jueves, 14 de agosto de 2025

En enero de 1911, Marie Curie fue excluida de la Academia Francesa de Ciencias




 En enero de 1911, Marie Curie fue excluida de la Academia Francesa de Ciencias, muy probablemente por prejuicios relacionados con su género y religión. Mientras la prensa y la opinión pública se cebaban en rumores y escándalos, un amigo y colega decidió escribirle para apoyarla.

Desde Praga, el 23 de noviembre de 1911, Albert Einstein le envió una carta que comenzaba con una disculpa por no tener “nada sensato que decir”, pero continuaba con una defensa apasionada:
Estaba indignado por la “vil forma” en que el público se atrevía a tratarla. Le recordaba que la misma masa que a veces adula con servil respeto, otras veces busca saciar su sed de escándalo. Y le pedía que despreciara esas habladurías, pues no merecían su atención.
Le expresó su profunda admiración por su intelecto, su determinación y su honestidad. Se consideraba afortunado de haberla conocido en persona en Bruselas, y aseguraba que cualquiera que no fuera un “reptil” se alegraba de tener entre nosotros a personas como ella y Paul Langevin.
Terminó aconsejándole que no leyera esas tonterías y que las dejara “a los reptiles para quienes fueron creadas”.
Era la voz de un genio que, más allá de la ciencia, entendía el valor de la integridad frente al veneno de la envidia y el prejuicio.

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