EL VIOLENTO FIN DE LA PRINCESA DE LAMBALLE
Mientras el pueblo de Francia moría de hambre, las noticias difundidas, acerca de que su joven reina se daba la gran vida con sus “favoritas”, madame de Polignac y la princesa de Lamballe, enardecían a la población. Por eso, cuando la revolución se hizo inminente, la primera huyo del país con todo lo que podía llevarse, más la segunda, que sentía un verdadero aprecio por la reina, pese a dejar el país, volvió para brindarle su apoyo.
Gran error, fue tomada prisionera días después del asalto a las Tullerías, el 19 de agosto de 1792, encarcelada y llevada ante un tribunal popular, ahí se le pidió “jurar amar la libertad y la igualdad y jurar odio al rey, a la reina y a la monarquía”. La princesa accedió a jurar por la libertad pero rechazó denunciar a los monarcas.
Su juicio consistió en el siguiente interrogatorio:
-¿Quién sois?
-María Teresa Luisa, princesa de Saboya.
-¿Vuestra ocupación?
-Superintendente del Palacio de la reina.
-¿Tuvisteis algún conocimiento de las conspiraciones de la corte el 10 de agosto?
-No sé si hubo conspiraciones el 10 de agosto; pero sé que no tuve conocimiento de ellas.
-Jurad la libertad y la igualdad, y odio al rey y a la reina.
-Fácilmente a lo primero; pero no puedo a lo último: no está en mi corazón.
Según informes, varios agentes enviados por su suegro deseaban que la princesa prestase juramento para salvar su vida, tras lo cual añadió:
-No tengo nada más que decir; me es indiferente morir un poco antes o después; he hecho el sacrificio de mi vida.
-Dejad a Madame ser puesta en libertad.
De Lamballe fue inmediatamente conducida a la calle, donde una turba la atacó y le quitó la vida en cuestión de minutos, era el 3 de septiembre y tenía 42 años.
📌 El tratamiento dado a sus restos ha sido objeto de especulación. Tras su muerte, su cuerpo fue, según informes, desvestido, eviscerado y decapitado, siendo su cabeza clavada en la punta de una pica. Un gran número de testigos confirmaron que su cabeza fue hecha desfilar por las calles mientras su cuerpo era arrastrado por la turba al grito de “¡la Lamballe!”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario