
Jaguarundí: Es un felino verdadero, de la familia Felidae, pariente del puma y el o
celote.

Habita desde el sur de Texas (EE. UU.) hasta Argentina, en bosques, selvas y matorrales.

Más pequeño, mide 53–77 cm de largo, con cola de 30–60 cm.

Pesa 3.5–9 kg.

Tiene cuerpo estilizado, pelaje uniforme (grisáceo o rojizo) y cabeza aplanada.

Es terrestre, pero también trepa árboles.

Ojos más juntos y frontales, típica visión de cazador felino con mayor precisión 3D.

Prefiere roedores, aves pequeñas, reptiles y peces.

Solitario, pero más discreto; emite chillidos y silbidos.

“Preocupación menor”, aunque en algunas regiones está amenazado por pérdida de hábitat.

Fosa: Aunque parece un felino, no lo es. Pertenece a la familia Eupleridae, pariente de la mangosta.

Es un carnívoro endémico de Madagascar, no vive en ningún otro lugar del mundo.

Cuerpo alargado, hasta 80 cm de largo, más una cola igual de larga.

Pesa entre 7 y 12 kg.

Su aspecto es una mezcla entre gato, mangosta y puma.

Garras semi-retráctiles y gran agilidad para trepar.

Ojos más separados y laterales, gran visión periférica pero menos profundidad.

Máximo depredador de Madagascar, caza lémures, aves y reptiles.

Solitario, muy territorial. Sus vocalizaciones son fuertes y extrañas.

En peligro de extinción por la deforestación y la caza.

La fosa no es un felino aunque lo parezca, es única de Madagascar y es el “fantasma” depredador de los bosques.

El jaguarundí sí es un felino, mucho más pequeño, discreto y distribuido en gran parte de América.

Dos depredadores distintos que nos recuerdan lo increíble y diverso que es el mundo animal.
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