miércoles, 14 de enero de 2026

Guatemala ataca barcos mejicanos

 Hoy todos hablan de Estados Unidos, pero nadie recuerda cuando Guatemala atacó barcos mexicanos desde el aire. Fue un hecho real, con muertos, heridos y una crisis diplomática que puso a México y Guatemala al borde del enfrentamiento armado entre 1958 y 1959, en uno de los episodios más incómodos y menos contados de nuestra historia reciente.



Todo comenzó el 31 de diciembre de 1958, cuando aviones de la Fuerza Aérea Guatemalteca abrieron fuego contra barcos camaroneros mexicanos que pescaban en el Pacífico frente a la costa guatemalteca. El saldo fue grave: tres pescadores mexicanos muertos y más de una decena de heridos. Guatemala sostuvo que las embarcaciones se encontraban en sus aguas territoriales; México respondió que se trataba de una zona en disputa, en un momento en el que el derecho internacional del mar aún no estaba claramente definido.


El fondo del conflicto era técnico, pero el choque fue político. Guatemala defendía la soberanía de 12 millas náuticas, mientras México —como muchos países entonces— operaba bajo el criterio tradicional de 3 millas. Para el gobierno del presidente Miguel Ydígoras Fuentes, aquello era una violación directa a su soberanía. La acción militar fue planeada como una operación formal, conocida como “Operación Drake”, e incluyó el uso de aviones de combate contra embarcaciones civiles, algo que encendió de inmediato la indignación en México.


La reacción del gobierno mexicano, encabezado por Adolfo López Mateos, fue firme. México rompió relaciones diplomáticas con Guatemala en enero de 1959, desplegó fuerzas en la frontera sur, escoltó barcos pesqueros y elevó el tono nacionalista. La tensión se trasladó a tierra: hubo disturbios fronterizos, ataques a infraestructura y el puente internacional entre Ciudad Hidalgo y Ayutla fue destruido, reflejo claro de una relación rota.


El conflicto no terminó en guerra abierta, pero sí dejó una marca profunda. A lo largo de 1959, mediante negociaciones diplomáticas y presiones internacionales, la crisis se fue desactivando y las relaciones se normalizaron gradualmente. Hoy casi nadie recuerda que México fue atacado desde el aire por un país vecino, ni que la soberanía marítima estuvo a punto de detonar un conflicto armado. Y justo por eso vale la pena contarlo: porque la historia también está hecha de crisis reales que el tiempo prefirió olvidar.

No hay comentarios: