A veces, la vida nos sacude. No para castigarnos, sino para despertarnos. El dolor que hoy sientes puede ser el impulso que el universo está usando para que mires con nuevos ojos, para que dejes atrás lo que ya no vibra contigo y abras espacio para lo que sí.

Imagina una semilla: debe romper su cáscara para crecer. Ese momento de ruptura es incómodo, incluso doloroso, pero sin él, jamás vería la luz. Así son también nuestras pruebas; nos quiebran por fuera para revelarnos la fuerza que ya habita en nuestro interior.

En medio del caos, respira. No todo tiene que entenderse ahora. Hay caminos que solo se revelan cuando seguimos avanzando. La fe no siempre significa tener todas las respuestas, sino confiar en que cada paso, incluso el incierto, te acerca a tu propósito.

Recuerda esto hoy: lo que parece un final puede ser en realidad un renacer. El universo no te olvida, incluso en tus noches más oscuras. Todo lo que está ocurriendo es parte de un plan mayor que, cuando se muestre, tendrá sentido.

Confía y sigue. Cada desafío es un maestro, cada pérdida una puerta, cada lágrima un río que limpia y prepara tu alma para recibir lo que mereces. No estás solo, estás siendo guiado.
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