MULADÍES Y MOZÁRABES
Indudablemente la mayor parte de la población de al-Ándalus estaba constituida por los hispanos convertidos al islam. Recibieron el nombre de muwalladiin o miisalima, en castellano muladíes, adquiriendo el grado de mawlas o protegidos de los musulmanes originales, a pesar de la igualdad que propugnaba el Corán entre los creyentes. Muy pronto surgieron tensiones entre los muladíes, que se sentían musulmanes de segunda clase, y los árabes, sus señores protectores, acentuándose a partir del reinado de Abderramán I. Si bien algunos muladíes renegaban de su origen y se atribuían una supuesta estirpe árabe o persa, como es el caso de Ibn Hazm de Córdoba, otros, en cambio, se sentían orgullosos de su origen étnico e incluso se consideraban superiores a los árabes. Aunque los orígenes muladíes quedaran diluidos con la adopción de nombres árabes, algunas familias mantuvieron sus nombres hispanorromanos. Son conocidos, por ejemplo, los casos de la familia Banu Qasi (< Casio), el poeta Ibn Quzman (< Guzmán), el jurisconsulto Ibn Bashkuwal (< Pascual), el visir Ibn Gundisalb (< Gundisalvo), el general Ibn Martin (< Martín), así como las varias familias apellidadas al-Quti (<el godo).
Debido a la rápida arabización cultural de los muladíes (adopción de la lengua árabe, del islam y de nombres árabes) y su mezcla a través de matrimonios mixtos con los árabes y bereberes llegados a la península, mucho menos numerosos, las diferencias étnicas entre los distintos grupos prácticamente desaparecieron en los siglos XII y XIII, haciendo que en adelante fuera imposible, en la mayoría de los casos, distinguir en la población andalusí los elementos de origen foráneo de los propiamente peninsulares. Se creó así una población relativamente homogénea en la que eran dominantes el origen étnico hispanovisigodo y los elementos culturales árabes, incluso en las familias de reconocida prosapia árabe, real o pretendida.
El otro grupo de naturales de la península eran los mozárabes, que se mantuvieron fieles a su religión cristiana. A pesar de esto, poco a poco fueron adoptando el árabe y las tradiciones orientales, aunque con influencias de su propia cultura, creando una sociedad paralela que se definió con el nombre de mozárabe. Por las fuentes árabes se deduce la existencia de importantes comunidades cristianas o mozárabes en Córdoba, Toledo, Sevilla, Mérida y otras grandes ciudades. También se puede decir que extensas zonas rurales como los montes de Málaga contaban con importante presencia mozárabe. Tenían autoridades propias, gozaban de libertad de circulación y podían ser juzgados de acuerdo con su derecho. Sin embargo, también estaban sujetos a las siguientes restricciones:
-no podían ejercer cargos políticos.
-los hombres no podían casarse con una musulmana.
-no podían tener criados musulmanes o enterrar sus muertos con ostentación.
-debían habitar en barrios separados de los musulmanes.
-no podían montar a caballo.
-debían llevar una distinción en la ropa.
-estaban obligados a dar hospitalidad al musulmán que la necesitara, sin recibir remuneración.


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