lunes, 28 de julio de 2025

Mártir Calínico de Gangra en Asía Menor 29 Julio

 Mártir Calínico de Gangra en Asía Menor


El Santo Mártir Calinico era oriundo de Cilicia y desde su infancia fue criado en la Fe Cristiana. El se sintió muy preocupado por las personas mal guiadas y confundidas por la reverencia y adoraciones a los ídolos, el temía que perecerían para siempre por adorar a los ídolos paganos y se dirigió por muchas ciudades y aldeas proclamando a Jesucristo y gracias a sus enseñanzas y a las palabras de Dios el Santo logro convertir a muchos de los paganos al Cristianismo.
En la ciudad de Ancira en Galacia, el Santo confesor fue arrestado y llevado a juicio bajo el gobernador Sacerdono quien era un feroz perseguidor de los Cristianos. El gobernador amenazo al Santo con torturas y la muerte, le exigió que ofreciera sacrificios a los ídolos, pero el Santo sin ningún temor le declaro que el no le temía al martirio ya que todos los creyentes en Cristo reciben de El la fuerza en sus pruebas y por El se hereda la vida eterna cuando llega la muerte.
Cruelmente golpearon al Santo con correas de bueyes y le desgarraron la piel con ganchos de hierro, pero el lo soporto todo con paciencia y con calma lo cual causo mas ira en Sacerdono quien entonces ordeno que le pusieran unas sandalias en los pies con clavos bien afilados y lo llevaran en latigazos hasta la ciudad de Gangra donde será incinerado.
La trayectoria del Santo fue dolorosa y los soldados que lo acompañaban se sentían débiles de sed y desesperados le imploraron al Santo que le rezara a su Señor para que les enviara agua. El Santo sintiendo pena y compasión por sus torturadores y con la ayuda de Dios logro que un manantial de agua brotara de una piedra milagrosamente. Los asombrados soldados se llenaron de compasión por el que los había rescatado y hasta quisieron darle la libertad, pero por miedo a ser ejecutados continuaron en la marcha con el mártir a Gangra donde San Calinico con alegría le dio gracias al Señor quien le concedió la corona del martirio y entro en el ardiente fuego entregando su alma a Dios.
Su cuerpo se mantuvo ileso y fue sepultado con reverencia por los creyentes.
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San Olav de Noruega 29 Julio


Mártir y rey de Noruega (1015-1030), nació en el año 995 y murió en el 1030. Fue hijo del rey Harald Grenske de Noruega. De acuerdo a Snorre, fue bautizado en el 998 en Noruega, pero probablemente lo fue por el 1010 en Rouen, Francia, por el Arzobispo Robert. Durante su juventud fue a Inglaterra como vikingo, donde tomó parte en muchas batallas y se volvió seriamente interesado por el cristianismo. Luego de muchas dificultades fue elegido rey de Noruega y cumplió su objetivo de extirpar el gentilismo y hacer a la religión Cristiana la base de su reino. Él es el gran legislador noruego para la Iglesia y como su ancestro (Olaf Trygvesson), lanzó frecuentemente severos ataques a la fe antigua y a las costumbres, demoliendo los templos y construyendo iglesias cristianas en esos lugares.
Trajo a muchos obispos y sacerdotes de Inglaterra, como el rey San Cnut lo hiciera después en Dinamarca. Algunos de ellos son conocidos por nombre (Grimkel, Sigfrid, Rudolf, Bernhard). Pareciera que hubo tomado las condiciones anglo-sajonas como modelo para la organización eclesiástica de su reino. Pero al final, la exasperación contra él se tornó tan fuerte que los clanes se rebelaron contra él y acudieron al rey Cnut de Dinamarca e Inglaterra por ayuda. Esta fue gustosamente dada, así que Olaf fue expulsado y Cnut elegido rey de Noruega. Se debe recordar que el resentimiento contra Olaf era debido no sólo contra su ser cristiano, sino también en un alto grado a su valerosa lucha contra la vieja constitución del condado y por la unión de Noruega. Él, es de este modo mirado por los noruegos de nuestros días como un gran campeón de la independencia nacional, y católicos y protestantes cercanos pueden encontrar en San Olaf a un gran modelo.
Después de dos años de exilio retornó a Noruega con un ejército y se encontró con los que se le rebelaron en Stiklestad, donde la celebrada batalla se llevó a cabo el 29 de Julio de 1030. Ni el rey Cnut ni los daneses tomaron parte de esta batalla. El rey Olaf luchó con gran coraje y valor, pero fue mortalmente herido y cayó en el campo de batalla, rezando "Dios ayúdame". Muchos hechos milagrosos son relatados en relación con su muerte y su exhumación un año más tarde, luego que la creencia en su santidad se había expandido a gran distancia. Sus amigos, el Obispo Grimkel and Einar Tambeskjelver, pusieron su cuerpo en el ataúd y lo ubicaron en el altar mayor de la iglesia de San Clemente, en Nidaros (ahora Trondhjem). Desde ahí, Olaf ha sido tomado como un santo no sólo por la gente de Noruega sino también por la gente de Roma. Su culto se expandió anchamente en la edad media, no solo en Noruega sino también en Dinamarca y Suecia, incluso en Londres hay en Hart Street una iglesia de San Olaf, dedicada al canonizado rey de Noruega. En 1856 una gran iglesia de San Olaf fue construida en Christiania, capital de Noruega, donde una gran reliquia de San Olaf (donación del museo royal danés) es preservada y venerada. El escudo de armas de Noruega es un león con el hacha de armas de San Olaf en la pata delantera.

