firme defensa de la autonom铆a provincial.


EL CHOQUE CON EL CENTRALISMO


El conflicto con el proyecto unitario fue decisivo. En 1826, bajo la presidencia de Bernardino Rivadavia, el Congreso sancion贸 una Constituci贸n centralista que fue rechazada por la mayor铆a de las provincias. Ferr茅, que inicialmente hab铆a saludado la elecci贸n presidencial, rompi贸 con el Congreso cuando entendi贸 que se subordinaba a las provincias al poder porte帽o.


Es un hecho que Corrientes retir贸 sus diputados y rechaz贸 la Constituci贸n de 1826. Desde una lectura revisionista, ese gesto marc贸 el paso definitivo de Ferr茅 hacia el federalismo como defensa concreta de la soberan铆a provincial. Su oposici贸n incluy贸 un punto simb贸lico que revela el fondo del conflicto. No acept贸 que la comandancia de las milicias correntinas fuera ejercida por delegaci贸n del poder central, porque entend铆a que ese mando pertenec铆a por derecho propio al gobernador. El problema no era militar sino pol铆tico, qui茅n era soberano.


EL PROGRAMA ECON脫MICO Y EL PACTO FEDERAL


En las negociaciones previas al Pacto Federal, Ferr茅 sostuvo con claridad una postura proteccionista. El debate con el representante bonaerense Jos茅 Mar铆a Roxas y Patr贸n gir贸 en torno al comercio exterior y la defensa de las industrias provinciales frente a la competencia extranjera. Est谩 documentado que Ferr茅 defendi贸 la necesidad de proteger talleres y producciones locales. El contexto era claro. Buenos Aires concentraba la aduana y los ingresos del comercio ultramarino mientras el interior necesitaba resguardar sus econom铆as regionales. La interpretaci贸n revisionista sostiene que Ferr茅 anticip贸 la cr铆tica al librecambio que luego ser铆a bandera del federalismo econ贸mico.


Sin embargo, aqu铆 aparece una de las paradojas se帽aladas por Jos茅 Mar铆a Rosa. La enemistad pol铆tica con Juan Manuel de Rosas llev贸 a Ferr茅 a alianzas que terminaron afectando el mismo esquema econ贸mico que defend铆a. Su entendimiento con Fructuoso Rivera durante el contexto del bloqueo franc茅s de 1838 gener贸 contradicciones entre doctrina y acci贸n. La idea de que el amor propio influy贸 en sus decisiones pertenece al terreno de la interpretaci贸n historiogr谩fica y no a una prueba documental directa.


GUERRA CIVIL, CAAGUAZ脷 Y EXILIO


En 1839 Ferr茅 volvi贸 al gobierno correntino y declar贸 la guerra a Rosas. Confi贸 ej茅rcitos a Juan Lavalle y luego a Jos茅 Mar铆a Paz. El 28 de noviembre de 1841, en la Batalla de Caaguaz煤, las fuerzas de Paz derrotaron a Pascual Echag眉e, enviado por Rosas. Fue una de las victorias militares m谩s importantes del bando antirrosista. Los desacuerdos internos debilitaron la alianza y tras la derrota de Rivera en Arroyo Grande en 1842, Corrientes volvi贸 a caer bajo influencia rosista. Ferr茅 huy贸 al Brasil y sus bienes fueron confiscados. Durante el exilio escribi贸 sus Memorias y all铆 reconoci贸 en Rosas la firmeza para defender la soberan铆a nacional frente a potencias extranjeras. Ese reconocimiento consta en sus propios escritos.


CASEROS, CONSTITUCI脫N Y HEGEMON脥A PORTE脩A


En 1851 se sum贸 al pronunciamiento de Justo Jos茅 de Urquiza contra Rosas. La derrota en la Batalla de Caseros abri贸 el proceso constituyente. Ferr茅 particip贸 en la Convenci贸n de Santa Fe que sancion贸 la Constituci贸n de 1853 y luego fue senador nacional. Existe una lectura pol铆tica posterior que sostiene que su trayectoria termin贸 contribuyendo de manera indirecta al predominio porte帽o consolidado tras la Batalla de Pav贸n, bajo la presidencia de Bartolom茅 Mitre. Esa interpretaci贸n forma parte del debate historiogr谩fico y no implica una intenci贸n expl铆cita por parte de Ferr茅.


