sábado, 6 de junio de 2026

El 6 de junio de 1808 José Bonaparte, hermano de Napoleón, fue proclamado Rey de España.

 El 6 de junio de 1808 José Bonaparte, hermano de Napoleón, fue proclamado Rey de España.


Comenzaba así el reinado de José I Bonaparte, oficialmente José Napoleón I, conocido por los españoles que le negaban la legitimidad para ser el rey de España y las Indias como el «Rey Intruso», con la designación para la Corona española por parte de su hermano el emperador Napoleón Bonaparte, quien había obtenido los derechos al trono español cedido bajo presión de Fernando VII y Carlos IV en las llamadas «Abdicaciones de Bayona», comprometiéndose a respetar la integridad del Imperio español, como hizo la Casa de Borbón (España) en el siglo XVIII. Estos acuerdos no fueron reconocidas por los «patriotas» que solo consideraban como su rey a Fernando VII, cautivo de Napoleón en el Château de Valençay —José Bonaparte tampoco fue reconocido en las provincias españolas en América y nunca consiguió reinar sobre todo el territorio español, con Cádiz como capital de la «España patriota»—. El reinado terminó oficialmente el 11 de diciembre de 1813 con la firma del Tratado de Valençay por el que Napoleón «devolvía» los derechos de la Corona española a Fernando VII, aunque José I Bonaparte ya hacía seis meses que había abandonado España tras la derrota del ejército napoleónico en la batalla de Vitoria. Le habían acompañado los partidarios de la monarquía josefina conocidos como los «afrancesados», constituyendo así el primer exilio de la historia contemporánea de España. Durante todo ese tiempo se desarrolló la que sería conocida como la Guerra de la Independencia que «además de su carácter fundamental de lucha contra el ejército francés… fue también una guerra entre españoles… De un lado la España patriota… y del otro la Monarquía bonapartista encarnada en José I».
La España de José Bonaparte, también conocida como la España napoleónica, fue vista como un «reino vasallo» del Imperio francés, al igual que el reino de Holanda de Luis Bonaparte, el Reino de Westfalia de Jerónimo Bonaparte o el Reino de Nápoles de Joachim Murat, casado con Carolina Bonaparte. En la estrategia imperial España no dejaba de ser más que una pieza satélite del sistema. Que se le concediera mayor o menor autonomía dependería de cuestiones militares. Así, el «proyecto nacional» de José I estará siempre mediatizado por el «proyecto imperial» de su hermano Napoleón.
José I ha sido probablemente el rey más calumniado de toda la historia de España. Desde el primer momento se impuso una caricatura ―inexacta, calumniosa, insostenible, por completo discutible― que ha llegado hasta nuestros días. El poeta Manuel José Quintana fue uno de los que más se distinguió en la difusión de esa caricatura como cuando se refirió al ambiente en que se movía el rey, «desde el seno de sus festines impíos, de entre los rufianes viles que le adulan y de las inmundas prostitutas que le acompañan». Dos de los insultos más difundidos por los «patriotas» fueron el de «Pepe Botella» y el de «Rey de Copas» ―cuando ni era un borracho, ni un jugador empedernido―. Estos motes se «basaban» en dos órdenes firmadas por José I en febrero de 1809. Por la primera se liberalizaba la fabricación, circulación y venta de naipes; por la segunda se desgravaba la venta de aguardientes y licores. También se le tachó de «tuerto» cuando no era en absoluto cierto. Los tópicos y las calumnias sobre su persona pervivieron durante doscientos años, y el que pudo haber sido el mejor rey y el impulsor de la modernización progresista del país quedó para siempre en la memoria popular e intelectual transmutado en el rey intruso y borracho que el pueblo expulsó. Pocas veces una campaña propagandística apoyada en la manipulación de la imagen ha tenido tanto éxito».
El contrapunto de esta visión caricaturesca y calumniosa de José I se puede encontrar en el novelista francés Stendhal que escribió: «Aceptando a José como rey, los españoles hubieran tenido a un hombre bondadoso, inteligente, sin ambición, hecho a propósito para ser rey constitucional, y hubieran anticipado en tres siglos la felicidad de su país». Sorprendentemente la valoración del historiador español del siglo XIX Modesto Lafuente no se alejó demasiado de la de Stendhal, aunque insistiendo en su carácter ilegítimo por haber sido impuesto por Napoleón: «José en otras condiciones y con autoridad y procedencia más legítima, por sus deseos y cualidades de príncipe habría podido hacer mucho bien a España. […] Pero era tal el aborrecimiento que la conducta de Napoleón había inspirado al pueblo, que el vulgo, no viendo ni juzgando por la impresión del odio, sólo veía en su hermano al usurpador y al intruso, y lejos de reconocer en él prenda alguna buena, figurábasele un hombre lleno de defectos y de vicios».
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El 6 de junio de 1217 murió Enrique I de Castilla, rey de Castilla desde 1214 como consecuencia de un accidente en la ciudad de Palencia.

 El 6 de junio de 1217 murió Enrique I de Castilla, rey de Castilla desde 1214 como consecuencia de un accidente en la ciudad de Palencia.


A lo largo de su breve reinado, el joven rey fue un monarca títere dividido entre su hermana y heredera, la reina Berenguela, y su tutor, el conde Álvaro Núñez de Lara. Fue el décimo hijo y único varón superviviente de Alfonso VIII y de su esposa, la reina Leonor de Plantagenet. Le sucedió en el trono su hermana, la reina Berenguela, quien después renunció en su hijo, el futuro rey Fernando III.