BEATO CARLOS NICOLÁS ANTONIO ANCEL Julio 29

 BEATO CARLOS NICOLÁS ANTONIO ANCEL Julio 29


La celebración de Beato Carlos Nicolás Antonio Ancel es el 29 de julio.
logo Beato Carlos Nicolás Antonio Ancel
Beato Carlos Antonio Nicolás Ancel. (1763-1794).
Martirologio Romano:
En la costa de Francia, ante la ciudad de Rochefort, beato Carlos Nicolás Antonio Ancel, presbítero de la Sociedad de Jesús y de María, mártir, que durante la Revolución Francesa, por ser sacerdote, fue encarcelado en condiciones inhumanas en un barco convertido en prisión, donde murió como auténtico mártir, víctima de una enfermedad contagiosa.
Nació en Rouen. Sacerdote de la Congregación de Jesús y María, fundada por san Juan Eudes; fue ordenado en Lisieux en 1788. Poco tiempo después de su ordenación, se le vuelve a encontrar en el colegio de Lisieux, donde se inscribe como miembro de la congregación de la Inmaculada. Parece que prestó servicios sacerdotales intermitentes en Pin.
Rehusó el juramento de 1791 y no se marchó de Francia. Arrestado e interrogado el 23 de abril de 1793, volvió a negarse a prestar el juramento o dejar voluntariamente Francia. Detenido en la prisión de Saint-Vivien, parte para Rochefort el 9 de marzo de 1794, y consta que en abril ya estaba allí. Embarcado en Les “Deux Associés”, murió de enfermedad y miseria el 29 de julio de 1794.
Aquí encontrarás una recopilación de oraciones a Beato Carlos Nicolás Antonio Ancel. Oraciones cristianas, plegarias y rezos a Beato Carlos Nicolás Antonio Ancel.