EL HOMBRE Y SUS CONTRADICCIONES


Las descripciones de Ferr茅 como terco, irritable y dominado por el amor propio provienen principalmente de testimonios contempor谩neos y de la interpretaci贸n de Jos茅 Mar铆a Rosa. Lo que s铆 est谩 documentado es su intensa actividad gubernativa. Fund贸 pueblos, promovi贸 la educaci贸n obligatoria, impuls贸 medidas sanitarias como la vacunaci贸n contra la viruela, introdujo papel moneda provincial y defendi贸 con firmeza la autonom铆a correntina frente al centralismo.


Muri贸 en 1867 sin fortuna personal y dej贸 escrita su Memoria como testimonio de una vida atravesada por la guerra civil y por la tensi贸n permanente entre provincia y puerto. Pedro Ferr茅 no fue un h茅roe sin sombras ni un traidor sin redenci贸n. Fue un dirigente formado en la cultura pol铆tica de su tiempo, cuya acci贸n oscil贸 entre convicciones doctrinarias firmes y decisiones condicionadas por el contexto, las rivalidades y la din谩mica implacable de la guerra civil argentina.


SI TE GUST脫 EL TEXTO Y LO QUE HACEMOS DESDE REVISIONISMO HIST脫RICO ARGENTINO, POD脡S COLABORAR CON NOSOTROS 馃憞


ALIAS DE MERCADO PAGO 馃憠 zanni.damian


Titular: Damian Leandro Zanni.


SI TE GUST脫 EL TEXTO Y LO QUE HACEMOS DESDE REVISIONISMO HIST脫RICO ARGENTINO, POD脡S COLABORAR CON NOSOTROS 馃憞


ALIAS DE MERCADO PAGO 馃憠 zanni.damian


Titular: Damian Leandro Zanni

Y qui茅n era aquella Cornelia, madre de los Gracos? ... Pues, todo lo que una noble romana deb铆a ser, desde el nacimiento hasta la tumba. Eso era.

 ¿Y qui茅n era aquella Cornelia, madre de los Gracos? ... Pues, todo lo que una noble romana deb铆a ser, desde el nacimiento hasta la tumba. Eso era.



La hija menor del c茅lebre Escipi贸n el Africano, vencedor de An铆bal, se hab铆a desposado con el noble Tiberio Sempronio Graco a los diecinueve a帽os, cuando 茅l contaba ya cuarenta y cinco; su madre, Emilia Paula, era hermana del no menos famoso Emilio Paulo, el conquistador de Macedonia, por lo que Cornelia era doblemente patricia.


Su conducta como esposa fue irreprochable, y en sus casi veinte a帽os de matrimonio se dice que le dio doce hijos. De los cuales ella, con meticuloso cuidado y gran cari帽o, consigui贸 que tres llegar谩n a la edad adulta. El primero que lleg贸 a hacerse mayor fue una hija, Sempronia; el segundo, un var贸n que hered贸 el nombre del padre, Tiberio, y el tercero fue otro var贸n llamado Cayo Sempronio Graco.


De exquisita formaci贸n y digna hija de su padre, que adoraba todo lo griego como m谩ximo exponente de la cultura, ella misma fue la maestra de sus hijos, vigilando todas las facetas de su formaci贸n. Al fallecer su esposo, qued贸 con Sempronia, de quince a帽os, Tiberio, de doce, el peque帽o Cayo, de dos a帽os, y algunos de los nueve que no sobrepasaron la ni帽ez.


Ya viuda, sus pretendientes fueron much铆simos, pues hab铆a dado pruebas de fertilidad con asombrosa regularidad y a煤n estaba en edad de concebir; era, adem谩s, un excelente partido como hija del Africano, sobrina de Paulo y viuda de Graco. Y estaba muy sana.


Entre los pretendientes estuvo nada menos que el rey helen铆stico Ptolomeo Evergetes, que viajaba a menudo a Roma en los a帽os de su destronamiento en Egipto. Por entonces no hac铆a m谩s que aburrir con sus quejas los cansados o铆dos del Senado, conspirar y sobornar para lograr recuperar el trono perdido.


El rey ten铆a ocho a帽os menos que Cornelia, que contaba treinta y seis. El monarca insist铆a y suspiraba por su mano con la misma insistencia que por el trono de Egipto, pero con poco 茅xito. Cornelia no era para un simple rey extranjero, por muy rico y poderoso que fuese.


De hecho, la madre de los Gracos, hab铆a decidido que una aut茅ntica matrona romana, viuda de un noble romano, no ten铆a por qu茅 volver a casarse. Y as铆, todos los pretendientes se vieron rechazados con suma cortes铆a y ella se esforz贸 en su soledad por educar a sus hijos.