Hijo menor de Alfonso VIII y de Leonor de Plantagenet, la muerte de sus hermanos varones y la de su padre, Alfonso VIII, ocurrida en el año 1214, le llevó a heredar el trono paterno cuando contaba con diez años de edad. La minoría de edad del rey Enrique supuso la apertura de un período de regencia. Su padre, en su testamento redactado poco antes de morir, había confiado la tutela a la reina Leonor quien, sin embargo, falleció veinticuatro días después. Antes de fallecer, la reina había confiado la guarda y custodia del joven rey a su hija y hermana mayor de Enrique, la reina Berenguela, que residía en la corte castellana desde que su matrimonio con Alfonso IX de León había sido anulado en 1204 por el papa Inocencio III.
La regencia de la infanta Berenguela fue importunada por los miembros de la Casa de Lara, familia de la alta nobleza castellana que ya se había destacado por su intervención política durante la minoría de edad del difunto Alfonso VIII de Castilla, período en el que fue combatida por la Casa de Castro. Encabezados por el conde Álvaro Núñez de Lara, los miembros de la Casa de Lara se negaron a apoyar a la infanta Berenguela como regente del reino y la obligaron a renunciar a la regencia de su hermano para evitar los conflictos que caracterizaron los primeros años del reinado de su padre Alfonso VIII, cuando llegaron a producirse choques armados como la batalla de Lobregal o la de Huete. En realidad, el corto reinado quedó marcado por la lucha entre dos facciones de la nobleza: la de los Lara y la que respaldaba a Berenguela, compuesta principalmente por los Girón, Téllez, Haro y Cameros. La disputa causó daños en diversas partes del reino, en especial, en la Tierra de Campos. La Casa de Lara alcanzó su apogeo político en Castilla durante el corto reinado de Enrique, si bien ya habían sido el linaje más favorecido en los últimos años de Alfonso VIII. La familia contaba no solo con estratégicas posesiones en la frontera castellano-leonesa, sino también amplias posesiones en León.
La tutela del conde de Lara produjo desavenencias entre la nobleza castellana, puesto que sus miembros temían el poder que con ella obtenían los miembros de la Casa de Lara, que desde un primer momento maniobraron a fin de consolidar su posición, concertando para ello, en el año 1215, el matrimonio de Enrique I de Castilla con la infanta Mafalda de Portugal, hija del rey Sancho I de Portugal. El matrimonio del rey se celebró en la ciudad de Burgos antes del día 29 de agosto, aunque nunca fue consumado y fue anulado al año siguiente, en 1216, por el papa Inocencio III, debido al grado de parentesco que había entre ambos cónyuges. Los dos bandos nobiliarios enfrentados buscaron la colaboración del rey portugués; en el verano de 1216 Enrique firmó con él un tratado de paz que favorecía al bando de los Lara.
La anulación del matrimonio del rey impulsó a Álvaro Núñez de Lara a concertar un nuevo matrimonio con Sancha, hija del rey Alfonso IX de León, pretendiendo con ello unir los reinos de Castilla y León y apartar de la línea sucesoria de ambos reinos al infante Fernando de León, hijo de la reina Berenguela y de Alfonso IX de León. El matrimonio no llegó a celebrarse debido a la defunción de Enrique.
Enrique falleció a los trece años de edad de modo accidental, y como consecuencia de una herida recibida en el Palacio episcopal de Palencia mientras jugaba con otros niños cuando le golpeó en la cabeza de forma accidental una teja o piedra que se desprendió de una de las torres del palacio. Tras el accidente, el regente Álvaro Núñez de Lara intentó ocultar su muerte trasladando el cuerpo en secreto al castillo de Tariego para evitar que su hermana Berenguela reclamara el trono de inmediato.
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Asturleones

 Sabías que el asturleonés 🇪🇸 es una lengua romance histórica del noroeste de la península ibérica, que incluye variantes como el asturiano, el leonés y el mirandés, y que hoy en día se encuentra en proceso de recuperación cultural?



📍 Asturleonés 🇪🇸


🌍 Región donde se habla: Asturias, León y zonas del noroeste de España y Portugal.

🏛️ Zona principal: Asturias y Castilla y León

👥 Hablantes: Aproximadamente 100,000–400,000 personas (según uso activo y pasivo).


💡 20 datos curiosos del asturleonés


1. Es una lengua romance derivada del latín vulgar.

2. Se divide en variantes: asturiano, leonés y mirandés.

3. En Portugal, el mirandés tiene reconocimiento oficial.

4. Se habla principalmente en Asturias.

5. También tiene presencia en zonas rurales de Castilla y León.

6. El leonés medieval fue una lengua importante en la Edad Media.

7. Ha influido en el español hablado en la región.

8. Muchas palabras tradicionales del noroeste provienen de esta lengua.

9. Tiene una rica tradición oral y literaria.

10. En Asturias se enseña como asignatura optativa en algunos centros.

11. Existe un movimiento cultural de revitalización lingüística.

12. El asturiano es la variante más hablada hoy en día.

13. El mirandés es la única variante oficial en Portugal.

14. Su uso ha disminuido por la expansión del español.

15. Tiene distintas normas ortográficas según la variante.

16. Se utiliza en música tradicional y poesía.

17. Forma parte del patrimonio cultural del noroeste ibérico.

18. Está protegido por leyes autonómicas en algunos territorios.

19. Es una de las lenguas romances menos conocidas de España.

20. El asturleonés representa la diversidad lingüística histórica de la península ibérica.


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