domingo, 8 de febrero de 2026

,¿PORQUÉ LOS GITANOS DE ESPAÑA NO HABLAMOS ROMANÉS?

 ¿PORQUÉ LOS GITANOS DE ESPAÑA NO HABLAMOS ROMANÉS?



En España nos quitaron nuestro idioma Romanés 


La Guerra Contra Nuestra Lengua: Seis Siglos de Persecución al Pueblo Gitano


Desde la llegada de los gitanos a España, la Corona y el Estado han intentado borrar nuestra identidad con leyes y castigos brutales. No bastaba con obligarnos a dejar nuestro modo de vida, sino que querían exterminar nuestra lengua, el romanó, porque sabían que en ella estaba nuestra alma como pueblo.


Los Reyes Católicos (1478-1516): La primera persecución


Isabel y Fernando fueron los primeros en lanzar pragmáticas contra los gitanos. En 1499, ordenaron que abandonáramos la vida nómada, nos asentáramos en un solo lugar y dejáramos de hablar nuestra lengua. Se nos prohibió vestir como gitanos, reunirnos en grupos y ejercer nuestros oficios tradicionales. Quienes desobedecieran estas órdenes eran castigados con azotes y destierro.


Felipe II (1556-1598): La persecución se intensifica


El hijo de Carlos I llevó la represión a otro nivel. En 1586, dictó que si un gitano hablaba romanó o no tenía un "oficio honesto", debía ser expulsado o condenado a trabajos forzados. Muchos fueron marcados con hierros al rojo vivo para identificarlos.


Felipe III (1598-1621): Lenguas prohibidas, castigos físicos


En 1619, Felipe III prohibió hablar romanó en público y en privado. A quien se le sorprendiera hablando en su lengua, se le cortaría la lengua o las orejas como castigo ejemplarizante. Además, los azotes y el destierro seguían siendo castigos comunes.


Felipe IV (1621-1665): La caza del idioma gitano


En 1633, volvió a dictar leyes contra el idioma. Se castigaba con azotes y destierro a quien no hablara solo en castellano. En casos extremos, se marcaba a los gitanos con hierro ardiente para que fueran fácilmente reconocidos.


Fernando VI (1746-1759): La Gran Redada


En 1749, ordenó la captura masiva de los gitanos en toda España. Familias enteras fueron separadas: los hombres a trabajos forzados, las mujeres y niños a cárceles y conventos. Muchos fueron azotados públicamente por hablar romanó y otros fueron condenados a muerte.


Carlos III (1759-1788): El "Rey Ilustrado" y su trampa


En 1783, dio una falsa libertad a los gitanos: permitía que nos asimiláramos, pero nos obligaba a abandonar nuestras costumbres y lengua. El romanó seguía prohibido y quien lo hablaba se enfrentaba a castigos físicos severos, incluyendo el destierro y el marcaje con hierro caliente.


Siglo XIX: Decretos y Leyes de "Vagos y Maleantes"


Las leyes contra el pueblo gitano siguieron con distintos gobiernos. Se nos controlaba, humillaba y castigaba por ser gitanos. Hablar caló era motivo de arresto o deportación. Se seguía marcando a los gitanos reincidentes y algunos eran ejecutados como ejemplo.


Franco (1939-1975): El último intento de borrar al pueblo gitano


Durante la dictadura de Franco, no hubo pragmáticas específicas, pero la persecución siguió. El caló fue perseguido en las escuelas y en la administración pública. La Guardia Civil hostigaba a las familias gitanas, obligándolas a dispersarse. Se prohibió el uso del idioma en cualquier documento oficial o enseñanza, castigando con cárcel o represión a quienes lo usaban.


RELATO:Julián Cortés.


Resistencia: familias que mantuvieron vivo el romanó


A pesar de siglos de persecución, muchas familias gitanas mantuvieron viva nuestra lengua y cultura. Algunas de ellas, de distintas regiones, son ejemplos de resistencia:


Los Vargas: una de las familias más antiguas y respetadas, con gran influencia en la cultura flamenca y en la transmisión del caló.


Los Cortés: presentes en Andalucía y otras regiones, han sido pilares en la defensa de la identidad gitana.


Los Jiménez: conocidos en Aragón y Cataluña por preservar la lengua y costumbres.


Los Heredia: fundamentales en la historia del pueblo gitano en España, con un fuerte legado cultural.


Hoy: Nuestra lengua sigue viva


Después de siglos de opresión, la historia nos da la razón. Muchas palabras calós están en la lengua española sin que la sociedad mayoritaria lo sepa: chaval, currar, molar, chungo, jalar, fetén…


Incluso el Rey Felipe VI ha hablado en caló en actos oficiales, reconociendo nuestra cultura. Es una ironía de la historia: después de siglos queriendo exterminarnos, hoy nuestras palabras siguen en boca de todos.


Por eso, cuando hablamos Romanés o Kaló, estamos honrando a nuestros ancestros gitanos y gitanas.


¡OPRE ROMÁ!


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