martes, 16 de diciembre de 2025

El destuerzo se lo arregló el estelero

 



Nos encontramos con un decir tan nuestro que pronunciado fuera de las islas nadie entendería de su significado, y más aún cuando el canarismo "estelero" es exclusivo de los grancanarios.


Si bien la voz "destuerzo" puede deducirse que es un arcaico derivado para denominar la acción del verbo "destorcer", el significado que para el mismo aporta el DRAE, «Deshacer lo retorcido aflojando las vueltas o dándolas hacia la parte contraria», no termina por definir aquel que tiene en las islas, que tampoco es recogido por el Diccionario de Canarismos de la ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA.

Esta expresión, que en ocasiones se oye también como "estuerzo", es recogida por Pancho Guerra en su léxico, quien nos incluye algunas frases: «DESTUERZO (Destuerso).- Quiebro o quite que por reflejo defensivo hace el cuerpo ante la inminencia de una caída, lo mismo en accidente que en el ejercicio de un deporte, especialmente el de la lucha canaria, o ante la acometida de un animal. Dislocación de huesos o de articulaciones, en particular los de los pies, originada por un golpe, un mal paso o una caída.

“El beserro me tiró un cabe tan malamañado que si no espabilo y me estuerso, me mete los tarros hasta el pescueso". “El Pollo de Tacoronte calsó por El Palmero, y cuando éste ya paresía sin escapatoria, hiso un estuerso y se escarranchó otra ves en el terrero”. Destuerso es sinónimo de “esguince” en ambas acepciones y de “regate” en la primera. Como cosa curiosa diremos que el isleño solía curarse los destuerzos o estuersos de sus huesos o de sus articulaciones con emplastos de "sebo-casnero" y el calor de bayetas coloradas».

Hay que señalar que en las islas para los desajustes o lesiones del cuerpo humano se usan dos términos muy distintos, y así cuando es una lesión de huesos o músculos hablamos de un "destuerzo" o "estuerzo", y cuando hablamos del "pomo" se dice que lo tiene "desconchabado" o "esconchabado" como ya hemos visto en nuestra entrada Se le descompuso el pomo a este blog.

Ambos términos se han compuesto al añadir el prefijo "des-" que según el DRAE «Denota negación o inversión del significado del simple», construyéndose el primero "des-torcer" y el segundo "des-conchabar" como tantas otros tantos canarismos. En cuanto al resultado final del primero ya hemos visto antes el significado que aporta el DRAE, y del segundo nos dice de la acepción al uso en la América de habla hispana: «desconchabar. 1. descomponer (separar las partes de un compuesto)» que tampoco aclara mucho el sentido que en las islas le damos.

El diccionario de canarismos de nuestra ACADEMIA CANARIA recoge tres acepciones que introducen dos variantes más modernas, y en la tercera mantiene la más tradicional: «Desconchabarse.1. prnl. Lz, Fv, GC y Hi.  Desconcharse, averiarse. 'No fue a trabajar porque tiene el coche desconchabado'. 2. prnl. Lz, Fv, GC y Hi.  Descoyuntarse un miembro del cuerpo. 'Dio un mal paso y se desconchabó el pie'. 3. prnl. Desarreglarse o descomponerse un órgano del cuerpo. 'Cuando lo vi caer de aquel modo, se me desconchabó la barriga'».

En cuanto al término "estelero" muy al uso en Gran Canaria, el diccionario de canarismos nos clarifica correctamente el oficio del que se trata «estelero. Curandero que se dedica a arreglar dislocamientos de huesos y articulaciones. 'Se torció el tobillo y lo llevamos al estelero'».

Del origen de este término que no recogen en su léxico los hermanos Millares Cubas, ni tampoco Pancho Guerra poco se sabe. En un curioso vocabulario publicado en Madrid en 1857 y escrito por Luis Marty Caballero, bajo el largo título de "Vocabulario de todas las Voces que faltan a los Diccionarios de la Lengua Castellana" nos la incluye con el siguiente significado «ESTELERO, s.m. Órgano principal de la sensibilidad, centro al cual refluyen todas las sensaciones», que nada tiene que ver con quien arregla los destuerzos.

