viernes, 29 de agosto de 2025

¿Imaginas poder transformarte en una esfera blindada que ni siquiera un león logra penetrar con sus fauces?





 ¿Imaginas poder transformarte en una esfera blindada que ni siquiera un león logra penetrar con sus fauces?

Eso es exactamente lo que hace el pangolín, el único mamífero del planeta que viste una armadura de escamas auténticas.
Lo sorprendente es que esas escamas no se parecen en nada a las de los reptiles: están hechas de queratina, el mismo material de nuestras uñas y cabello, pero dispuestas en capas superpuestas que funcionan como un escudo flexible y tremendamente resistente.
Cuando un depredador se acerca, el pangolín ejecuta una maniobra impecable: se enrolla por completo, oculta su vientre —la única parte vulnerable— y muestra al mundo únicamente sus escamas afiladas.
Esa coraza representa cerca del 20% de su peso corporal. Es como si una persona cargara a diario un chaleco protector que pesara una quinta parte de su propio cuerpo… y aun así le permitiera correr, excavar y sobrevivir.
Incluso su nombre guarda la esencia de su estrategia: “pangolín” proviene del malayo pengguling, que significa “el que se enrolla”. Una definición simple, pero profundamente poética para un animal que convirtió su vulnerabilidad en fortaleza.
El pangolín nos recuerda que, a veces, la defensa más poderosa no es atacar, sino hacerse inaccesible a quienes buscan dañarnos.

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