Caracalla, el fratricida (211-217 d. C.)
El poder compartido, aunque sea con tu propio hermano, puede acabar muy mal. Buena prueba de ello la ofrecieron Caracalla y Geta, quienes heredaron el trono de manera conjunta tras la muerte de su padre, Septimio Severo. La relación entre ambos no era buena, y Caracalla, temeroso de que su hermano se alzara contra él –o por simples celos y afán de poder, según algunas fuentes– acabó por ordenar matar a Geta. A él y, ya de paso, a 20 000 de sus seguidores. Por si las moscas... Y es que, debido a su carácter paranoico, Caracalla veía conspiraciones en cada rincón y ordenó múltiples ejecuciones preventivas, lo que le granjeó muchas enemistades.Un día, de camino a una batalla, se detuvo para hacer sus necesidades y, agachado tras un arbusto, uno de sus propios guardias lo acuchilló hasta la muerte. La orden la dio el prefecto del pretorio, Macrino, un bereber de baja cuna que fue nombrado inmediatamente emperador por sus soldados y ostentó el poder durante un año.
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