miércoles, 11 de marzo de 2026

Cambiar El agua al canario

 


Las largas reuniones que caracterizan la jornada laboral en la moderna oficina obligan a una cuidadosa planificación para evitar urgencias fisiológicas. Incluso reduciendo la ingesta de líquidos hasta el mínimo indispensable, con frecuencia nos vemos obligados a excusar de manera más o menos ocurrente nuestra presencia en alguna reunión o conversación para ir al servicio.


No es menos cierto que esta visita al cuarto de baño ya no es la disculpa por excelencia para sustraerse temporalmente al tedio o al desatino que suelen caracterizar los comités, distinción que ha ocupado por

derecho propio la llamada al móvil, real o fingida.  Este subterfugio nos ahorra, además, tener realmente que visitar el cuarto de baño de la oficina moderna y comprobar que la capacidad del ser humano para conducirse de manera abominable no conoce límites tras la puerta de un retrete.

En todo caso, las visitas al servicio precisan de una explicación, no en vano nos podemos referir a esa estancia como "el excusado".  En castellano, solemos decir que vamos a "hacer un pis" o, de forma mucho más ocurrente, a "cambiar el agua al canario".  En los últimos tiempos, ha conocido fortuna la expresión "voy a echar un meo", probablemente por el guiño que incorpora, al quedar generalmente tácita la segunda parte ("y, de paso, me la veo") de una locución a mitad de camino entre lo pueril y lo procaz.

La forma de referirse al cuarto de baño es bastante diferente en el Reino Unido y en los Estados Unidos.  A este lado del charco, es más frecuente escuchar loo o toilet, pero ambas pueden resultar ridículas o desconcertantes en los Estados Unidos.  El autor asistió hace años a un bochornoso episodio en Nueva York en el que el uso de la primera expresión provocó carcajadas en una audiencia norteamericana.  En aquellos pagos, es más frecuente emplear el muy eufemístico restroom.  Conviene notar que bathroom no se emplea para referirse a los servicios en un lugar público.  En una línea más pintoresca, podemos recurrir también a la expresión to go to the john, sobre cuyo origen existen diversas teorías aunque probablemente sea un velado homenaje a Sir John Harington, a quien se atribuye la invención del retrete a finales del siglo XVI.

Existe, por otro lado, una expresión inglesa más idiomática que puede utilizarse en este contexto: to spend a penny (literalmente, gastarse un penique). La expresión se origina en Gran Bretaña en el siglo XIX, cuando los cuartos de baño en los lugares públicos (especialmente las estaciones) requerían para su uso del pago de un penique.

Si se nos permite una nota abiertamente pedante, recordemos que antes de 1971 el sistema monetario en el Reino Unido no era decimal y una libra se componía de 20 chelines (shillings) que a su vez se descomponían en 12 peniques (penny, plural pence). Por si fuera poca complicación, también existia la corona (crown) que equivalía a 5 chelines o, como el avezado lector ya habrá sin duda deducido, un cuarto de libra.

Ejemplo práctico:
  • Perdóname un segundo, voy a cambiar el agua al canario. Excuse me for a sec, I need to spend a penny.

Esta expresión es de uso frecuente en los paises de habla inglesa, dando lugar a situaciones confusas para los extranjeros y a ocurrencias como la del fundador y presidente de Ryanair, Michael O'Leary, que hace unos meses apuntó, según este artículo de BBC News:

"One thing we have looked at in the past, and are looking at again, is the possibility of maybe putting a coin slot on the toilet door, so that people might actually have to spend a pound to spend a penny".

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