martes, 4 de agosto de 2026

EL SEBASTIANISMO

 EL SEBASTIANISMO



Sebastián I, apodado «el Deseado», rey de Portugal desde 1557 hasta su muerte, o desaparición, en la batalla de Alcazarquivir el 4 de agosto de 1578. Muerte que motivó la creación de un mito alrededor del rey, el llamado sebastianismo, que lo convirtió en un Mesías para los portugueses.


Enfermizo e idealista, en 1578 el joven rey luso se lanzó a una temeraria campaña en Marruecos. Su prematura muerte a los 24 años en Alcazarquivir lo haría entrar en la leyenda. Apodado el Deseado, los poetas y los astrólogos de la Corte lisboeta loaban su prometedor futuro y vaticinaban que reinaría sobre Asia y África.


Aunque los cronistas presentan a don Sebastián como un joven soñador, de "lindísimo aspecto", lo cierto es que era débil y enfermizo, como resultado de varias generaciones de matrimonios endogámicos. Desde edad temprana sufrió una dolencia particular sobre la que sus biógrafos no se ponen de acuerdo. La doble influencia de su piadosa abuela y de su confesor jesuita, así como la de su tío abuelo, el cardenal Enrique, hizo que don Sebastián desarrollara una acendrada religiosidad. Oía misa a diario, comulgaba con mucha frecuencia, asistía con satisfacción a los autos del Santo Oficio y rezaba ensimismado y absorto.


Quizás por ello, se entregó a lo que sería la idea fija de su reinado: la cruzada en África. Desde su adolescencia se había convencido de que la Cristiandad estaba en peligro y de que él mismo, como rey de Portugal, tenía la misión de salvarla. El norte de África –donde los portugueses tenían plazas como Ceuta, Tánger o Mazagão– representaba el área natural de lucha contra el "infiel", prolongación de la Reconquista de tiempos medievales.


La oportunidad le llegó cuando Muley Ahmed se dirigió al rey portugués para que lo ayudara a recuperar el trono frente a su hermano el sultán Abd al-Malik, sostenido por el poder otomano. Marchó a África con su ejército y combatió en la desastrosa batalla de Alcazarquivir, también llamada batalla de los Tres Reyes, donde su dramático final en plena juventud suscitó de inmediato una corriente de emoción y simpatía. A ello se sumó además una creencia irracional que arraigó profundamente entre el pueblo portugués: la de que el rey en realidad no había muerto en la batalla (los supervivientes negaron haber visto su cadáver, quizá para justificarse por no haberlo rescatado) y que, por tanto, volvería a Portugal en cualquier momento. 


Sebastián entró en la leyenda como un gran patriota, el "rey durmiente" que retornaría para ayudar a Portugal en sus horas más difíciles, dando lugar al movimiento místico-secular llamado Sebastianismo (con ciertos parecidos con la leyenda inglesa del Rey Arturo o la alemana de Federico Barbarroja)………………………………………………………………………………………………............................................................................................................................................ ……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………(suscríbase para seguir leyendo)

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