ESCLEROSIS MÚLTIPLE: LA ENFERMEDAD AUTOINMUNE QUE DAÑA LA MIELINA, LA CAPA PROTECTORA DE LOS NERVIOS
La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica crónica y autoinmune en la que el sistema inmunológico ataca por error la mielina, la sustancia que recubre y protege las fibras nerviosas del sistema nervioso central. Esta capa funciona como un aislante que permite la transmisión rápida y eficiente de los impulsos eléctricos entre las neuronas. Cuando la mielina se daña —un proceso conocido como desmielinización—, la comunicación entre el cerebro, la médula espinal y el resto del cuerpo se vuelve lenta, intermitente o se interrumpe por completo. Con el tiempo, este proceso puede dejar cicatrices o “esclerosis” en distintas áreas del sistema nervioso, provocando una amplia gama de síntomas neurológicos.
El origen exacto de la enfermedad aún no se comprende del todo, pero se cree que surge de la interacción entre predisposición genética y factores ambientales como infecciones virales, déficit de vitamina D, tabaquismo y vivir en regiones alejadas del ecuador, donde la exposición solar es menor. Su curso es variable y puede presentarse en forma de brotes con recuperación parcial, o progresar lentamente con un deterioro neurológico continuo.
Los síntomas son muy diversos y dependen de las áreas afectadas. Entre los más frecuentes se encuentran visión borrosa o pérdida parcial de la visión, debilidad muscular, problemas de equilibrio y coordinación, espasmos, fatiga intensa, hormigueo en extremidades y alteraciones cognitivas o emocionales. En algunos casos, los brotes pueden simular otras enfermedades, lo que retrasa el diagnóstico y refuerza la idea de que la esclerosis múltiple es una “enfermedad de mil caras”.
El diagnóstico se establece mediante una combinación de historia clínica, resonancia magnética que muestra lesiones desmielinizantes, punción lumbar para detectar alteraciones en el líquido cefalorraquídeo y potenciales evocados que evalúan la conducción nerviosa. El tratamiento no tiene cura definitiva, pero los fármacos inmunomoduladores y biológicos ayudan a reducir la frecuencia y gravedad de los brotes, ralentizar la progresión y mejorar la calidad de vida. La rehabilitación física, el apoyo psicológico y los cambios en el estilo de vida también son fundamentales en el manejo integral.
En síntesis, la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que ataca el sistema nervioso desde su base, dañando la mielina y alterando la comunicación entre el cerebro y el cuerpo. Aunque su evolución es impredecible, los avances en la investigación y el tratamiento han permitido que muchas personas diagnosticadas lleven una vida activa y plena. Reconocer sus síntomas y buscar atención temprana es clave para enfrentar este desafío neurológico con mejores oportunidades de control y bienestar.
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