Soy el Infarto… y llego cuando tu corazón ya no aguanta más.
Soy un grito silencioso del corazón, pidiendo ayuda mientras una arteria se cierra y el oxígeno deja de llegar.
Te lo advertí muchas veces:
• Con la presión alta.
• Con el colesterol elevándose.
• Con cada cigarro.
• Con cada comida ultraprocesada.
• Con ese estrés que tragas sin pausa.
Pero no me escuchaste.
Y ahora, aquí estoy.
Llego como un peso en el pecho, como un dolor que aprieta, que se irradia al brazo izquierdo, a la mandíbula, a la espalda.
Te cuesta respirar.
Te llenas de sudor frío.
Sientes que algo muy malo está pasando… y tienes razón.
Parte de tu corazón está muriendo.
Yo mato células cardíacas minuto a minuto.
Por eso, el tiempo lo es todo.


Pero aún así, puedes evitarme:





Soy el Infarto Cardiaco.
Implacable. Doloroso. A veces letal.
Pero tú decides si soy el final… o una historia que jamás ocurrirá.

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