A帽os m谩s adelante, cuando Tiberio Graco fue asesinado, siendo tribuno de la plebe, ella sigui贸 con la frente muy alta, manteni茅ndose muy por encima de las insinuaciones de la implicaci贸n de su primo carnal Escipi贸n Emiliano en el crimen, y tambi茅n totalmente al margen de la incompatibilidad conyugal existente entre su hija Sempronia y su esposo, el mismo Escipi贸n Emiliano. Luego, cuando hallaron muerto misteriosamente a su yerno y se rumore贸 que a 茅l tambi茅n le hab铆an asesinado -nada menos que su esposa, o su hija-, Cornelia supo mantenerse perfectamente distanciada. Al fin y al cabo ten铆a un hijo que cuidar y preparar para su floreciente carrera p煤blica: su querido Cayo.


Cayo Graco muri贸 violentamente cuando su madre iba a cumplir setenta a帽os y todos pensaron que, finalmente, aquel duro golpe ser铆a el fin de Cornelia. Pero no; ella sigui贸 viviendo con la frente muy alta, viuda, sin sus espl茅ndidos hijos y con el 煤nico hijo que le quedaba: Sempronia.


-Tengo que criar a mi peque帽a Sempronia- dec铆a, refiri茅ndose a la hija de Cayo Graco, un beb茅.


Lo que hizo fue marcharse de Roma, aunque no dej贸 la vida social. Se retir贸 a su enorme villa de Miseno, a semejanza de ella, una muestra sin igual del buen gusto, refinamiento y esplendor que Roma pod铆a ofrecer al mundo. All铆 recopil贸 sus cartas y ensayos y amablemente consinti贸 en que el anciano Sosio de Argileto hiciera una edici贸n, despu茅s de que sus amistades le suplicaran que no las dejara desconocidas para la posteridad. Igual que su autora, aquellos escritos rebosaban gracia, encanto e inteligencia, pese a ser solemnes y profundos. Y en Miseno se incrementaron, pues en Cornelia, madre de los Gracos, la edad no merm贸 la inteligencia, erudici贸n e inter茅s por las cosas.


Su muerte sobrevino de forma tan repentina que toda Roma se congratul贸, pues era bien cierto que los dioses la hab铆an amado, y puesto duramente a prueba. Ten铆a casi 100 a帽os. Por ser una Cornelia, fue inhumada en lugar de incinerada. S贸lo la gens de los Cornelios, entre las grandes familias romanas, conservaban el cad谩ver intacto.


Fue adem谩s la primera mujer romana a la que se dedic贸 una estatua en la ciudad de Roma. Nunca antes una mujer mortal que no fuera una diosa hab铆a recibido una estatua.. La ubicaci贸n de esa estatua fue el foro romano durante varios siglos, sin embargo acab贸 desapareciendo.


Entonces, ¿c贸mo sabemos que realmente existi贸? Porque el pedestal en el que se encuentra inscrito su nombre junto con “madre de los Graco e hija de Escipi贸n” se encuentra expuesto en los Museos Capitolinos de Roma.


Muchas gracias por tu lectura y difusi贸n 馃憤


#roma #mujeres #historia

SAN MART脥N Y G脺EMES LA AMISTAD QUE SOSTUVO LA INDEPENDENCIA

 SAN MART脥N Y G脺EMES 

LA AMISTAD QUE SOSTUVO LA INDEPENDENCIA



POR Revisionismo Historico Argentino 


La independencia sudamericana no fue una suma de gestas aisladas ni el resultado exclusivo de una batalla brillante. Fue una estrategia de largo alcance, pensada en t茅rminos continentales y sostenida en distintos frentes al mismo tiempo. Dentro de esa arquitectura hist贸rica, la relaci贸n entre Jos茅 de San Mart铆n y Mart铆n Miguel de G眉emes resulta decisiva.


Se conocieron en Buenos Aires en 1813. San Mart铆n hab铆a regresado en 1812, formado el Regimiento de Granaderos a Caballo y demostrado en San Lorenzo su capacidad de mando. G眉emes ya ten铆a experiencia real de guerra: hab铆a combatido en las invasiones inglesas, participado en las campa帽as del Alto Per煤 y estado en Suipacha en 1810. No era un jefe de escritorio, sino un hombre moldeado por el terreno y la frontera.


Desde aquel encuentro qued贸 sellada una coincidencia profunda: la guerra por la emancipaci贸n deb铆a pensarse con criterio americano.


