SUEÑO PROFUNDO: EL MOTOR OCULTO DE LA REPARACIÓN CELULAR Y LA MEMORIA
Neurólogos y especialistas en medicina del sueño destacan que las fases más profundas del descanso nocturno no son un simple apagado del organismo, sino un estado biológico crucial en el que el cuerpo activa procesos de reparación y consolidación de la memoria que resultan imposibles durante la vigilia.
Durante el sueño profundo, también conocido como fase N3, se liberan hormonas de crecimiento que estimulan la regeneración de tejidos, la reparación de células dañadas y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Es en estas horas cuando músculos, huesos y órganos reciben la señal de restaurarse, convirtiendo al descanso en un verdadero tratamiento natural de regeneración.
En el cerebro ocurre algo igualmente decisivo. Las conexiones neuronales asociadas al aprendizaje y a las experiencias recientes se refuerzan, mientras que los circuitos innecesarios se debilitan, afinando la memoria y optimizando la capacidad de concentración para el día siguiente. Además, el sistema glinfático se activa para eliminar toxinas y desechos metabólicos, incluyendo proteínas relacionadas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
La falta crónica de sueño profundo rompe este ciclo esencial, dejando al cuerpo sin tiempo suficiente para reparar tejidos, afectando la memoria, debilitando el sistema inmune y favoreciendo la aparición de enfermedades cardiovasculares y metabólicas.
El sueño profundo no es un lujo ni una pausa, sino un mecanismo vital de mantenimiento interno. Cuidar su calidad con rutinas estables, higiene del sueño y respeto a los ritmos naturales del cuerpo es proteger la memoria, la salud celular y, en última instancia, la longevidad.
[Fuente: National Sleep Foundation – Journal of Neuroscience]
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