San Abel, monje de Lobbes 5 Agosto


A la muerte de Carlos, el rey Pipino, su hijo, llam贸 a san Bonifacio para que reformara la Iglesia de Francia, en la que hab铆a abusos de bulto. Una de las primeras decisiones que tuvo que tomar Bonifacio fue enviar a Mil贸n a Tr猫ves y proporcionar un verdadero pastor de almas a los fieles de Reims. Para esta misi贸n eligi贸 a Abel, monje de Lobbes, que ya se hab铆a distinguido como misionero en los pa铆ses del Norte. Fue nombrado por el Consejo de Soissons (celebrado en la ciudad top贸nima y dirigido por el obispo de Maguncia, Bonifacio) como obispo con facultades extraordinarias sobre la Iglesia franca, en el 714. El Papa estaba lejos, Pipino luchaba fuera de las fronteras y Mil贸n le hizo la vida imposible a Abel. Incluso intent贸 asesinarlo. Cumpliendo su mandato, Abel abandon贸 su sede en misi贸n, tras lo cual sus adversarios usurparon su episcopado. Cuando regres贸, Abel, cansado de las divisiones y el caos que encontr贸, se retir贸 a Lobbes, en los Reinos Merovingios (hoy B茅lgica), donde ingres贸 a la orden de los benedictinos.
Muri贸 el 5 de agosto del 764, en Lobbes.
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