YATASTO Y LA DEFINICI脫N ESTRAT脡GICA


El 17 de enero de 1814, en la Posta de Yatasto, San Mart铆n asumi贸 el mando del Ej茅rcito del Norte tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. All铆 no solo se produjo un relevo de mando, sino una definici贸n estrat茅gica.


San Mart铆n comprob贸 el estado del ej茅rcito: tropas agotadas, recursos escasos, moral resentida. Insistir en penetrar frontalmente hacia el Alto Per煤, donde el enemigo estaba fuerte y bien abastecido, era repetir errores. G眉emes conoc铆a esa realidad desde adentro. Sab铆a que en el Norte la guerra deb铆a transformarse. No pod铆a ser lineal ni regular. Ten铆a que apoyarse en el terreno, en la movilidad, en la poblaci贸n rural. Ambos comprendieron que Am茅rica no era Europa. Aqu铆 no se ganaba con formaciones r铆gidas 煤nicamente, sino con adaptaci贸n, inteligencia territorial y apoyo popular.


LA DOCTRINA DE LA GUERRA AMERICANA


San Mart铆n, formado en los ej茅rcitos europeos, tuvo la grandeza de no trasladar mec谩nicamente esa experiencia. Entendi贸 que en Am茅rica la guerra deb铆a ser distinta. No bastaba con el ej茅rcito profesional; era imprescindible el pueblo en armas.


G眉emes ya practicaba esa forma de lucha. Las partidas gauchas no eran desorden ni improvisaci贸n: eran la expresi贸n de una guerra territorial, donde cada quebrada, cada cerro y cada sendero se convert铆an en arma.


Esa coincidencia doctrinaria fue el fundamento real del Plan Continental. Mientras San Mart铆n organizaba en Cuyo un ej茅rcito regular disciplinado para cruzar la cordillera, G眉emes consolidaba una estructura flexible que imped铆a al enemigo avanzar hacia el sur. No eran m茅todos opuestos. Eran complementarios.

Uno representaba la ofensiva estrat茅gica.

El otro, la defensa activa y permanente.


G脺EMES GOBERNADOR Y EL NORTE EN ARMAS


En mayo de 1815, G眉emes fue elegido gobernador de la Intendencia de Salta. Esa decisi贸n consolid贸 pol铆ticamente lo que ya era una realidad militar. Desde entonces, la resistencia dej贸 de depender de acciones aisladas y se transform贸 en sistema organizado.


Entre 1814 y 1821 el Norte soport贸 invasiones reiteradas. Las fuerzas realistas ocuparon ciudades, requisaron ganado, intentaron cortar comunicaciones. Pero nunca lograron dominar de manera estable el territorio. La resistencia fue constante.


EL SACRIFICIO ECON脫MICO DEL NORTE


Salta y Jujuy pagaron un precio alt铆simo. La guerra devast贸 estancias, arras贸 cultivos, agot贸 recursos y empobreci贸 a familias enteras. El ganado era arreado para impedir que abasteciera al enemigo; los pueblos quedaban vac铆os ante cada invasi贸n.


El Norte sostuvo la guerra casi sin apoyo material suficiente. Mientras el Ej茅rcito de los Andes se preparaba con enormes sacrificios en Cuyo, las provincias norte帽as resist铆an con recursos propios, aportando hombres, caballos y alimentos.


Ese desgaste no fue epis贸dico: fue continuo durante siete a帽os. El sacrificio econ贸mico y social del Norte fue el sost茅n silencioso de la ofensiva continental.


CHACABUCO, MAIP脷 Y LA COORDINACI脫N


El 12 de febrero de 1817 San Mart铆n venci贸 en Chacabuco. El 5 de abril de 1818 consolid贸 la independencia de Chile en Maip煤. Comunic贸 esa victoria a G眉emes, porque sab铆a que sin la resistencia norte帽a el enemigo habr铆a podido avanzar hacia el sur y desarticular el proyecto. Mientras Chile se aseguraba, el Norte segu铆a combatiendo. En 1817, la expedici贸n de La Serna ocup贸 Salta, pero la presi贸n constante de las fuerzas gauchas oblig贸 a su retirada. El territorio nunca fue pacificado por los realistas.


EL EJ脡RCITO DE OBSERVACI脫N Y LA OFENSIVA FINAL


En 1819, G眉emes fue designado General en Jefe del Ej茅rcito de Observaci贸n del Per煤. Su misi贸n era clara: vigilar y contener al enemigo del Alto Per煤 mientras San Mart铆n lanzaba la expedici贸n por mar.


