jueves, 14 de agosto de 2025

Hace 66 millones de años, un visitante cósmico cambió para siempre la historia de la Tierra: el asteroide Chicxulub.





  Hace 66 millones de años, un visitante cósmico cambió para siempre la historia de la Tierra: el asteroide Chicxulub.

Tenía entre 10 y 12 km de diámetro, más pequeño que el Monte Everest en altura (8.848 m) y base (casi 20 km), pero con una diferencia letal: su velocidad.
Viajaba a más de 20.000 km/h, liberando en el impacto una energía superior a 100 millones de megatones de TNT, una fuerza miles de millones de veces más poderosa que la bomba de Hiroshima. El golpe abrió un cráter de más de 180 km, levantó tsunamis de más de un kilómetro de altura, incendió selvas enteras, oscureció el planeta con polvo y azufre durante años y detuvo la fotosíntesis.
El resultado fue catastrófico: el 75% de las especies desaparecieron, incluyendo a los dinosaurios.
Esta comparación entre Chicxulub y el Everest nos recuerda una verdad asombrosa: no siempre es el tamaño lo que importa, sino la velocidad y la energía que lleva un objeto en movimiento.

No hay comentarios: