Parálisis del sueño: ciencia detrás de un fenómeno aterrador
Imagina despertar en medio de la noche y sentir que no puedes mover ni un músculo. Intentas gritar, pero tu voz no sale. Al mismo tiempo, percibes una presencia extraña en la habitación, sombras que se mueven o una presión en el pecho. Muchos lo describen como si algo “sobrenatural” los estuviera atacando.
Este fenómeno, conocido como parálisis del sueño, ha sido interpretado a lo largo de la historia como obra de espíritus, demonios o visitas de otro mundo. Sin embargo, la ciencia hoy nos da una explicación clara.

Durante la fase REM del sueño, en la que soñamos más intensamente, el cerebro mantiene al cuerpo en un estado de atonía muscular: una parálisis natural que evita que actuemos físicamente lo que soñamos.
La parálisis del sueño ocurre cuando despertamos de manera repentina mientras esa atonía aún está activa. El cerebro ya está consciente, pero el cuerpo sigue “desconectado”.

El cerebro, en ese estado intermedio entre sueño y vigilia, puede mezclar fragmentos de ensoñaciones con la percepción real del entorno. De ahí nacen las alucinaciones visuales (sombras, figuras), auditivas (susurros, ruidos) o táctiles (presión en el pecho, sensación de ser tocado).
Esto explica por qué tantas culturas diferentes, sin contacto entre sí, describieron experiencias similares y las asociaron con seres sobrenaturales.

Dormir poco o tener horarios irregulares.
Estrés y ansiedad elevados.
Dormir boca arriba.
Trastornos del sueño como la narcolepsia.

Aunque resulta aterradora, la parálisis del sueño no causa daño físico y suele durar apenas unos segundos o minutos. El mayor impacto es psicológico, ya que puede generar miedo a dormir o ansiedad nocturna.

Mantener un horario de sueño regular.
Dormir al menos 7–8 horas.
Reducir el estrés antes de dormir.
Evitar dormir boca arriba.


1. La primera imagen muestra la visión del mito, donde una persona aterrada yace en la cama bajo una sombra oscura, tal como muchos describen la experiencia.
2. La segunda imagen refleja la visión científica, mostrando a una persona consciente pero inmóvil, mientras su cerebro brilla con actividad y se proyectan ondas cerebrales propias de la fase REM. Esto representa que, aunque uno pueda estar despierto, el cuerpo sigue paralizado por el mecanismo natural del sueño.
Fuente: National Sleep Foundation, Nature Neuroscience
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