En agosto de 1820 parti贸 la Expedici贸n Libertadora desde Valpara铆so. El 8 de septiembre desembarc贸 en Paracas. Durante ese per铆odo, el Norte continu贸 activo. Las fuerzas realistas no pod铆an desprenderse completamente de sus posiciones porque la frontera segu铆a en armas.


El 28 de julio de 1821 San Mart铆n proclam贸 la independencia del Per煤 en Lima. Ese acto fue posible porque durante a帽os el flanco norte hab铆a permanecido firme.


LA MUERTE DE G脺EMES Y EL DESENLACE


El 7 de junio de 1821, una partida realista sorprendi贸 a G眉emes en la ciudad de Salta. Herido gravemente, muri贸 el 17 de junio tras diez d铆as de agon铆a. Ten铆a treinta y seis a帽os. Su muerte signific贸 la p茅rdida del conductor que hab铆a articulado defensa territorial, autoridad pol铆tica y organizaci贸n militar en el Norte. No era un jefe circunstancial: era el eje de un sistema. San Mart铆n, en el Per煤, enfrentaba ya un escenario pol铆tico complejo y fragmentado. En 1822 decidi贸 apartarse.


El proyecto continental concebido a帽os antes hab铆a perdido uno de sus pilares fundamentales.


DOS FRENTES, UNA SOLA VISI脫N


Desde 1813 hasta 1821, San Mart铆n y G眉emes sostuvieron una acci贸n convergente. Uno avanz贸 por el Oeste con un ej茅rcito regular que cruz贸 los Andes y golpe贸 el centro del poder realista. El otro defendi贸 el Norte con una guerra territorial que impidi贸 el descenso enemigo hacia el coraz贸n del antiguo virreinato.


No fueron trayectorias paralelas. Fueron partes de una misma estrategia americana. San Mart铆n represent贸 la ofensiva decisiva. G眉emes encarn贸 la resistencia indispensable.


Entre ambos demostraron que la independencia no se conquista solo con batallas brillantes, sino con visi贸n continental, disciplina, sacrificio y pueblo en armas. Si el Ej茅rcito de los Andes fue la espada que abri贸 el camino hacia el Pac铆fico, la Guerra Gaucha fue el escudo que protegi贸 la retaguardia de la revoluci贸n.Y en esa complementariedad se encuentra la verdad completa: la libertad de Am茅rica no naci贸 de un solo frente, sino del encuentro de voluntades que supieron comprender su tiempo y actuar en consecuencia. San Mart铆n y G眉emes no compartieron 煤nicamente una amistad. Compartieron una concepci贸n hist贸rica. Y esa concepci贸n cambi贸 para siempre el destino de Am茅rica.


SI TE GUST脫 EL TEXTO Y LO QUE HACEMOS DESDE REVISIONISMO HIST脫RICO ARGENTINO, POD脡S COLABORAR CON NOSOTROS 馃憞


ALIAS DE MERCADO PAGO 馃憠 zanni.damian


Titular: Damian Leandro Zanni

Haiti

 Sab铆as que Hait铆 馃嚟馃嚬 es el primer pa铆s de Am茅rica Latina que logr贸 su independencia y el primer Estado moderno gobernado por personas afrodescendientes 馃實. Est谩 ubicado en el Caribe y comparte la isla La Espa帽ola con Rep煤blica Dominicana, con una historia marcada por luchas, resiliencia y una fuerte identidad cultural.



Hait铆 destaca por su herencia africana y francesa, su m煤sica, su arte y su espiritualidad. A pesar de los desaf铆os econ贸micos y sociales, el pa铆s posee una rica cultura y paisajes naturales que incluyen monta帽as, playas y ciudades hist贸ricas como Cap-Ha茂tien 馃彎️馃彅️.


馃搷 Datos generales de Hait铆

• 馃實 Pa铆s: Hait铆

• 馃彊️ Capital: Puerto Pr铆ncipe

• 馃懃 Poblaci贸n: Aproximadamente 11.6 millones de habitantes

• 馃對️ Clima: Tropical

• 馃挵 Econom铆a: Agricultura, comercio y servicios

• 馃搷 Ubicaci贸n: Caribe, oeste de la isla La Espa帽ola


馃搷 Datos curiosos de Hait铆

 1. ⚔️ Hait铆 fue el primer pa铆s latinoamericano en independizarse (1804).

