viernes, 15 de agosto de 2025

CÁNCER GÁSTRICO: EL TUMOR SILENCIOSO QUE SE DESARROLLA EN EL ESTÓMAGO




 CÁNCER GÁSTRICO: EL TUMOR SILENCIOSO QUE SE DESARROLLA EN EL ESTÓMAGO

El cáncer gástrico es una enfermedad maligna que se origina en las células que recubren el estómago, y que avanza de forma silenciosa en sus primeras fases, lo que dificulta su detección temprana. Este tipo de cáncer es uno de los más frecuentes a nivel mundial y representa una de las principales causas de muerte por tumores malignos, especialmente en regiones de Asia, América Latina y Europa del Este. Su desarrollo está estrechamente ligado a una combinación de factores genéticos, ambientales y alimentarios, siendo la infección crónica por Helicobacter pylori uno de los desencadenantes más relevantes, junto con el consumo habitual de alimentos salados, ahumados o ricos en nitritos, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol y antecedentes familiares de la enfermedad.
En su fase inicial, el cáncer gástrico puede crecer sin provocar síntomas evidentes, o manifestarse con molestias vagas como indigestión persistente, sensación de plenitud temprana, acidez o dolor abdominal leve. Conforme avanza, los signos se vuelven más claros e incluyen pérdida de apetito, pérdida de peso involuntaria, náuseas, vómitos —a veces con sangre—, fatiga, anemia y presencia de sangre oculta en las heces. Estos síntomas, al ser comunes a otras enfermedades menos graves, suelen retrasar la consulta médica, permitiendo que el tumor progrese.
A nivel biológico, el cáncer gástrico puede clasificarse en varios tipos, siendo el adenocarcinoma el más común, responsable de aproximadamente el noventa por ciento de los casos. Este tumor se desarrolla a partir de las células glandulares de la mucosa gástrica y puede extenderse a través de la pared del estómago, afectando ganglios linfáticos cercanos y diseminándose a otros órganos como hígado, páncreas, pulmón o peritoneo. La progresión depende de su localización, tipo histológico y grado de diferenciación celular.
El diagnóstico se realiza principalmente mediante endoscopia digestiva alta, que permite visualizar el interior del estómago y obtener biopsias para el análisis histopatológico. También se emplean estudios de imagen como tomografía computarizada, resonancia magnética o ecografía endoscópica para evaluar la extensión de la enfermedad y planificar el tratamiento.
Las opciones terapéuticas varían según el estadio en el que se detecte el cáncer. En fases iniciales, la cirugía para extirpar parte o la totalidad del estómago (gastrectomía) junto con ganglios linfáticos regionales puede ser curativa. En estadios más avanzados, la cirugía suele combinarse con quimioterapia y, en algunos casos, radioterapia o terapias dirigidas contra alteraciones moleculares específicas. Sin embargo, el pronóstico mejora significativamente cuando la enfermedad se detecta de forma temprana, antes de que se disemine más allá del estómago.
La prevención incluye medidas como el tratamiento oportuno de la infección por H. pylori, la adopción de una dieta rica en frutas, verduras y alimentos frescos, la reducción del consumo de sal y procesados, y evitar el tabaco y el alcohol. En personas con alto riesgo, como aquellas con antecedentes familiares o lesiones precancerosas, la vigilancia endoscópica periódica es clave.
El cáncer gástrico es un enemigo silencioso que puede pasar desapercibido hasta etapas avanzadas, pero conocer sus factores de riesgo y prestar atención a síntomas persistentes puede marcar la diferencia entre un diagnóstico tardío y una oportunidad real de tratamiento efectivo. Detectarlo a tiempo no solo salva vidas, sino que permite que el estómago siga cumpliendo su papel esencial en la digestión y en el bienestar general del organismo

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