DRAMA NACIONAL.
Dice Donald Trump que quiere cortar las relaciones comerciales con España porque Pedro Sánchez no quiere colaborar en la guerra contra Irán. Se nos viene una catástrofe histórica.
Porque "amové", si dejamos de consumir productos americanos:
Adiós hamburguesas de McDonald's, Burger King y pollito del KFC. Adiós a la Cocacola, volveremos a la Casera blanca.
Tendremos que hacer un esfuerzo y comer jamón, tortilla de papas y el bocadillo de ligaito de chopped y mortadela con aceitunas ¡Qué tragedia!
Adiós, iPhones. Nos tocará hablar con la gente en persona, a voces por el ojo patio o con dos vasos de Yoplait unidos por una cuerda.
Un drama en verdá...
Adiós pedir cosas inútiles en Amazon mientras cagas y a la emoción de recibir mañana algo que no necesitábamos hoy pa ná.
Pero esperad, pensemos también en los pobres estadounidenses. Porque si dejan de consumir productos españoles se quedarían sin:
- Jamón ibérico.
- Vino español.
- Quesos de verdad y no de plástico.
- Aceite de oliva virgen extra
- Aceitunas.
- Paella.
- Chorizo.
- Turrón.
- Plátano de Canarias...
Y básicamente la mitad de la dieta mediterránea que luego presumen de haber descubierto.
Me imagino la escena en un supermercado de EE.UU.:
— “Cariño… ¿dónde está el aceite de oliva del bueno?”
— “No lo sé Bob, solo queda uno que pone "aceite de palma".
Totá, que si Donald Trump cree que esto es un castigo para España, alguien debería explicarle lo que es una tostá con aceite de oliva, jamón y un zumo de naranja de nuestras huertas.
De unos pimientos fritos que saben a pimientos, de tomates "corazón de toro" aliñao con vinagre de Jerez y de un copazo de manzanilla o un palo cortao.
Porque igual el bloqueo nos sale hasta a devolver.
Piénsatelo bien, zanahorio.


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