Dormir para rejuvenecer: Las siestas podrían mantener tu cerebro hasta 6 años más joven.
En un hallazgo que desafía la visión tradicional del descanso diurno como un lujo o una señal de fatiga, un estudio publicado en 2023 en la revista Sleep Health reveló que tomar siestas regulares podría tener un poderoso efecto protector sobre el cerebro humano. Según esta investigación liderada por científicos del University College de Londres (UCL) y la Universidad de la República en Uruguay, las personas que duermen siestas de forma habitual presentan un volumen cerebral total 15,8 cm³ mayor, en comparación con quienes no lo hacen. Esta diferencia es equivalente, en términos neurológicos, a tener un cerebro 6,5 años más joven.
Para alcanzar estas conclusiones, el equipo de investigadores utilizó una innovadora técnica conocida como aleatorización mendeliana, que permite estudiar la relación entre genética, comportamiento y salud sin los sesgos comunes de los estudios observacionales. El análisis se basó en los datos de más de 35.000 adultos registrados en el UK Biobank, una base de datos biomédica masiva del Reino Unido. Los participantes fueron evaluados mediante resonancias magnéticas cerebrales de alta resolución y se examinó la expresión genética asociada con la propensión a dormir siestas.
Lo más interesante de este estudio es que las siestas breves y regulares (entre 5 y 30 minutos) se relacionaron de forma significativa con la preservación del volumen cerebral, un marcador clave del envejecimiento neurológico. Si bien investigaciones anteriores ya habían sugerido que las siestas podían mejorar la memoria, la concentración y el estado de ánimo, este nuevo hallazgo ofrece una conexión directa entre el hábito de dormir siestas y una mayor salud cerebral estructural a largo plazo.
Los autores sostienen que este descubrimiento podría tener importantes implicaciones para la prevención del deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Dado que el encogimiento cerebral está vinculado al envejecimiento normal y patológico, cualquier estrategia que contribuya a conservar el volumen cerebral merece ser explorada más a fondo en contextos clínicos y de salud pública.
Este estudio, revisado por pares y basado en datos genéticos verificables, aporta una sólida evidencia de que el descanso diurno —cuando se realiza de forma estratégica— no es una pérdida de tiempo, sino una práctica profundamente regeneradora. En una era marcada por el estrés crónico y el déficit de sueño, el acto de cerrar los ojos unos minutos al día podría ser una de las claves más accesibles y eficaces para mantener nuestro cerebro joven.
Fuente de la información:
Sleep Health Journal (2023) – University College London & Universidad de la República, Uruguay.
No hay comentarios:
Publicar un comentario