Durante años, la ciencia tuvo la creencia que el cerebro era el único que podía procesar el dolor. Pero un estudio cambio esta forma de pensar, conocido como la neurocardiología, donde evidenciaron que hay una red con cerca de 40,000 neuronas en el corazón, a la que se le llama "el pequeño cerebro".
El corazón envía más señales al cerebro que de forma viceversa, esto significa que los latidos y los ritmos cardíacos influyen directamente en la forma en que el cerebro procesa nuestras emociones y de como percibimos el dolor.
Esta red neural del corazón abre la puerta a futuras terapias que se centren en él, y no solo en el cerebro para aliviar el sufrimiento.
Publicado en Current Pain and Headache Reports (2019).
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