martes, 27 de enero de 2026

Batalla Boyaca

 


Tras la victoria definitiva en la batalla de Boyacá en agosto de 1819, el liderazgo de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander buscó consolidar la unión de los antiguos territorios del Virreinato de la Nueva Granada, la Capitanía General de Venezuela y, posteriormente, la Presidencia de Quito.  Esta unión fue formalizada en el Congreso de Angostura, donde se sentaron las bases de un Estado soberano que pretendía actuar como una potencia regional capaz de resistir cualquier intento de reconquista europea y de negociar en igualdad de condiciones con las naciones emergentes del continente. La visión original no era solo administrativa, sino que respondía a un ideal integracionista que buscaba la viabilidad económica y la fortaleza defensiva mediante la suma de recursos geográficos y demográficos diversos.


El proceso de consolidación institucional alcanzó un hito fundamental en 1821 con la redacción de la Constitución de Cúcuta, la cual definió a la república como una nación centralista, dividida en departamentos y dotada de un sistema de gobierno representativo.  Sin embargo, la implementación de este modelo enfrentó resistencias inmediatas debido a las enormes distancias geográficas, la falta de infraestructuras de comunicación y las marcadas diferencias culturales entre las élites regionales. Mientras Bogotá se consolidaba como el centro administrativo, en los extremos del territorio crecía el descontento por las políticas fiscales y la leva de soldados para las campañas del sur. Las tensiones entre la visión centralista y autoritaria de Bolívar y el enfoque legalista y federalista de Santander generaron una fractura interna irreversible, que se manifestó en levantamientos como la Cosiata en Venezuela y en las crecientes demandas de autonomía en Quito y Guayaquil.


Hacia la década de 1830, el proyecto grancolombiano se disolvió formalmente, dando paso a la creación de tres estados independientes: Venezuela, Ecuador y la República de la Nueva Granada, esta última correspondiente al territorio actual de Colombia y Panamá. El periodo comprendido entre 1831 y 1839 estuvo marcado por el esfuerzo de la Nueva Granada para redefinir su identidad jurídica y territorial bajo la presidencia de Santander.  Durante estos años, se promulgó la Constitución de 1832, que reafirmó el carácter republicano y buscó estabilizar las finanzas públicas tras los costes de la guerra. No obstante, la paz fue frágil, y el periodo culminó con el estallido de la Guerra de los Supremos en 1839, el primer conflicto civil interno que evidenció las dificultades de cohesionar una nación donde los caudillos regionales y las tensiones religiosas seguían desafiando la autoridad del gobierno central de Bogotá.

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