 2. 馃實 Fue la primera rep煤blica negra del mundo moderno.

 3. 馃彴 La Ciudadela Laferri猫re es una de las fortalezas m谩s grandes de Am茅rica.

 4. 馃棧️ Sus idiomas oficiales son el franc茅s y el criollo haitiano.

 5. 馃帹 El arte haitiano es reconocido mundialmente por sus colores y simbolismo.

Principado de Asturias

 馃嚜馃嚫 Sab铆as que el Principado de Asturias, en el verde norte de Espa帽a, es una tierra de monta帽as imponentes, costas salvajes y un legado hist贸rico que mezcla arte prerrom谩nico, cultura celta y tradici贸n minera 馃寗馃導️. Es uno de los destinos naturales y culturales m谩s aut茅nticos del pa铆s.



馃搷 Datos generales del Principado de Asturias

• 馃嚜馃嚫 Pa铆s: Espa帽a

• 馃彊️ Comunidad Aut贸noma: Asturias (uniprovincial)

• 馃實 Provincia: Asturias

• 馃懃 Poblaci贸n: ~1 mill贸n de habitantes

• 馃挾 Moneda: Euro (€)

• 馃尋️ Clima: Oce谩nico h煤medo, lluvioso y fresco todo el a帽o

• 馃彏️ Ubicaci贸n: Norte de Espa帽a, entre Galicia, Cantabria y Castilla y Le贸n, frente al mar Cant谩brico


馃搷 Datos curiosos de Asturias (resumen)

 1. Es conocida como la Tierra de los Picos de Europa, un para铆so de monta帽as y rutas naturales.

 2. Su sidra artesanal es un s铆mbolo cultural 煤nico, servida con el tradicional “escanciado”.

 3. Oviedo y Gij贸n forman su eje hist贸rico, universitario y costero m谩s importante.

 4. El arte prerrom谩nico asturiano es Patrimonio de la Humanidad.

 5. Sus playas, como Gulpiyuri o Torimbia, est谩n entre las m谩s singulares de Espa帽a.


#fblifestyle

SAN MART脥N Y LOS CAUDILLOS FEDERALES

 SAN MART脥N Y LOS CAUDILLOS FEDERALES



Por Revisionismo Historico Argentino 


Hablar de Jos茅 de San Mart铆n y los caudillos federales es entrar en una de las zonas que la historia liberal prefiri贸 simplificar. Durante d茅cadas se intent贸 instalar la idea de un San Mart铆n “europeizante”, ajeno al interior, distante de los jefes provinciales. Los documentos dicen otra cosa. Las cartas dicen otra cosa. Los hechos dicen otra cosa.

San Mart铆n no fue hombre de facciones. Fue hombre de Naci贸n. Y entend铆a que la Naci贸n real no terminaba en la Aduana de Buenos Aires.


EL 22 DE JULIO DE 1819: EL SABLE QUE NO SE VOLVI脫 CONTRA EL INTERIOR


El 22 de julio de 1819, mientras organizaba en Chile la expedici贸n libertadora al Per煤, recibi贸 la orden del Director Supremo Jos茅 Rondeau de regresar con el Ej茅rcito de los Andes para reprimir a Santa Fe y Entre R铆os.La respuesta fue terminante:


“Mi sable jam谩s ser铆a desenvainado para combatir a mis compatriotas.” (La frase es un Resume fiel de su postura expresada en la carta del 22 de julio de 1819.)


No fue un arrebato. Fue una definici贸n pol铆tica profunda. Buenos Aires pretend铆a usar al Ej茅rcito libertador como herramienta de disciplinamiento interno, en el marco de la Constituci贸n unitaria de 1819. Las provincias rechazaban el centralismo. La guerra civil asomaba. San Mart铆n eligi贸 no ser instrumento de esa pol铆tica. Poco despu茅s, Juan Bautista Bustos encabez贸 el Mot铆n de Arequito, neg谩ndose tambi茅n a seguir combatiendo en una guerra entre hermanos. Y el 1 de febrero de 1820, en la Batalla de Cepeda, las fuerzas federales de Estanislao L贸pez y Francisco Ram铆rez derrotaron a Rondeau. El Directorio cay贸. San Mart铆n no lo derrib贸. Simplemente se neg贸 a sostenerlo con sangre argentina.