Si parece nos puede aproximar a su origen el profesor Joan Coromines, quien en su Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana recoge el término ‘estela’ en su acepción de «monumento conmemorativo», generalmente de piedra, que se levanta sobre el suelo y que está adornado con inscripciones o con bajorrelieves, cuando dice que es tomada «del griego stẽlẽ id., derivado de histẽmi ‘yo coloco’», que de alguna forma nos aproxima a un posible origen etimológico de  la palabra "estelero", de “colocador”. De cómo pudo llegar al léxico canario es un auténtico enigma, si bien debemos considerar que muchos términos relacionados con la medicina tienen su origen etimológico en el griego.

Nos vamos de bochinches

 

Se trata de una expresión coloquial muy al uso en las islas que hoy hace referencia a los muy variados itinerarios de tabernas y bares tradicionales donde se saborean pizcos y enyesques, lugares que en las islas orientales son llamados "bochinches" y en las occidentales "guachinches", si bien ya se confunden.



El diccionario de canarismos de la ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA, sin concretar la localización de su uso, recoge actualizados el primero como «bochinche. 1. m. 'Sitio o tienda de carácter popular donde se sirven comidas típicas y vino del país'. Él es más de bochinches que de restaurantes finos» y el segundo lo remite al primero «guachinche. 1. m. Bochinche».



Teniendo su origen en el término "buchinche" como veremos más adelante, Agustín Millares Cubas en el prólogo del léxico de Gran Canaria la incluye dentro del grupo de americanismos o cubanismos «A este grupo pertenecen guagua, güiro, guineo, buchinche, ñanga, ñangueta, embullo, tenderete, singuango y tantas otras, entre las cuales se destaca la deliciosa interjección ».



Es a partir de este "buchinche" cuando se produce la degeneración en "guachinche" de usos en las distintas islas, como ocurre también con la voz dada el millo tostado "cochafisco" que termina en "guachafisco" o "guachatisco". Algunas fuentes sostiene que pudo obedecer a la consideración de que tuviera su origen en los llamados "guanchismos" de la lengua muerta aborigen, por ese intento de dar una lectura fonética pura que se hacía desde la raíz "wa_".



Su origen etimológico nos lo ofrece el recurrido profesor Joan Coromines, quien nos ilustra además de sus diferentes acepciones que iremos desarrollando: «bochinche 'bulla, alboroto', s. XIX. El sentido originario parece ser el de 'tabernucho' (local bullanguero), vivo en Asturias y Canarias, y primitivamente 'sorbo' (por los muchos que se toman en una taberna) acepción que en la forma 'bochincho' se documenta en 1565 y sobrevive en Mérida: derivado de buche en el sentido de 'sorbo, enjuague'; de bochinche se extrajo regresivamente boche 'alboroto' en la costa americana del Pacífico».



Vayamos viendo progresivamente la acepción que el canarismo recibía en las islas. Los hermanos Millares Cubas recogen «BUCHINCHE.- Local estrecho, pobre, miserable. Se aplica a los tenduchos, tabernas y fondas de mala muerte. — ¿Ven ustedes a don Mamerto, el de la calle de Triana? Pues yo le conocí con un buchinche, frente a la Recoba vieja».



Después Pancho Guerra recoge un significado muy parecido: «BUCHINCHE.- Tenducho de comestibles o bebidas sin sol, sin luz y con moscas, mísero el local y mísera la mercancía. El Diccionario de la Academia no lo registra en la edición de 1939. Don Julio Casares lo hace figurar en su Ideológico con la acepción de "tienda o habitación de aspecto mezquino"».



La referencia al DRAE que nos hace Pancho Guerra aconseja conozcamos la versión actual, primero de igual entrada «buchinche. 1. m. Café, taberna, tienda pequeña de aspecto descuidado», y ahora la entrada más al uso actual en las islas y en América, en sus tres acepciones: «bochinche. (De bochincho 'sorbo', y este derivado de buche). 1. m. Tumulto, barullo, alboroto, asonada. 2. m. Ext. buche ( porción de líquido). 3. m. coloquialmente Panamá. Chisme, a veces calumnioso, contra una persona o familia, que cobra mayor proporción y maledicencia a medida que pasa de una persona a otra». Dado que lo establece como derivado de buche del que procede el canarismo, veamos ahora la acepción que nos incluye sobre este término «Buche: 3. m. Porción de líquido que cabe en la boca».



