Cómodo el gladiador (177-192 d. C.)
El reinado de Cómodo, hijo de Marco Aurelio, es considerado por muchos historiadores como el inicio de la decadencia de Roma. Fuerte y bien parecido, creía ser la encarnación de Hércules, por lo que erigió́ a lo largo de todo el imperio estatuas de sí mismo ataviado como el héroe griego. Bajó a combatir en la arena del Coliseo cientos de veces –siempre ganaba, por supuesto–, y cada una de sus actuaciones suponía un dispendio terrible para el erario público. Además, mantenía una pésima relación con el senado y era muy dejado en sus tareas administrativas. Después de sufrir varios intentos de asesinato, perdió́ la razón. En el Coliseo, ordenaba atar en el centro de la arena a soldados con alguna amputación de guerra para matarlos él mismo con su espada. Su imagen pública se derrumbó́ estrepitosamente hasta que, finalmente, su maestro de lucha lo estranguló en la bañera.
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