SAN MART脥N Y ARTIGAS: LA UNIDAD ANTES QUE LA FACCION


Cuando Buenos Aires declar贸 enemigo a Jos茅 Gervasio Artigas, San Mart铆n no lo atac贸. Por el contrario, intent贸 comunicarse con 茅l para unir fuerzas contra Espa帽a. En carta escrita desde Mendoza en 1819, le imploraba dejar de lado resentimientos y priorizar la independencia. Esa carta fue interceptada. La unidad era peligrosa para quienes necesitaban la divisi贸n.


San Mart铆n comprend铆a algo elemental: sin uni贸n americana no hab铆a independencia durable. Divididos, ser铆amos presa de imperios. Unidos, ser铆amos Naci贸n.


SAN MART脥N Y ESTANISLAO L脫PEZ: PAISANOS ANTES QUE ENEMIGOS


En su correspondencia con L贸pez, San Mart铆n fue claro:


“Un谩monos paisano m铆o para batir a los maturrangos… la sangre americana es demasiado preciosa.”


No hay en esas palabras desprecio por el caudillo. Hay respeto. Hay reconocimiento de autoridad real en las provincias. El Libertador entend铆a que los caudillos no eran simple anarqu铆a, sino expresi贸n pol铆tica de pueblos que no quer铆an ser gobernados desde un escritorio porte帽o. Cuando a帽os despu茅s intentaron juzgar a San Mart铆n por desobedecer 贸rdenes, fue L贸pez quien le advirti贸 y le ofreci贸 escolta popular para evitar una humillaci贸n. La gratitud vino del interior. El recelo, del puerto.


SAN MART脥N Y FACUNDO QUIROGA: RESPETO ENTRE HOMBRES DE CORAJE


La relaci贸n con Juan Facundo Quiroga confirma la misma l铆nea. San Mart铆n intervino para evitar derramamientos innecesarios en La Rioja. No busc贸 imponer. Busc贸 mediar. Cuando corri贸 el rumor de que era enemigo de Quiroga, el Libertador lo desminti贸 personalmente, reafirmando su estima por su patriotismo y valor.


Como se帽al贸 Adolfo Sald铆as, la historia oficial necesit贸 pintar a los caudillos como b谩rbaros para justificar su exterminio pol铆tico. Pero los hombres que hicieron la independencia sab铆an reconocer coraje y lealtad.


EL HOSTIGAMIENTO PORTE脩O


Mientras los caudillos le ofrec铆an respeto, en Buenos Aires la administraci贸n de Bernardino Rivadavia lo vigilaba, abr铆a su correspondencia y permit铆a que la prensa lo atacara. En cartas a Bernardo O'Higgins denunci贸 espionaje y persecuci贸n. El hombre que hab铆a liberado Chile y Per煤 era tratado como sospechoso en su propia patria. La grieta no era entre civilizaci贸n y barbarie. Era entre proyecto nacional y proyecto portuario.


EL LIBERTADOR Y EL RESTAURADOR


D茅cadas despu茅s, San Mart铆n encontr贸 en Juan Manuel de Rosas al gobernante que a su juicio defend铆a el honor nacional frente a las agresiones extranjeras.


En 1838 ofreci贸 volver a combatir ante el bloqueo franc茅s. En 1846 respald贸 la resistencia ante la intervenci贸n anglo-francesa. Y en su testamento de 1844 leg贸 su sable a Rosas como reconocimiento a la firmeza con que sostuvo la soberan铆a. El mismo hombre que se neg贸 a reprimir provincias apoy贸 al gobernante que resist铆a imperios. La coherencia es evidente.


馃搶Agregado final: 


SAN MART脥N Y G脺EMES: UNA RELACI脫N QUE MERECE DESARROLLO PROPIO


La relaci贸n entre Jos茅 de San Mart铆n y Mart铆n Miguel de G眉emes es mucho m谩s profunda de lo que suele contarse y merece una publicaci贸n aparte. No fue un v铆nculo circunstancial, sino una alianza estrat茅gica decisiva para la independencia.


Mientras San Mart铆n ejecutaba el Plan Continental y cruzaba los Andes, G眉emes sosten铆a en el Norte la guerra gaucha que imped铆a el avance realista hacia el interior. Sin esa contenci贸n en Salta y el Alto Per煤, el proyecto libertador quedaba expuesto. No eran caminos paralelos: eran frentes complementarios de una misma causa.


Hubo tensiones pol铆ticas propias de la 茅poca, pero prim贸 el respeto y la conciencia de estar defendiendo la soberan铆a americana. La historia oficial intent贸 separarlos. La realidad es que sin G眉emes el plan de San Mart铆n corr铆a serio riesgo. Y eso no es relato: es estrategia militar e historia concreta.

