martes, 20 de enero de 2026

Los hermanos González

 Los hermanos González



En 1810, los hermanos Epigmenio y Emeterio González, de 32 y 29 años respectivamente, tenían un pequeño comercio o taller en la calle de San Fernando, en la ciudad de Querétaro. Ambos habían nacido en esa ciudad.
Previo al Grito de Dolores, comenzaron a acopiar armas y cartuchos para la causa insurgente, hasta que fueron delatados el 9 de septiembre de 1810. Al día siguiente, ambos fueron encarcelados por órdenes del corregidor Miguel Domínguez.
De estos dos hombres se conservan poquísimas imágenes; sin embargo, son figuras fundamentales en el inicio del movimiento de Independencia y de la conspiración original de Querétaro. La historia de los hermanos González es trágica y merece ser rescatada.
Fueron detenidos y llevados a juicio. Durante el proceso, muchos de los implicados negaron su participación diciendo: “No era cosa mía”, “Yo no intervine”, “Yo sólo pasaba por ahí”. Los únicos que aceptaron abiertamente su participación en favor de la independencia fueron Epigmenio y Emeterio.
Fueron condenados y enviados a la Ciudad de México. Emeterio fue ejecutado, mientras que Epigmenio, aun desde la cárcel, volvió a involucrarse en actividades conspirativas. Al ser descubierto nuevamente, fue sentenciado a prisión de alta seguridad y trasladado al Fuerte de San Diego, en Acapulco. Ahí, en las troneras, contrajo fiebres terciarias que deterioraron gravemente su salud.
Cuando Morelos tomó Acapulco, las autoridades virreinales enviaron a Epigmenio a Filipinas, donde fue condenado a trabajos forzados.
En 1821, al consumarse la Independencia de México, Epigmenio pidió su liberación. Sin embargo, como el gobierno español no reconocía aún la independencia del nuevo país, permaneció diez años más en prisión. Finalmente, logró salir, mendigando, y llegar primero a España, y de ahí a México.
A principios de 1830, Epigmenio se presentó en Palacio Nacional diciendo:
«Buenos días, soy Epigmenio González, uno de los participantes del movimiento insurgente; fui el primer armero de la independencia».
Pero su nombre no aparecía en los registros oficiales de “héroes de la patria”, que sólo incluían a Hidalgo, Morelos, Mina y otros. Fue rechazado y expulsado del lugar.
Con el paso del tiempo, terminó trabajando como guía de un museo en San Luis Potosí, donde un periodista lo descubrió y documentó cuidadosamente su vida, dando testimonio de la historia del irreductible Epigmenio González.
Cada 15 de septiembre, en las ceremonias patrias se grita: “¡Viva Hidalgo!”, pero nadie menciona a estos dos hermanos cuyo nombre ha quedado injustamente relegado. La lista de los padres de la patria está incompleta.
Las revoluciones las hacen también hombres como los hermanos González.
Todas las reacciones:
57

No hay comentarios: