Grigori Yefímovich Rasputín, conocido como el "monje loco" de Rusia, nació el 21 de enero de 1869 en Pokróvskoye, un pequeño pueblo en Siberia Occidental. Su vida estuvo marcada por la controversia y el misterio, lo que lo convirtió en una figura fascinante y compleja.
Rasputín creció en un entorno rural y religioso, pero su vida no estuvo exenta de problemas. A los 14 años, comenzó a mostrar un comportamiento errático y fue acusado de robo de caballos, aunque las acusaciones no se confirmaron. Se casó con Praskovia Fiódorovna Dubróvina en 1887 y tuvo tres hijos con ella. Sin embargo, Rasputín abandonó su hogar en 1892 para convertirse en un peregrino religioso, visitando monasterios y lugares sagrados en Rusia .
En 1903, Rasputín llegó a San Petersburgo y comenzó a ganar popularidad entre la aristocracia y el clero. Su carisma y aparente habilidad para curar a través de la oración y la hipnosis llamaron la atención de la zarina Alejandra Feodorovna, quien buscaba ayuda para su hijo Alexei, que padecía de hemofilia. Rasputín se convirtió en un visitante frecuente del palacio y ganó la confianza de la familia real, especialmente de la zarina.
La influencia de Rasputín sobre la familia real fue creciendo, y comenzó a aconsejar al zar Nicolás II en asuntos de estado. Sin embargo, su comportamiento errático y sus supuestos poderes místicos generaron controversia y oposición entre la nobleza y el clero. Muchos lo veían como un charlatán y un manipulador, mientras que otros lo consideraban un verdadero hombre de Dios.
El 29 de diciembre de 1916, Rasputín fue asesinado por un grupo de nobles y políticos que lo veían como una amenaza para la monarquía. Fue atraído al palacio de Félix Yusúpov con la excusa de una reunión con la esposa de este, y allí fue envenenado con cianuro y disparado varias veces. Su cuerpo fue arrojado al río Nevá, donde fue encontrado al día siguiente.
La figura de Rasputín sigue siendo objeto de fascinación y debate. Algunos lo ven como un verdadero místico y sanador, mientras que otros lo consideran un charlatán y un manipulador. Su influencia en la monarquía rusa y su papel en la caída del régimen zarista siguen siendo temas de estudio y discusión.
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