¿PORQUÉ LOS GITANOS DE ESPAÑA NO HABLAMOS ROMANÉS?
En España nos quitaron nuestro idioma Romanés
La Guerra Contra Nuestra Lengua: Seis Siglos de Persecución al Pueblo Gitano
Desde la llegada de los gitanos a España, la Corona y el Estado han intentado borrar nuestra identidad con leyes y castigos brutales. No bastaba con obligarnos a dejar nuestro modo de vida, sino que querían exterminar nuestra lengua, el romanó, porque sabían que en ella estaba nuestra alma como pueblo.
Los Reyes Católicos (1478-1516): La primera persecución
Isabel y Fernando fueron los primeros en lanzar pragmáticas contra los gitanos. En 1499, ordenaron que abandonáramos la vida nómada, nos asentáramos en un solo lugar y dejáramos de hablar nuestra lengua. Se nos prohibió vestir como gitanos, reunirnos en grupos y ejercer nuestros oficios tradicionales. Quienes desobedecieran estas órdenes eran castigados con azotes y destierro.
Felipe II (1556-1598): La persecución se intensifica
El hijo de Carlos I llevó la represión a otro nivel. En 1586, dictó que si un gitano hablaba romanó o no tenía un "oficio honesto", debía ser expulsado o condenado a trabajos forzados. Muchos fueron marcados con hierros al rojo vivo para identificarlos.
Felipe III (1598-1621): Lenguas prohibidas, castigos físicos
En 1619, Felipe III prohibió hablar romanó en público y en privado. A quien se le sorprendiera hablando en su lengua, se le cortaría la lengua o las orejas como castigo ejemplarizante. Además, los azotes y el destierro seguían siendo castigos comunes.
Felipe IV (1621-1665): La caza del idioma gitano
En 1633, volvió a dictar leyes contra el idioma. Se castigaba con azotes y destierro a quien no hablara solo en castellano. En casos extremos, se marcaba a los gitanos con hierro ardiente para que fueran fácilmente reconocidos.
Fernando VI (1746-1759): La Gran Redada
En 1749, ordenó la captura masiva de los gitanos en toda España. Familias enteras fueron separadas: los hombres a trabajos forzados, las mujeres y niños a cárceles y conventos. Muchos fueron azotados públicamente por hablar romanó y otros fueron condenados a muerte.
Carlos III (1759-1788): El "Rey Ilustrado" y su trampa
En 1783, dio una falsa libertad a los gitanos: permitía que nos asimiláramos, pero nos obligaba a abandonar nuestras costumbres y lengua. El romanó seguía prohibido y quien lo hablaba se enfrentaba a castigos físicos severos, incluyendo el destierro y el marcaje con hierro caliente.
Siglo XIX: Decretos y Leyes de "Vagos y Maleantes"
Las leyes contra el pueblo gitano siguieron con distintos gobiernos. Se nos controlaba, humillaba y castigaba por ser gitanos. Hablar caló era motivo de arresto o deportación. Se seguía marcando a los gitanos reincidentes y algunos eran ejecutados como ejemplo.
Franco (1939-1975): El último intento de borrar al pueblo gitano
Durante la dictadura de Franco, no hubo pragmáticas específicas, pero la persecución siguió. El caló fue perseguido en las escuelas y en la administración pública. La Guardia Civil hostigaba a las familias gitanas, obligándolas a dispersarse. Se prohibió el uso del idioma en cualquier documento oficial o enseñanza, castigando con cárcel o represión a quienes lo usaban.
RELATO:Julián Cortés.
Resistencia: familias que mantuvieron vivo el romanó
A pesar de siglos de persecución, muchas familias gitanas mantuvieron viva nuestra lengua y cultura. Algunas de ellas, de distintas regiones, son ejemplos de resistencia:
Los Vargas: una de las familias más antiguas y respetadas, con gran influencia en la cultura flamenca y en la transmisión del caló.
Los Cortés: presentes en Andalucía y otras regiones, han sido pilares en la defensa de la identidad gitana.
Los Jiménez: conocidos en Aragón y Cataluña por preservar la lengua y costumbres.
Los Heredia: fundamentales en la historia del pueblo gitano en España, con un fuerte legado cultural.
Hoy: Nuestra lengua sigue viva
Después de siglos de opresión, la historia nos da la razón. Muchas palabras calós están en la lengua española sin que la sociedad mayoritaria lo sepa: chaval, currar, molar, chungo, jalar, fetén…
Incluso el Rey Felipe VI ha hablado en caló en actos oficiales, reconociendo nuestra cultura. Es una ironía de la historia: después de siglos queriendo exterminarnos, hoy nuestras palabras siguen en boca de todos.
Por eso, cuando hablamos Romanés o Kaló, estamos honrando a nuestros ancestros gitanos y gitanas.
¡OPRE ROMÁ!



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