Probablemente a las islas el término fuera introducido por los gallegos, pues la definición más completa de lo que aquí conocemos la encontramos en el Diccionario Enciclopédico Gallego-Castellano (RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, E., 1961), quienes también emigraron a América y compitieron allí con los canarios: 

«BOCHINCHE s.m. Tienda o taberna donde se venden vinos, aceite, licores y comestibles; BUCHINCHE ≡ El BOCHINCHE tiene generalmente en la parte interior unas mesas de madera o mármol y unos bancos también de madera, donde los parroquianos hacen tertulias por las noches jugando al dominó y al tute, a la brisca u otros juegos de naipes».  Incluye otra entrada para el oficio de BOCHINCHEIRO o BUCHINCHEIRO para el dueño o el que está al frente del mismo.



En su obra costumbrista Las Memorias de Pepe Monagas, Pancho Guerra lo utiliza para las dos acepciones más conocidas en las islas, pues sobreentiende que son causa y efecto, dado que los abusos de los "pizcos" pueden acabar en "alborotos".



Y de la causa «Manejando como aquella pollería manejaba, no era extraño que casi arreo se tirara en jaraneras partidas a la calle, amando, particularmente los sábados; ranchos de serenata alrededor de bandurrias, guitarras y timples. Tampoco era raro que al soco de las enamoradas rondas fueran los de la alegranza mamándose de mistela, ron o yerbitas, hasta ensoparse, levantando al cabo tales buchinches que como no fuera un regimiento, aquello no lo metía en cintura ni el médico chino».



A su inevitable efecto «Salí por entre las patas de los maúros como pejinillo de chinchorro, dejando encendida una "guerra caliente", como ahora llaman. Porque, conforme yo esperaba, el indiano de mis turrones estuvo cierto de que quien le soltó la cachetada fué el relinchante bisojo que tenía a estribor. Se armó un buchinche de piñas y botellazos como yo he visto pocos a lo largo de mi vida. Me lo gocé desde la puerta, empajándome, y esperando que los del potaje se pusieran como barras de conserva. Una vez que los consideré blandeados del cansancio y la mano de componte que se repartieron como hermanos, entré por mi botín. Yo también había sido combatiente.»



Habría que añadir que cuando las voces viajan de un lado a otro del Atlántico, algunas de ellas adquieren un determinado e importante significado, por el bautizo histórico que recibieran por su uso concreto por un significado protagonista de su historia. Y no debemos dejar de mencionarlo cuando se trata de nuestra llamada "octava isla" como llamamos a los Estados Unidos de Venezuela, donde el término es utilizado para identificar al recurrente mal del país e inclusive al "conchabo" político que en él se ha dado.



Es así que en Venezuela “bochinche” es “Desorden, bullicio y desorganización” según el Diccionario de venezolanismos de la UCV (ACADEMIA VENEZOLANA DE LA LENGUA). También la recoge el Diccionario del habla actual de Venezuela (ROCÍO NÚÑEZ, R. y PÉREZ, F.J.) como expresión coloquial «1. Desorden o confusión de objetos en un lugar. 2. Reunión desordenada y ruidosa de personas. 3. Diversión, especialmente una fiesta o reunión. 4. Pelea ruidosa».



Pero quien la haría prosapia histórica para el ámbito político y de gobierno en Venezuela sería a principios del siglo  XIX , el caraqueño más universal Francisco de Miranda, intelectual y vanguardista, valorado como talentoso y seductor por su proyecto emancipador, quien fracasó temporalmente por las traiciones de las que fue objeto.



Cuentan sus biógrafos que Francisco de Miranda, al ser arrestado en La Guaira, en 1812 por Bolívar y otros jóvenes impetuosos, a raíz de la capitulación concertada con el jefe español Domingo Monteverde, exclamó: “¡Bochinche, bochinche! Aquí no saben hacer sino bochinche!”, famosa frase que quedó para la posteridad que retrata bien el modo de ser de los venezolanos con el significado de “gobernar” y “reinar” sobre el caos que allí acontece cíclicamente. 

¡Enterado de la caja del agua!

 




¡Enterado de la caja del agua!

En respuesta a una consulta realizada, la ACADEMIA CANARIA DE LA LENGUA, que circunscribe este decir a la isla de Gran Canaria recogiendo además otra variante que dice “Ignorante de la caja del agua”, entiende que «La expresión ¡enterado/ignorante de la caja del agua! es una fórmula de insulto en que el calificativo resulta intensificado mediante una fórmula como la que opera en expresiones del tipo tonto del bote, bobo de baba, loco de atar, etc. En cuanto a la motivación de dicha frase hecha, nada seguro podemos afirmar. Acaso guarde relación con la costumbre, muy arraigada en Las Palmas de Gran Canaria, de servir cajas de agua en los domicilios particulares por parte de ciertas empresas repartidoras».

