LA CESÁREA NO ES LA SALIDA FÁCIL
Es una cirugía mayor.
Y aún así, se espera que la madre se levante como si nada.







Siete capas.
Siete puertas de dolor, valentía y vida.
Y apenas unas horas después de esta intervención quirúrgica...




mientras el útero se contrae con fuerza
por la oxitocina liberada al amamantar.

Nadie ve la hinchazón, el ardor.
Nadie siente el miedo de no poder levantarse.
Nadie escucha el temblor del primer paso.

Te hace una madre que pasó por una guerr@ silenciosa para salvar a su bebé.
Y merece respeto.
Merece descanso.
Merece cuidados.
Porque parir, sea como sea, siempre es un acto de amor brutal.

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