sábado, 9 de agosto de 2025

REFLUJO GASTROESOFÁGICO: CUANDO EL ÁCIDO SUBE Y QUEMA MÁS QUE EL PECHO




 REFLUJO GASTROESOFÁGICO: CUANDO EL ÁCIDO SUBE Y QUEMA MÁS QUE EL PECHO

Esa sensación de ardor que asciende por el pecho después de comer, ese sabor amargo en la garganta al acostarse, esa necesidad de aclarar la voz constantemente o esa tos sin causa aparente… detrás de todos estos síntomas podría estar actuando en silencio el reflujo gastroesofágico, una condición digestiva que va más allá de una simple molestia estomacal y que, si no se controla, puede alterar profundamente la calidad de vida.
El reflujo ocurre cuando el contenido ácido del estómago regresa hacia el esófago, un tubo que, a diferencia del estómago, no está preparado para soportar la acidez gástrica. Normalmente, un pequeño anillo muscular llamado esfínter esofágico inferior actúa como una válvula que se abre para dejar pasar el alimento al estómago y luego se cierra herméticamente. Pero cuando esta válvula se debilita o se relaja en momentos inoportunos, los ácidos pueden subir y provocar una irritación constante de la mucosa esofágica.
Las causas son múltiples: desde una alimentación alta en grasas, chocolate, alcohol o cafeína, hasta el sobrepeso, el embarazo, el tabaquismo y ciertos medicamentos. Incluso el estrés emocional y comer en exceso o justo antes de dormir pueden contribuir al problema. Y aunque a veces se confunde con un dolor cardíaco, lo cierto es que este ardor —conocido como pirosis— es una manifestación del sistema digestivo pidiendo ayuda.
Cuando el reflujo se vuelve crónico, estamos ante la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), una condición que puede derivar en complicaciones graves como esofagitis, úlceras, sangrado, estrechamiento del esófago o incluso una condición precancerosa conocida como esófago de Barrett. El daño acumulado al tejido esofágico por exposición constante al ácido no debe subestimarse.
El tratamiento comienza con cambios en el estilo de vida: perder peso si hay exceso, evitar comidas copiosas o irritantes, elevar la cabecera de la cama, no acos

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