Parece claro que toda paremia (refrán, proverbio, adagio, sentencia) apunta a un origen popular, que surge de forma espontánea. En el caso de nuestro decir, se aparta de la definición de los dos primeros, refranes y proverbios, construidos normalmente con rima forzada y que trasmiten una moraleja o enseñanza. En todo caso es una sentencia, y para ser más concreto un adagio como fórmula de insulto, como bien dice la Academia. Pero toda paremia, aun teniendo un origen popular se sustenta en la veracidad argumental, que sea comprobable y contrastable, y que nuestro decir pueda guardar relación con la cajas de agua embotellada de reparto a domicilio, pierde toda su intencionalidad por no comprenderse.

A nuestro particular entender, la opinión más generalizada es que guarda relación con las antiguas “cajas de agua de repartimientos”, de las hoy llamadas troneras o cantoneras que reparten el agua de las acequias, junto a las cuales solían construirse o habilitarse “lavaderos” públicos a los que acudían en tiempos pasados nuestras mujeres para lavar su ropa. Unos sostienen que el destinatario de la frase del decir es aquella “mujer lavadora” que llegaba y ocupaba un espacio privilegiado o que entre “lavado y lavado, alegaba de alguien no presente”, convirtiéndose como dice Pancho Guerra en una «ALEGANTINA.- Murmuradora, chismosa, maldiciente, que practica como por oficio lo de poner al prójimo "de caldo y cocina", haciendo una sama de una escama, o cosas semejantes».

Las Lavanderas de Jorge Oramas
Otros apuntan que el destinatario de la frase del decir es “ese enterado” que llegaba de improviso y de forma clandestina bajaba o quitaba la tablilla de la tronera para que entrara más agua a su cercado, y pasado algún tiempo reponerla como si no hubiera pasado nada. Es quizás esta versión por la que más apostemos particularmente por tratarse de un insulto intensificado que se justifica en la desvergüenza del autor del hecho, que no es compartida por ninguna de las "lavadoras" que le observaban, en línea con la histórica pena impuesta en las Ordenanzas del siglo XVI según veremos.
   
La arquitectura del agua en Canarias tiene sus raíces en la cultura islámica, más concretamente del Al Ándalus, que pudo llegar a través de los conquistadores del sur de la península Ibérica, o a través de Madeira, de donde también nos llegó el cultivo de la caña de azúcar y los ingenios azucareros.

Consecuencia del propio repartimiento de tierras y aguas entre conquistadores y financiadores de la conquista, y para regular la distribución al común de las aguas de las “madres” o nacientes, se adoptó de los fueros castellanos la figura de los heredamientos para la posesión y disfrute común de las aguas que era conducida por las acequias reales hasta las proximidades de las tierras de cultivo. A partir de este lugar común, se hacía necesario para su distribución un sistema de medición para su reparto a cada interesado, así como un responsable de su control.

En las Ordenanzas del Cabildo General de 1531 es regulada la figura del “Alcalde de Aguas” que fuera de los mismos herederos y con un mandato por seis meses, quien además de velar por el buen estado de las acequias, estaba obligado a que «… todas las tornas que oviere en cada heredad e la que se pudiere regar con una torna manden que no aya más que aquella e ansi se cumpla e hagan haser sus contra acequyas por de dentro de las heredades por donde puedan regar y rieguen e se escusen las dichas tornas… » y además «… que los alcaldes manden hazer en cada una de las dichas tornas que ansy regaren las dichas heredades de cal la dicha torna con una caxa de madera con su puerta por manera que por ella no se pierda ni salga agua ninguna e pongan término e pena a los señores de las heredades que lo hagan según dicho es e quando no lo hiziere luego…».

Es en esta regulación donde nos aparece, la “torna” y el origen de lo que se llama  la “caja del agua”, término que en esta isla se ha perdido a favor de “arquilla”“tronera” o “cantonera”, bien porque quedaban a cielo raso, sin cerramiento exterior, o por su construcción con piedra azul de cantería de Arucas o porque en muchos casos adoptan formas caprichosas, distintas de un cubo, para resolver las múltiples salidas de aguas. También destacar de la antigua ordenanza la advertencia que no debe perder ni salir agua ninguna sin control, estableciendo penas.

