martes, 29 de julio de 2025

Yo soy el Zika… y viajo ligero, pero mi impacto es pesado.




  Yo soy el Zika… y viajo ligero, pero mi impacto es pesado.

No hago ruido cuando llego. Solo necesito un mosquito para colarme en tu vida. Un pequeño piquete… y ya estoy dentro de ti.
Me muevo silencioso por tu sangre, sin que te des cuenta.
Al principio, apenas me notas: un poco de fiebre, manchas en la piel, dolor en las articulaciones, ojos rojos.
Nada grave, pensarás. “Es solo un resfriado tropical”. Pero yo escondo un secreto más oscuro.
En las embarazadas, me vuelvo despiadado:
Me meto con el desarrollo de tu bebé.
Provoco microcefalia, daño cerebral y problemas que marcarán su vida para siempre.
A los adultos, a veces también los golpeo más fuerte, con trastornos neurológicos como el síndrome de Guillain-Barré.
No llego por casualidad. Me das poder cuando:
• Dejas agua estancada en macetas, botellas o llantas.
• No usas repelente ni proteges tu piel.
• Olvidas colocar mosquiteros en ventanas y camas.
Yo no vuelo por ti, otros lo hacen por mí: los mosquitos Aedes aegypti. Yo soy su pasajero, su carga invisible.
¿Quieres detenerme?
• No me des criaderos: elimina el agua acumulada.
• Usa repelente, cubre tu piel, pon mosquiteros.
• Si estás embarazada, protégete el doble.
Soy el Zika.
Pequeño, silencioso, pero con consecuencias enormes.
No subestimes un mosquito… porque conmigo, puede cambiar tu vida.

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