Beato Urbano II, Papa 29 Julio


Julio 29
159 -Beato Urbano II: Francia; Marzo 12, 1088-Julio 29, 1099. Nació en Francia. Elegido el 12.III.1088, murió el 29.VII.1099. Las luchas por la supremacía del Papa o del emperador, le obligaron a exiliar. Enrique V, logró hacerse coronar con el derecho de investidura. Se construyó la iglesia de S. María del pueblo, donde los romanos veían el fantasma de Nerón
El Beato Urbano II (1040-1099) es, indudablemente, uno de los papas más insignes de la Edad Media, cuyo mérito principal consiste, aparte de la santidad de su vida, en haber hecho progresar notablemente y llevado adelante la reforma eclesiástica, ampliamente emprendida por San Gregorio VII (1073-1085). El resultado brillante de sus esfuerzos aparece bien de manifiesto en los grandes sínodos de Piacenza y de Clermont, de 1095, y en la primera Cruzada, iniciada en este último concilio (1095-1099).
Nacido de una familia noble en la diócesis de Soissons, en 1040, llamábase Eudes u Otón; tuvo por maestro en Reims al fundador de los cartujos, San Bruno: fue allí mismo canónigo, y el año 1073 entró en el monasterio de Cluny, donde se apropió plenamente el espíritu de la reforma cluniacense, entonces en su apogeo. De esta manera se modeló su carácter suave y humilde, pero al mismo tiempo entusiasta y emprendedor. Por esto llegó fácilmente a la convicción de que el espíritu de la reforma cluniacense, que iba penetrando en todos los sectores de la Iglesia, era el destinado por Dios para realizar la transformación a que aspiraban los hombres de más elevado criterio eclesiástico. Por esto, ya desde el principio de la gran campaña reformadora emprendida por Gregorio VII, Otón fue uno de sus más decididos partidarios.
Estaba entonces al frente de la abadía de Cluny el gran reformador San Hugón, a cuya propuesta Gregorio VII elevó en 1078 al monje Otón al obispado de Ostia. Bien pronto pudo éste dar claras pruebas de sus extraordinarias cualidades de gobierno, pues, enviado por el Papa como legado a Alemania, supo allí defender victoriosamente los derechos de la Iglesia frente a las arbitrariedades del emperador Enrique IV. Al volver de esta legación acababa de morir Gregorio VII.
La situación de la Iglesia era en extremo delicada. Al desaparecer el gran Papa, personificación de la reforma eclesiástica, dejaba tras sí un ejército de hombres eminentes, discípulos o admiradores de sus ideas. Frente a ellos estaban sus adversarios, entre los cuales se hallaban el violento Enrique IV y el antipapa puesto por él, Clemente III. En estas circunstancias fue elegido el Papa Víctor III (1086-1087), antiguo abad de Montecasino, gran amigo de las letras, pero indeciso, reconciliador y poco partidario de las medidas violentas. Pero muerto inesperadamente al año de su pontificado, fue elegido entonces nuestro Otón de Ostia, quien tomó el nombre de Urbano II.
Era, indudablemente, el hombre más a propósito, el hombre providencial en aquellas circunstancias. Dotado de las más eximias virtudes cristianas, era un amante y entusiasta decidido de la reforma eclesiástica, de que ya había dado muestras suficientes. Precisamente por esto su elección fue considerada por todos como el mayor triunfo de las ideas gregorianas, y rápidamente recobraron todo su influjo los elementos partidarios de la reforma eclesiástica. Así lo entendieron también Enrique IV, el antipapa Clemente III y todos los adversarios de la reforma, los cuales se aprestaron a la lucha más encarnizada.
Ya desde el principio quiso el nuevo Papa dar muestras inequívocas de su verdadera posición. En diferentes cartas, dirigidas a los obispos alemanes y franceses, escritas en los primeros meses de su pontificado, expresó claramente su decisión de renovar en todos los frentes la campaña de reforma gregoriana. Así lo manifestó en el concilio Romano de la cuaresma de 1089, y, sobre todo, así lo proclamó en el concilio de Melfi, de septiembre del mismo año, en el que se renovaron las disposiciones contra la simonía, contra el concubinato y contra la investidura laica, y que constituye el programa que Urbano II se proponía realizar en su gobierno.