Los artilugios para medir el agua, las “cantoneras” más evolucionadas en los siglos, son dos estanques de pequeñas dimensiones intercomunicados por el fondo, con los más caprichosos diseños arquitectónicos. La acequia lleva el agua al primero de los pequeños estanques, donde se remansa para pasar al segundo, que es el verdadero distribuidor y medidor del agua a través de las distintas bocas o troneras en sus laterales, donde tablas de madera de diferentes alturas, o las más modernas regletas graduadas, regulan la cantidad de agua que sale durante una hora. Fue el conocimiento público del horario solar lo que motivó a muchas heredades para colocar relojes en los templos parroquiales y en sus propios edificios. Para cerrar una de las salidas se coloca una labrada piedra totalmente ajustada, y así sellar la boca.

Lavadero de la Caja del Agua La Calzada (Fedac)
Las redes de acequias más antiguas conservan aún las “cajas de agua” que siglos después se rehabilitaron y reconstruidas con piedra y argamasa en sustitución de la primitiva madera, casos que encontramos en las acequias que llegan a la ciudad de Las Palmas de GC, como es el caso del Molino del Maipez en Dragonal y los desaparecidos Molino Grande o Molino La Barranquera y Molino Chico ambos en Barranco Seco, tributario del Guiniguada, muy cercanos a la Ciudad, y sin que nos olvidemos del Molino del Batán, harinero reconvertido para el abatanado de los paños para su apelmazado.

En algunas de ellas, el primer pequeño estanque se construía ensanchando la propia acequia a su término, que en ocasiones se habilitaba como “lavadero”. También cuando se aprovechaba la fuerza hidráulica para moler con licencia del heredamiento, el agua de la acequia llenaba el “herido” para generar más fuerza por la presión del agua, y a su salida se construían los dos estanques.

De otros, muchas noticias han quedado para la historia en los protocolos notariales, y como ejemplo, la testamentaría de 8 de abril de 1763, donde el Familiar del Santo Oficio de la Inquisición Juan González Travieso y Ana Suárez Fleitas, dicen poseer «Molino harinero con máquina de agua denominado de “Padilla” en el Barranco Guiniguada con dos estancias para la máquina y habitación del molinero» y «Molino harinero con máquina de agua denominado “Caja del Agua del Repartimiento” en dicho Barranco con dos estancias», propiedades que desvinculadas pasaron a sus sucesores el 27 de mayo de 1864.

De estas antiguas definiciones sobre la arquitectura del agua, algunos de los lugares con lavaderos eran conocidos popularmente como la “Caja del Agua”, como epónimos de los casos ya comentados, y así se convierten en el contexto y lugar donde nuestro decir nace de forma espontánea. 

SABÍAS que una REINA fue DEGOLLADA por orden de su propio ESPOSO en la Edad Media? 👑




 ¿SABÍAS que una REINA fue DEGOLLADA por orden de su propio ESPOSO en la Edad Media? 👑


Ana Bolena no fue una dama cualquiera ni una víctima anónima de la violencia medieval. Fue reina de Inglaterra y su muerte, ocurrida en 1536, se convirtió en uno de los episodios más fríos y calculados de la historia europea. Su degüello no fue el resultado de un arrebato, sino de una operación política cuidadosamente diseñada para eliminar a una mujer que había dejado de ser útil. En la corte inglesa, el amor duraba lo mismo que la conveniencia.


Todo comenzó cuando Ana logró lo impensable: que Enrique VIII rompiera con la Iglesia católica para casarse con ella. Ese acto cambió la historia de Inglaterra, pero también selló su destino. Ana no dio al rey el heredero varón que esperaba, solo una hija, Isabel, y con el paso del tiempo su posición se volvió frágil. En una corte dominada por hombres, una reina sin hijo varón era vista como un error que debía corregirse.


Las acusaciones aparecieron de forma repentina y sospechosamente coordinada. Ana fue acusada de adulterio con varios hombres de la corte, incluyendo a un músico y a nobles cercanos al rey. También se le imputó incesto con su propio hermano y conspiración contra la vida del monarca. Hoy, la mayoría de los historiadores coinciden en que los cargos eran falsos o exagerados, construidos para justificar su eliminación sin manchar directamente la imagen del rey.


El juicio fue rápido y sin garantías reales. Los testigos eran enemigos políticos o personas bajo presión, y la sentencia ya estaba decidida antes de que Ana hablara. Fue declarada culpable de alta traición, el peor crimen posible, y condenada a muerte. Sin embargo, por su rango, no sería quemada ni ahorcada. Se ordenó su decapitación con espada, un método considerado más “digno” para la nobleza.


