Santa Julita de Cesarea, mártir. 30 de julio.
Así empieza San Basilio Magno su homilía sobre esta mártir. La pronunció a los 70 años del martirio, cuando el culto a la santa ya estaba consolidado y era ejemplo para los cristianos. Según Basilio, Julita era una viuda caritativa, que poseía numerosos bienes, pero era esquilmada por un vecino que le robaba sus tierras y propiedades. Entonces Julita le puso una demanda ante el juez, pero he aquí que en el juicio, el sinvergüenza le acusó de ser cristiana, con lo cual Julita perdía todo derecho a justicia, y, además, pasó a ser la acusada. Y lo dice así San Basilio:
Pero claro, Julita se negó a sacrificar a dios alguno, pues era cristiana. Ni las amenazas de quitarle definitivamente los bienes que pretendía, ni la amenaza de los tormentos y la pérdida de la vida, hicieron que Julita apostatase de Cristo. Entonces el juez le condenó a morir en la hoguera. San Basilio lo narra de esta manera:
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