jueves, 23 de julio de 2026

La lección de la abuela Teresa.

 La lección de la abuela Teresa.



Una tarde de verano, los nietos de la abuela Teresa se reunieron en el jardín de su casa para escuchar una de sus historias. A ellos les encantaba sentarse junto al viejo limonero mientras la abuela tejía, preparaba una taza de té y compartía las enseñanzas que había aprendido a lo largo de su vida.


    --Hoy quiero contarles un proverbio japonés que me ha acompañado siempre --dijo Teresa con una sonrisa--. Dice así. Aunque te caigas, no te levantes con las manos vacías.

Los niños se miraron con curiosidad.

    --Abuela, ¿qué quiere decir eso? --preguntó Mateo.

Teresa dejó a un lado su tejido y señaló una pequeña planta que crecía junto a una piedra.

    --Hace muchos años, cuando yo era joven, planté esa semilla pensando que pronto tendría un hermoso árbol. Pero pasó el tiempo y no crecía como yo esperaba. Me sentí triste y pensé en rendirme. Un día, al intentar cuidarla, tropecé y caí al suelo. Me levanté con las rodillas lastimadas y la ropa llena de tierra, pero en mis manos llevaba algo importante, había aprendido que la paciencia y el esfuerzo también son parte del camino.


    --Entonces, ¿la caída no fue algo malo? --preguntó Sofía.

    --No, querida --respondió la abuela--. Las caídas duelen, pero también nos enseñan. Cada error, cada dificultad y cada momento difícil puede dejarnos algo valioso, una experiencia, una idea nueva, más fuerza o la sabiduría para hacerlo mejor la próxima vez.


Los nietos observaron el árbol de limón que ahora era grande y daba frutos.

     --¿Y esa planta creció al final? --preguntó Mateo.

Teresa sonrió. --Sí, creció. Pero lo más importante no fue el árbol, sino lo que yo aprendí mientras lo cuidaba. La vida no se trata de nunca caer, porque todos tropezamos alguna vez. Se trata de levantarnos llevando algo en nuestras manos, una enseñanza que nos haga crecer.


Los niños guardaron silencio, mirando las ramas del limonero moverse con el viento.

Desde  aquel día, cuando alguno de ellos cometía un error o algo no salía como esperaba, recordaban las palabras de la abuela Teresa.

    --Caerse no significa perder. Lo importante es levantarse con algo nuevo en el corazón y en las manos.


Gracias por leerme.

José Ramón Gil Mesa

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