El 19 de mayo de 1536, Ana Bolena fue llevada a la Torre de Londres. Vestía de gris y rojo, colores cargados de simbolismo, y caminó con una calma que desconcertó a los presentes. El verdugo había sido traído expresamente desde Francia, experto en ejecuciones rápidas. No hubo hacha. En un solo movimiento, la espada terminó con su vida ante una multitud silenciosa que sabía que estaba presenciando algo más que una ejecución: estaba viendo cómo el poder borraba a una reina.


Tras su muerte, Enrique VIII se comprometió con otra mujer apenas días después. La rapidez confirmó lo que muchos sospechaban: Ana había sido un obstáculo, no una traidora. Su nombre fue manchado durante siglos, presentada como ambiciosa, peligrosa y culpable, mientras que el sistema que la destruyó permaneció intacto. Solo con el tiempo se empezó a revisar su historia con una mirada más crítica.


El caso de Ana Bolena demuestra que en la Edad Media tardía y el Renacimiento, incluso las mujeres más poderosas podían caer de forma brutal. No bastaba con ser reina, ni con haber cambiado el rumbo de un país. Bastaba con dejar de servir al poder. Su degüello no fue un castigo moral, sino una advertencia: en la corte, el trono siempre estuvo más cerca del cadalso de lo que parecía.


#edadmedia #anamolena #historiareal #mujeresdegolladas #intrigashistoricas #reinas #torredelondres

Cáncer de volum

 


Cáncer de volum" es probablemente un error tipográfico de cáncer de pulmón o cáncer de vulva; el cáncer de pulmón (pulmón) presenta tos persistente, dolor de pecho y falta de aire, mientras que el de vulva (vulva) causa cambios en la piel, llagas que no sanan y dolor pélvico. "Volum" también podría referirse a volumen tumoral, que describe el tamaño de un tumor, o a tumores en partes blandas (sarcomas) o cabeza y cuello, pero lo más probable es que se trate de los dos primeros tipos de cáncer. 

Cáncer de Pulmón (Pulmón)
  • Síntomas: Tos que no se va, tos con sangre, dolor de pecho, falta de aire, sibilancias (pitidos al respirar) y ronquera.
  • Origen: Crecimiento anormal de células en los pulmones o el tracto respiratorio. 
Cáncer de Vulva (Vulva)
  • Síntomas: Cambios en la piel, bultos o llagas que no sanan, dolor al orinar o tener relaciones sexuales, picazón.
  • Origen: Tejidos externos de los genitales femeninos (vulva). 
Otros cánceres relacionados con "volumen"
  • Volumen tumoral: Es una medida del tamaño de un tumor, no un tipo de cáncer en sí mismo.
  • Sarcomas de partes blandas: Tumores que se originan en músculos, grasa, vasos sanguíneos, etc., y pueden causar un "bulto" o hinchazón en cualquier parte del cuerpo, a menudo en brazos o piernas. 
Si tienes preocupaciones sobre cualquiera de estos síntomas, es crucial consultar a un médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados, ya que pueden ser causados por otras afecciones menos graves. 
19 ago 2024 — Los signos y síntomas de cáncer de pulmón que se presentan en los pulmones o cerca de estos pueden incluir los siguientes: * Una tos reciente que no ...
Mayo Clinic

El sereno” su origen

 



“El sereno” su origen

Era la persona encargada de vigilar las calles de los pueblos o ciudades durante la noche; también tenía la tarea de encender las farolas públicas, para lo cual portaba unas 5 onzas de sebo como combustible. Informaba a los vecinos de cualquier amenaza como incendios, robos o auxiliaba a algún extranjero extraviado.


El sereno anunciaba su presencia con un silbato y un grito en el que comunicaba la hora y el estado del tiempo: “¡Las 9 y todo serenooo!” Algunos añadían un “¡Ave María!” o “¡Alabado sea Dios!” como parte de la costumbre de la época.


Al principio, “el sereno” vivía de las propinas de los habitantes; más tarde comenzó a recibir un sueldo otorgado por el gobierno. Con la llegada de la luz eléctrica a México, su labor fue desapareciendo poco a poco.


“El sereno” permanece como un recuerdo entrañable: un personaje más en la historia cotidiana de México.