jueves, 3 de septiembre de 2026

El 3 de septiembre de 1936 fue asesinado Sadí de Buen Lozano, fusilado por los militares

 El 3 de septiembre de 1936 fue asesinado Sadí de Buen Lozano, fusilado por los militares sublevados a comienzos de la Guerra Civil Española. Médico y científico barcelonés, fue un notable parasitólogo por sus esfuerzos en el estudio y erradicación de la malaria en España, así como haber descubierto al agente y al vector de la fiebre recurrente española, una forma de borreliosis.



Dedicó su atención fundamentalmente a combatir la malaria o paludismo, no sólo a través de la investigación básica, sino a través de la acción práctica. Con ayuda de su hermano Fernando, naturalista especializado en la vida acuática, Sadí de Buen introdujo en Europa la especie americana Gambusia affinis, un pez propio de los ríos que desaguan en el golfo de México que se alimenta cerca de la superficie, devorando ávidamente las larvas de mosquito. De Buen supo identificar las quebradas de los arroyos de Talayuela (Cáceres) como un lugar adecuado para su aclimatación, que hasta entonces había resultado imposible. Desde allí se puso de marcha una red de criaderos en todas las provincias palúdicas, y de allí salieron las gambusias con que, en adelante, se combatió el paludismo en España e Italia primero, y luego en el resto de Europa y en el Norte de África


En 1931 fue nombrado Director General de Instituciones Sanitarias, pretendiendo reformar la sanidad española. Sadí De Buen se encontraba en Córdoba en julio de 1936, en el cumplimiento de sus tareas de investigación en la lucha antipalúdica y como jefe de los Servicios de la Dirección General de Sanidad, cuando fue apresado el 23 de julio y fusilado la noche del 3 de septiembre en las tapias del cementerio de San Rafael por los insurrectos. Su muerte tuvo un amplio eco en Europa, lo que debió de influir en la liberación, por canje, de su padre, Odón de Buen, al que la rebelión militar sorprendió en Mallorca.


La eficiente, aunque modesta, organización antipalúdica española, que De Buen había contribuido a construir, desapareció con la guerra, hasta el punto que, unos años después, en 1942, la malaria era de nuevo el más grave problema sanitario de España. Las circunstancias de la muerte de Sadí de Buen favorecieron el olvido de su obra científica, que sólo ha empezado a valorarse a partir de los últimos años.


Tuvo cuatro hijos, crecidos en México, a donde llegaron tras la Guerra Civil. Uno de ellos, el doctor Sadí de Buen López de Heredia se convirtió en una eminencia de la oftalmopatología, y su hermano Óscar, ingeniero civil, recibió en México el Premio Nacional de Ingeniería Civil en 1999.