..........


LA NACI脫N ANTES QUE LA FACCION


San Mart铆n no fue caudillo federal en el sentido partidario. Pero tampoco fue instrumento del centralismo porte帽o. Fue algo superior: un conductor americano que entendi贸 que la independencia no se constru铆a con guerras civiles. El 22 de julio de 1819 eligi贸 no combatir al interior. Eligi贸 no manchar su espada con sangre argentina. Eligi贸 la unidad continental por encima de la obediencia facciosa.


Por eso su figura permanece intacta. Porque cuando tuvo que elegir entre poder circunstancial y Naci贸n profunda, eligi贸 Naci贸n.Y esa elecci贸n lo coloca, sin dudas, m谩s cerca de los caudillos federales que del proyecto que pretend铆a disciplinarlos.


SI TE GUST脫 EL TEXTO Y LO QUE HACEMOS DESDE REVISIONISMO HIST脫RICO ARGENTINO, POD脡S COLABORAR CON NOSOTROS 馃憞


ALIAS DE MERCADO PAGO 馃憠 zanni.damian


Titular: Damian Leandro Zanni

En la antigua Roma, el poder no solo controlaba territorios… tambi茅n emociones.

 En la antigua Roma, el poder no solo controlaba territorios… tambi茅n emociones.



El emperador Cal铆gula (siglo I d.C.), conocido por su car谩cter impredecible y autoritario, convirti贸 el miedo en herramienta pol铆tica. Las fuentes antiguas relatan que durante su gobierno el ambiente en la corte era tan tenso que re铆r en el momento equivocado pod铆a interpretarse como burla o traici贸n.


No exist铆a un “decreto oficial” que prohibiera la risa en todo el Imperio, pero en la pr谩ctica, re铆r en p煤blico frente al emperador pod铆a costarte la vida. Una sonrisa mal entendida era vista como falta de respeto. Una carcajada pod铆a considerarse conspiraci贸n.


En un sistema donde el emperador era la m谩xima autoridad —casi una figura divina— cualquier gesto ambiguo resultaba peligroso. La gente aprendi贸 a contener expresiones, a vigilar sus rostros, a medir sus reacciones.


Imag铆nalo: vivir en una ciudad donde incluso la risa deb铆a reprimirse por miedo.


Este episodio refleja algo inquietante: cuando el poder se vuelve absoluto, hasta las emociones m谩s humanas pueden ser vistas como amenaza. Y en ese tipo de gobiernos, no solo se controlan las acciones… tambi茅n los gestos, las palabras y hasta las carcajadas.

C贸mo se consolidaron las independencias en Am茅rica Latina

 C贸mo se consolidaron las independencias en Am茅rica Latina no fue un solo momento heroico ni una victoria inmediata: fue un proceso largo, violento y lleno de contradicciones que transform贸 por completo al continente durante el siglo XIX.



Tras romper con el dominio espa帽ol y portugu茅s, los nuevos territorios no se convirtieron autom谩ticamente en naciones estables. Al contrario, comenzaron a帽os de guerras internas, luchas por el poder, crisis econ贸micas y profundas divisiones sociales. La independencia pol铆tica no signific贸 independencia real de inmediato.


La consolidaci贸n lleg贸 cuando los nuevos Estados lograron tres cosas clave: controlar su territorio, crear gobiernos propios y construir una identidad nacional. Para ello, se redactaron constituciones, se organizaron ej茅rcitos nacionales y se intent贸 reemplazar el sistema colonial por nuevas instituciones. Sin embargo, el poder qued贸, en muchos casos, en manos de 茅lites criollas que mantuvieron desigualdades heredadas del pasado.


Las guerras civiles marcaron este periodo. Federalistas contra centralistas, liberales contra conservadores, caudillos regionales contra gobiernos centrales. Cada pa铆s sigui贸 un camino distinto, pero todos compartieron el mismo desaf铆o: unir poblaciones diversas bajo una sola idea de naci贸n.


La econom铆a tambi茅n fue clave. Al abrirse al comercio internacional, Am茅rica Latina se integr贸 al mercado mundial como exportadora de materias primas, lo que trajo crecimiento, pero tambi茅n dependencia externa.


Al final, la independencia se consolid贸 no cuando termin贸 la guerra contra Europa, sino cuando los nuevos pa铆ses lograron sostenerse por s铆 mismos. Fue el nacimiento de naciones j贸venes, marcadas por la lucha, el conflicto y la b煤squeda constante de identidad.