El 16 de marzo de 1521 la expedición de Fernando de Magallanes llegó a la isla de Suluan, en el archipiélago de las Filipinas.
La expedición se había hecho a la mar el 10 de agosto de 1519 con el propósito de llegar a las Molucas navegando por occidente. Magallanes logró salvar el mayor escollo del arriesgado viaje al descubrir un paso meridional que conectaba el Atlántico con el Pacífico. Durante más de tres meses navegaron por esemarque parecía no tener fin. El 25 de enero de 1521 llegaron a un islote rodeado de arrecifes que llamaron San Pablo, por ser el día de la conversión de ese apóstol. La mayoría de historiadores considera que se trataba del atolón Puka Puka, aunque otros han propuesto que se tratase de Fakahina o Fangatau. En este lugar no pudieron desembarcar.
El 4 de febrero llegaron a una otra isla, que llamaron de los Tiburones, y que probablemente se trate de la isla Flint, aunque otros han indicado que podría tratarse de Vostok o Caroline. El 6 de marzo de 1521 desembarcaron en la isla de Guam. Los nativos robaban cosas de los barcos. En un momento dado subieron muchos a las naos, especialmente a la Trinidad, y el contramaestre de esta dio una bofetada a uno. Eso provocó una leve escaramuza entre los nativos y los europeos. A los tres días los nativos robaron el batel de la Trinidad y Magallanes mandó a cuarenta hombres para castigarlos. Estos quemaron cuarenta o cincuenta casas, muchas canoas y mataron a siete nativos, tras lo cual recuperaron el batel. Magallanes juzgó conveniente abandonar la isla, que llamaron de los Ladrones.
Magallanes y sus hombres llegaron el 16 de marzo a la isla de Suluan, en un archipiélago que llamaron islas de San Lázaro y que más adelante sería rebautizado por Ruy López de Villalobos como Filipinas en honor a Felipe II.[ Magallanes pasaría los últimos días de su vida en esta región antes de fallecer en combate.
La tripulación al completo, con Magallanes al frente, pasaron las dos siguientes semanas explorando las islas de Homonhon y Limasawa, donde mantuvieron los primeros contactos con los nativos isleños y donde tuvo lugar la primera misa católica de la historia de Filipinas, por medio del sacerdote de la expedición, Pedro de Valderrama. El 7 de abril de aquel mismo año llegaron a la ciudad de Cebú, donde fueron recibidos por el líder isleño, Humabón, quien insistió en que Magallanes y su tripulación debían pagar un tributo para poder fondear sus barcos en sus costas, algo que crearía serias tensiones en un primer momento entre ambos. Sin embargo, los planes de Magallanes en la región precisaban de alianzas con algunos líderes nativos, motivo por el que rápidamente sus diferencias fueron solucionadas mediante una amistosa celebración entre ambos.
Una vez en Cebú, el explorador portugués mandó construir y colocar la conocida como Cruz de Magallanes, y encontró imprescindible el hecho de evangelizar a toda la población isleña. A estos designios se convirtieron unos 800 nativos, incluyendo al líder Humabón y su esposa, tal y como recogió el cronista oficial del viaje, Antonio Pigafetta. Tras estos eventos, e impresionados por el potencial armamentístico europeo, tanto el propio Humabón como Zula, otro de los líderes isleños, explicaron a Magallanes su enemistad a causa de la pugna por diferentes territorios con Lapulapu, líder de la isla de Mactán, y cómo éste había confirmado su desagrado por la presencia de los expedicionarios en las islas.
Magallanes decidió tomar parte en esta disputa, sellando así su destino final.


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