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Hubo un momento, no hace tanto, en que Sudam茅rica entera se sent贸 a la misma mesa.
Doce banderas, doce pueblos, un solo prop贸sito: construir algo juntos.
No era la primera vez que se intentaba, pero parec铆a la vez definitiva.
Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Per煤, Surinam, Uruguay y Venezuela firmaron en 2008 un tratado para crear la Uni贸n de Naciones Suramericanas.
El sue帽o de integraci贸n que hab铆a perseguido a nuestros libertadores desde el siglo XIX parec铆a, por fin, tomar forma.
EL ESP脥RITU
la herencia de los libertadores que nos negamos a recoger
Cuando Sim贸n Bol铆var so帽aba con una gran patria americana, cuando San Mart铆n cruzaba los Andes, cuando O'Higgins y Sucre empu帽aban espadas, no luchaban por fronteras.
Luchaban por una idea: que estos pueblos, nacidos de una misma historia, caminaran juntos. UNASUR recog铆a ese testigo doscientos a帽os despu茅s. Sus objetivos eran tan ambiciosos como necesarios: eliminar la desigualdad socioecon贸mica, lograr la inclusi贸n social, fortalecer la democracia y la soberan铆a de nuestros pa铆ses.
No era poca cosa. Era, de hecho, todo.
EL AUGE
Cuando sudam茅rica entera hablaba con una sola voz
Entre 2011 y 2014, UNASUR funcion贸. No perfectamente, pero funcion贸.
Medi贸 en conflictos internos, impuls贸 proyectos de infraestructura que conectaban territorios antes separados por la nada, cre贸 espacios de di谩logo pol铆tico.
Por primera vez en la historia contempor谩nea, un conflicto entre Colombia y Ecuador se resolvi贸 sin que Washington tuviera que intervenir.
Por primera vez, los doce pa铆ses sudamericanos se sentaban como iguales, dejando de lado la vieja rivalidad entre Brasil y sus vecinos de habla hispana.
Parec铆a que el sue帽o, por fin, despertaba.
LA RUPTURA
Cuando la ideolog铆a parti贸 en dos lo que la geograf铆a uni贸.
Pero algo pas贸. Los gobiernos cambiaron, los colores pol铆ticos se alternaron, y lo que era un espacio de encuentro se convirti贸 en un campo de batalla.
Unos acusaban a otros de secuestrar la organizaci贸n. Otros se帽alaban sesgos ideol贸gicos.
La falta de consenso para elegir un secretario general paraliz贸 la instituci贸n.
Entre 2018 y 2020, ocho pa铆ses se fueron. Lo que hab铆a costado a帽os construir se desmoron贸 en meses.
La sede en Quito, que alguna vez alberg贸 reuniones de presidentes, qued贸 vac铆a.
Sudam茅rica volv铆a a estar fragmentada, cada pa铆s mirando para su lado, como siempre.
LA PREGUNTA
¿Volveremos a intentarlo o estamos condenados a repetir la historia?
Espa帽a lo sabe bien. Ella misma pas贸 siglos intentando unificar sus reinos, sus lenguas, sus voluntades.
Hispanoam茅rica naci贸 de aquel esfuerzo y tambi茅n de aquel fracaso.
Hoy, cuando miramos al norte y vemos bloques poderosos que negocian como gigantes, ¿podemos permitirnos seguir siendo doce enanos separados por rencillas?
La historia nos demuestra que cuando nos unimos, somos invencibles.
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La pregunta no es si UNASUR volver谩. La pregunta es si nosotros, los pueblos que compartimos lengua, historia y esperanzas, queremos realmente caminar juntos.
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