Mas, por otra parte, con su carácter más flexible y diplomático con su espíritu de longanimidad y mansedumbre, siguió un camino diverso del que se había seguido anteriormente, y con él obtuvo mejores resultados. Inflexible en los principios y genuino representante de la reforma gregoriana, sabía acomodarse a las circunstancias, procurando sacar de ellas el mayor partido posible. Símbolo de su modo de proceder son Felipe I de Francia, vicioso y afeminado, pero hombre en el fondo de buena voluntad, y Enrique IV de Alemania, bien conocido por sus veleidades y mala fe. Del primero procuró sacar lo que pudo con concesiones y paternales amonestaciones. Con el segundo ni siquiera lo intentó, manteniendo frente a él los principios de reforma y alentando siempre a los partidarios de la misma.
Con clara visión sobre la necesidad de intensificar el ambiente general de reforma fomentó e impulsó los trabajos de los apologistas. Movidos por este impulso pontificio, muchos y acreditados escritores lanzaron al público importantes obras, que contribuyeron eficazmente a que ganaran terreno y se afianzaran las ideas de reforma. Así Gebhardo de Salzburgo compuso una carta, dirigida a Hermann de Metz, típico representante de la oposición a la reforma, en la que defiende con valiente argumentación la justicia del Papa. Bernardo de Constanza dirigió a Enrique IV un tratado, en el que establece como base la expresión de San Mateo (18, 17): "El que rehusa escuchar a la Iglesia sea para ti como un pagano y un publicano"; y poco después publicó una verdadera apologética de la reforma. Otro escritor insigne, Anselmo de Lucca, redactó una obra contra Guiberto, es decir, el antipapa Clemente III. Indudablemente este movimiento literario, impulsado por Urbano II, fue un arma poderosa y eficaz para la realización de la reforma.
Así, pues, mientras con prudentes concesiones y convenios ventajosos para la Iglesia Urbano II logró robustecer su influjo en Francia, España, Inglaterra y otros territorios, en Alemania siguió la lucha abierta y decidida con Enrique IV. En Francia mantuvo con energía la santidad del matrimonio cristiano frente al divorcio realizado por el rey al separarse de la reina Berta, llegando en 1094 a excomulgarlo; mas, por otra parte, en la cuestión de la investidura laica, por la que los príncipes defendían su derecho de nombramiento de los obispos, llegó a un acuerdo, que fue luego la base de la solución final y definitiva: el rey renunciaba a la investidura con anillo y báculo, dejando a los eclesiásticos la elección canónica; pero se reservaba la aprobación de la elección, que iba acompañada de la investidura de las insignias temporales. También en Inglaterra tuvo que mantenerse enérgico Urbano II frente al rey Guillermo, quien, a la muerte de Lanfranco, no quería reconocer ni a Urbano II ni al antipapa Clemente III; pero al fin se llegó a una especie de reconciliación.
El resultado fue un robustecimiento extraordinario del prestigio pontificio y de la reforma eclesiástica por él defendida. El espíritu religioso aumentaba en todas partes. Los cluniacenses se hallaban en el apogeo de su influjo y por su medio la reforma penetraba en todos los medios sociales. El estado eclesiástico iba ganando extraordinariamente, por lo cual se formaban en muchas ciudades grupos de canónigos regulares, de los cuales el mejor exponente fueron los premonstratenses, fundados poco después.
