LA DIABETES NO TE MATA DE GOLPE: TE VA QUITANDO LA VIDA POCO A POCO
▪︎. La diabetes no es cualquier cosa, y entenderla no pasa de un día a otro. Es un proceso duro, lento y muchas veces silencioso. Por eso tanta gente se confía. Porque al principio no duele, no tumba, no asusta. Pero eso mismo es lo peligroso.
Hay quienes dicen: “de algo me he de morir”.
Pero la diabetes no llega a matar de golpe. Va quitando partes de la vida poco a poco. Primero se lleva la energía. Luego vienen los mareos, el cansancio constante, la vista que empieza a fallar. Después se pierde la sensibilidad en los pies y en las manos. Ya no se siente igual el frío, el calor, el dolor. Y cuando eso pasa, el cuerpo deja de avisar.
Ahí es donde empieza el verdadero problema.
Una herida pequeña en el pie, algo que en otra persona sanaría solo, en alguien con diabetes puede convertirse en infección. Un golpe leve, una fisura, una ampolla por un zapato… y el cuerpo ya no responde igual. La sangre no llega bien, la piel no cicatriza, los nervios no avisan. Cuando se reacciona, muchas veces ya es tarde.
La diabetes no castiga rápido. Cobra con el tiempo. Cobra con hospitales, con tratamientos largos, con limitaciones, con dependencia. Cobra con bastón, con silla, con cirugías que pudieron evitarse.
Cuidarse no es tener miedo.
Cuidarse no es exagerar.
Cuidarse es entender que el cuerpo ya no responde igual y necesita atención diaria.
Esto no se arregla con una pastilla un día y al otro olvidarse. Es disciplina. Es constancia. Es comer mejor aunque cueste. Es revisar los pies aunque parezca exagerado. Es tomar el medicamento aunque “hoy me sienta bien”. Es aceptar que hay cosas que ya no se pueden hacer como antes.
Y duele aceptarlo.
Porque nadie quiere sentirse enfermo.
Porque nadie quiere cambiar hábitos.
Pero no cuidarse sale más caro.
La diabetes no quita todo de inmediato, pero sí va dejando marcas. Y muchas de esas marcas ya no se pueden borrar. Por eso entenderla a tiempo es tan importante. No para vivir con miedo, sino para vivir con dignidad, con movilidad, con independencia.
Cuidarte no es rendirte.
Cuidarte es quererte.
Y también es pensar en los que te aman.
Porque hoy todavía se puede prevenir lo que mañana puede ser irreversible.