Es cierto que, durante casi todo su pontificado, Urbano II se vio obligado a vivir fuera de Roma, pues Enrique IV mantenía allí al antipapa Clemente III. Pero, esto no obstante, desplegó una actividad extraordinaria y fue constantemente ganando terreno. En una serie de sínodos, celebrados en el sur de Italia, renovó las prescripciones reformadoras, proclamadas al principio de su gobierno. Pero donde apareció más claramente el éxito y la significación del pontificado de Urbano II fue en los dos grandes concilios de Piacenza y de Clermont, celebrados en 1095.
En el gran concilio de Piacenza, celebrado en el mes de marzo ante más de cuatro mil clérigos y treinta mil laicos reunidos, proclamó de nuevo los principios fundamentales de reforma. Pero en este concilio presentáronse los embajadores del emperador bizantino, en demanda de socorro frente a la opresión de los cristianos en Oriente. Así, pues, Urbano II trató de mover al mundo occidental a enviar al Oriente el auxilio necesario para defender los Santos Lugares. Fue el principio de las Cruzadas; mas, como se trataba de un asunto de tanta trascendencia, se determinó dar la respuesta definitiva en otro concilio, que se celebraría en Clermont.
Efectivamente, dedicáronse inmediatamente gran número de predicadores del temple de Pedro de Amiéns, llamado también Pedro el Ermitaño, a predicar la Cruzada en todo el centro de Europa. Urbano II, con su elocuencia extraordinaria y el fervor que le comunicaba su espíritu ardiente y entusiasta, contribuyó eficazmente a mover a gran número de príncipes y caballeros de la más elevada nobleza. El resultado fue el gran concilio de Clermont, de noviembre de 1095, en el que, en presencia de catorce arzobispos, doscientos cincuenta obispos, cuatrocientos abades y un número extraordinario de eclesiásticos, de príncipes y caballeros cristianos, se proclamaron de nuevo los principios de reforma y la Tregua de Dios. Después de esto, a las ardientes palabras que dirigió Urbano II, en las que describió con los más vivos colores la necesidad de prestar auxilio a los cristianos de Oriente y rescatar los Santos Lugares, respondieron todos con el grito de Dios Lo quiere, que fue en adelante el santo y seña de los cruzados. De este modo se organizó inmediatamente la primera Cruzada, cuyo principal impulsor fue, indudablemente, el papa Urbano II.
Después de tan gloriosos acontecimientos, mientras Godofredo de Bouillón, Balduino y los demás héroes de la primera Cruzada realizaban tan gloriosa empresa, Urbano II continuaba su intensa actividad reformadora. En las Navidades de 1096 pudo, finalmente, entrar en Roma, donde celebró una gran asamblea o sínodo en Letrán. En enero de 1097 celebró otro importante concilio en Roma; otro de gran trascendencia en Bari, en octubre de 1088; pero el de más significación de estos últimos años fue el de la Pascua, celebrado en Roma en 1099, donde, en presencia de ciento cincuenta obispos, proclamó de nuevo los principios de reforma y la prohibición de la investidura laica.
Poco después, en julio del mismo año 1099, moría el santo papa Urbano II, sin conocer todavía la noticia del gran triunfo final de la primera Cruzada, con la toma de Jerusalén, ocurrida quince días antes.
En realidad, el Beato Urbano II fue digno sucesor en la Sede Pontificia de San Gregorio VII y digno representante de los intereses de la Iglesia en la campaña iniciada de la más completa renovación eclesiástica. En ella tuvo más éxito que su predecesor, logrando transformar en franco triunfo y en resultados positivos la labor iniciada por sus predecesores. Esta impresión de avance y de triunfo aparece plenamente confirmada y enaltecida con el principio de una de las más sublimes epopeyas de la Iglesia y de la Edad Media cristiana, que son las Cruzadas, y con el éxito final de la primera, que es la conquista de Tierra Santa y la formación del reino de Jerusalén con que termina este glorioso pontificado. Por eso la memoria de Urbano II va inseparablemente unida a la primera Cruzada, la única plenamente victoriosa.

San Félix de Roma 29 Julio

 San Félix de Roma


Mártir
En Roma, en el tercer miliario de la vía Portuense, en el cementerio dedicado a su nombre, san Félix, mártir (s. III/IV).
Celebración 29 de julio

San Lupo de Troyes, Obispo Julio 29

 San Lupo de Troyes, Obispo  Julio 29

(478 d. C.) San Lupo nació en Toul hacia el año 383. Después de seis años de matrimonio con la hermana de San Hilario de Arles, ambos esposos se separaron de común acuerdo para consagrarse al servicio de Dios. Lupo vendió sus posesiones y repartió el producto entre los pobres. Después se retiró a la famosa abadía de Lérins, gobernada entonces por San Honorato. Pero algo más tarde, hacia el año 426, fue elegido obispo de Troyes. En su cargo se mostró tan humilde y mortificado como antes y siguió practicando la pobreza como si se hallase en el monasterio. Sus vestidos eran sencillísimos, dormía en un lecho de tablas, pasaba largas horas en oración y ayunaba con mucha frecuencia. Así vivió cincuenta años, cumpliendo celosamente sus deberes pastorales.
El año 429, cuando San Germán de Auxerre pasó por Troyes de camino a Inglaterra, a donde iba a combatir la herejía pelagiana, San Lupo fue elegido para acompañarle. Los dos obispos aceptaron esa misión con tanto mayor entusiasmo cuanto que prometía ser difícil y laboriosa. Con sus oraciones, predicación y milagros lograron extirpar la herejía, cuando menos por algún tiempo. A su vuelta a Francia, San Lupo se entregó con renovado vigor a la reforma de su grey. La prudencia y piedad que desplegó fueron tan grandes que San Sidonio Apolinar le llama "padre de padres, obispo de obispos, cabeza de los prelados de las Galias, norma de conducta, columna de verdad, amigo de Dios e intercesor de los hombres ante El." San Lupo no vacilaba en arrostrar lo peor por salvar la oveja perdida, y su apostolado tenía un éxito que rayaba frecuentemente en lo milagroso. Entre otros ejemplos, se cuenta que un hombre de su diócesis había abandonado a su esposa y se había ido a vivir a Clermont. San Lupo escribió a San Sidonio, el obispo de esa ciudad, una carta muy firme, pero al mismo tiempo de un tono tan suave y comedido que, cuando el desertor la leyó, se arrepintió y regresó a su casa. A ese propósito comenta San Sidonio: "¿Qué milagro mayor puede darse que una reprimenda que mueve al pecador al arrepentimiento y le have amar a quien le reprende?"
Por aquella época, Atila, a la cabeza de un innumerable ejército de hunos, invadió la Galia. La invasión fue tan bárbara, que las gentes consideraban a Atila como "el azote de Dios" que venía a castigar los pecados del pueblo. Reims, Cambrai, Besangon, Auxerre y Langres habían sufrido ya la cólera del invasor. La amenaza se cernía, pues, sobre Troyes. El obispo, después de haber encomendado fervorosamente su grey a Dios, salió al encuentro de Atila y consiguió que no entrase a la provincia, pero en cambio, el rey de los hunos se llevó consigo a San Lupo como rehén. Después de la derrota de los bárbaros en la llanura de Chálons, se acusó a San Lupo de haber ayudado a Atila a escapar y el santo tuvo que salir de su diócesis y abandonarla durante dos años, víctima de lo que podríamos llamar "histeria anticolaboracionista." En el exilio vivió como ermitaño en un bosque, con gran austeridad, entregado a la contemplación. Cuando la malicia de sus enemigos cedió finalmente ante la caridad y paciencia del obispo, volvió éste a su diócesis y la gobernó con el mismo entusiasmo de siempre, hasta su muerte, ocurrida el año 478.
Dado que acompañó a San Germán a Inglaterra, antiguamente se veneraba a San Lupo en ese país. Se ha puesto en duda la historicidad de la resistencia que el santo opuso a Atila y las consecuencias que se derivaron de ello. En todo caso, lo cierto es que los hombres de Dios se santifican por la oración y son capaces de obrar maravillas. Por la oración obtuvo Elías que bajase fuego del cielo, alcanzó misericordia Manases en la prisión, vio Ezequías restablecida su salud; la oración salvó a los ninivitas de la catástrofe, con la oración preservaron Judit y Ester al pueblo de Dios y, finalmente, la oración libró a Daniel de los leones y a San Pedro de sus cadenas.

San Próspero 29 Julio

  San Próspero de Galicia


a Se cree que San Próspero era natural de Aquitania y nació a finales del siglo IV. Debió recibir una buena y sólida formación y parece ser que frecuentó la compañía de los monjes que estaban en el monasterio de san Víctor, en Marsella, al sur de Francia. Consta que nunca entró en el mundo de los clérigos, siempre permaneció en el estado seglar y hay indicios prudentes que llevan a pensar que estuvo casado; de hecho, se le atribuye el «Poema de un esposo a su esposa» en cuyo caso no habría duda sobre su estado matrimonial e incluso se le podría aplicar la profundidad de pensamiento y las claras actitudes de vida cristiana que en él aparecen, pero no puede afirmarse con total seguridad por negar algún autor de peso la autoría prosperoniana del poema.